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Optimistas con los precios, exigentes de cara al futuro

 Publicado el por Alejandro García-Gasco Alcalde (colaborador)

Año a año analizamos las campañas con la humildad y la exigencia que el sector al que representamos nos pide: la tierra, la uva, el vino nos adentran en la tierra y es el sentimiento que un buen viticultor quiere trasladar al consumidor. Durante años, España ha sido, y es, un referente del vino, de la viticultura; pero en este mundo globalizado, el mercado y los propios consumidores nos exigen dar un paso más y ese paso más es el que marcará las diferencias y el que provocará que los profesionales del sector demos un salto para ofrecer al consumidor, de verdad, la calidad que sale de nuestras viñas.

Nos encontramos, con pequeñas variaciones en el tiempo, ante el final de la vendimia con una campaña que apenas tiene que ver a la del año anterior, la de 2018/19. Se trata de un escenario diferente y se entiende con facilidad, con unas previsiones de cosecha a la baja, incluso por debajo de los cuarenta millones de hectolitros, provocadas por diferentes motivos y que nos hacen evaluar cómo se ha desarrollado estos últimos años y cómo queremos que sean los venideros.

Casi desde el inicio de la campaña, sabíamos que se iba a tratar de una campaña corta, donde las condiciones climatológicas han supuesto un cierto aliado a la hora de que el sector no se juntara con dos campañas de grandes cosechas, lo que hubiera supuesto un inconveniente serio, por razones obvias de acumulación de existencias.

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Campaña con Hoja de Ruta, pero con brújula para no perderse

 Publicado el por José Joaquín Vizcaíno (colaborador)

Comentábamos el año pasado por estas mismas fechas que había que gestionar el mercado para dar salida ordenada a la elevada producción nacional y en la que había confluido también una cosecha récord europea, pero, por ausencia de regulación, el sector ha hecho como siempre, cada uno ha salvado los trastos como ha podido, pero casi todos hemos salido malparados por la tremenda caída de las cotizaciones de los vinos respecto a la campaña anterior.

Y menos mal que partíamos de unas existencias históricamente bajas y que las salidas al exterior de los graneles han ido aumentando desde el inicio de 2019 y que el mercado interno parece que se ha mantenido ligeramente al alza, eso sí, a costa de una caída de los precios del 45%. Por tanto, no se puede decir que para los viticultores haya sido una buena campaña, la pasada, a pesar de la buena cosecha pues ya percibieron un 20% menos que en la cosecha precedente por las uvas entregadas a las bodegas en vendimia y las liquidaciones de las cooperativas han ido en consonancia con el descenso de los precios de los vinos y con los elevados volúmenes almacenados sin poderse vender.

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Descenso del 26% en la producción española en 2019

 Publicado el por Fernando Villena (colaborador)

La vendimia de 2019 en España comenzó el pasado 19 de julio, como todos los años en la zona sur, con la recogida de uva de Montilla Moriles y actualmente se encuentra finalizada, prácticamente, en todas las zonas productoras. La ausencia de lluvias, principalmente en el centro y sur peninsular, ha provocado un descenso considerable de las producciones, estimándose el recorte en un 26% respecto a la cosecha de 2018 que alcanzó los 50,3 millones de hectolitros. La producción este año podría situarse entre los 37 millones de hectolitros de vino y mosto, cosecha inferior a la media de últimas 5 campañas, que es de 43 millones de hectolitros.

Por otro lado, el MAPA, comunicó a finales de septiembre a la Comisión Europea, una estimación de producción de vino y mosto para la campaña 2019/20, de 38,1 millones de hectolitros, una cifra un 24% inferior a la de la campaña anterior, o lo que es lo mismo 12,2 Mhl, menos. De esos 38,1 millones de hl. 34,3 millones serían de vino y los 3,8 millones restantes de mosto. Dentro de la producción de vino y según las previsiones del MAPA, 12,6 Mhl serían de vinos con D.O.P.; 3,4 millones de vinos con I.G.P.; 7,1 millones de vinos con indicación de variedad y 11,2 de vinos sin ninguna indicación.

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La calidad, valor seguro

 Publicado el por David Palacios Algarra (colaborador)

Tanto para los profesionales del sector, como para los consumidores, la vendimia es y debe ser siempre un tiempo de homenaje, en una doble dirección. Por un lado, a la materia prima, a la uva de vinificación, a nuestras variedades, a ese fruto que constituye la base y un porcentaje importante de la calidad del producto final. Y, por otro, y sobre todo, a quienes están detrás de la materia prima: a nuestros viticultores y viticultoras. Son quienes ejercen de contrapeso de las, cada vez más a menudo, imprevisibles condiciones meteorológicas. Su saber hacer permite asegurar la mejor materia prima posible, independientemente de las circunstancias atmosféricas que hayan podido condicionar el ciclo vegetativo del fruto durante los meses previos a la cosecha.

Los viticultores de una zona geográfica delimitada son uno de los dos pilares esenciales de una D.O. Estos y estas forman, junto a las bodegas de dicha zona, el binomio necesario para que las denominaciones de origen constituyan lo que son: un marco estable en el que poder construir valor para todos.

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Una campaña de calidad excepcional para afrontar un escenario convulso en los mercados internacionales

 Publicado el por José Luis Benítez (colaborador)

Cuando defendemos que el vino es un producto especial si lo comparamos con otras bebidas, no solo es porque defendamos su carácter de alimento que forma parte de nuestra dieta desde hace (literalmente) miles de años; o porque se elabore en todas las regiones de nuestro país, convirtiéndose así en un producto que trasciende de su justo interés económico para convertirse en un verdadero factor de cohesión social y lucha contra la despoblación de las zonas rurales.

Cuando decimos que el vino es una bebida con unas características singulares también lo es porque los importantes vaivenes en la producción como consecuencia de las condiciones meteorológicas anuales lo convierten en un producto que es único e irrepetible cada vendimia, cambiante en calidad y cantidad.

Y este año es buena muestra de ello. Con una calidad de la uva que de manera generalizada es entre muy buena y excepcional, en cantidad, y aunque aún no hay datos definitivos, todo apunta que la cosecha quedará finalmente bastante por debajo de los 40 millones de hectolitros, cerca de los 38 millones de hectolitros, lo que significaría más de una 10% por debajo de la media de los últimos cinco años y en muchos casos más de un 30 o 40 por ciento menos que el año 2018.

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