J.C. Berrio, copropietario y técnico de Viveros Los Navarros: “Nuestra vocación es ser un vivero de contacto personal con nuestros clientes”

 Publicado el Por SeVi

Juan Carlos Berrio. (photo: )
Juan Carlos Berrio.

El lema “Tradición y Calidad” va más allá de las palabras en Viveros Los Navarros, un vivero con un control exhaustivo de todo el proceso de selección, para garantizar el éxito de una plantación. Una empresa familiar dedicada desde 1959 a los injertos de vid y barbados certificados. Son un referente en el sector de los viveros de vid en Azagra (Navarra) y, en la actualidad, la empresa, gestionada por Juan Carlos Berrio y Ana Iñigo, opera a lo largo de toda la geografía española. Dialogamos con el primero, para conocer un poco mejor la esencia de este experimentado vivero.

¿Cómo definiría la filosofía de Viveros Los Navarros?

En primer lugar, quisiera hacer referencia a una pregunta que le hicieron a un técnico de la Estación de Viticultura de Navarra, el cual realizaba el control de los viveros de la comunidad. A la pregunta de ¿cuál es el mejor viverista?, respondió: el mejor viverista es el más honrado.

Considero que es la mejor de las respuestas posibles, ya que está cargada de pragmatismo, además de evitar pronunciarse a favor de alguno en particular.

Partiendo de esta base, nuestro lema es “Tradición y Calidad”. ¿Por qué Tradición? La experiencia nos dice que existen muchas modas pasajeras y la viticultura requiere de seguridad, ya que no se pueden trasladar al viticultor experiencias no demostradas, porque la inversión es a muchos años y va a ser el sustento de su negocio.

Administración, control de calidad y trazabilidad.

Administración, control de calidad y trazabilidad.

En lo referente a la Calidad, aunque parezca obvio, quisiera trasladar al lector la falta de “ciencia y certezas” que todavía hay en nuestro sector. Cada vivero vive de sus técnicas y experiencias, y no hay una cualificación técnica acreditada. Y me refiero a la calidad básica de producir plantas bien soldadas y bien enraizadas.

¿Qué volumen de producción maneja Viveros Los Navarros?

Cercano al millón de plantas anuales, lo cual nos convierte en un vivero mediano. Muy lejos de los diez o incluso cien millones que hacen los más grandes. Nuestra vocación no es la de ser una gran empresa, sino la de ser un vivero de contacto personal con nuestros clientes y con un control de producción exhaustivo, internalizando desde las materias primas, hasta el producto acabado.

¿Cuán crucial es la fase de injertación?

Hay muy pocos viticultores que conozcan el proceso de los viveros. Se trata de un proceso laborioso y largo, digamos que es una cocina que durante el invierno está preparando las materias primas, para, posteriormente, en marzo injertarlas y cocinarlas en abril, para su plantación en mayo.

La mayor dificultad no es la injertación, cuestión de esmero, pero muy mecánica, sino la conservación de todos estos materiales entre fase y fase. Una lucha entre evitar la desecación por falta de humedad y la botrytis por exceso.

Además de la conservación, el proceso de envivado o callogénesis nos quita el sueño durante un mes, con continua vigilancia de su evolución día y noche.

Es un oficio que puede llegar a ser muy frustrante o altamente gratificante, sobre todo a los quince días de su plantación cuando vas viendo el éxito de la brotación en campo. Digamos que la experiencia se mide por vendimias, como los enólogos. Cada año es una experiencia y a veces es difícil sacar conclusiones por lo largo del proceso.

Podríamos decir que el esfuerzo y complejidad de este oficio no se encuentra reconocido en el mercado.

¿Qué variedades podríamos decir que están en auge y cuales en desuso actualmente en la viticultura española?

Podemos descomponer el mercado en dos tendencias. Aquellas DD.OO. con niveles bajos de precio en las uvas, cuyas modas se dan por cuestiones de priorizaciones por subvenciones o por variaciones en el precio de la uva de la campaña anterior; y, por otro lado, podemos decir que las DD.OO. con precios más elevados son más estables en la demanda de variedades y disponen de menor abanico de elección.

Es verdad que, en el fondo, hay una tendencia general actual que es la de plantar aquellas variedades típicas de cada zona, y con trayectoria contrastada. Por otro lado, y en menor medida, buscar en el cajón del olvido variedades de la zona desaparecidas. Esta tendencia va ligada a DD.OO. y viticultores que buscan la singularidad, que son la excepción.

Proceso de callogénesis.

Proceso de callogénesis.

Una de las preocupaciones más acuciantes del sector productor es el impacto del cambio climático en el viñedo y los vinos resultantes. ¿Qué soluciones existen al respecto desde el lado de los viveros?

Tal y como se ha enfocado el problema de que se necesitan periodos de maduración de la uva más tardíos en los que se equilibren mejor la maduración técnica y la fenólica, no veo problemas. Existen técnicas contrastadas de manejo de vegetación de cultivos para retrasar estas fechas, así como variedades de maduración tardía.

En mi opinión el problema grave es la variabilidad en el clima, más que el alargamiento en la entrada del otoño. Puedes preparar una explotación para una vendimia más tardía, y debido a esta variabilidad te encuentras en muchas vendimias metido en una cosecha que no madura y con problemas sanitarios.

Proceso de desyemado.

Proceso de desyemado.

¿Qué opciones ofrece una buena combinación “portainjerto + clon” en el resultado final del vino? ¿Se le presta atención suficiente a la elección de un portainjerto adecuado?

Existe en el sector un gran desconocimiento sobre este tema, incluso a niveles muy cualificados. Es más, diría que hay pocos técnicos que sean conscientes de su trascendencia.

Hasta el momento se utilizan los portainjertos para protegerse de la filoxera, como es lógico, pero, además, en su tiempo se desarrollaron diferentes hibridaciones para adaptarlos a distintos tipos de suelos, sobre todos para suelos básicos con diferentes niveles de caliza. Hasta aquí existe mucha experiencia y literatura. Pero pensemos por un momento que, cuando injertamos una variedad en un portainjertos, cosa que nos parece natural, no es así.

Imagen del vivero en campo.

Imagen del vivero en campo.

Por un lado, las plantas no disponen de sistema nervioso y se comunican entre las diferentes partes a través de mensajes químicos que viajan en la savia. Un exceso de un ácido puede provocar el nacimiento de una raíz o la brotación de una yema, etc. El patrón esta abasteciendo de savia bruta a la variedad injertada, y esta, a su vez le retorna savia elaborada, pero no olvidemos que son variedades diferentes.

Esto, por lógica tiene gran implicación en el desarrollo de la planta y el vino. A nivel visual somos capaces de apreciar diferencias en la vegetación y diferentes tamaños y formas de racimos y baya. Pero ¿qué pasa con el vino? Se ha experimentado cultivar el mismo clon, en este caso Tempranillo, en 14 diferentes portainjertos. Se han analizado producciones, parámetros de las uvas anuales, así como realizado sus correspondientes microvinificaciones y catas. Es espectacular lo que marca el carácter del vino cada portainjerto. Cualquier persona sin habilidades específicas de cata puede apreciar la enorme diferencia.

Cámara de producto acabado.

Cámara de producto acabado.

La gran oportunidad de futuro es el desarrollo de nuevos patrones que además de cumplir con las exigencias actuales impriman en nuestros vinos el carácter que deseemos potenciar.

¿Qué hemos aprendido de las enfermedades de madera de vid?

Me gustaría subrayar que no existen enfermedades exclusivas de madera de vid, sino enfermedades de madera, que afectan a todo tipo de arbustos, incluida la vid. Partiendo de esta premisa, en mi opinión, lo que preocupa hoy al viticultor es la pérdida de longevidad de las viñas. Todos estamos deseando que se encuentre un producto, ya sea químico o biológico, que permita su control y, de momento, tenemos que conformarnos con el seguimiento de unas buenas prácticas culturales.

También es verdad que se le achacan a estas todos los problemas del viñedo, y no es así. Existen plantaciones jóvenes, con niveles de exigencia de productividad inasumibles, protectores contra conejos en los que se achicharran las plantas en verano, o bien excesos de humedad y temperatura que dan lugar a botrytis y excoriosis dentro de estos protectores, plantaciones en terrenos no aptos para viña, ya sea por suelos salinos, muy compactos, con poco drenaje, o terrenos heladizos…

Es un problema al que hay que seguir buscando soluciones, pero no es la única causa de todos los males.

Conozca más sobre Viveros Los Navarros y su proceso de producción en https://viveroslosnavarros.es


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