In memoriam: Salvador Martínez Cervera. Testimonio de una época en la vitivinicultura valenciana

 Publicado el Por Rafael de Michelena , José Vicente Guillem

Imagen de archivo de Salvador Martínez. (photo: )
Imagen de archivo de Salvador Martínez.

Aunque esperada, la noticia del fallecimiento de Salvador Martínez Cervera nos ha afectado profundamente. Fueron muchos y muy buenos años de relación los que ahora nos empujan a dedicarle un cariñoso recuerdo. Un amigo, un consejero, un maestro que se nos ha ido y cuyo legado, ojalá nos acompañe siempre.

En los últimos años tuvo algunos achaques en su salud, propios de la edad, pero se conservaba bien, tremendamente lúcido y hasta el último día procuraba evitar los conflictos, pero nunca un buen debate. Cómo olvidar su gracioso e irónico consejo donde nos advertía que en toda discusión “tan importante como la letra, es la musiquita que acompañaba a la misma”.

Nos falta la distancia precisa para redactar unas breves notas equilibradas sobre el que ha sido amigo y guía en el devenir conjunto por el mundo cooperativista y vinícola y del que ahora solo alcanzamos decir: “Teníamos un gran amigo que se llamaba Salvador Martínez, hombre clave en la articulación de lo que fue la UTECO-Valencia, promoviendo y logrando el consenso y unidad entre el cooperativismo del secano interior y el regadío de la Ribera y L’Horta”. Mucho fue lo que sembró en UTECO-Valencia, pero siempre se recordará su especial dedicación en la rehabilitación del Palacio de Mercader, sede de las Cooperativas Agrarias de Valencia, que en su día lo ofrecieron, orgullosamente, a la Ciudad de Valencia.

También dejó su impronta en lo que hoy es Cooperativas Agro-alimentarias de España, por cuanto fue un reconocido impulsor en la creación de la Unión de Cooperativa Agrarias de España (UCAE) y de la Federación de Cooperativas Agrarias de la Comunidad Valenciana (FECOAV).

En su fecunda etapa como presidente del C.R.D.O.P. Valencia, además de gestionar su actual y emblemática sede social, estableció las coordenadas y fundamentos básicos de su génesis, consolidándola y confiriéndole una opción de futuro en un concierto vitivinícola de cambio, adaptación y caída de consumo, anticipándose a la evolución de un sector en marcha y, así, facilitarle un impulso inapelable hacia su futuro.

Hombre de equipo, preguntaba, observaba y procuraba tomar las decisiones más favorables para el sector cooperativo agrario en general y muy especialmente en el vitivinícola, a ser posible, por consenso. Su libertad y verbo le hicieron ganar amigos y testimonios de gratitud, pues nunca dejaba indiferente a nadie. Siempre tuvo claro cuáles eran sus funciones representativas en sus relaciones con la Administración, con los otros presidentes y operadores sectoriales, asociaciones agrarias, exportadores, cooperativas, bodegas y organizaciones e instituciones que conformaban y trabajaban en el sector. Conociendo sus limitaciones, buscaba soluciones sin molestar a nadie que no fuera de su entorno y confianza, apoyándose en los mejores técnicos, internos y externos, a la hora de establecer las estrategias que UTECO-Valencia y la Denominación de Origen Valencia precisaban implementar a corto y medio plazo.

Lo peor de ir cumpliendo años, cuando estos van siendo muchos, no son los achaques, sino ver cómo se va despoblando el paisaje con la lenta desaparición de los amigos. Nos vamos quedando solos, pero tú, querido Salvador, amigo, compañero, cómplice, maestro, gruñón… ya te puedes ir tranquilo. Tu carrera y testimonio han sido impecables. Y los que hemos tenido la suerte de trabajar contigo nos sentimos agradecidos, afortunados y orgullosos.

La familia siempre fue lo más importante para él, aunque sus manifestaciones al respecto fueran escasas y discretas. Sabemos que, por dolorosos y tristes que sean estos momentos ante tan irreparable pérdida, sus hijos: Maite, Salvador, Marcial y sus nietos, estarán reconfortados por haber tenido la fortuna y el privilegio de compartir su vida con un hombre excepcional e irrepetible.

Salvador Martínez, viñador de la viña del Señor, hombre del vino, cooperativista, buen escuchador, dialogador tolerante y persona de consenso, nos ha legado lo mejor: su talento, su dedicación y su amistad.

Nosotros, mientras esperamos nuestro turno, te echaremos mucho de menos y rogaremos a Dios para que te acoja en su misericordia. Si existe otra vida, que seas feliz en ella. Si no es así, descansa en paz.

 


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