Al mal tiempo, buena cara

 Publicado el Por David Palacios

Aunque resulte paradójico, la vuelta a la normalidad ha traído, sobre todo, anormalidad, en tanto que el devenir previsto para un sector como el nuestro, una vez superada la pandemia, estaba repleto de buenos augurios que, sin embargo, se han visto, no sabemos aún si truncados, pero sí condicionados, por la inestabilidad geopolítica y económica desatada por la invasión de Ucrania a finales de febrero.

Como ya ocurrió el año pasado, tanto a nivel nacional, como a nivel de nuestros principales competidores (el resto de grandes países productores europeos), vamos a contar con cosechas algo más cortas de “lo habitual” (otra expresión, por cierto, que quizá convenga también empezar a dejar de aludir, cuando a lo que parecemos asistir es a un cambio de patrones habituales en las cosechas) y con niveles de calidad altos en términos generales. Lo que no parece que se mantenga es el aumento de la demanda con el que sí comenzó la campaña pasada. Hoy, la ralentización de la demanda es ya un hecho a nivel interno. Y en mercados internacionales, solo el valor parece crecer y no por estrategias planificadas o consolidadas, sino por coyuntura, por el aumento del precio de los insumos y de la energía.

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