Texas International Wine Competition 2024

 Publicado el Por John Salvi

Siempre es emocionante ir a Texas y este año, en el que hubo complicaciones económicas para el concurso, tres personas maravillosas contribuyeron a mi pasaje. Richard Arebalo, Bonnie Villacampa y Ron Yates. Mi más profundo y caluroso agradecimiento a los tres por haber hecho posible mi viaje a Texas.

Había planeado una lujosa escala en Londres, pero se convirtió en una pesadilla. No había silla de ruedas en Gatwick, me equivoqué y fui a Heathrow y el lujoso hotel del aeropuerto en el que había planeado tomar el té y una buena cena resultó ser un pésimo hotel sin restaurante ni servicio de habitaciones. Además, no había ningún restaurante a poca distancia, así que acabé cenando sándwiches. Lo único bueno fue que la señora encargada a la mañana siguiente me consiguió una silla de ruedas hasta la sala del hotel, lo que inició el complicado viaje hasta la facturación y la puerta de embarque hacia Charlotte en American Airlines. La conexión en Charlotte fue sorprendentemente rápida, aparte de una pérdida temporal de mi maleta, y llegué puntual a Austin para que me recibiera Ron Yates.

A partir de entonces todo fue perfecto. Ron me llevó al rancho familiar, con una breve parada en sus viñedos Spicewood, y a la casa, que era una mansión de dimensiones impresionantes. Aquí me recibió mamá (Glena Yates), me dio de comer deliciosamente y me acosté temprano y muy agradecido. Me fui como un rayo. Eso fue el lunes 18 de marzo. El día siguiente, martes, lo pasé conduciendo por el rancho con una pausa al mediodía para ir al mercado de carne y comprar chuletas Tomahawk y almorzar salchichas, costillas a la barbacoa y falda de ternera en un restaurante de barbacoa. Esa noche Ron cocinó los Tomahawks en la barbacoa más sofisticada hasta el punto perfecto de cocción y abrió varias botellas de su Tempranillo, terminando con un 2010. Al día siguiente, miércoles, fue conducir por el rancho de nuevo y luego conducir a Austin para un almuerzo a base de cangrejo de río antes de que Ron me dejase en el hotel.

A partir de aquí estaba en manos de Bonnie Villacampa y del Concurso Internacional de Vinos de Texas (Texas International Wine Competition). Nuestro hotel era el Microtel by Wyndham, en Buda, recientemente reformado, y yo tenía una habitación adaptada. Esa noche hubo una fiesta de convivencia en casa del hijo de Bonnie, Norman Carr, con la mayor falda de ternera que se ha cocinado durante 24 horas. El jueves fue un día tranquilo, que terminó con una cena de recepción de jueces en Water2wine, servida por Taste on Main.

El viernes y el sábado se dedicaron a lo que había venido a hacer en Texas: La Cata. Después de algunos disgustos en The Lodge at Grace, donde siempre se había desarrollado el certamen, Bonnie decidió hacer un cambio y este año catamos en el Buda Welcome Center. De hecho, era más espacioso, con mejores instalaciones y más cerca del hotel. Los almuerzos de ambos días fueron servidos por Oli's Kitchen en Marble Falls y algunos platos excelentes proporcionados por Lau Villacampa (hija de Bonnie) y Kathy Stuewe.

El sistema de evaluación se había actualizado y era más moderno y sencillo. Cada uno de nosotros disponía de una tableta y yo tenía el lujo de contar con la ayuda de la maravillosa Stephanie. Todo lo que tuve que hacer fue anotar mis puntuaciones para cada vino en las hojas de cata en papel y Stephanie lo introdujo todo en la tableta. Este año éramos 20 jueces en 5 mesas de 4. Las puntuaciones eran sobre 50 puntos. Color 5, Aroma 15, Boca 20, Calidad general 10. Se necesitaban 20 puntos para una medalla de bronce, 30 para una de plata, 40 para una de oro y 45 para una de platino. Si no se concedía ninguna medalla, había que explicar el motivo; de lo contrario, no había que hacer ningún comentario. En mi opinión personal, los puntos eran demasiado bajos para las medallas, y era difícil no dar una preponderancia a las medallas de plata. Annemarie Morse fue mi presidenta de mesa. Catamos un total de 718 vinos en 18 rondas. Una idea muy ingeniosa y novedosa fue que había una gran pantalla en la pared que mostraba todos los detalles de nuestro progreso: número de ronda, series catadas, tiempo medio de cada ronda, serie más larga, serie más corta, vinos catados, porcentaje de progreso… Fue fascinante y muy útil. El segundo día terminamos las 18 series bastante pronto y tuvimos que recatar todas las medallas de oro para elegir a los ganadores de las distintas categorías y al Gran Ganador, el Mejor Vino del Concurso.

Además de un número colosal de variedades de uva, también había vinos de frutas y algunos hidromieles. Los vinos de frutas eran de granada, grosella blanca, grosella roja, grosella espinosa, frambuesa, arándano y arándano rojo.

El programa social fue muy generoso y bien pensado. El viernes por la noche el grupo fue a Salt Lick BBQ. Richard, que es una compañía maravillosa, y yo, optamos por una velada más tranquila y fuimos al restaurante Cherry Creek Catfish. Unas ostras fritas maravillosas. El sábado por la noche Richard me llevó al Capital Grill y me ofreció la mayor fuente de marisco que he visto nunca, ¡con nada menos que 2 langostas! El domingo por la noche estábamos cansados y cenamos tranquilamente en el Cypress Grill, donde disfruté del gumbo y ostras fritas. Finalmente, para comer el lunes, antes de ir al aeropuerto, fuimos al maravilloso restaurante japonés Soto y nos dimos un festín de despedida.

El domingo fue el tour del vino que fue maravilloso. En un autobús muy cómodo, fuimos primero a Slate Theory, Longhorn Cellars donde nos habían invitado a una calderada de gambas. Un enorme plato de gambas recién hervidas con todos los aderezos. Luego, la última visita, a mi amigo Ron Yates en Yates Winery. Aquí pronuncié un breve discurso y tuve el inmenso placer de informar a Ron de que en el concurso había ganado el Best of Class Texas Red con su Cabernet Sauvignon/Merlot 2020 Glad You Got to See Me.

Volvimos al hotel. Se había acabado el concurso. Sólo una última cena y la comida del lunes con Richard. Annette me preparó la maleta y Noah Kertson me sirvió un filete enorme. Viaje de vuelta a casa, con una cariñosa bienvenida de mi maravillosa esposa. Un gran viaje. Mi más sincero agradecimiento y mis felicitaciones a todos los participantes. ¡Viva Texas! Larga vida a Bonnie Villacampa.

Los resultados pueden consultarse en www.txiwc.com

Traducción: Vicent Escamilla.


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