El nuevo director general de la OIV y la diplomacia del vino

 Publicado el Por Raúl Compés

Resultados que elevaron a Pau Roca a director general de la OIV el pasado 23 de noviembre. (photo: )
Resultados que elevaron a Pau Roca a director general de la OIV el pasado 23 de noviembre.

Desde el pasado día 1 de enero de 2019, el nuevo director general de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) es Pau Roca Blasco. El candidato español resultó elegido en la 16ª Asamblea General de la OIV, celebrada en Punta del Este (Uruguay), el día 23 de noviembre de 2018, tal y como informó SeVi en su momento. En la votación definitiva, celebrada ese día por la tarde, obtuvo 40 votos de países (de los 45 representados en la Asamblea1) y 115,8 votos ponderados (de los 136,4 posibles correspondientes a esos 45 países)2. Con esta más que notable holgura alcanzaba la doble mayoría exigida por el Reglamento Interno de la Organización: la mitad más uno de los países y dos tercios más uno de sus votos ponderados.

La elección de Pau Roca no ha sido fácil. Enfrente ha tenido un rival de una tenacidad inesperada: el neozelandés John Barker. Han sido necesarias nueve votaciones para que el candidato español saliera elegido. En las ocho anteriores, este le había superado tanto en número de países a favor como en número de votos ponderados3. Sin embargo, no había logrado obtener la doble mayoría. Así, en la octava votación, celebrada en la mañana del día 23, obtuvo el voto de 25 países y 80,8 votos ponderados, frente a los 20 y 55,8, respectivamente, del candidato de Nueva Zelanda. Superó el listón del voto de 23 países, pero no logró los 91 votos ponderados necesarios para salir elegido.

¿Qué ocurrió entre la votación fallida del 23 por la mañana y la exitosa de ese mismo día por la tarde? Si bien los responsables de la delegación española en la OIV hicieron un gran trabajo de apoyo a Pau Roca desde que se dio a conocer su candidatura, el elemento que provocó la ruptura del impasse al que se había llegado fue la intervención de José Miguel Herrero Velasco tras darse a conocer los resultados de la octava votación. En su calidad de jefe de la representación española, como director general de la Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y bien secundado por el representante del Ministerio de Asuntos Exteriores, Francisco Aguilera Aranda, puso en evidencia las debilidades de la estrategia seguida por el candidato neozelandés. Sus palabras provocaron una conmoción en varias delegaciones. La posibilidad de un nuevo fracaso planeó como una amenaza sobre la propia organización. La diplomacia se aceleró a la hora de la comida, John Barker se retiró de la contienda y Pau Roca fue elegido por una holgada mayoría en la novena votación.

La trabajosa y merecida victoria del candidato español ha demostrado que, aunque el vino es la bebida social por excelencia, su diplomacia no se diferencia de la que prevalece en otros ámbitos de las relaciones internacionales. Los intereses geopolíticos de los países se imponen sobre consideraciones sectoriales o sentimentales. En el mundo del vino también la realpolitik forja alianzas aparentemente contra natura. Aunque van de la mano de Agricultura, los Ministerios de Asuntos Exteriores tienen la última palabra, y dan y quitan votos en función de compromisos y acuerdos nacionales bilaterales, presentes o futuros.

La candidatura de John Barker puede interpretarse como un deseo de reconocimiento de la mayoría de edad del “Nuevo Mundo” vitivinícola, que en unas pocas décadas se ha hecho con una importante cuota en los mercados internacionales (28,08% en volumen y 23,35% en valor, en 2017, según datos de la OIV). Cabe incluso considerarla como una reivindicación de los países pequeños frente a los grandes4. Sin embargo, la resistencia del candidato de Nueva Zelanda solo puede explicarse por la extensa y potente red de intereses políticos y económicos que supo concitar su Gobierno. A este nivel, es triste pero necesario constatar que España no ha contado con la complicidad de algunos países, a priori, “amigos”. Es el caso de algunos socios de la Unión Europea, lo cual es una señal más de la preocupante falta de solidaridad comunitaria.

Entre 2019 y 2024 el director general de la OIV va a ser español, cosa que nunca ha ocurrido antes, a pesar de ser España una de las tres grandes potencias vitivinícolas mundiales. A lo largo de sus casi 100 años de existencia este cargo ha recaído principalmente en franceses, con la excepción del italiano Federico Castelluci, que fue director entre los años 2004 y 2014. La presencia de Pau Roca al mando ejecutivo de la principal organización mundial en materia de vino debería ser un estímulo adicional para el sector vitivinícola de nuestro país, que se encuentra inmerso en un intenso proceso de modernización y creación de valor. Debería ser también una oportunidad para reforzar la presencia y participación española en la OIV.

En clave interna, es probable que el nuevo director general tenga que promover o gestionar una revisión del procedimiento de elección del cargo. Como se ha evidenciado, el sistema actual no es operativo. La doble mayoría, en su diseño actual, y para todas las votaciones, es demasiado exigente y conduce a la organización a tensiones innecesarias. También va a tener que reforzar la organización frente a los países que solo están interesados en la facilitación del comercio. En los próximos años va a ser inevitable que la OIV refleje los profundos cambios que se están produciendo en los mercados internacionales del vino. Italia, Francia y España siguen siendo los principales actores, pero su protagonismo debe ser compartido con los países donde está creciendo la producción, el consumo y el comercio, y su presión será mayor en los próximos años.

Para concluir, hay que felicitar a Pau Roca por su elección, desearle muchos éxitos en su gestión y brindarle todo el apoyo. El mundo del vino es cada vez más complejo, y se enfrenta a amenazas globales como el cambio climático o a su tratamiento generalizado como una bebida alcohólica más. En estas circunstancias es especialmente necesaria una organización fuerte, diversa y capaz de promover la cooperación y la armonización entre todos los países con intereses en el sector.

Notas:

1) La organización cuenta con 47 países miembros, pero las delegaciones de la India y Argelia no acudieron a la Asamblea General ni delegaron su voto.

2) Para la ponderación del voto se utiliza un sistema mixto por el cual a cada país le corresponden, por un lado, 2 votos y, por otro, un número adicional de votos que depende de su peso en el conjunto de la producción, el consumo y la superficie del total de la organización. Así, los países con más votos en la Asamblea son Francia (10,6), Italia (10,3), España (9), Argentina (4,9) y Alemania (4,3).

3) Las citadas ocho votaciones tuvieron  lugar en las asambleas celebradas el 6 de julio y el 19 de septiembre de 2018.

4)   Nueva Zelanda cuenta con una superficie de viñedo de, aproximadamente, 40.000 ha.


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