No está ni tan si quiera formado el racimo y ya hay quien anda especulando sobre cuál debería ser el precio al que se venda la uva de la próxima vendimia. Lógico, pero no por ello menos precipitado, especialmente cuando todavía estamos expuestos a episodios de granizo, heladas o enfermedades, que acaben dando al traste con una parte de la cosecha.
Vendimia que, por otra parte, tiene toda la pinta de que va a resultar controvertida. No ya tanto por la calidad, como por la cantidad y las diferentes presiones que desde los colectivos implicados se van a ejercer sobre los precios.
Unos precios marcados por unas cotizaciones en vinos poco representativas, por lo escaso del volumen que han significado.
Olvidamos con cierta facilidad que nuestras bodegas apenas disponen de vinos con los que negociar, pero atribuimos a los precios a los que están cerrándose una representatividad absoluta de un mercado que tuvo que vender el grueso de la producción a precios mucho más bajos. --- Para visualizar el resto del artículo tiene que ser suscriptor y estar registrado en la web ---
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