150 amigos y familiares participaron recientemente en un acto sorpresa en el que se rindió homenaje al enólogo y bodeguero de Rueda Antonio Sanz. El lugar elegido fue una de las firmas familiares: Bodegas Menade. Antonio Sanz, sorprendido ante la manifestación de cariño y reconocimiento de los asistentes, expresó su gratitud ante el regalo más importante: la edición de un libro que recoge los pasos de su vida profesional vinculada al vino y los testimonios de cerca de un centenar de enólogos, sumilleres, periodistas, empresarios y compañeros de profesión.
Los hijos de Antonio Sanz: Richard, Marco y Alejandra, además de Tita, su mujer, fueron los artífices de este homenaje que, durante el último año, han sabido mantener en secreto, concitando la participación de las personalidades más importantes de la enología y el periodismo especializado del vino en España.
Los autores del libro describen al enólogo de Rueda en ‘Antonio Sanz, elaborando una vida’ como un “valiente y visionario” (Carlos Delgado, periodista). Carlos Falcó, tras recordar con nostalgia los tiempos en los que ambos elaboraban vinos, le invita en este libro a repetir la experiencia elaboradora en un futuro cercano. La enóloga Isabel Mijares le define como “trabajador, inteligente, testarudo, castellano de alma y universal de formas”, mientras que el enólogo navarro Javier Ochoa dice de él que es un “hombre con visión con la cabeza bien amueblada”.
Por su parte, Manuel Ruiz Hernández le recuerda en los años 70 en la Estación Enológica de Haro y se refiere a él como “un símbolo en el impulso de los vinos y un ‘hombre neurona”. También desglosa las cualidades profesionales de este incombustible hombre del vino Salvador Manjón, director de ‘La semana Vitivinícola’.
Su amigo Mariano García le describe como “quien situó a Rueda en los mercados nacionales”. Y así, infinidad de citas, relatos, recuerdos e historias; unas, recogidas en la publicación; otras, narradas en un acto con grandes dosis de emoción y amistad.
La hija menor de Antonio Sanz, Alejandra, periodista y responsable de Comunicación de la bodega familiar, destacó de la trayectoria profesional y humana de su padre su contribución al sector y a mantener una de las sagas familiares más sólidas del mundo del vino español.
Sigue con ganas
Durante el homenaje, y tras visionar un vídeo-homenaje, recibir regalos y el aplauso de familiares y amigos, Antonio anunció que todavía tiene “ganas de seguir creando” y que pronto se inaugurará su nuevo complejo empresarial en Rueda.
Al acto-homenaje asistieron, entre otros, Mariano García, Carlos Falcó, Benjamín Pérez Pascuas, Luis Sanz Busto, Manuel Ruiz Hernández y Toni Falgueras, entre otras personalidades del mundo del vino.
Antonio Sanz nació en Rueda, en el seno de una familia vinculada al cultivo de la vid, la elaboración y la comercialización de vinos. Estudió Enología en la Escuela de Requena y, tras independizarse de su padre, creó Bodegas de Crianza Castilla La Vieja, donde desarrolló todo su potencial como empresario y enólogo, lo que se tradujo en los años 90 en un proyecto en claro crecimiento.
En la década de 2000, Antonio Sanz dirigía una bodega en Rueda, otra en Toro y una tercera en Ribera del Duero; exportaba a más de medio centenar de países y sus vinos Palacio de Bornos se convirtieron en un referente de la D.O. Rueda. En la añada de 2008, Antonio Sanz hace pública la venta de todas sus empresas, salvo algunas plantaciones de viñedos. No obstante, a los 65 años, Antonio no se resigna a seguir elaborando vinos exclusivos y a afrontar retos, como el futuro complejo empresarial que desarrolla en su villa natal, Rueda.
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