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Torres presenta en Valencia sus ensayos con variedades ancestrales recuperadas

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Cata de variedades ancestrales. (photo: )

Cata de variedades ancestrales.

Bodegas Torres presentó en Valencia los vinos fruto de microvinifiaciones de variedades ancestrales recuperadas. Un proyecto que los lectores de SeVi conocen bien y que la quinta generación de Bodegas Torres, con Miguel Torres, director general, y Mireia Torres, directora de I+D+i, está impulsando con fuerza. A medio camino entre arqueología y viticultura, sin duda contribuye a recuperar el patrimonio vinícola y permite contar con un material vegetal que, en muchos casos es más resistente a las altas temperaturas, lo que las hace especialmente interesantes para combatir el cambio climático. Así, en un acto celebrado en el nuevo Restaurante La Sucursal, de Valencia, Miguel Torres presentó los resultados de vinificar las variedades: Forcada 2016, Pirene 2016, Gonfaus 2016, Moneu 2016 y Querol 2016, junto con Grans Muralles 2010 (Premio Alimentos de España al Mejor Vino 2017 y en cuyo coupage participa la Querol).

Forcada, es una variedad blanca de ciclo largo, que sorprende su intensidad aromática y frescura. Aromas a hierbas mediterráneas, flor blanca y notas cítricas, muy finas. La boca es muy vivaz, de altísima acidez y presenta muy buena estructura. Pirene, localizada en el pre-Pirineo, muestra mucha fruta roja y un perfil floral, con un toque mineral y especiado. Boca sutil y elegante y fresca.  Por su parte, Gonfaus, perfectamente aclimatada al clima extremadamente seco y cálido, muestra una nariz potente en la que la fruta madura (ciruela, higo) baila con cítricos y notas de plantas aromáticas. Su elevada acidez equilibra una boca potente, con taninos maduros. Moneu exhibió la nariz más clásica, con fruta bien madurada pero fresca y perfumada. Marcada acidez y gran potencial de guarda. Por último, la variedad Querol (una de las pocas variedades conocidas que es del todo femenina). Muy potente y dominante, con notas balsámicas muy marcadas, frutos rojos y gran carga tánica. Desde 2009 forma parte del coupage de Grans Muralles.

La búsqueda de variedades, focalizada en un inicio en Cataluña, se ha ampliado ahora a regiones vinícolas como Rioja, Ribera del Duero, Rueda y Rías Baixas.

Freixenet lanza una gama de vinos proseccos con su marca

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Freixenet, el mayor elaborador de cava de España, ha sacado al mercado una gama de prosecco italiano con su marca. En principio, dirigido a atender a la demanda británica de esta bebida espumosa italiana.  La marca española prevé elaborar en el Veneto entre uno y dos millones de botellas de prosecco durante este primer año. Por lo que hemos podido saber, la firma catalana ha puesto en el mercado al menos dos referencias, una Freixenet Prosecco (D.O.C.G. Conegliano Valdobbiadene Prosecco Superiore), en principio destinada a la hostelería y Freixenet Prosecco (D.O.C.  Prosecco) que también podrá encontrarse en el canal alimentación. Un movimiento empresarial para aprovechar el tirón del espumoso italiano en R. Unido.

75 años de una marca de vino mítica: Viña Ardanza

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Los vinos protagonistas de la cata vertical.  (photo: )

Los vinos protagonistas de la cata vertical.

Viña Ardanza, el emblemático vino de La Rioja Alta S.A., celebra este año su 75 aniversario. Aunque ya se elaboraba y comercializaba algunos años antes, fue el 28 de septiembre de 1942 cuando se registró oficialmente esta marca con el apellido de una de las cinco familias que, en 1890 fundaron la bodega en el Barrio de la Estación de Haro. Posiblemente, sin Viña Ardanza, La Rioja Alta no ocuparía en la actualidad un lugar en el Olimpo internacional del vino. Y como de biennacidos es ser agradecidos, sus responsables le dispensaron un homenaje a la altura, con tres días de convivencia con la prensa especializada y una fantástica cata vertical de las añadas 1970 (con la que este vino saltó a la fama a nivel internacional), 1982, 1985, 1989, 1995, 2001 (el primero que firmó su actual enólogo, Julio Sáenz), 2005 y 2008.

Los vinos protagonistas de la cata vertical.

Los vinos protagonistas de la cata vertical.

Una marca que, desde sus inicios, ha apostado por el estilo borgoñón, pero con el eje del Tempranillo de la Rioja Alta y (básicamente) Garnacha de la Rioja Baja, pues el coupage, fincas, barrica y tiempo de crianza cambia con cada añada y, además, solo sale al mercado en aquellas cosechas en las que las uvas alcanzan la calidad que requiere el equipo técnico de la bodega.

La cata vertical se llevó a cabo el 8 de junio en Haro. Arrancó con el Viña Ardanza 1970 (75% Tempranillo, 20% Garnacha y el 5% Graciano, Mazuelo y Viura). Pese a los 47 años que lo contemplan desde esa añada mítica mantiene el color muy vivo, con una nariz fresca en la que encontramos toques de tabaco y ricas especias. Boca de marcada acidez. Sedoso, fino y delicado.

Catamos a continuación Viña Ardanza 1982 (principalmente tempranillo, con algo de Garnacha, Graciano, Mazuelo y Viura), calificada como “Excelente”, con una buena carga de fruta madura, que deja paso a aromas torrefactos, notas amieladas y especias (pimienta negra). Boca muy fina y delicada.

Llegó Viña Ardanza 1985 (Tempranillo 75%, Garnacha 20% y el resto Mazuelo y Graciano). Color bien mantenido. En la nariz despliega ricos balsámicos y fruta seca, junto con notas de chocolate amargo y cafés. Seductor, Boca fina, sedoso, elegante, largo y de inmenso recuerdo. Uno de los mejores de la serie.

Luego llenamos la copa con Viña Ardanza 1989 (70% Tempranillo y 25% Garnacha, el resto Mazuelo y Graciano). Exhibe una nariz profunda con claras notas especiadas. Boca fina, acidez más marcada en un vino más directo que los anteriores.

Otra de las estrellas fue la añada 1995 (Tempranillo 80% y Garnacha 20%), que mostró su personalidad propia, más estructurado que los anteriores, donde el paso del tiempo no es tan marcado. En la nariz fruta seca, frutos confitados y ricas especias. Boca grasa, golosa, con mucha finura. La acidez más marcada le proporciona una frescura total.

Con Viña Ardanza 2001 nos enfrentamos al primero de los vinos de la cata elaborado por el actual director técnico de la bodega, Julio Sáenz, fruto de una cosecha “perfecta”, calificado como “Reserva Especial”. Tempranillo 80% y Garnacha 20%. Un punto de inflexión en la marca. Fue el primer año en el que la crianza se realizó en barricas fabricadas por la propia bodega. Mantiene de manera espectacular el color. Gran estructura, con aromas más frescos, fruta en compota, especias (pimienta negra). Boca con sensación especiada y de acidez marcada. Con gran recorrido todavía en botella.

Seguimos con Viña Ardanza 2005 (Tempranillo y Garnacha en propoción 80/20). Recuerda en parte a la añada del 95. Con gran capa de color. Su perfil aromático es más especiado y balsámico. Boca amplia, con más carga tánica.

La añada de 2008 es la primera cosecha en la que el 100% de las uvas procede de viñas en propiedad. Además del Tempranillo de La Cuesta (Cenicero) y Montecillo (Fuenmayor) (80% del total), el coupage lo completa un 20% de Garnacha de La Pedriza (Tudelilla). Es el vino actualmente en el mercado. Se muestra muy vivo, alegre, actual, con una nariz más marcada (de cereza y casis, con notas de pimienta negra, tabaco, nuez moscada, café, caramelo y vainilla) y un paso más amable en boca, con taninos elegantes y finos. Gran potencial de desarrollo.

Uno más en la familia: Martelo

Un día antes de la cata vertical, asistimos a la presentación del nuevo vino Martelo 2012, nacido para ocupar la parte más excelsa de la producción de Torre de Oña, bodega del grupo, enclavada en Páganos, en el corazón de la Rioja Alavesa. Solo se elabora en añadas que cumplen los parámetros más exigentes del enólogo, cosechas frescas, con taninos amables y maduraciones largas pausadas y equilibradas. La añada 2012 saldrá al mercado alrededor de septiembre y las 2014 y 2015 están actualmente en fase de crianza. Selección personal de parcelas por parte de Julio Sáenz (mayoritariamente Tempranillo, complementada el tradicional coupage en viña de Mazuelo, Garnacha y Viura). Crianza de 24 meses en barrica (80% americano y 20% francés). De capa media-alta, brillante. Nariz intensa, con presencia de frutas del bosque y moras sobre un fondo balsámico. Estructurado en boca, equilibrado, con un punto goloso. Largo.

Martelo 2012.

Martelo 2012.

Cuatro monos andan haciendo vino en Gredos

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

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Javier García, Laura Robles, David Velasco y David Moreno son los responsables de 4 Monos Viticultores, un proyecto nacido para salvar del arranque y del abandono algunas de las parcelas más viejas de la zona de Gredos, centrándose básicamente en la variedad Garnacha y la Albillo Real. Hace unas semanas, tuvimos la oportunidad de conocer a Javier García, gracias a Minimal Wines (sus distribuidores en Valencia) y al Luca Bernasconi (El Rodamón, El Celler del Tossal), en una cata-presentación de la bodega.

Javier nos presentó el proyecto vitivinícola, que trabaja la viticultura en ecológico (pero sin certificado) basado en viñedos viejos en altura de Cadalso de los Vidrios, Cenicientos y San Martín de Valdeiglesias. Son jóvenes y además no creen en dogmas. No le cayeron los anillos al admitir que han tenido que aprender a interpretar una variedad como la Albillo especialmente en añadas cálidas. Es el camino de crecimiento más recto.

En sus vinos se busca la identidad varietal y la frescura. Por eso no es raro que en sus vinificaciones parte de la uva entre con el pedicelo y con raspón y que la madera que emplean sea de gran volumen (barricas de 500/600 litros, fudres) y de más de un uso, para que cumpla la misión de afinar y estabilizar el vino, pero sin ganar un protagonismo no deseado.

Iniciamos la cata con 4 Monos Tinto 2015, elaborado con uvas procedentes de tres municipios diferentes (90% Garnacha, 5% Syrah y 5% Cariñena), se vinifican y se crían por separado (alrededor de 12 meses de barricas grandes y fudres) para ensamblarse posteriormente. Sorprende por el color de clarete que muestra. La nariz nos habla de fruta roja madura, con apuntes florales y balsámicos. Gana al estar un tiempo en copa y desarrolla aromas más frescos y de ligera golosina. Boca fresca y directa, con un tanino agradable. De recuerdo frutoso y ahumado.

Damos el salto a la gama La Danza del Viento, vinos que podríamos denominar de parcela, con la Garnacha de Gredos como protagonista. La Danza del Viento La Isilla 2015 (nace en la parcela que da nombre al vino, a más de 800 metros sobre el nivel del mar, con suelos arenosos sobre roca madre, tan solo 650 botellas) luce un color rojo rubí, clarete, más brillante y limpio que el anterior. Intensa nariz, que anuncia mineralidad. Frutas frescas (grosellas), sobre un fondo ligeramente resinoso y con elegantes tostados, mineral. Boca elegante, fina, fresca. Un vino largo.

Por su parte, La danza del Viento Molino Quemado 2015 (suelo arenoso-granítico) presenta un color algo más subido que el anterior. En la nariz la fruta es roja, más madura y menos silvestre que en el anterior, con ciertos recuerdos a licor de frutas (pacharán) y con un agradable punto salino. Sensible a la temperatura. Boca fresca, de buena acidez y elegantes balsámicos. Refrenda las sensaciones de nariz.

La cata siguió con 4 Monos Car 2015, monovarietal de Cariñena. El color sigue la línea de los anteriores, algo menos vivo (rojo carrocería). Expresa frutillos negros silvestres y buenos tostados. Las notas ligeramente mentoladas y de hierbas silvestres levantan el vino. De viva acidez, transmite frescura y nos habla del suelo granítico sobre el que crecen las viñas.

Cerró la cata el blanco de la casa. Sin complejos. Un Albillo Real espectacular. 4 Monos Albillo Real 2015, cultivado en parcelas de entre 700 y 800 metros de altitud, con un paso por barrica de 6 a 7 meses y nada más y nada menos que 14,5º. ¿Se acuerdan de lo que hablábamos al inicio de comprender a la variedad en años cálidos? Intensa nariz en la que aparece fruta blanca de buena acidez, heno y aromas a infusión de manzanilla y poleo. Matices de flor blanca y especias dulces (pimienta, clavo). La boca es de fantástica acidez, con tensión vibrante. Sabroso.

Fue un fantástico final y digno homenaje a una uva blanca, la Albillo, a la que la viticultura de la zona central de España le debe en parte la supervivencia de los mismos vinos pues, como recordó Javier García, esta uva de doble aptitud (para vinificar o para su consumo en fresco) era comercializada por las mujeres de los viticultores en las calles de Madrid y con los réditos obtenidos se mantenía el viñedo de tintas para la elaboración del vino.

Camino de Magarín: redescubriendo la esencia de la Verdejo

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Camino de Magarín, 100% verdejo de la D.O. Rueda, se estrena con la añada 2015. Es el vino insignia de Bodega Magarín, propiedad de la familia Torres en Rueda cuyo nombre refiere al sendero que asciende desde el río Duero hasta la bodega. El vino lo firma el enólogo Juan Ramón García. Si el vino es clásico en lo que al trabajo en el viñedo se refiere, es innovador en cuanto a su elaboración al combinar tres técnicas diferentes de vinificación. La uva fermenta en huevos de hormigón, depósitos de acero inoxidable y barricas de roble francés. Durante cuatro meses, el vino descansa sobre sus lías en los diferentes depósitos antes de proceder a su assemblage. Camino de Magarín 2015 exhibe un bello color dorado pálido y brillante. En nariz es deliciosamente floral (verbena) y frutal (piña, confitura de limón). Sedoso, vinoso y con cuerpo. Un vino sofisticado que muestra el potencial de la Verdejo.