Bodegas de la D.O.P. Jumilla apuestan fuerte por el pie franco

 Publicado el Por Salvador Salinas

Finca La Cabra, parcela de donde sale el primer vino de finca de Bodegas BSI. (photo: )
Finca La Cabra, parcela de donde sale el primer vino de finca de Bodegas BSI.

Los vinos de pie franco se han convertido en verdaderas joyas del mundo enológico debido a su singularidad y calidad. En la D.O.P. Jumilla hay varias bodegas que elaboran magníficos vinos a partir de vides en pie franco, en su mayoría, cepas de Monastrell muy viejas, con rendimientos bajos, pero de mucha calidad.

En la actualidad, BSI es la bodega que tiene a su disposición más hectáreas de viñedo en pie franco con cerca de 200 hectáreas, ya que según apuntan: “Tenemos un compromiso histórico con la salvaguarda del patrimonio que supone este tipo de viñedo, cultivando la mayor extensión del mundo de esta Monastrell pura. Disponemos de más de 1.400 hectáreas de viñas, con una edad media de 35 años, y plantadas en vaso, sistema tradicional de la zona. De estas viñas muy viejas, nuestros viticultores seleccionan en vendimia, a mano, uno a uno los racimos de los que nace la gama Gémina. La máxima expresión de la variedad Monastrell. Rendimientos inferiores a un kilo por cepa para obtener la intensidad, concentración, estructura y elegante potencia varietal necesaria previa a su afinamiento en barricas de roble francés y americano”. De la misma forma, indican que sus viñedos de Monastrell permanecen puros, sin injertar, y subrayan: “Es Monastrell 100% desde la raíz a la uva”.

A finales de 2018 vio la luz el vino Gémina Finca La Cabra, que supone la entrada de Bodegas BSI en el segmento de vinos de parcela, precisamente de Monastrell en pie franco y el inicio de un proyecto de identificación de las mejores parcelas de los socios de la cooperativa jumillana para poner en valor su producción a través de vinos exclusivos, premium y de ediciones muy limitadas. Cepas prefiloxéricas que hunden sus raíces en suelos calizos acariciando la roca madre.

Por su parte, en Bodegas Juan Gil disponen de aproximadamente 150 hectáreas de viñedos en pie franco, a través de los cuales elaboran vinos como El Nido, Clío, Juan Gil Etiqueta Azul y parte de Juan Gil Etiqueta Plata. “Como es lógico, de estos viejos viñedos, de secano en nuestro caso, con una producción media de 1.200 kilos por hectárea, solo nos permite incorporar los vinos elaborados con las uvas procedentes de los mismos en aquellos embotellados de mayor valor añadido, con los que poder rentabilizar unos viñedos cuya viabilidad sería imposible en los embotellados de precios más bajos. En nuestro caso, esto lo conseguimos porque su pequeña producción da lugar a uvas de mucha mayor concentración y expresividad varietal con las que se obtienen vinos de una calidad muy superior a los obtenidos de viñedos con mucho mayor rendimiento. Sin esta diferenciación cualitativa en los vinos de mayor precio dentro de nuestra gama de embotellados, en un mercado donde el consumidor está cada vez más formado y es muy exigente, sería imposible poder comercializar esta gama de vinos con éxito, ya que no aceptaría pagar más por aquello que no lo vale”, explican.

Asimismo, Bodegas Luzón dispone de unas 120 hectáreas de viñedo Monastrell en vaso, de secano y en pie franco, siendo viñedos con más de 30 años. Estas parcelas son suyas en gran parte y el resto de terrenos los llevan gestionando más de doce años. Según señalan, con estas uvas elaboran los vinos más emblemáticos de la bodega: Alma de Luzón, Portú, Altos de Luzón y Luzón Colección Crianza. “Este tipo de viñedo es muy especial debido a su dulzor y a su sabor que hace únicos a los vinos. Vienen siendo viñedos de muy poca producción, entre 500 y 1.000 gramos por cepa, y debido a su antigüedad y a la sequía faltan muchas plantas en una parcela, por lo que de media recogemos entre 1.500 y 2.000 kilos por hectárea”, exponen desde la bodega.

Bodegas Xenysel también dispone de viñedo en pie franco, concretamente 60 hectáreas, con el que elaboran el vino joven Xenysel Pie Franco y el crianza Calzás Pie Franco. “Evidentemente, las cepas de pie franco dan menos kilos de uva, aproximadamente uno o 1,5 kilos por cepa, lo que significa que la calidad es altísima. Sí es verdad que el precio de venta al público no supone diferencia, la diferencia está en el cuidado y en la elaboración del vino”, destacan.

Igualmente, Ego Bodegas es otra de las que sí dispone de viñedos en pie franco (concretamente 33 hectáreas de Monastrell) con los que elaboran sus vinos Crianzas 12 y 18 meses en barrica americana. Para ellos la relación calidad/producción/precio de estos vinos es alta.

Del mismo modo, Bodega TorreCastillo dispone de un viñedo de pie franco de dieciocho hectáreas con el que elaboran TorreCastillo El Tobar que da nombre a la parcela. Sobre la calidad, comentan que “es excelente por su baja producción y el precio de la botella no supera los siete euros, aunque sí es cierto que hay mucha gente que considera que un vino que cuesta por debajo de diez euros es mediocre, pero eso no es cierto, si fuera una marca conocida se podría poner un precio por encima de quince o veinte euros la botella con este tipo de vino, pero al conocerse la marca es imposible vender a esos precios”.

También Bodegas Viña Campanero cuenta con tres hectáreas y controla otras seis de viñedos en pie franco, con los que elaboran sus mejores vinos, “vinos con más personalidad y calidad”. Y en cuanto a la calidad/producción/precio, sostienen: “La relación es alta, ya que encontramos vinos de gran calidad elaborados con pie franco a precios realmente bajos para la calidad de la uva y los costes de producción que conlleva su cultivo y elaboración”.

Por último, citar a Casa Rojo, más escépticos. Elaboran su vino Machoman de la selección de uvas Monastrell de nueve parcelas, de las cuales, una es de cepas en pie franco. “No creemos que la relación de la calidad y el precio dispuesto a pagar por parte del consumidor (valor) tenga una relación directa con el hecho de que las viñas sean o no de pie franco. Honestamente, no creo que el pie franco pueda tener una repercusión en el sabor de la uva, y técnicamente opino que es mucho más seguro conducir una cepa con el portainjerto adecuado para la zona y la sequía, que la raíz de la vitis vinifera”, explican desde Casa Rojo.


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