Puig de la Balma, unas bodegas troglodíticas de origen templario

 Publicado el Por Jesús Ávila

Exterior de la bodega. (photo: Jesús Ávila)
Exterior de la bodega.

En el interior del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt y la Serra de l’Obach, dentro del municipio de Mura (Bages), y en el centro de Cataluña, se encuentra uno de los enclaves más espectaculares e impresionantes de la geografía hispana. Se trata de “El Puig de la Balma”, una masía que se remonta al siglo XII, construida bajo la roca viva, que conserva su bodega medieval, en la cual, hasta mediados del siglo pasado, se elaboró buen vino. Todo el celler es objeto de visita por quienes aman la historia medieval y las tradiciones, relacionadas con la viticultura.

Salimos de Sabadell, por la carretera que atraviesa Matapedera, y va sorteando los profundos valles de la zona occidental de Sant Llorenç del Munt, una de las montañas sagradas de la geografía catalana; y, sin darnos cuenta, en el fondo de un barranco de vértigo, se halla acurrucada la villa de Mura, el cual no lo ves hasta que no lo tienes encima. Nos llama la atención que en cuyos rótulos callejeros de esta población que simula un pesebre medieval, los rótulos callejeros estén decorados con la cruz de ocho beatitudes, en testimonio de que por allí cabalgaron los templarios. Mura en nuestros días se ha convertido en un refugio de artistas y literatos, en pleno contacto con la naturaleza.

A pocos kilómetros del casco urbano de Mura, hacia el sur, y formando parte del municipio, se encuentra el lugar a donde nos dirigimos. El sendero es estrecho y de tierra, pero vale la pena, porque descubre espacios naturales de singular belleza. Después de atravesar un acantilado, aparece sobre nuestras cabezas, una gigantesca balma (abrigo rocoso), bajo la cual se extiende una construcción de piedra, que se remonta al siglo XII. Su propietario, Josep Llorens Puig, 26ª generación de una ilustre familia dedicada desde siempre a las elaboraciones vitivinícolas, nos recibe con la mayor amabilidad; llevándonos de inmediato al lugar de nuestro interés: las antiguas bodegas, que, como el resto de construcciones, se encuentra dentro de la roca.

“La tradición vitivinícola en El Puig de la Balma se remonta a la antigüedad del casal, exactamente a mediados del siglo XII”; nos dice Josep. Y añade: “Los vinos que se elaboraban en estos cellers eran fundamentalmente tintos, de la variedad Sumoll y también de Ull de Llebre; el Picapoll, sin embargo, era utilizado esencialmente como uva de mesa, para guardar y consumir en los meses invernales”. Es importante recordar que, en esta zona, como en toda la comarca del Bages, los inviernos son largos; aunque aquí, sobre la ladera occidental de Sant Llorenç del Munt, al estar algo más alto, no son tan duros.

Bodegas bajo la roca

El celler medieval de El Puig de la Balma (que tiene una superficie de 50 metros cuadrados, aproximadamente, además de las barricas de roble y castaño para el envejecimiento de los caldos, alberga el antiguo lagar, para el pisado de la uva, el horno de calentamiento de los mostos, para los vinos blancos y dulces, el antiguo horno del pan, y demás útiles y enseres necesarios para las elaboraciones), estuvo en pleno funcionamiento hasta el año 1968. “Aún estaría elaborándose un excelente vino, como siempre se ha hecho, de no ser por los numerosos jabalíes que devoran y destrozan los viñedos; problema que sigue latente en nuestros días; lo que ha obligada a vallar todos los cultivos de huerta”; comenta Josep con rostro de preocupación. A lo que debemos añadir las terribles inundaciones ocurridas en los años 1962, 1972, 1977 y 2004; las heladas de febrero de 1956, o los incendios de 1985.

Fachada bajo la balma rocosa.

Fachada bajo la balma rocosa.

El portal evoca su condición de vivienda fuerte.

El portal evoca su condición de vivienda fuerte.

Entrada a la ermita de Santa Margarida.

Entrada a la ermita de Santa Margarida.

Esta bodega pudo haber sido construida por los templarios, dado que Mura fue una encomienda del Temple, y que la cruz patée también aparece en diferentes lugares de esta masía troglodítica, como en el dintel de la puerta de entrada a la ermita, dedicada a Santa Margarida, que se encuentra a pocos metros del celler. La capacidad de producción vitivinícola estaría en torno a las 140 cargas (unos 20.000 kg de uva); cantidad que satisfacía plenamente el consumo del casal, y el excedente se vendía por medio de los comerciantes de vino de la comarca del Bages (entre los cuales, Bodegas Roqueta, de Manresa).

Detalle del interior del celler.

Detalle del interior del celler.

Viejas barricas.

Viejas barricas.

Toda la bodega se halla bajo la roca.

Toda la bodega se halla bajo la roca.

El antiguo horno para calentar los mostos.

El antiguo horno para calentar los mostos.

Nos encontramos ante un auténtico museo enológico.

Nos encontramos ante un auténtico museo enológico.

 

Dentro de las instalaciones de El Puig de la Balma, y a pocos metros del celler, se encuentran las habitaciones de esta masía rupestre, aposentos que, durante ocho siglos, han abrigado una ocupación humana, cuya historia está bien documentada, relacionada con sobrecogedores episodios de huídas y escondites en tiempos de revoluciones y conflictos, dadas las singulares características del edificio, donde no falta ni una mazmorra de las guerras carlistas, en donde el preso, a pesar de estar sin rejas, no podía evadirse al hallarse ante un precipicio rocoso. Este conjunto de piedra sólo cuenta con una pared artificial, la frontal; el resto, es la roca viva; por encima de todo ello, el hilo de agua de un arroyo superior se precipita sobre la fachada, envolviendo al lugar en un enclave donde la historia y las leyendas se confunden.

Visitar este lugar, es también rendir un justo homenaje a la cultura del vino.

Puerta de entrada a la bodega rupestre.

Puerta de entrada a la bodega rupestre.

La cocina de la vivienda conserva sus aromas vinícolas.

La cocina de la vivienda conserva sus aromas vinícolas.

Subida al nivel superior de la vivienda.

Subida al nivel superior de la vivienda.

Camastro y ventana de una de las habitaciones.

Camastro y ventana de una de las habitaciones.

Interior de la mazmorra.

Interior de la mazmorra.

Sala principal de la vivienda.

Sala principal de la vivienda.

El arco apuntado de los sótanos nos recuerda su origen templario.

El arco apuntado de los sótanos nos recuerda su origen templario.

Viejas garrafas en la alacena del celler inferior.

Viejas garrafas en la alacena del celler inferior.

Lienzo de pared del “Puig de la Balma”.

Lienzo de pared del “Puig de la Balma”.


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