La etiqueta de vino bebe de la sostenibilidad

 Publicado el Por Etygraf

 (photo: Sebastia Torrens)

Una bobina virgen espera a ser escogida en el almacén de materia prima, sabe que su blanco no tardará en cobrar vida. Una vez seleccionada, según las características de la etiqueta y del pedido del cliente, inicia su ruta. Podrá someterse a una impresión digital o pasará por la flexográfica, pero ya empieza a conocer cuál será su destino: es una botella de vino. Es entonces cuando adivina que el diseño de su etiqueta estará marcado por la personalización y…

En Etygraf sabemos que la etiqueta contribuye de manera directa y notable a la diferenciación del producto y dada la gran saturación del mercado vitivinícola, la evolución de las etiquetas de vino ha venido motivada por la personalización. Toda etiqueta mantiene su necesidad de mostrar la información básica del vino, acompañada de su contraetiqueta que amplía su información. Sin embargo, lo que realmente se ha convertido en la gran apuesta de las bodegas es el “vestido” de la botella, su estética global, una búsqueda de etiquetas originales tanto en diseño como en concepto.

Ese blanco ya empieza a delimitar el contorno de lo que terminará siendo una etiqueta, a la vez que suma colores, relieves, troquelado… técnicas y acabados muy marcados por las tendencias y la demanda del mercado. La tecnología en el mundo de la etiqueta adhesiva es infinita, es un producto que siempre estará vivo y una de las principales apuestas del sector son los procesos sostenibles, temas como la economía circular, huella de carbono, tintas, materia prima, gestión de residuos o el control del impacto ambiental están muy presentes en el día a día de Etygraf. La hoja de ruta es trabajar hacia un etiquetado sostenible y por ello, es importante que las empresas del sector estén unidas bajo una misma visión que comporte una mejora global.

Centrándonos en los materiales, las marcas de vino apuestan por el embellecimiento de sus etiquetas, con ello nos referimos al uso de láminas especiales, microrelieves, tintas y acabados serigráficos, teniendo presente, cada vez más y como ya hemos dicho, procesos que favorezcan la eficiencia en el consumo y la introducción de materiales reciclados.

Sabemos que una marca de vino debe conocer qué imagen quiere transmitir. En base a ello, se elegirá el tipo de botella, color del vidrio, tipos de impresión, formato de etiqueta, material, acabados… Debe apostar por atraer al consumidor y no menos importante, debe saber comunicar con claridad a través de su diseño, incluyendo la información necesaria que el marco legal establece, como el nombre de marca, el año de cosecha, la graduación, la bodega…

A nivel creativo es clave contar con agencias y estudios especializados en envases y etiquetados, creemos que la combinación entre producto, agencia e impresor es la clave del éxito. Por eso, en Etygraf tratamos de colaborar con agencias, formándolas y reciclando sus conocimientos. El packaging de un vino está en contacto directo con el consumidor final, por lo que es el escenario perfecto para construir una identidad de marca potente y única, y añadimos: sostenible.

Más información en www.etygraf.com


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