Chasselas, la uva kilómetro cero

 Publicado el Por Cristina Alcalá (www.cristinaalcala.com y @alcalacristina)

Castillo de Aigle. (photo: )
Castillo de Aigle.

El ampelógrafo francés Victor Pulliat (1827-1896) clasificó las variedades de vid según su época de maduración, en función de su precocidad respecto a la uva blanca Chasselas. Así, las hay precoces, las que maduran entre 8 y 15 días antes que la Chasselas, de 1ª época, entre 5 y 6 días después; de 2ª época, entre 10 y 20 días después; y de 3ª época, entre 25 y 35 días más tarde.

Una variedad bastante desconocida en España para los no expertos, representa para los investigadores en viticultura un punto de referencia, su kilómetro cero.

Esta clasificación no solo sigue usándose, sino que la Universidad de Davis la revisó proponiendo integrar la temperatura en el cálculo de la maduración. La conocida como escala de Winkler. Dos curiosidades sobre esta uva a la que se añade otra: se puede usar como uva de mesa o de vinificación.

Pero si vamos al sur de Suiza, la Chasselas es mucho más que todo esto. Es un emblema sobre el que gira su identidad nacional. El punto cardinal sobre el que se articulan las líneas de producción y promoción de sus vinos, además de la sostenibilidad y productos gastronómicos locales. También es su kilómetro cero del que parten las líneas maestras del sector vitivinícola en el sur de Suiza, y más concretamente en el cantón de Vaud, la segunda comarca más importante en extensión de viñedo después de Valais.

Veamos lo que escribieron algunos expertos sobre la Chasselas. Jancis Robinson la define como “una uva de mesa que se planta mucho en Suiza, donde se la denomina Fendant, y también un ingrediente importante, aunque neutro, de algunos vinos ligeros de Saboya. En Alsacia tiende a desempeñar un papel subordinado en mezclas baratas y en Alemania se conoce con el nombre de Gutedel. En su tiempo, también se cultivó en toda Europa Central e incluso en Nueva Zelanda”. Alain Reyner la define como “una variedad de mesa precoz. Racimo de mediano a grande, alargado de bayas pequeñas y redondas. Vigor medio, fácil de conducir”. Ahora se ha convertido en el referente de gran parte del sector vitivinícola suizo.

Origen y sinonimias de la Chasselas

Como casi todos los orígenes, no se sabe con exactitud de dónde proviene. En el año 2009, el profesor Dr. José Vouillamoz de la Universidad de Neuchâtel, realizó un estudio basándose en el ADN de la variedad. La conclusión de la investigación sobre su origen la situó en la cuenca de lago Lemán en Ginebra, perteneciente al actual cantón de Vaud. Según el mismo profesor, las primeras referencias de la Chasselas se remontan al año 1539 por el botánico alemán Hieronymus Bock. En sus escritos aparece bajo la sinonimia Edeldrauben y Lautterdrauben, nombre utilizado en el norte de Suiza hasta el año 1850.

De las casi 15.000 ha de viñedo que hay en Suiza, unas 3.800 están plantadas con Chasselas. Las otras dos zonas fuera de Suiza donde se cultiva mayoritariamente son en Poully-sur-Loire y Baden-Württemberg.

Según The Vitis International Variety Catalogue, existen más de 210 sinonimias de la variedad. Gutedel en Alemania, Fendant en Valais o Perlan en Ginebra son las más conocidas. Por si esta complejidad no fuera suficiente, Agroscope, el centro estatal de investigación agrícola de Suiza, seleccionó 19 clones diferentes de Chasselas en el año 2009: Chasselas Fendant Roux, Vert, Bois, Blanchette…

Sobre investigación de variedades, Suiza representa, por su especial climatología y diversidad de factores naturales, un país en constante desarrollo para mejorar no sólo la calidad de sus vinos sino para la adaptación de variedades a sus viñedos. Así, recientemente se han autorizado plantaciones de nuevas vides resultado de cruces resistentes a enfermedades. Un ejemplo de ello es la Divico y Divona, cruces entre Gamaret y Bronner, resistentes al oídio y mildiu. El año pasado se autorizaron sus plantaciones.

Algún dato, en Suiza hay registradas más de 250 variedades y poco a poco se están incrementando las plantaciones de variedades “made in Switzerland” como Garanoir, Gamaret o Doral, aunque siguen siendo muy minoritarias. Apenas exportan el 3% de su producción y el consumo per cápita es de unos 35 litros/año. Eso sí, para poder probar alguno de estos interesantes vinos, no queda otra que viajar a Suiza.


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