El vino vuelve a mirar al suelo

 Publicado el Por Salvador Manjón

Los profesionales del sector del vino español mostraron interés por el tema del Encuentro de la FCV. FOTO: Abel Valdenebro. (photo: Abel Valdenebro)
Los profesionales del sector del vino español mostraron interés por el tema del Encuentro de la FCV. FOTO: Abel Valdenebro.

El pasado 21 de marzo se celebró en Madrid el 14º el Encuentro Técnico de la Fundación para la Cultura del Vino (FCV), que ahondó en elementos esenciales para la elaboración vinícola de calidad como son el suelo y el manejo del viñedo. La respuesta del sector, con alrededor de 120 profesionales en el auditorio, demostró el elevado interés de una jornada que cada año se erige como cita indispensable para los profesionales vitivinícolas. Quedó claro que lo que hace décadas era común (que los enólogos no se “mancharan” de tierra las batas), hoy en día es impensable, pues el vino ha de mirar, indefectiblemente, al suelo en el que enraíza la vid y el enólogo ha de tener pie y medio en el campo.

De este modo, el décimo cuarto Encuentro Técnico de la FCV sirvió para ampliar el conocimiento y el intercambio de información entre los técnicos del sector en pro de la mejora de la elaboración de los vinos españoles, pues permitió conocer desde lo más reciente y puntero en cuanto a investigación, ciencia y docencia en la materia, hasta la experiencia práctica en suelo y en bodega de elaboradores de referencia.

Tras la presentación, a cargo de Pablo Álvarez, presidente de la FCV, la subdirectora general de Frutas, Hortalizas y Vitivinicultura del MAPA, Camino Arroyo, inauguró el encuentro y dio paso a las ponencias. La primera de ellas la ofreció Jesús Yuste (ITACyL), bajo el título “Efecto enmascarante del suelo y posibilidades de manejo del viñedo para la calidad de la uva”. Yuste abordó aspectos que influyen en la expresión del “terroir” y su relación con el suelo, así como variables como el manejo del viñedo, la variedad y clon, el portainjerto o la densidad de plantación y la gestión hídrica, entre otros. Concluyó que el viticultor juega un papel muy importante en la expresión del terroir y que las posibilidades de manejo del viñedo para orientar la producción hacia la calidad de la uva deben ser observadas básicamente en relación con la incidencia en la disponibilidad de agua, el suministro de nitrógeno y la temperatura del suelo. Todo ello, sin perder de vista la importancia del “equilibrio” y una evaluación continua de los parámetros de calidad de la uva.

Tras él, Ana Sagüés (EVENA) planteó las “Estrategias de manejo del suelo mediante cubiertas vegetales y su influencia en la calidad del mosto y vino”. Evidenció que el uso de cubierta vegetal en el viñedo constituye una técnica “esencial” para los modelos de agricultura sostenible, por el efecto sobre aspectos como la biodiversidad y mejora de la calidad del suelo, así como al capturar unidades de dióxido de carbono atmosférico y posterior almacenamiento bajo forma orgánica en el suelo. Presentó varios ensayos con diferentes cubiertas (competitivas y poco competitivas, en tintas y en blancas), destacando que cada condición de cultivo requiere una tipología de cubierta específica y que el uso de estas modifica los parámetros de la producción final, incluido el vino.

La tercera de las intervenciones fue la de Jorge Mongil (U. Católica de Ávila), que ahondó en las técnicas de “Conservación del agua y del suelo en viñedos”. Elementos esenciales para el viñedo. Abogó por cambiar el enfoque hidrológico del viñedo y frente a la hidrología “clásica”, que se centra en el agua que se va, presentó la hidrología de conservación de aguas que fija la mirada en el agua que se infiltra. Asimismo, planteó técnicas para reducir las pérdidas de suelo en viñedos por la erosión.

Cerró la sesión matutina, el experto Marco Simonit (Simonit&Sirch), uno de los grandes expertos mundiales en poda del viñedo, que expuso su método de poda que busca garantizar la longevidad del viñedo y conducir las plantas hacia un mejor equilibrio productivo y vegetativo. Se basa en el respeto del flujo de la savia, la ramificación controlada y la reducción del número de cortes de poda. Además, presentó los últimos avances en dendrocirugía, técnica que permite recuperar plantas afectadas por la yesca.

La sesión vespertina la abrió Javier Ibáñez (ICVV), con una atractiva ponencia titulada “Las variedades del futuro”. Alertó sobre la tendencia hacia la disminución del número de variedades (12 variedades de vid copan el 80% del viñedo de transformación en España). Defendió que, con toda probabilidad, muchas de las variedades actuales importantes continuarán siéndolo en el futuro, ya sea en sus formas presentes o como clones mejor adaptados a las existencias y retos futuros. Pero también expuso los avances en técnicas para obtener nuevas variedades que sean capaces de dar respuesta a las exigencias de un sector que debe tener claro dónde quiere llegar.

Desde la Universidad de Turín llegó Susana Río, con su intervención sobre los “Factores vitícolas que interfieren en la textura de la uva”. Expuso que el análisis de la textura de la uva de vinificación permite la predicción del momento óptimo de vendimia, en particular prestando atención a parámetros como la dureza y el espesor del hollejo. Ahondó en tratamientos y prácticas para actuar sobre esos y otros parámetros.

Integrantes de la mesa redonda que cerró el Encuentro. FOTO: Abel Valdenebro.

Integrantes de la mesa redonda que cerró el Encuentro. FOTO: Abel Valdenebro.

El sumiller Guillermo Cruz fue el encargado de exponer el “Papel de las variedades minoritarias, suelo y manejo del viñedo en la atracción del consumidor”. Defendió ideas clave como que la emoción que genera un vino debe ser considerada como un “sabor” más del vino, pues “lo que hay dentro de una botella no es lo más importante si no va acompañado de un relato que dé valor al conjunto”. Hay que cuidar ese relato, ya que “así sea el relato, será la reacción” del consumidor. A su juicio, las variedades minoritarias locales pueden potenciar ese relato de “artesanía ancestral”, por lo que instó a echar la vista atrás “antes de mirar al futuro”.

Su intervención dio pie a la mesa redonda sobre “Experiencias en el manejo del viñedo y recuperación de variedades minoritarias”, en la que junto a Cruz (moderador) participaron Jorge Muga (Bodegas Muga), Luis Hurtado de Amézaga (Marqués de Riscal), Roberto Frías (La Rioja Alta) y Christian Rei (Terras Gauda). La tónica común fue que las variedades autóctonas suponen una oportunidad de diferenciación en un mercado, pero que conviene no obviar al consumidor y su demanda por variedades internacionales bien adaptadas y entendidas. Además compartieron sus técnicas de gestión de suelo y viñedo con los asistentes.


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