Jaume Giral, vino desde Cornudella de Montsant a 26 países

 Publicado el Por Jesús Ávila

Jaume Giral y Eva Prim, los artífices de esta singular bodega. FOTO: Lola Artero. (photo: )
Jaume Giral y Eva Prim, los artífices de esta singular bodega. FOTO: Lola Artero.

La comarca del Priorat, enclavada en el interior del sector meridional de la provincia de Tarragona, con una superficie de 498,6 km cuadrados, y habitada por 9.345 personas, es, sin duda, una de las zonas más renombradas de la geografía hispana por su legado socio-cultural y la tradición vitivinícola. Conocer la historia de sus vinos es, al mismo tiempo, ahondar en la trayectoria de unos cultivos, cuyos primeros viñedos se plantaron en tiempos medievales. Para comprender mejor esta singular historia, hemos querido conversar con Jaume Giral Barrufet, de Cornudella de Montsant, una de las personas que mejor conoce esta larga tradición.

Jaume Giral, de 55 años, nacido en Cornudella de Montsant, sexta generación de viticultores, casado con Joana Cox y con una hija,, lleva vino en sus venas; es de esas personas que debemos dejar que hable, y no interrumpirle, porque es un pozo de sabiduría acerca del tema que aborda con tanta pasión, como es la cultura del viñedo y el vino; y todavía más, cuando se refiere a su querida comarca: el Priorat.

Jaume Giral nos muestra una de sus más preciadas botellas. FOTO: Lola Artero.

Jaume Giral nos muestra una de sus más preciadas botellas. FOTO: Lola Artero.

Y es siguiendo un poco el orden cronológico de los acontecimientos históricos que nos explica, cuando podemos comprender mucho mejor algunas de las claves de los cimientos socio-culturales de esta comarca.

Según Jaume, los romanos, ya en la antigüedad, daban vino a los obreros para que se curasen, porque con el agua no había ninguna garantía. Aunque no se han conservado muchos testimonios de entonces, solo que en las minas de Bellmunt del Priorat los romanos utilizaban niños pequeños, atados en su cintura con largas cuerdas, para que pudiesen entrar por las galerías más estrechas; muchos de ellos fallecían al inhalar gases nocivos.

Los cartujos (también llamados “hijos de San Bruno”) procedentes de la Grand Chartreuse, se instalaron a finales del siglo XI en el Priorat; ellos fueron los verdaderos “pater vinarius”. Pero había que esperar a mediados del siglo XII, concretamente a la conquista cristiana de Siurana, en 1153, para establecer el momento clave de la historia de la comarca. En ese pueblo (más aéreo que terrestre) llegaron a convivir todos los credos de la España medieval, incluidos los cátaros, gracias a los templarios; los hispano-musulmanes eran los jardineros del paisaje, al trabajar la tierra y cultivar el vino.

Ya en tiempos modernos, a comienzos del siglo XVI entraba el bacalao por los puertos de la Costa Daurada, enriqueciendo la dieta gastronómica de las comarcas del interior de Tarragona. Entonces, el viñedo fue experimentando un notable crecimiento; en aquel tiempo los productos no se pagaban en efectivo, sino que intercambiaban, y muy bien por cierto. Se sabe que, al tener una alta graduación alcohólica, se daban a los marineros en tiempos de guerra, para que, en estado ebrios, matasen sin piedad en las sangrientas batallas navales, contra franceses, ingleses u holandeses, con los galeones, por los controles marinos de las rutas comerciales.

En los siglos XVII, XVIII, XIX y comienzos del XX, el consumo de vino por persona era de 300 a 500 litros al año. La bota de vino presidía todos los manteles.

En el siglo XIX había cuatro casas de familias pudientes en Cornudella de Montsant. Se sabe que en el jornal que recibían los aparceros de estas haciendas iba incluida una bota de vino por día para todo trabajador. El consumo diario por persona era de unos 5 litros; “el vino te da fuerza y buen trabajo”, se decía.

En Cornudella de Montsant había una fábrica del mejor alcohol, a nivel mundial; y su prestigio fue tal que no tardó en crearse la línea del alcohol: Reus - París – Londres, que adquirió un notable éxito, en todos los sentidos, a nivel mundial.

En 1882 se creó una Logia masónica en Cornudella de Montsant. El Ayuntamiento actual (c/ Comte de Rius, 10), ocupa el espacio en donde estuvo el camposanto medieval. Se hicieron los lavaderos públicos con agua caliente; los primeros en su categoría a nivel nacional, gracias a la iniciativa de aquellos masones anónimos.

La filoxera llegó a Cornudella en 1905, muriendo todas las vides. Y por si fuera poca la desgracia, también el negocio del alcohol había caído. Entonces el pueblo tenía una población de 3.500 habitantes.

Los tiempos más recientes

Fue mucho más tarde, concretamente a comienzos de la década de los 70, cuando comenzó a verse un resurgimiento vitivinícola en la comarca, gracias a Asunción Peira Ametller, de Scala Dei; pequeña de siete hermanas, que protagonizó un cambio radical; Asunción creía con firmeza que el Priorat era una tierra de oportunidades y de vinos excepcionales.

Pocos años después, llegó a la comarca René Barbier, quien no tardó en considerar el potencial de los vinos del Priorat, después de haber estudiado en Dijon (Borgoña). René montó un grupo de diez personas; entre las cuales se hallaban: José Luis Pérez, Carlos Pastrana, Dafne Glorian (esposa de Eric Salomón), Adrián David Garsed, Basted, Ricardo Zamora, etc. Todos ellos se pusieron de acuerdo para elaborar 8.000 botellas, en plan cooperativo (vino tinto), con 12ºC de graduación, que se repartieron llevando en la etiqueta el nombre de cada participante.

A comienzos de los 90, vino a la comarca Álvaro Palacios, procedente de La Rioja; justo un lustro después, éste protagonizó una subasta en la sala Christie, de Londres, por 1.000.000 de ptas., que él mismo adquirió anónimamente, lo cual causó un golpe de efecto que sacudió a todo el Priorat, y el Montsant también se vio beneficiada.

En 2001, comenzó su andadura la D.O.P. Montsant, y Jaume Giral Barrufet, que trabajaba con los viñedos, comprando y vendiendo fincas para ponerlas en marcha, y fue cuando decidió plantearse crear su propio negocio.

Y este viticultor de oficio, sexta generación de campesinos dedicados por entero a la cultura de la vid, en efecto, creó en 2002, su propia bodega, aprovechando las instalaciones del antiguo aserradero de la población; la bodega se llama: Ronadelles, S.L.

Una bodega ejemplar:

La botella “Cap de Ruc” nació en 2002; el nombre lo decidió Jaume en los años 90, estando viajando por Portugal. Desde el 2007, la bodega está dedicada a elaborar vinos de crianza, con viñedos que superan, en muchos casos, el siglo de existencia; también elaboran vinos experimentales, con diferentes levaduras y manteniendo sistemas ancestrales, en ánforas de cerámica, barricas de madera, etc.

Ronadelles, S.L., empezó a comercializar vino a partir del 2003; venden a 26 países; su principal mercado es Perú. “Los gustos de los vinos han evolucionado, y lo que marca la venta es el mercado”, nos comenta Jaume Giral.

Esta bodega tiene un volumen de producción de 25,000 litros al año; de los cuales, un 10% son de crianza, y el resto son vinos jóvenes; el 85% va para la distribución nacional, y el 15% para la distribución internacional.

Desde el 2007, esta bodega se dedica a los vinos de crianza, con viñedos que tiene ya un siglo de vida; también elaboran vinos experimentales, con diferentes levaduras y sistemas ancestrales, en ánforas, en barricas. En 2008 se vendieron 5,000 botellas, y en el 2020, medio millón de botellas.

Ya han recibido varios premios; uno de ellos, fue en Japón, cuando en 2016, la bodega Ronadelles, S.L., se presentó al concurso convocado en Sakura (llevado sólo por las 800 mujeres sumilleres del País del Sol Naciente), obteniendo el premio. La enóloga de esta bodega es una joven llamada Eva Prim.

Anexo a la bodega, el visitante amante de la alta gastronomía, cuenta con un restaurante, propiedad también de Jaume Giral, en donde tendrá oportunidad de degustar los más singulares platos de la cocina tradicional del Priorat, acompañados, como mandan los cánones, por los vinos de la Bodega Ronadelles, S.L. Y dentro de la población, a pocos metros del Ayuntamiento, otro restaurante, el “Quatre Molins”, dirigido por el joven chef Rafel Muria, que cuenta con una estrella Michelin, donde también podrá la amplia variedad de vinos de Ronadelles, porque Jaume es cofundador de este atractivo establecimiento, especializado en la cocina de la miel.


Tenga presente nuestras Condiciones de uso y si utiliza esta información recuerde citar siempre www.sevi.net y La Semana Vitivinícola como fuente.

0 Respuestas(s) a “Jaume Giral, vino desde Cornudella de Montsant a 26 países”

Comentarios disponibles para usuarios registrados