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Francia supera los 7.200 M€ en exportación de vino y champagne

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Tabla en pdf adjunto.

La exportación francesa de vinos y champagne alcanzó al cierre de noviembre de 2012 un valor de 7.258 millones de euros, un 10,2% más que en el periodo enero-noviembre de 2011 y superando, además el registro de 7.170 millones de euros que se consiguió en todo el ejercicio 2011, según datos de Aduanas/SSP recogidos por ‘La Journée Vinicole’ (www.journee-vinicole.com).

La asombrosa historia de amor entre la hermosa Berry y el heroico Saccharo: El origen biológico del vino

 Publicado el por Antonio Palacios y David Molina (colaborador)

CAPÍTULO PRIMERO: El vino y el homo sapiens
Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, que existe un elixir natural llamado vino, pero quién lo inventó no está muy claro, vamos a echar un vistazo a la historia…
La referencia escrita en los libros más antigua sobre el vino parece pertenecer al Antiguo Testamento, cuando “Noé comenzó a labrar la tierra y plantó una viña; bebió el vino y se embriagó” (Génesis 9-21). Primer ensayo que nos hace reflexionar y aprender de los errores, pues el vino no nació para embriagar, sino para divertir y disfrutar con moderación.
Para empezar a entretenernos, intentemos averiguar cuándo nació la criatura. Aunque el origen exacto se discute aún en nuestros días, debe estar en algún lugar alrededor del mar Mediterráneo, Armenia, Mesopotamia, Persia, Egipto, Grecia o Chipre. Cuántos lugares exóticos e interesantes para conocer y viajar, así podríamos conocer sus raíces y dónde ocurrió el fabuloso milagro creativo de la naturaleza.
Para seguir aprendiendo de geografía, el origen más concreto de viñedos con huella creativa humana se ubica posiblemente entre las montañas Taurus, al este de Turquía, las montañas Zagros, al este de Irán y las montañas del Cáucaso en  Georgia, Armenia y Azerbaiyán. Zona conocida como el “Triangulo de la Fertilidad”. Las pruebas realizadas sobre ADN de semillas halladas en estos lugares revelan que la primera domesticación de Vitis vinifera se produjo alrededor de esta zona geográfica.
Respecto al vino, los primeros indicios de los que disponemos, lo sitúan en Egipto y en la antigua Mesopotamia, como revelan los hallazgos de ánforas de arcilla y restos de pepitas de uva y de ácido tartárico con más de 5.000 años de antigüedad, lo que significa que convivimos con él hace más de 50 siglos. A modo de curiosidad, recientemente ha sido descubierta una cueva en Armenia con restos arqueológicos donde el hombre ya elaboraba vino. Estos restos están datados con aproximadamente 6.000 años de antigüedad, lo que hace ya más de 60 siglos de convivencia, convirtiendo a esta bodega en la más antigua del mundo según Gregory Areshian.
En la cueva se encontraron restos de una prensa que se utilizaba para obtener el mosto a partir de las uvas. También hallaron vasijas de fermentación y de almacenamiento. Mucho después, los griegos, muy interesados en esta bebida, situaban también su origen en algún lugar alrededor del Mediterráneo y otorgaron el mérito de la invención a Dionisos, adoptado como Baco por la mitología romana, dios muy popular y al mismo tiempo humano.
Fueron precisamente los romanos quienes posteriormente extendieron el cultivo de la vid y la elaboración de vino más allá de su territorio natural, incluyendo por supuesto las provincias romanas de la Península Ibérica, de cuyos puertos zarpaban los barcos cargados con ánforas llenas de vino en dirección a la metrópoli y otras colonias romanas.
Las ánforas, por cierto, constituyen un sistema de transporte vinario de enorme riqueza arqueológica, ya que han ayudado mucho a la interpretación actual de las rutas comerciales marinas de la época. Esto se ha conseguido gracias a las embarcaciones que se han encontrado hundidas repletas de vasijas de barro casi íntegras en sus bodegas, ya que están hechas de materiales muy resistentes a pesar de la fuerte energía marina a la que están sometidas y a la presencia de su flora y fauna salvaje.
Resumiendo lo anteriormente expuesto, aparte de las múltiples referencias bibliográficas sobre el conocimiento y explotación de la vid por distintos pueblos, los primeros cultivadores de viñedos relevantes fueron los habitantes mesopotámicos, egipcios y babilónicos y será precisamente a partir de estos puntos de África y del Medio Oriente desde donde las viñas se extenderán posteriormente por todo el litoral mediterráneo.

CAPÍTULO SEGUNDO: Mucho antes de que el hombre habitara la tierra

Pero vamos a tratar de ser más retrospectivos. La teoría más extendida sobre la aparición de las primeras vides en el planeta Tierra y en la cuenca mediterránea es que fue espontánea, por lo que cuando llegaron los fenicios y los griegos ya existían cepas silvestres que crecían en sus entornos más adaptados a su crecimiento y desarrollo. Mientras que el procedimiento para la obtención del vino procede de Oriente, los griegos fueron los ejecutores de las primeras prácticas del cultivo controlado de la vid y posiblemente también de la selección clonal de variedades.
Los fósiles más antiguos encontrados de Vitáceas se remontan al Cretácico (hace unos 100 millones de años) y a comienzos del Terciario (entre 65 y 1,8 millones de años de antigüedad). Debido a la benevolencia del clima, es la zona caucásica el origen de Vitis vinífera, donde los periodos glaciares no castigaron tan duramente.
Podríamos preguntarnos ¿por qué Vitis vinifera y no Vitis silvestris? La respuesta la encontramos rápidamente, Vitis silvestris es una planta dioica (miembros de distinto sexo), una cepa tiene ovarios (miembro femenino) y otra estambres (miembro masculino), por lo que en este caso sería necesario cultivar las dos para tener una cosecha. Por el contrario, Vitis vinífera es hermafrodita (tiene ovarios y estambres) por lo que se auto-fecunda por si misma garantizando la cosecha cada año.
Triunfó entonces la vinifera por encima de la silvestris, es la hermafrodita del Neolítico quién despertó mayor interés de Homo sapiens. Posteriormente, los cruces azarosos de la naturaleza entre distintas variedades, mutaciones y adaptaciones al medio a lo largo de milenios, han propiciado una gran diversidad dentro de Vitis vinifera.
Es en el Neolítico, unos 6.000 años a.C. y coincidiendo con el momento en que los hombres de Mesopotamia alcanzaron la situación de agricultores, cuando la vid se comenzó a “domesticar” y se inició el proceso de cultivo, pasando de planta rastrera a planta conducida. El Homo como agricultor recolector, comenzó entonces su andadura cara a cara con Vitis.

CAPÍTULO  TERCERO: Descripción de nuestra amiga y hermosa Berry, el fruto.
La vid es una planta con flores de la clase de las dicotiledóneas, flores dotadas de cáliz y corola, son flores muy evolucionadas filogenéticamente. El orden es el de las Rhamnales, que son plantas leñosas. Una planta leñosa tiene por lo general una vida muy larga, así es fácil encontrar una vid centenaria; tiene un largo periodo juvenil (3-5 años), durante el cual no es capaz de producir flores; en general, las yemas que se forman durante un año no se abren hasta el año siguiente. Tiene un aparato radicular que se hace imponente con los años, pero se desarrolla y explora el terreno con menos minuciosidad que el de una hierba. El tronco y sus ramas requieren mucho tiempo para desarrollarse; no puede renovarse con facilidad como el de una herbácea; la necesidad de mantenerlo vivo durante el invierno o en tiempo de sequía, hace a las plantas leñosas más exigentes en cuestión de clima y fertilidad, de manera que no viven en alturas excesivas ni demasiado cerca de los polos ni en los desiertos, como si pueden hacerlo las plantas herbáceas.
La vid es un arbusto constituido por raíces, tronco, sarmientos, hojas, flores y fruto. Ya se sabe que a través de las raíces se sustenta la planta, mediante la absorción de la humedad y las sales minerales necesarias, y que el tronco y los sarmientos son meros vehículos de transmisión por los que circula el agua con los componentes minerales. La hoja con sus múltiples funciones es el órgano más importante de la vid. Las hojas son las encargadas de transformar la sabia bruta en elaborada, son las ejecutoras de las funciones vitales de la planta: transpiración, respiración y fotosíntesis. Es en ellas donde a partir del oxígeno y el agua, se forman las moléculas de los ácidos, azúcares, etc. que se van a acumular en el grano de la uva condicionando el sabor de Berry. Esa sustancia verdosa llamada clorofila es la encargada de captar de los rayos del sol la energía suficiente para llevar a cabo todos estos procesos.
En el mes de marzo, cuando el calor comienza a hacerse notar, la savia se pone en movimiento y se produce el denominado “lloro” de la vid, que se expresa a través del fruto. El fruto surge muy verde, pues está saturado de clorofila, y a partir de aquí toda la planta empieza a ejercer servidumbre a favor del fruto, que poco a poco irá creciendo. Nace nuestra amiga Berry, acumulando en su seno el trabajo continuo de Vitis, su madre ejemplar y sacrificada.
Berry de joven, aún sin madurar, contiene una gran carga de ácidos; tartárico, málico y, en menor medida, cítrico. El contenido de estas sustancias dependerá en gran medida de las condiciones geoclimáticas, ya que la luz, temperatura y humedad van a ser decisivas en la conformación de los ácidos orgánicos. El momento en que la uva cambia de color recibe el nombre de “envero”, Berry siente su adolescencia, del verde pasará al amarillo, si la variedad es blanca y al rojo claro, que se irá oscureciendo, si es tinta. Berry es femenina y presumida.
Durante el proceso de maduración de la uva, los ácidos van cediendo terreno a los azúcares procedentes de la frenética actividad ejercida por las hojas, merced al proceso de fotosíntesis. Los troncos de la cepa también contribuyen al dulzor de la uva, ya que actúan como acumuladores de azúcares. Debido a esta razón, las vides viejas son capaces de proporcionar un fruto más regular y una calidad más constante.
Berry, el grano de uva, tiene piel, pulpa y pepitas. Su traje nupcial, denominado hollejo, contiene la mayor parte de los componentes colorantes y aromáticos de los vinos. Está protegida por la pruina, para que el agua no la arrugue ni la estropee ni le robe sus tesoros aún ocultos. En la pulpa se encuentran los principales componentes del mosto, el agua y los azúcares, que curiosamente después, mediante un proceso denominado fermentación, se transformarán en vino. Las semillas, que se encuentran dentro de la pulpa, es su futuro, la perpetuación de su belleza en los tiempos, que además proporcionan los taninos al vino.

CAPÍTULO CUARTO: Sus amigos, el sol, las  nubes, el calor, el frío, la lluvia, el suelo, las piedras, el ser humano…
La vid da como resultado el racimo, la fruta, la uva, el vino. Cuando estamos en frente de una copa de vino, vemos su color, percibimos su aroma y disfrutamos de su sabor, embebemos toda su historia y entorno. Los aromas y el olfato son causa y efecto que nos permiten conocer el medio donde nos desenvolvemos. El viñedo forma parte del paisaje y acumula en su fruto miles de precursores que despiertan cuando es vino, convirtiéndose en uno de los perfumes más complejos y agradables del mundo. Consumiendo vinos nos convertimos en parte del paisaje y lo hacemos nuestro. Gracias Berry por tu generosidad.
En la calidad de la uva intervienen cantidad de factores medioambientales. Comenzando por el suelo, su relevancia es vital, ya que es el que aporta las sustancias y hace crecer a la cepa a través de las conexiones vitales de la raíces, fusionadas y ancladas en la tierra hasta lo más profundo posible. El clima influye directamente en la calidad de la añada. Por este motivo, el sol y la lluvia marcarán claramente las diferencias, pues en gran medida, la uva depende de su madre, que vive a la intemperie. El sol con su energía le permite la fotosíntesis y la lluvia de las nubes, que le quita la sed, permite que su sabia se mueva de un lugar a otro, nutriendo todo su sistema vital, desde las hojas hasta sus frutos. Además, influyen también factores como la orientación del viñedo, la latitud y altitud, la cercanía a bosques, que protegen del clima extremo, las montañas, que favorecen la creación de microclimas favorables, las flores, los animales, los insectos y los microbios del suelo, las aves, los rapaces, los mamíferos, incluso el ser humano, quien la domestica, cuida y finalmente protege, siendo compañeros íntimos por muchos años, a veces nacen y mueren juntos. Pero Berry se enamoró…

CAPÍTULO QUINTO: Nuestro amigo Saccharo, el hongo, la levadura imprescindible.
Nuestro microorganismo heroico se llama Saccharomyces cerevisiae. El original nombre tiene origen del griego y el latín: En griego Saccharo es azúcar y en latín Mykes es hongo, ¿el hongo del azúcar?
Se nos ocurre en estos momentos un gran concurso cuyos participantes serán los microbios: “El Microbio de los Microbios”, “El Súper Microbio”. El reto será llegar hasta el final de un maratón de relevos llamado fermentación alcohólica…
De todos los microorganismos conocidos en el universo, Saccharomyces cerevisiae es el único capaz de transformar de forma completa y eficazmente todo el azúcar del mosto de uva en alcohol, tóxico incluso para sí mismo, y además, lo hace en condiciones muy difíciles y extremas. Es capaz de hacerlo en un medio extremadamente ácido, a pH muy bajo y además, en escasa presencia de nutrientes.
Es un auténtico corredor de fondo en su versión de relevos, trabajando en equipo durante toda la carrera. En la línea de salida se colocan los mejores atletas, los que más rápido corren y los que mejor aguantan las inclemencias, a pesar de realizar el recorrido más llano, pero que se esfuerzan al máximo para que los siguientes relevos, que deben correr en terrenos cada vez más abruptos y en pendiente, puedan llegar a la meta.
Así, las primeras generaciones de levaduras tratan de acumular nutrientes y energía del mosto, que se la pasarán de generación en generación unas a otras. Ellas saben que es la única forma de que las últimas generaciones de su prole, las que deben trabajar en las condiciones más extremas y al límite, lleguen justo al final de la fermentación alcohólica, la meta deseada e imposible para todos los demás.
Deberíamos preguntarnos cómo es posible tal resistencia y tan sobresaliente actitud vital. ¿Cómo lo consigue? ¿Dónde reside tal pragmatismo ante una situación imposible? Pues bien, su heroicidad metabólica es consumada gracias a una composición muy específica a nivel de los lípidos de su membrana celular, siendo estos muy ricos en ácidos grasos de cadena larga insaturados. Este es la muralla que les hace microorganismos muy resistentes al alcohol en medio ácido, manteniendo integra y funcional su membrana celular a pesar de trabajar en un medio tan hostil. ¿Dónde aprendió Saccharo a ser el mejor, el único? Bien, ese es un tema capital en esta historia de amor que trataremos de explicar posteriormente, ¿tendrá algo que ver Berry?
¡Qué grande eres Saccharo! Sabemos además que la levadura es entonces un hongo formado por una única célula, amigo íntimo y fiel de Homo sapiens, pues le ha ayudado en tareas tan necesarias y arraigadas como la elaboración del pan y la cerveza, y por supuesto el vino.
Pero hay más… Debido a que sus células son eucariotas, ha servido como un libro abierto para que los humanos desarrollen con ella modelos muy adecuados para el estudio de problemas biológicos, contribuyendo al conocimiento científico, trabajo facilitado por su sencillez celular y generosidad de su lenguaje bioquímico. Destaca también por un sencillo y versátil sistema de transformación de ADN, que unido a la ausencia de patogenicidad, permite a su eterno amigo evolucionar muy rápido a nivel científico y así, conocerse mucho mejor así mismo. Ahora Homo sapiens ha sabido seleccionar las mejores cepas de levadura capaces de hacer los mejores vinos.
Qué viajero se ha vuelto ahora Saccharo, conoce mundo y regiones vitivinícolas increíbles gracias a su amigo.

CAPÍTULO SEXTO: Llegó el día en que Berry y Saccharo se conocieron e intimaron, casualidad o destino...
Berry y Saccharo vivían felices cada uno por separado. Cada uno resolvía su vida de forma independiente, pero estaban predestinados a conocerse y enamorarse locamente el uno del otro. De esta forma, si no nacieron juntos, no está muy claro cómo se llegó a completar el proceso de elaboración del vino por primera vez. Berry debió experimentar varios caminos para saber cómo perpetuarse en el tiempo y no ser un fruto tan hermoso pero tan efímero.
En un primer momento, el zumo de uva debió entrar en fermentación y dio como resultado la obtención de vinagre, por lo que probablemente, el vino fue la primera bebida alcohólica que conoció la humanidad al detectarse el agradable sabor del estado intermedio entre el mosto dulce y el vinagre, haciéndose popular rápidamente en las sociedades y comunidades más avanzadas de la época.
Después, el hombre tuvo que aprender a interrumpir el proceso de fermentación y hacer numerosos intentos para evitar la decrepitud del vino, naciendo la ciencia enológica, pero hay un largo recorrido hasta llegar a este punto que no viene a cuento en este relato, quizás para otro.
Volvamos hacia atrás para buscar el origen más remoto de nuestros amantes antes de conocerse y hacerse inseparables. Empecemos por la hermosa Vitis vinifera. Cada civilización creó su propio modelo de plantación. El egipcio, por ejemplo, heredado posteriormente por los griegos, privilegiaba el tipo de cultivo de vid con forma de arbolillo, mientras que los etruscos, siglos después, cultivaron plantas autóctonas sostenidas en pie con un tutor vivo, como árboles erguidos o tutores inertes.
La madre Vitis es capaz de producir un hermoso fruto, Berry, que se agrupan unas con otras en forma de racimo, repleto de sabrosas uvas que dan origen al fresco y aromático mosto, pero que si no fermenta, sobremadura y se pudre rápidamente perdiendo todo su encanto y atractivo.
Berry, por el contrario, desea perpetuar su refinada belleza y no pudrirse tan efímeramente como lo hacen otros frutos, perdiendo todo su destello sensorial. Saccharo es un ser vivo amante del azúcar, que lo utiliza para obtener energía y así poder crecer y sobrevivir.
Saccharo vive, entre otros lugares, en los ápices de las plantas y los árboles, un lugar muy adecuado donde la savia pujante acumula azúcar para favorecer el crecimiento de nuevas ramas y hojas. Ya tenemos los dos elementos necesarios para que surja el amor de nuestra pareja, faltaba el inevitable Cupido: el Homo sapiens.
Según una hipótesis anclada en el Paleolítico superior, el hombre comienza a desarrollar el concepto moderno de la agricultura para abastecerse de alimentos, su población crecía a un ritmo descomunal. El esfuerzo valió la pena hace unos 10.000 años a.C., cuando el hombre pasó de ser nómada a establecerse en lugares y crear las primeras poblaciones.
Fue el inicio de los cultivos agrícolas lo que propició el primer encuentro entre los enamorados. El encontronazo se produjo cuando el hombre, en su actitud recolectora de frutos hermosos, empezó a cultivar a la madre Vitis cerca de los árboles, para que así la Vid fuese capaz de trepar por los troncos, crecer más rápidamente, tener más luz, producir más racimos y estos, bien aireados, no se pudriesen con la humedad del suelo.
¡Qué emoción! Berry se acercó sigilosamente al intrépido y aéreo Saccharo y este, viendo la riqueza azucarada de su pulpa, se lanzo a la piel de la dulce Berry y saboreó su esencia y cayó rendido. En este primer encuentro nació el amor de forma espontánea entre Berry y Saccharo, enamoramiento que perdurará hasta nuestros días y de cuyo fruto surge el deseado vino, hijo de Berry y Saccharo.

CAPÍTULO SÉPTIMO: Aunque tenían vidas muy distintas, se dieron cuenta de que eran muy complementarios y se necesitaban.
Uno de los valores más importantes que hace que el amor perdure entre los amantes, es aquél que explica cómo uno de los enamorados es capaz de satisfacer necesidades primarias de su pareja y viceversa, necesidades difícilmente cubiertas o solventadas por uno mismo. Mientras los miembros de la pareja de enamorados sigan practicando tan loable acción el amor no les abandonará.
Este es el caso de Berry y Saccharo, su amor nos acompaña en pleno siglo XXI y parece que perdurará por los siglos y siglos, amén.
Mama Vitis, preocupada por sus retoños en ciernes, observaba el mundo buscando el príncipe ideal para su Berry, pero rápidamente se dio cuenta que en el planeta no existía una pareja capaz de completar la maravillosa transformación de mosto en vino. En su minuciosa búsqueda entre lo existente, solo encontró a un entretenido, alocado y goloso Saccharo que le llamó la atención, parecía tener cualidades y modos, así que se hizo ilusiones y prestó atención a sus avances.
Descubramos los secretos más íntimos de nuestros amigos. Berry desea y necesita seguir siendo hermosa y lo más perenne posible una vez alcanzada su maduración. Saccharo desea y necesita el energético azúcar de Berry.
Berry, generosa con su amante, se deja fermentar, ofreciendo todo su azúcar en exclusiva a Saccharo, único microorganismo del planeta capaz de hacerlo. Berry se convierte así en vino, más bella y atractiva en esta forma que incluso el propio mosto, logrando su anhelado sueño de permanecer bella y longeva, ahora siendo vino tiene más cosas que contarnos, más aromas, más sabores y encima, a medida que madura en bodega o en botella, crece, se dulcifica su carácter, se redondean sus taninos, gana en mensaje y sorprende a quien quiere disfrutar de ella después de saberse hacer esperar.
Para conseguir su reto imposible, Saccharo trabaja duro en condiciones imposibles, lo hace de forma virtuosa en su condición de héroe, convertido como tal por la propia Berry, que generosamente ofrece a Saccharo la grasa de su pruina, capa cérea que envuelve la uva dándole protección, grasa rica en lípidos y ácidos grasos de cadena larga que a modo de capa impermeable, convierten a Saccharo en Súper Saccharo, único microorganismo que protegido de esta manera, es capaz de convertir los azúcares de Berry en etanol mediante el proceso conocido como fermentación alcohólica.
Tan encomiable acción consigue llevarla a término a pesar de la altísima acidez del jugo de Berry y las dificultades por la presencia del etanol, lo que le garantiza ser el amante exclusivo. Berry, transformada por su amante, es feliz, así podrá lucir sus galas durante mucho más tiempo que en forma de mosto, siendo vino, revela todos sus tesoros a quien quiera disfrutarlos, muchos de ellos escondidos cuando era una simple baya.

CAPÍTULO octavo y resolución final: Juntos descubrieron que podían hacer grandes cosas y crearon algo único para el disfrute de los humanos, el Vino.
El hijo engendrado entre ambos se llama Vino y lo disfrutamos desde entonces como algo único, divertido, simpático, emocional y muy longevo desde su propia génesis. De nuevo en estos días de Navidad, contemplaremos extasiados el retoce cariñoso entre Berry y Saccharo y disfrutaremos anhelosamente el fruto de su amor. Descubriremos los vinos de la cosecha 2012, veremos qué pasó con los de la cosecha 2011, cómo evolucionan los de 2010, 2009 y así aprenderemos de casi una historia interminable de vinos, viñedos, territorios, países, culturas, idiomas, arte y sentimientos universales que rondan a Berry y Saccharo y a su historia de amor.
No podemos dejar de nombrar a Homo sapiens, tercer ser vivo en la concordia manifiesta de este relato, que impresionado por el acto amatorio de Berry y Saccharo, quiso intervenir de forma positiva en el proceso para poder disfrutar de sus innumerables hijos, vinos repartidos por todo el mundo, dando forma a los bucólicos viñedos que adornan los paisajes y admirado por la heroicidad de Saccharo, buscó la manera de estudiarlo y conocerlo en profundidad, para a partir de este conocimiento, dar explicación a muchos de los secretos de la magia de la transformación de Berry en vino. Llegando incluso a vestirle de caballero andante con sus mejores galas y hoy viajando por todo el mundo para conocer a Berrys de otros entornos vitícolas ávidas de nuevas experiencias internacionales.
El vino nace así para ser consumido, apreciado y disfrutado por el ser humano a través de sus sentidos. Su consumo es lógicamente el acto final que permite con mayor certeza emitir un juicio válido sobre su riqueza y matices sensoriales. En la actualidad, el vino es contemplado como un elemento hedónico en su consumo. Es principalmente valorado por sus impactos placenteros, imprimiendo sensaciones agradables sobre las papilas olfativas y gustativas de los consumidores.
Son tres formas de seducirnos. El vino nos habla de su origen cuando huele a fruta, nos habla de la variedad de Berry cuando su perfume proviene de la transformación de precursores mimosamente guardados bajo su piel, transformados con la complicidad de Saccharo en aromas varietales, así el Tempranillo nos aporta regaliz y la Moscatel aromas de flores.
El vino nos conquista cuando nos recuerda que llegó aquí porque sus padres se enamoraron y practicaron juntos la fermentación alcohólica, expresando sus aromas fermentativos como elementos divertidos y de mayor mensaje, apareciendo los aromas de plátano, cereza, frambuesa, casis, lácteos y matices aromáticos de innumerables y agradables recuerdos naturales. El vino nos cuanta entonces su transformación milagrosa en forma de fermentación, su forma de nacer.
Pero además, un vino nos seduce hablándonos de su vida, su camino, su madurez, nos cuenta como se divierte con sus compañeros de viaje cuando crece en las barricas, aportándonos aromas de vainilla, canela y frutos secos. Los taninos se redondean a lo largo de la crianza, pierden su rabiosa presencia juvenil para acariciarnos y llenarnos la boca con sensaciones táctiles suaves. El vino nos entra por los sentidos, nos ocupa y se queda con nosotros en forma de gratos recuerdos grabados en nuestra memoria olfativa, gustativa y táctil. El vino nació para agradarnos con su presencia.
Disfrutémoslo en buena compañía.

FIN

 

Con 863 originales, el Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero se consolida como el más importante del mundo

 Publicado el por SeVi (colaborador)

El Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero se consolida como el primer y más importante premio dedicado al género del cuento de cuantos se convocan en todo el ámbito internacional, tanto por la multitudinaria participación que registra como por la dotación económica que conlleva.
La tercera edición del certamen que organiza el Consejo Regulador de Ribera del Duero, en colaboración con la editorial Páginas de Espuma, ha recibido 863 manuscritos firmados por escritores de 25 países, 203 más que en su segunda convocatoria y 349 más que en la primera edición. Unas cifras que convierten al Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero en el galardón literario en lengua española que registra mayor participación en el panorama internacional, superando ampliamente a premios como Alfaguara, Planeta o Nadal.
Como en anteriores convocatorias, el 88% de los autores que han presentado sus obras a concurso en este III Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero las han enviado por correo electrónico. De los 863 manuscritos recepcionados apenas un centenar se han recibido por correo postal.
En cuanto a la procedencia de las obras presentadas a concurso, más del 40% llegan desde países extranjeros, lo que confirma la  relevancia y prestigio internacional adquiridos por el Premio  Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero. El resto las firman autores de diferentes regiones del territorio español (un 59%).
Como en ediciones anteriores, al III Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero se han presentado autores de prácticamente todos los rincones del mundo, tanto de territorios donde el español es la lengua oficial como de otros donde se hablan otros idiomas.
Siguiendo la tendencia de las anteriores convocatorias, de nuevo en esta tercera edición se incrementa notablemente la presencia de escritores de los dos países referentes de la literatura  latinoamericana, México (8,23% y 71 obras) y Argentina (12,51% y 108 manuscritos). Importante es también la participación de autores de Chile, Perú, Estados Unidos, Colombia, Cuba, Venezuela o Uruguay. Pero también han llegado manuscritos desde lugares como Francia, Bolivia, Alemania, Brasil, Austria, Reino Unido, República Dominicana, Guatemala, Costa Rica o Italia. En total se han recibido obras de autores de 25 países.
En cuanto al sexo de los participantes, es notablemente mayor la participación masculina (75%), aunque se incrementa con respecto a las anteriores ediciones la presencia de mujeres.
El nombre del ganador del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero se desvelará el próximo 21 de marzo, en el  transcurso de una gala que tendrá lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Se abre ahora el periodo de lectura de las obras participantes por parte del jurado del certamen, integrado por profesionales de reputado prestigio literario que tendrán que determinar qué autor merece alzarse con el máximo galardón.
 

La D.O. La Mancha exhibe sus ‘Sabores e imágenes’ en Albacete

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Del 1 al 15 de febrero, el Museo Municipal de Albacete condensará la esencia de la viticultura de la D.O. La Mancha en una visión creativa, fugaz y cultural de casi cien fotografías de diferentes autores. Forman parte de los fondos patrimoniales del propio Consejo Regulador, cuyos certámenes ‘Vino y Cultura’ se vienen celebrando periódicamente desde el año 1994.
En total, unas 93 obras para recorrer aquellos rincones e instantes, mimetizados en el paisaje, y asimilados por la óptica del fotógrafo, en una mirada plástica, singular y repleta de matices culturales, cuya retina encontrará el guiño de complicidad con los propios recuerdos del visitante. La muestra de “Sabores e imágenes” supera la mera visión creativa de los artistas que han reflejado La Mancha, para convertirse en un legado cultural y antropológico del terruño.
La exposición inició su periplo en la azotea del Círculo de Bellas Artes de Madrid, en abril de 2012, donde gozó de muy buena acogida, para después ser el reclamo artístico de las pasadas fiestas de Manchavino en Socuéllamos, en Ciudad Real. En esta ocasión, el Museo Municipal de Albacete será el escenario, el próximo 5 de febrero, del primer evento cultural del año organizado por la Denominación de Origen La Mancha, en colaboración con la Concejalía del ramo del propio Consistorio albaceteño. La ciudad manchega que además será testigo de la presentación de los vinos de la añada 2012 por parte de varias bodegas acogidas a la D.O. La Mancha, en el Gran Hotel de Albacete la jornada posterior del día 6 de febrero a partir de las 12.00 horas y hasta las nueve y media de la noche.
Exponen su obra, los fotógrafos: Ismael Barbé, Miguel Calatayud Huertas, Nacho Calonge, Jesús Carrasco Olmedo, Francisco Catalá Arenas, Vicente Cervera Casino, Rafael Egido De la Torre, James F.H. Cooper, Manuel Fernández Luna, Alberto García Amador, Alberto García Villar, María Guivernau García, Roberto Gómez, Vicente Guill Fuster, César Lorenzo Arias, J.R. Luna De la Ossa, Jesús Madero, Rubén Martín Benito, Gema Moreno Real, Valentín Morón Jiménez, Manuel Paniagua Saelices, Antonio Quintanar García, Pablo Raya Bernabé, José Antonio Román Muela, Juan Manuel Sanz y Juan José Vela Martín.
 

El Ayuntamiento y los viñistas de Chiclana por el cultivo tradicional

 Publicado el por Francisco Acedo (colaborador)

El municipio de Chiclana es uno de los más importantes adscritos al Consejo Regulador de la Denominación de Origen Jerez. De hecho sus viticultores son de los de mayor peso en esta zona. Por este motivo el Ayuntamiento ha firmado un convenio de colaboración con la Unión de Viticultores Chiclaneros para “fomentar el cultivo tradicional de la viña, el mosto y lo que rodea a las bodegas”, tal como reza textualmente en el documento.
Este organismo agrupa a unos 300 socios, que aglutinan al 95% de los viticultores de la zona. Este convenio significa también una ayuda económica por cada aranzada de uva cuyos dueños mantengan en propiedad y esté en suelo no urbanizable. El importe total que aporta el Ayuntamiento es de 64.000 euros.