Nuevo mecanismo de modificación de pliegos de condiciones de las DD.OO.: mejor capacidad de respuesta ante los cambios del mercado

 Publicado el Por David Palacios Algarra

Con la reciente entrada en vigor de los nuevos reglamentos de la Unión Europea que regulan los procedimientos ligados a las D.O.P.s y a las I.G.P.s, a las menciones tradicionales y determinadas disposiciones en materia de presentación y etiquetado, las denominaciones de origen de vino ven satisfechas algunas de sus peticiones: que las modificaciones de sus pliegos de condiciones sean más rápidas y que el papel del Estado miembro, que conoce mejor la realidad productiva de las DD.OO. de su territorio, se vea reforzado en las decisiones sobre las solicitudes de modificación.

El lunes 14 de enero entraron en vigor el Reglamento Delegado UE 2019/33 y su correspondiente Reglamento de Ejecución UE 2019/34. Estos regulan los procedimientos ligados a las D.O.P.s e I.G.P.s (registro, oposición, cancelación…), a las menciones tradicionales, así como algunas cuestiones referidas al etiquetado y a la presentación. Son elementos que ya estaban regulados por el Reglamento de la Comisión 607/2009, que estaba en vigor desde julio de ese año y al que estos reglamentos sustituyen, quedando derogado. Los nuevos reglamentos salvaguardan buena parte de las disposiciones de aquel, pero vienen a mejorar, simplificar, agilizar y armonizar con los del resto de productos agroalimentarios aquellos elementos que habían demostrado mayor ineficiencia, caso, sin duda, del procedimiento para la modificación de los pliegos de condiciones de las D.O.P.s e I.G.P.s.

Desde el punto de vista de las denominaciones de origen, esta es sin duda la gran novedad de estas nuevas regulaciones. Y es que en los últimos años se había generado un considerable atasco en los servicios de la Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural (DG Agri) de la Comisión Europea, ya que hasta el verano de 2017 habían transcurrido varios años sin que se aprobase ninguna de las muchas solicitudes de modificación que esperaban resolución. Eso reveló la necesidad de cambiar el mecanismo de modificación, de darle más peso en el mismo a los Estados miembro, puesto que las DD.OO. están intrínsecamente vinculadas a sus territorios y son, por tanto, quienes mejor conocen sus necesidades, y de agilizar el proceso.

Así, las instituciones de la UE y los Estados miembro, urgidos por la necesidad de dar respuestas más ágiles a las DD.OO., dotándoles de mayor flexibilidad y, por tanto, de una mayor capacidad de respuesta ante los cambios del mercado y ante los retos económicos y medio ambientales a los que tienen que hacer frente los operadores, comenzaron a trabajar en los nuevos reglamentos. Lo hicieron aprovechando además la necesidad de simplificación y de adaptación de la legislación vitivinícola al llamado Tratado de Lisboa y en base al retorno obtenido de las organizaciones representativas de las denominaciones de origen en todo este proceso.

El Tratado de Lisboa, por el que se modifican el Tratado de la Unión Europea y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, entró en vigor el 1 de diciembre de 2009. Introdujo los reglamentos delegados y de ejecución y exige que los reglamentos de base (caso de la Organización Común de Mercados de los productos agrarios, que regula el sector del vino) tengan que ser desarrollados vía reglamentos delegados, que se ocupan de aquellos aspectos que los reglamentos de base delegan en la Comisión Europea, y de ejecución, que recogen los trámites y procedimientos administrativos, así como los plazos, ligados a las disposiciones del reglamento delegado y que concretan su aplicación.

En cuanto al nuevo mecanismo de modificación de pliegos de condiciones ya en vigor y regulado por los nuevos reglamentos, este divide las modificaciones en dos tipos: modificaciones normales, que se aplican inmediatamente tras la aprobación por el Estado miembro ya que no requieren un procedimiento de oposición a escala de la Unión, y modificaciones de la Unión, que no son aplicables hasta que la Comisión las aprueba una vez concluido el procedimiento de oposición a escala de la Unión. El nuevo reglamento delegado considera modificaciones de la Unión las siguientes:

  • Un cambio del nombre de la D.O.P. o I.G.P.;
  • El cambio, la supresión o el añadido de una categoría de producto vitivinícola, de acuerdo al anexo VII del Reglamento (UE) 1308/2013;
  • Un cambio que pueda invalidar el vínculo existente entre la calidad y las características del producto y el entorno geográfico particular, con los factores naturales y humanos inherentes a él.
  • Un cambio que lleve aparejadas nuevas restricciones de comercialización del producto.

Las modificaciones de la Unión sí requerirán la validación de la Comisión Europea, para lo cual esta se fija un plazo de 6 meses. Si bien, en contra de los deseos de las Denominaciones y de los Estados miembro, no se trata de un plazo de obligado cumplimiento, algo a lo que la Comisión se ha negado, en caso de rebasarse este plazo, la Comisión deberá informar por escrito al solicitante de los motivos de la demora. Serán además los Estados miembro los que cataloguen las diferentes modificaciones como estándar o de la Unión. El reglamento de ejecución recoge la información que debe contener una solicitud de modificación de la Unión (art. 9), así como los datos que deben contener las comunicaciones del Estado miembro a la Comisión Europea sobre las modificaciones normales.

Asimismo, los nuevos reglamentos mantienen también las llamadas  modificaciones temporales para que los productos de una D.O.P. o de una I.G.P. puedan seguir comercializándose con los nombres protegidos en caso de catástrofe natural o condiciones meteorológicas adversas, o cuando se adopten medidas sanitarias o fitosanitarias que impidan temporalmente a los operadores cumplir el pliego de condiciones.

Con todo, el resto de disposiciones contenidas en los dos nuevos reglamentos recogen y salvaguardan las disposiciones que sobre las D.O.P.s y las I.G.P.s ya contenía el 607/2009 sin modificar el statu quo y sin cambios relevantes sobre los mismos. Concretamente, el reglamento delegado establece disposiciones en materia de D.O.P.s, I.G.P.s y términos tradicionales, en lo que se refiere a las solicitudes de protección, al procedimiento de oposición, a las restricciones de uso de las D.O.P.s e I.G.P.s, a las modificaciones del pliego de condiciones y las modificaciones de los términos tradicionales y a la cancelación de la protección, así como mantiene y precisa los elementos de etiquetado y presentación que ya estaban contenidos en el Reglamento 607/2009.

Así, el nuevo reglamento contiene disposiciones sobre la presentación de las indicaciones obligatorias (donde deberán aparecer, tamaño mínimo de los caracteres), la necesidad de que las etiquetas puedan llevar las indicaciones requeridas por la legislación del país importador y la forma de indicar, entre otros elementos: el grado alcohólico adquirido; la procedencia; el nombre y la dirección del embotellador dirección del embotellador, productor, vendedor o importador; el contenido de azúcar en el vino espumoso, el vino espumoso gasificado, el vino espumoso de calidad o el vino espumoso aromático de calidad; las indicaciones facultativas (año de cosecha, variedades de uva, términos referidos a determinados métodos de producción, explotación en la que se cultiva el viñedo o referencias a unidades geográficas menores o más amplias que la D.O.P. o la I.G.P.).


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