Con la llegada de los meses estivales, en los alcornocales españoles (506.000 hectáreas, fundamentalmente repartidas en las comunidades autónomas de Andalucía, Cataluña y Extremadura) se repite cada año un ritual necesario para desvestir, de manera totalmente tradicional, a los árboles de su preciada corteza: el corcho. Es la época de la “saca”, donde manos expertas van desprendiendo el corcho de cada ejemplar, que habrá tenido entre nueve y 14 años para regenerar una corcha nueva de grosor suficiente para poder ser transformada, en su mayor parte en tapones de corcho. Para poder ver en primera persona este peculiar espectáculo, la iniciativa Cork, llevada a cabo por instituciones y patronales del sector del corcho para promocionar el tapón de corcho y dar a conocer sus principales valores, organizó recientemente un viaje de prensa hasta los alcornocales extremeños.
Así, los participantes pudieron conocer el inicio del ciclo de la vida del corcho. Son necesarios unos 25 años para realizar la primera saca de un alcornoque, un primer descorche que no es apto para tapones de vino, pero sí para otros usos. El descorche es un proceso ancestral que realizan operarios especializados y que consiste en abrir, separar, trazar, extraer las planchas y quitar los fragmentos adheridos. Cada árbol es marcado con el año de la extracción.
La industria del corcho en España cuenta con unas 150 empresas, que ocupan a unos 2.000 trabajadores. El sector produce 3.000 millones de tapones, de los cuales 1.300 se destinan a espumosos. Más del 50% de su facturación corresponde a la exportación. Francia, Italia, Portugal y los EE.UU. son sus principales mercados. --- Para visualizar el resto del artículo tiene que ser suscriptor y estar registrado en la web ---
Tenga presente nuestras Condiciones de uso y si utiliza esta información recuerde citar siempre www.sevi.net y La Semana Vitivinícola como fuente.
|