Mucha preocupación e incertidumbre ante la entrada en vigor de la Ley sobre Viticultura y Vinificación de la Federación Rusa

 Publicado el Por Alfredo López

Rusia. (photo: )
Rusia.

Si finalmente no hay aplazamiento, el próximo viernes 26 junio entrará en vigor la Ley Federal 468-3 sobre Viticultura y Vinificación de la Federación Rusa, adoptada por la Cámara (Duma) a finales de diciembre del pasado año y que podría afectar a los productos vitivinícolas europeos importado de tal forma que sería inviable poder exportar hacia ese mercado de destino, debido a los obstáculos en algunos casos imposibles de superar.

No obstante, la esperanza está en que, al parecer, el Ministro ruso de Finanzas ha incluido esta ley en una lista de actos normativos, cuya entrada en vigor podría retrasarse por un periodo de tiempo, debido a la actual coyuntura del coronavirus, que está afectando de lleno en estos momentos a este país, aunque no existe a esta fecha constancia oficial aún de ello.

El Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV), al que pertenece la Federación Española del Vino (FEV) ha insistido ante las autoridades europeas y rusas en que el texto legal que entraría en vigor contiene disposiciones que podrían suponer graves obstáculos a la importación de vino y de productos a base de vino. Entre estos, la falta de tiempo para poder cumplirla, la inexistencia de un periodo de transición para agotar existencias en stock y una serie de cambios legislativos que tendrán que implementarse a principios del próximo año. 

Algunas de las reglas nuevas, que se aplicarían a partir del 26 de junio, no son exigibles en la actualidad y otras muchas lo serían hasta poco después -el 1 de enero de 2021- porque tendrían que ser reemplazadas por los requisitos contemplados en la Regulación Técnica nº 47 sobre bebidas alcohólicas de la Unión Económica Euroasiática (UEE), que incluye a Bielorrusia, Kazajistán y a la propia Federación Rusa.

La CEEV se ha mostrado muy crítica porque para muchos operadores les será imposible garantizar que sus productos puedan cumplir con esta Ley sobre Viticultura y Vinificación de la Federación Rusa durante apenas medio año. Algo que no solo resultará costosos, sino también porque no lo podrán cumplir en la actual situación del Covid-19. La ausencia de un periodo transitorio y de una cláusula que garantice el agotamiento de existencias de vino en stock hace aún más complicado si cabe atenerse a de dicha ley.

La OIV entra en escena

La propia Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) ha tenido que entrar en escena, puesto que algunas prácticas enológicas y normas sobre indicaciones de etiquetado que contempla la ley rusa son bastante inconsistentes, al ser contrarias a lo regulado al respecto tanto en la UE, como a nivel multilateral, y porque obligarían, por ejemplo, a tener que modificar las etiquetas del vino destinado a ese mercado, al tener que indicar la añada y el origen en la parte frontal del envase, con un tamaño mínimo de 14 puntos, sin periodo transitorio, ni posibilidad de permitir que se agoten las actuales existencias, como sería lo normal.

Por si no fuese suficiente, además la norma, que es de una enorme complejidad y que ha creado también mucha controversia interna, posibilitaría la falta de protección y de usurpación de algunas Indicaciones Geográficas (I.G.s) de la Unión Europea, como Jerez o Champagne, por ejemplo, que pasarían a tener un uso genérico; prohibiría la importación de vino a granel y de productos vitivinícolas para procesamiento posterior; daría potestad a inspectores rusos para supervisar y controlar la producción de instalaciones europeas; podría dar lugar a la descalificación de productos a base de vino, como los aromatizados, y daría libertad a prohibir también la importación de productos vitivinícolas que se consideren no conformes o de baja calidad.

La actividad del CEEV y de las asociaciones europeas del sector, como la FEV, ante las diversas instituciones oficiales (DG Trade de la Comisión Europea, Delegación de la UE en Moscú, la OIV, la asociación local ABC, Consejería de Agricultura de la Embajada Española, Secretaría de Estado de Comercio, MAPA, etc.) para evitar la entrada en vigor de esta ley en la fecha prevista ha sido una constante en los últimos meses.

Según la propia FEV, a mediados de mayo, los embajadores de Estados Unidos, Australia, Estados Unidos y Suiza enviaron una misiva al Gobierno ruso pidiéndole que posponga la entrada en vigor de la citada norma, con el fin no solo de que los operadores tengan tiempo para adaptarse a la misma, sino también para tratar de evitar que puedan aplicarse algunas de las disposiciones comercialmente más lesivas, así como para resolver algunos solapamientos legales con la Regulación Técnica aprobada por la UEE.

La propia Unión Europea planteó esta cuestión ante el denominado Comité de Barreras Técnicas al Comercio de la Organización Mundial de Comercio (OMC) a mediados de mayo y en el Comité Consultivo de Acceso al Mercado (MAAC) de la UE a finales de dicho mes, incluyéndose también en la agenda provisional de las reuniones sobre comercio de mercancías de la OMC de los días 10 y 11 de junio pasados.

Desde la CEEV y el resto de asociaciones del sector vitivinícola europeo se insiste en que las prioridades en este asunto pasan ahora mismo por que se aplace la entrada en vigor de la ley; que la misma incluya una cláusula relativa al agotamiento de las existencias en stock y un periodo de transición, y que se aproveche ese tiempo para convencer sobre la necesidad de alinear las diferentes disposiciones normativas sobre productos vitivinícolas a lo que viene recomendado y regulado internacionalmente en el marco de la UE y de la OIV.


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