Cierre del proyecto “Vitisad”: nuevas estrategias para adaptar los viñedos al cambio climático

 Publicado el Por Alfredo López

La conservación de la diversidad genética de la vid, el retraso de la fecha de poda o el uso de cubiertas vegetales son algunas prácticas que pueden contribuir a adaptar los viñedos al cambio climático.

Así fue confirmado por un consorcio internacional, liderado por el Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario, Neiker, durante la jornada de cierre del proyecto Vitisad, celebrada el pasado 24 de mayo, para el desarrollo de estrategias vitivinícolas sostenibles de adaptación al cambio climático.

Los resultados del proyecto se presentaron una semana antes en la sede de La Cuadrilla, en Laguardia, Rioja Alavesa, región vitivinícola de reconocido prestigio, en una jornada en la que los asistentes pudieron conocer las características de los ensayos llevados a cabo en 30 viñedos de Euskadi, Navarra, La Rioja y el Pirineo atlántico francés.

En concreto, estas nuevas estrategias sostenibles de adaptación al cambio climático se evaluaron en cultivos de la D.O.Ca. Rioja, D.O.P. Navarra, D.O.P. Bizkaiko Txakolina, A.O.C. Irouleguy, A.O.C. Madiran, A.O.C. Jurançon, A.O.C. Jurançon Sec, A.O.C. Pécharmant, A.O.C. Pacherenc du Vic Bilh y A.O.C. Pacherenc du Vic Bilh sec.

También se entregó a los asistentes una guía en la que se detallan los ensayos y resultados del proyecto más relevantes. Asimismo, se dieron a conocer las fichas en las que las bodegas y viticultores participantes relatan su experiencia dentro de este proyecto.

Además de Neiker como coordinador, el proyecto, que ha tenido una duración de 32 meses, ha estado integrado por 5 socios dedicados a la investigación vitivinícola del Suroeste de Europa. Entre ellos, la Dirección General de Agricultura y Ganadería del Gobierno de la Rioja, la Dirección General de Desarrollo Rural del Gobierno de Navarra, la Cámara de Agricultura de los Pirineos Atlánticos y el IFV (Instituto Francés de la Viña y el Vino).

Esta cooperación transfronteriza se ha basado en la experimentación, la evaluación conjunta y el intercambio de experiencias sobre cinco prácticas correspondientes a diferentes estrategias de adaptación al cambio climático en los viñedos del territorio fronterizo entre Francia y España: la optimización del agua de riego, el empleo de cubiertas vegetales, la reducción de la temperatura del racimo, el control de la maduración de la vid y la conservación de la variedad genética de la uva.

Mantener la calidad del vino

Según Neiker, el incremento de la temperatura es una de las consecuencias del cambio climático y provoca que la maduración de la uva se produzca en un período más cálido, modificando algunas de sus propiedades cualitativas, como su color o acidez.

Debido al calentamiento global, añade este centro, se prevé también un aumento de episodios de lluvia intensa, que podrían conllevar un mayor riesgo de pérdidas del suelo por erosión.

Ante estos cambios, resulta fundamental adelantarse a los posibles escenarios y contar con soluciones adaptadas a las nuevas condiciones climáticas. Pero, ¿cómo se puede mantener la calidad del vino frente al calentamiento global?, se pregunta esta entidad.

Una de las estrategias que ha demostrado eficaz es la de retrasar la fecha de poda, herramienta bien conocida por los viticultores para influir en la brotación de la vid. “Cuando se practica de manera tardía, retrasa el ciclo de la viña. Se ha comprobado que las podas realizadas en el mes de abril han retrasado la brotación más de 2 semanas, lo que tiene una gran importancia de cara a proteger la viña de las heladas primaverales”, según Ana Aizpurua Insausti, investigadora del Departamento de Producción y Protección Vegetal de Neiker. Finalmente, lo que se busca es un retraso de la fecha de recolección de la vid.

Además, también se realizaron prácticas de optimización del agua del riego, con el empleo de diferentes técnicas como el goteo aéreo, el goteo enterrado y el riego por superficie, combinadas con el empleo de cubiertas vegetales.

“Esta combinación de cubiertas vegetales con el riego, en zonas áridas, puede resultar una alternativa sostenible al laboreo tradicional para conseguir equilibrar la producción, el desarrollo vegetativo de la planta, así como también la mejora de la carga polifenólica del vino, característica directamente ligada a la calidad del vino”, añadió la investigadora del centro tecnológico vasco.

Otro de los estudios que se llevaron a cabo en el marco del proyecto fue el que se enfocó tanto a la reducción de la temperatura del racimo, como al control de la maduración. En este sentido, las investigaciones realizadas en el Sur de Francia constataron que el uso de mallas de sombreo logró reducir la temperatura del racimo, permitiendo un mayor control sobre la maduración de la uva.

Genética del vino

Asimismo, en el marco de la iniciativa, también fue estudiada y clasificada la variabilidad genética del viñedo, realizándose pruebas sobre variedades antiguas, resistentes y de maduración tardía, diversidad de clones, portainjertos, con especial énfasis en aquellos materiales que pueda adaptarse al cambio climático.

En este sentido, se comprobó la existencia de variedades e incluso clones, capaces de alargar el ciclo y de obtener el contenido de acidez deseado. “Al respecto es muy importante evaluar las cepas viejas y preservar aquellas que estén sanas y mantengan propiedades interesantes para el viticultor”, concluyó Aizpurua. Esta evaluación de cepas se desarrolló de manera conjunta con varias bodegas de Rioja Alavesa.

Todas estas prácticas de adaptación al cambio climático se probaron sobre 30 parcelas-piloto en viñedos comerciales de España y Francia.

A nivel general, quedó constatado que las técnicas empleadas resultaron efectivas y se pudo cuantificar la incidencia que tienen sobre el rendimiento, la calidad o la evolución del ciclo vegetativo, entre otras características.

El proyecto Vitisad, dotado con 657.587 euros, ha sido cofinanciado al 65% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), a través del Programa Interreg V-A España-Francia-Andorra (POCTEFA 2014-2020), cuyo fin es reforzar la integración económica y social de la zona fronteriza POCTEFA (España-Francia-Andorra). Su ayuda se concentra en el desarrollo de actividades económicas, sociales y medioambientales transfronterizas, a través de estrategias conjuntas a favor del desarrollo territorial sostenible.

Más información: vitisad.eu

 


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