Perelada: la bodega para grandes vinos que no grita al paisaje

 Publicado el Por Vicent Escamilla

La nueva bodega, integrada en el territorio. (photo: )
La nueva bodega, integrada en el territorio.

En mayo, los lectores de SeVi ya conocieron algunas de las cualidades del “nuevo hogar” de los vinos de Perelada en el Empordà: punto de encuentro entre una propuesta enológica de vanguardia y un proyecto cimentado en la arquitectura de paisaje, la sostenibilidad, la integración en el territorio y el enoturismo de primer nivel. Ahora, pudimos conocer in situ unas instalaciones llamadas a ser referente en el sector, no solo a nivel nacional, sino en todo el mundo.

Diseñada para hacer grandes vinos por RCR Arquitectes, ganadores del Pritzker 2017, es la primera bodega de Europa con certificado LEED GOLD de sostenibilidad, y cuenta con una de las experiencias de enoturismo más amplias y completas del país. Una inversión de más 40 millones de euros y el compromiso de una familia (Suqué Mateu), ligada a Peralada durante un siglo, han sido necesarios para dar vida a un proyecto que responde a un concepto único un entorno privilegiado. Es, no obstante, una bodega que “no necesita gritar: aquí estoy” arquitectónicamente. De hecho, es fácil que el visitante pase junto a la antigua granja diseñada por Adolf Florensa (quien fuera arquitecto municipal de Barcelona) junto al Castillo de Peralada (s. XIV) sin percatarse de la gran obra de ingeniería vitivinícola sostenible que esconde la colina.

Una obra, “sin fachada” y una “intervención arquitectónica silenciosa” como insiste en recordar Rafael Aranda, arquitecto de RCR, que empezó a fraguarse hace dos décadas. “Desde que hace veinte años empezáramos a hablar de la nueva bodega con la familia Suqué Mateu, nunca la contemplamos de otro modo que no fuera desde el máximo respeto a la tierra”, explica.

La nueva bodega se sustenta en cuatro ejes esenciales, que son transversales. El primero de ellos es, no podía ser otro, la enología. “Buscamos extraer todo el potencial vitícola de la zona”, señala Eugeni Llos, director de Bodega Perelada. Y el encargado de hacerlo es el enólogo Delfí Sanahuja, a quien le brillan los ojos al hablar de las posibilidades de su “juguete nuevo”. Uno de los espacios más especiales de las nuevas instalaciones es “El Templo”, dedicado a los vinos más identitarios de la bodega (como los icónicos Finca Garbet o la colección insignia Gran Claustro), reservas especiales y los denominados Ex Ex (Experiencias Excepcionales), que son el resultado de los programas de investigación de la bodega.

Detalle del interior.

Detalle del interior.

A continuación, el territorio, la arquitectura y la sostenibilidad (a modo de ejemplo, cuenta con 331 pozos de geotermia y un sistema de aprovechamiento integral del agua). El enoturismo es el segundo de los ejes, y convierte a Perelada en un destino enoturístico completo de proyección internacional, que complementa todo el conjunto (Castillo de Peralada, Monasterio del Carme, Hotel Peralada, Campo de Golf, Casino y gastronomía con estrella Michelin, sin olvidar el Festival de Música de Peralada). De hecho, las visitas a la bodega cuentan con un recorrido propio, a diferente nivel de los trabajadores, lo que garantiza la experiencia al tiempo que es un anticipo a posibles requisitos de la industria alimentaria en la materia.

Y, atención, porque en 2023 se cumplen 100 años desde que la familia se hiciera con la propiedad del Castillo de Peralada, y desde la bodega ya se anuncian novedades enológicas para conmemorar tal efeméride.

 

 


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