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La Plataforma Tecnológica del Vino pedirá estar en el órgano consultivo de la OIVE y afronta 2016 con miras a Europa

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Junta Directiva de la PTV. (photo: )

Junta Directiva de la PTV.

En el marco de su 10ª Junta Directiva celebrada el pasado 2 de diciembre en el Real Jardín Botánico de Madrid, la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) ha hecho balance del año 2015 con datos más que positivos. Tras 5 años abanderando la Innovación del sector del vino, la PTV consolida su actividad gracias a su reconocimiento ante el sector y la propia Administración pública. Este crecimiento ha sido posible gracias a las 127 entidades que ya forman parte de la PTV y que apuestan por la I+D como motor de competitividad de la producción vitivinícola.

Además, la asociación avanza a paso firme en su 2º Plan Estratégico de Innovación 2014-2016 con 42 proyectos de I+D+i aprobados y aproximadamente 41M€ de financiación total conseguida.

La comunicación de la Innovación ha sido otra clara apuesta durante este año 2015, habiendo colaborado en tareas de difusión de resultados, en un total de 7 proyectos de I+D+i. Además, los miembros de la Junta Directiva aprobaban ayer un nuevo servicio de difusión y comunicación de la Innovación, que se pondrá en marcha el próximo año 2016.

Por otro lado, 2016 se presenta como un año repleto de retos y objetivos, con la mirada puesta fundamentalmente en Europa. Así, se abordará la proyección internacional de la PTV, apostando por su participación en proyectos europeos, que permitan crear nuevas alianzas y aunar fuerzas en aspectos relacionados con la I+D+i del sector del vino a nivel internacional.

En el panorama nacional, la Junta Directiva acordó solicitar formalmente a la Interprofesional del Vino Español (OIVE) formar parte de su órgano consultivo, de cara a canalizar acciones de I+D+i estratégicas para el conjunto del sector español vitivinícola.

Encaminado hacia este mismo objetivo, se trabajará en una actualización de la Agenda Estratégica de Innovación del sector del Vino que, tras 3 años desde su redacción, reflejará las nuevas líneas de actuación a afrontar por el sector en 2016-2017 en materia de I+D+i

La Junta Directiva, presidida por Fernando Pozo, tuvo lugar en el Invernadero de los Bonsáis del Real Jardín Botánico de Madrid. Tras la reunión, los asistentes pudieron disfrutar de una visita guiada a la exposición “La Vid, el Vino y el CSIC”, de la mano de Alfonso Carrascosa, comisario de la muestra.

La exposición, patrocinada por la PTV, entre otras entidades, estará abierta al público hasta finales de año y realiza un recorrido por la investigación realizada en el CSIC sobre vid y vino, en todos los ámbitos científicos de la institución.

Cepas recuperadas del olvido

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Racimos de la variedad Querol. FOTO: Jordi Elias.  (photo: jordielias@jordielias.net)

Racimos de la variedad Querol. FOTO: Jordi Elias.

Bodegas Torres destina cada año más de un millón de euros en proyectos de I+D+i en el ámbito del medioambiente, la enología y la viticultura. Una de las principales líneas de investigación, en la que lleva trabajando más de tres décadas, es la recuperación de variedades ancestrales que se cultivaban antes de la llegada de la filoxera a finales del s. XIX. La determinación de la familia Torres por recuperar el patrimonio vinícola, que inició Miguel A. Torres y está impulsando con fuerza la quinta generación,  les ha llevado a rastrear y dar vida a 40 variedades de uva catalanas que se creían extinguidas. 

Para Miguel Torres Maczassek, director general de Bodegas Torres: “Recuperar variedades ancestrales es un proceso lento y largo que requiere mucha paciencia y horas de experimentación y el buen hacer de un gran equipo de profesionales. Este trabajo está a medio camino entre la viticultura y la arqueología y nos ayuda a entender mejor la riqueza de variedades de vid cultivadas antes de que la filoxera arrasara los viñedos”. Y añade: “Volviendo al pasado y recuperando las variedades que utilizaban nuestros bisabuelos, podemos mirar hacia el futuro y encontrar esa autenticidad que dará lugar a vinos únicos, muy especiales e irreplicables en el resto del mundo”.

Pero no todas las variedades recuperadas tienen el potencial para elaborar grandes vinos. De hecho, de las 40 variedades, solo 7 muestran en estos momentos interés enológico, aunque muchas otras están siendo estudiadas. Destacan Querol y Garró, que se utilizan en el cupaje de Grans Muralles, y Selma Blanca, la primera variedad blanca recuperada del Penedès. También hay otras dos variedades tintas, Moneu y Gonfaus, que tienen la particularidad de ser muy resistentes a las altas temperaturas y a la sequía, lo que las hace especialmente interesantes para afrontar el cambio climático.

Garró fue la primera variedad recuperada por Bodegas Torres y fue localizada por primera vez en las terrazas del Garraf a mediados de los años 80, aunque años más tarde, se encontró la misma variedad en otras zonas como Tremp, Porrera, Cervera, Vallgorguina o Batea. Se trata de una variedad de baja productividad y maduración tardía, que aporta una gran complejidad aromática. Querol fue localizada diez años más tarde, en 1998, en la población de la que tomó su nombre, a 40 km al noreste de Vilafranca. Es una de las pocas variedades conocidas que es del todo femenina; su flor no es hermafrodita, como ocurre en la mayoría de cepas viníferas, sino femenina. Esta característica se refleja en el menor tamaño de sus bayas y en sus cualidades organolépticas, resultando en vinos intensos y frutales. Ambas variedades se cultivan en la finca de Grans Muralles, en la Conca de Barberà.

Querol es una vinífera totalmente femenina, lo que se refleja en el tamaño de sus bayas y sus cualidades. FOTO: J. Elias.

Querol es una vinífera totalmente femenina, lo que se refleja en el tamaño de sus bayas y sus cualidades. FOTO: J. Elias.

En 1998, también fueron localizadas las variedades Moneu y Gonfaus; la primera se encontró cerca de Querol, pero no el pueblo del Penedès sino del Alt Camp, en Tarragona, mientras que la segunda proviene de Sta. Eulàlia de Puig Oriol, en la zona del Lluçanès, en la comarca de Osona. Ambas variedades son muy resistentes a la sequía. Gonfaus es, además, poco productiva y probablemente se trate de otra variedad femenina, según el departamento de viticultura de Bodegas Torres. Ambas variedades se han plantado recientemente en la finca de L’Aranyó de Bodegas Torres, en Borges Blanques, en el corazón de la comarca leridana de Les Garrigues, porque es donde expresan su mayor potencial: en climas áridos y en condiciones extremas.

Racimo de Gonfaus. FOTO: Jordi Elias.

Racimo de Gonfaus. FOTO: Jordi Elias.

Moneu. FOTO: J. E.

Moneu. FOTO: J. E.

En el año 2000, le llegó el turno a Selma Blanca. Fue localizada por los viticultores de Bodegas Torres en la finca de Aiguaviva, en el Massís del Montmell, en el Penedès. En 2014, volvió a ser introducida de manera extensiva en el mismo lugar donde se encontró. Su nombre hace referencia a un pueblo abandonado en las montañas del Penedès, a poca distancia de Aiguaviva. Los vinos de esta variedad tienen matices vegetales y ligeramente especiados; en boca tienen nervio y acidez y un postgusto largo de fruta.

Selma. FOTO: J. E.

Selma. FOTO: J. E.

Metodología científica y rigurosa

Para recuperar variedades ancestrales, Bodegas Torres sigue una metodología científica y rigurosa mediante el uso de técnicas innovadoras, que consta de cinco fases; la búsqueda de viejas cepas de uva no reconocibles a través de anuncios en la prensa local; la identificación y categorización de la variedad mediante la observación ampelográfica y un análisis de ADN; la valoración del potencial enológico y la calidad organoléptica de la variedad microvinificada; el saneamiento de la planta para librarla de virus y la reproducción in vitro y, finalmente, la adaptación al campo con pruebas piloto.

Reproducción in vitro de variedades ancestrales recuperadas por Bodegas Torres. FOTO: J. Elias.

Reproducción in vitro de variedades ancestrales recuperadas por Bodegas Torres. FOTO: J. Elias.

La quinta generación de la familia Torres, con Miguel Torres como director general y Mireia Torres como directora de I+D+i, ha intensificado los esfuerzos para continuar recuperando variedades ancestrales, no solo de Catalunya sino también de otras zonas vinícolas como Rioja, Rueda, Ribera del Duero y Rias Baixas. Una de las últimas novedades ha sido la puesta en marcha de una bodega de microvinificaciones en Pacs del Penedès para centralizar y ahondar en el estudio de estas variedades ancestrales, además de otros proyectos de I+D+i.

 

Maridaje de arroces de Casa Salvador y Champagne Lanson

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

Maridaje de arroces y Champagne Lanson. (photo: )

Maridaje de arroces y Champagne Lanson.

Entre Reims y Cullera (Valencia) hay más de 1.500 kilómetros de distancia, pero el pasado viernes 27 de noviembre, en el segundo maridaje de arroces y Champagne Lanson, esa longitud desapareció en una fantástica armonía dirigida por Salvador Gascón (Restaurante Casa Salvador) y el sumiller Sergi Castro (Bodegas Torres, casa distribuidora de Lanson).

Antes del maridaje, un aperitivo en forma de historia. La casa Lanson se remonta a 1760 y es, por tanto, una de las tres maisons más antiguas de Champagne. Es proveedora ininterrumpida de la Casa Real británica desde 1900. Uno de los pioneros en elaborar champagnes rosé (cerca del 15% de su producción es rosado, cuando la media en Champagne es de un 6%) y (seña identitaria de Lanson) ninguno de sus champagnes es sometido a fermentación maloláctica, lo que debe suplir con mayor tiempo en rima, pero que, a cambio, dota a sus espumosos de una frescura y una vida increíble. Sus coupages pivotan en torno a la Pinot Noir.

Ahora sí, los maridajes. Empezamos con una sabrosa paella de raya y ajete tierno. Para este arroz se propuso el Lanson Brut Black Label. Una nariz frutal (albaricoque y ciruela ácidos), notas cítricas, pan tostado. Se refuerza todo ello en una boca fresca que deja un recuerdo cítrico. Fue perfecto para este arroz, limpiando la grasa y la melosidad de la raya. Y el arroz reforzó el carácter del champagne, limando la acidez-

Siguió un arroz meloso de reguerot (con pato, habas y verduras, condimentado con hierbas aromáticas). La propuesta  de maridaje fue el Lanson Rosé Label, precioso de color y con una nariz en la que destacaríamos la fresa ácida y cítricos como el pomelo rosa. En boca mantiene una acidez viva, amplio y un ligero amargor final interesante. Aguantó muy bien a un arroz potente.

Luego Salvador propuso una paella de congreso, a base de conejo, setas y trufa. Ante un plato con tanta personalidad, Sergi Castro optó por maridarlo de nuevo con el Black Label Brut, buscando respetar al máximo los aportes del arroz y el resultado fue espléndido.

Volvimos a los arroces melosos con el arroz meloso de Argilés (verduras y marisco) (homenaje de Salvador Gascó a un amigo suyo), y aquí entró en escena el Lanson Extra Age Rosé (ensamblaje de las añadas 2022, 2004 y 2005). Tonos cobrizos elegantes y una nariz más compleja que los anteriores: frutos del bosque y torrefactos, caramelo tostado, pan tostado, flor (pétalo de rosa), confitura de frambuesa. Una boca muy fresca y delicada que refuerza la fruta. El envejecimiento durante 7 años ha domado la acidez y lo llenan de elegancia.

El maridaje siguió con una paella de langosta, que se maridó con el Lanson Extra Age Blanc de Blancs (Chardonnay de premiers crus y grands crus, de las añdas 2003 –impresionante para el Chardonnay de la zona, 2005 y 2005). Una joya dorada en copa (siete años de crianza), con un perfil floral muy marcado, pero en el que también encontramos fácilmente manzana verde, pera, aromas de bollería (pastel de manzana, brioches). Una mineralidad final lo hace muy largo. Imposible tomar solo un trago. Una elegancia que fue la pareja ideal de un arroz sabroso, pero delicado.

Por último, llegó a la mesa el arroz meloso de pato y anguilas, y para acompañarlo el emblemático Lanson Extra Age Brut (60% Pinot Noir, 40% Chardonnay, ambas de grands crus  y premiers crus, de las añadas 2000, 2002 y 2004), envejecido durante ocho años. Sus aromas son de un gran champagne. Fruta escarchada, frutos secos, tonos amielados, algo especiado, bollería y pastelería fina (tarta de limón…) La boca es elegante, carnosa, y mantiene la frescura de Lanson. Con cuerpo como para estar a la altura del pato y la anguila.

El vino Siglo Crianza cambia su funda de yute por otra de diseño por su 75º aniversario

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Siglo, histórica marca de Rioja, celebra el 75 aniversario de su Siglo Saco Crianza con el lanzamiento de una edición conmemorativa elaborada por el diseñador riojano David Catalán, que en septiembre de 2015 ganó el Mercedes Benz Fashion Talent al mejor talento de los diseñadores emergentes. La joven promesa del diseño español ha tenido el reto de rediseñar la emblemática funda de yute de Siglo Crianza, ideada por el diseñador italiano Paolo Orsini en la década de los 40, y que hoy es un icono de la marca.

Catalán ha apostado por un diseño inspirado en su tierra, Rioja, plasmando su particular visión de la moda y el vino. Esta edición especial presenta un degradado de tonalidades en rojo, muy acorde con la época navideña, y un estampado de formas geométricas que producen un efecto relieve.

Siglo Crianza quiere además celebrar su 75 aniversario con sus consumidores regalando 75 lotes de vino por cada uno de sus años y viajes a Rioja. Esta edición limitada estará disponible en la tienda online www.tiendaprb.com y en grandes superficies.

Pruno 2014, de Finca Villacreces

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Este año, la nueva añada de Pruno, de Finca Villacreces, se adelanta a la navidad. Este tinto procede de una finca ubicada en pleno corazón de la Ribera del Duero, de suelos pobres y de contrastes, bañados por el río Duero. Pruno 2014 mantiene el coupage de Tempranillo (90%) y Cabernet Sauvignon (10%), cultivadas en viñedos a más de 700 metros sobre el nivel del mar y con influencia atlántica. Tras la vendimia manual y su vinificación, el Pruno 2014 permanece 12 meses en barrica de roble francés 100% de grano fino. El resultado es un Ribera del Duero vestido de picota intenso, con reflejos amoratados en su ribete. En nariz despliega golosos aromas a frutas rojas bien maduras y una madera noble y fina. Al airearlo salen los matices balsámicos y de regaliz, junto con especias y torrefactos más claros. Amplio en boca, con presencia pero sin agresividad. Agradable y con un largo recuerdo. Un vino llamado a repetir los éxitos cosechados en añadas anteriores.