Topic:

Exportaciones vitivinícolas 2019 por Comunidades Autónomas

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Como hemos podido ver, las exportaciones vitivinícolas españolas crecieron a muy buen ritmo en volumen durante 2019, aunque el “peso” de la abultada vendimia de 2018 condicionó en gran medida la evolución de los precios unitarios de nuestra exportación y, por tanto, el ejercicio se cerró con importantes pérdidas en valor.  La abundante cosecha obtenida en 2018 impulsó un crecimiento del 6,2% en volumen, hasta alcanzar los 2.710 millones de litros. No obstante, como hemos señalado, el precio medio bajó un 14% (de 1,30 a 1,11 €/litro), con la facturación también rojo (-8,8%) y quedando en 3.014,7 millones de euros.

Las 17 Comunidades Autónomas españolas exportaron vino durante 2019, lo que da cuenta de la relevancia socioeconómica del sector vitivinícola en nuestro país. Al efectuar el análisis por CC.AA. de esas exportaciones, como es lógico, el comportamiento exportador del vino de Castilla-La Mancha determina la tendencia nacional, por su cuota en nuestra exportación: el 55,3% del volumen exportado por España, pero el 25,6% del valor, al estar enfocada, principalmente, a la exportación de graneles y mostos, según destaca en su informe el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV). De hecho, la exportación de vino con origen en Castilla-La Mancha alcanzó en 2019 1.499,2 millones de litros, con una recuperación del 12,4% respecto al año anterior; mientras que, en valor, su facturación, experimentó una tendencia inversamente proporcional, al caer un 13,5% hasta los 771,4 millones de euros. No en vano, su precio medio quedó en 0,51 euros por litro (-23%).

Por detrás de Castilla-La Mancha, las principales autonomías en exportación en volumen son C. Valenciana, Extremadura, Cataluña y Murcia; mientras que, en términos de valor, el ránking tras el vino castellano-manchego lo completan Cataluña, La Rioja, C. Valenciana y el País Vasco. Los mayores precios medios se registraron en Baleares (8,60 €/l), Canarias (6,99 €/l), Castilla y León (5,02 €/l), País Vasco (3,85 €/l) y La Rioja (3,29 €/l). Todas ellas muy por encima de la media nacional (1,11 €/litro). Las estadísticas reflejan que las regiones con un mix de exportación más orientado al vino a granel y a mostos, como Extremadura y la C. Valenciana siguen la tendencia de fuertes caídas de precios medios, con caídas en valor, pese a importantes aumentos en litros; mientras que las CC.AA., con mayor peso de los vinos de más valor añadido, como Navarra, Madrid, Galicia y Andalucía fueron las que más aumentaron sus ingresos respecto a 2018. De hecho, en 2019, solo tres CC.AA. (C. Valenciana, Castilla-La Mancha y Extremadura) registraron precios por debajo de la media nacional, con Extremadura marcando el mínimo (0,47 €/litro de media).

Artículo con tablas aquí.

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

 

España facturó 3.014,71 M€ por su exportación vitivinícola en 2019

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

La evolución de las exportaciones de productos vitivinícola en 2019 se puede resumir en una sola frase: el moderado aumento del volumen exportado no permitió compensar la caída del valor por un descenso considerable del precio unitario de venta. Según el pormenorizado análisis realizado por el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), a partir de las estadísticas de Aduanas y de la Agencia Tributaria (AEAT), las ventas al exterior crecieron el pasado año un 6,2% en volumen, hasta los 2.709,86 millones de litros (cerca de 27,1 Mhl), bajando un 8,8% en valor facturado, con 3.014,71 M€, como consecuencia principalmente del notable descenso de los precios medios unitarios, que se quedaron en apenas 1,1 €/litro, con un descenso del 14,1% y de 0,19 €/l en relación a los del año anterior (1,30 €/l). Si nos centramos solo en el vino, las exportaciones durante 2019 de este producto aumentaron un 6,5% y en 129,9 millones de litros en volumen sobre el año anterior, alcanzando los 2.124,23 millones de litros (21,24 Mhl), pero bajaron un 8% y en 234,66 millones de euros en su facturación, hasta quedar en 2.690,15 M€, debido al claro descenso del precio unitario, que bajó un 13,6% y en 0,20 €/litro, para quedar en apenas 1,27 €/l de media anual. Fueron los vinos sin indicación geográfica a granel, de los que se exportaron 135,6 millones de litros más que un año antes, los que lideraron el incremento del volumen, aunque también mejoraron los vinos de licor y de aguja, así como los vinos con I.G.P. y con indicación de variedad envasados en volumen.

Envasados

Por categorías de productos, en 2019, los vinos tranquilos envasados exportaron un 1,2% más en volumen que un año antes, para quedar en 710,91 Mltr, pero bajando un 2,5% en valor, hasta 1.636,75 M€, con un precio medio unitario inferior en un 3,6%, hasta 2,30 €/litro, unos 9 céntimos de euro menos por litro.

En vinos con D.O.P. envasados se vendieron fuera durante el pasado año un 2,3% menos en volumen, hasta 322,09 Mltr, con una factura un 0,8% inferior, hasta 1.197,74 M€, a pesar de ligero aumento del precio medio unitario en un 1,5%, hasta 3,72 €/litro, 6 céntimos/litro más.

En los vinos con I.G.P. envasados, hubo un importante incremento del volumen exportado del 16,5% respecto a entonces, con casi 116 Mltr, pero aun así en valor recortó un 11,7%, hasta solo 152,54 M€, debido al fuerte descenso del 24,2% en su precio, que se quedó de media en apenas 1 €/l), unos 32 céntimos por litro menos que en 2018.

En vinos con indicación de variedad sin D.O.P./I.G.P., el volumen exportado creció un 23,1%, hasta casi 67,7 millones de litros, y también la facturación en el exterior con un alza del 19,9%, hasta 101,66 M€, gracias a la moderada caída de su precio unitario medio de un 2,6% y de 4 céntimos/litro, hasta 1,50 euros/litro.

Por último, la exportación de los vinos “sin nombre”, sin D.O.P./I.G.P., ni variedad envasados, los antiguos vinos de mesa, registraron, por el contrario, un descenso del 9,9%, hasta 169,15 Mltr, por valor de 184,81 M€ (-13,4%), fruto de un recorte del precio medio en un 4%, hasta 1,09 €/litro, unos 5 céntimos/litro menos.

Por volumen, los principales mercados de destino del vino tranquilo envasado fueron en 2019 Portugal, con 92,7 Mltr (+44,3%), seguido de Reino Unido, con 90,2 Mltr (-8%); Alemania, con 81,1 Mltr (-11,7%); China, con 53,9 Mltr (-15,4%); Francia, con 47,1 Mltr (-1,6%); Estados Unidos, con 45 Mltr (-2,2%), Holanda, con 38,4 Mltr (-5,1%); Japón, con 20,6 Mltr (+22,1%); Canadá, con 20,4 Mltr (+14,1%); México, con 17,8 Mltr (+1,7%); Nigeria, con 15,5 Mltr (+1%), y Suiza, con 14,6 Mltr (-3%).

Por valor, Reino Unido fue el mayor mercado del vino tranquilo envasado español durante el pasado ejercicio, con una factura de 234,6 M€, pese a caer un ligero 3,4%, seguido de Estados Unidos, con 220,5 M€ (+2%); Alemania, con 188,3 M€ (-8,8%); China, con 116,4 M€ (-13,5%); Suiza, con 100,7 M€ (-1,7%); Holanda, con 87,2 M€ (-8,9%); Canadá, con 86,4 M€ (+9,4%); México, con 59 M€ (-3,1%%); Francia, con 55,7 M€ (-14,6%); Japón, con 46,7 M€ (+18,9%), y Portugal, con 40,8 M€ (-12,6%).

A granel

Por su parte, el comportamiento de las exportaciones de vinos tranquilos a granel se vio favorecido por los mayores volúmenes exportados de los vinos sin D.O.P./I.G.P., ni variedad. A grandes rasgos elevaron en un 11,9% su volumen exportado en relación al año anterior, hasta 1.197,8 Mltr, pero facturando un 21,6% menos en valor, para quedar en 396,74M€, como consecuencia de un fuerte recorte del precio medio de venta del 28,6%, hasta solo 0,43 €/litro, unos 18 céntimos/litro menos.

Por categorías de producto, los vinos con D.O.P. a granel redujeron su volumen exportado un 9,8%, hasta 17,73Mltr, y también su valor en un 6,1%, hasta 24,16 M€, con un precio medio unitario que, por el contrario, se incrementó un 4,2% (1,36 €/litro) y en 5 céntimos/litro.

Los vinos con I.G.P. a granel cayeron un 11,1% en volumen, hasta 32,94 millones de litros, y mucho más en valor (-19,7%, hasta casi 26,6 M€), a causa de una importante caída del 9,6% del precio medio unitario, hasta 0,81 €/litro, unos 8 céntimos/l menos.

En cuanto a los vinos varietales a granel redujeron un 0,8% su volumen de exportación, hasta 275,7 Mltr, pero su valor se hundió un 25,5%, hasta solo 122,44 M€, debido a una más que apreciable descenso de su cotización media del 25%, hasta 0,44 €/litro, 15 céntimos/litro menos.

Por el contrario, los vinos sin D.O.P./I.G.P., ni variedad a granel aumentaron su volumen exportado de manera notable un 17,8%, hasta 871,43 Mltr, lo que no fue suficiente para mejorar en valor, puesto que cayeron un 19,2%, hasta casi 345,1 M€, por el fuerte descenso del precio medio del 31,4%, hasta solo 0,40 €/litro, unos 18 céntimos/litro menos que en el año anterior.

Bag in box

Los vinos exportados en envases de entre 2 y 10 litros (bag in box) tuvo un comportamiento más discreto que en meses anteriores, al descender su volumen exportado un 5,7%, hasta 35,5 Mltr, con un valor que bajó un 1,5%, hasta 50,1 M€, con un moderado aumento del 4,4% del precio medio unitario, hasta 1,41 €/litro, unos 6 céntimos/l más.

Por categorías de producto, los vinos con D.O.P. envasados en bag in box aumentaron su volumen comercializado en el exterior un 3,3%, hasta 7,8 Mltr, con una factura un 4,4% mayor, hasta 14,86 M€, con un precio medio un 1,1% más alto, con una media del 1,90 €/I, unos 2 céntimos/litro menos.

Los vinos con I.G.P. en esta subcategoría mejoraron aún más, con unas ventas un 39,3% más elevadas en volumen hasta 5,05 Mltr, que se reflejaron también en su valor, que subió un 31,1%, hasta casi 9,11 M€, con un precio medio que bajó un 5,9%, hasta 1,80 €/litro, unos 12 céntimos menos.

Los vinos varietales sin D.O.P./I.G.P. en bag in box bajaron en volumen un ligero 0,6%, hasta 3,52 Mltr, su valor repuntó también un 35,6%, hasta 6,47 M€, gracias al fuerte aumento del precio medio del 36,4%, hasta una media de 1,84 €/litro de medio, unos 49 céntimos/litro más.

Por último, en la categoría de vinos sin D.O.P./I.G.P., ni variedad, las ventas exteriores se redujeron en volumen (-16,5%, hasta 19,12 Mltr) y en valor (-21%, hasta 19,66 M€), con un precio medio que se recortó un 5,4%, hasta 1,03 €/l, unos 6 céntimos/litro menos.

El principal destino de esta categoría de vinos de entre 2 y 10 litros fue Suecia, con una factura de casi 6,44 M€ (-26,2%) para un volumen de compra de casi 2,12 Mltr (-55,2%), y un precio medio de 3,04 €/litro (+64,7%). El alza del precio medio no fue suficiente para compensar en valor la importante caída del volumen de BiB en ese destino.

En segundo lugar, por facturación en bag in box se situó Dinamarca, con 5,76 M€ (+14,2%), pero por volumen fue superado por Japón, que adquirió más de 4,96Mltr (+75,9%), frente a algo menos de 3,7 Mltr de los daneses, pero no en valor, pues el país nórdico logró una factura de BiB de algo más de 5,76 M€ (+14,2%), frente a los casi 4,93 M€ (+70,6%) del País del Sol Naciente.

Tras estos países, por volumen, se situó Reino Unido, con casi 3,93 Mltr (-20,2%), seguido de Alemania, con algo menos de 3,1 Mltr (-1,5%); Noruega, con casi 2,61 Mltr (+3,6%); Francia, con 2,38 Mltr (+2,7%); Países Bajos, con casi 1,6 Mltr (+67,2%), Estados Unidos, con casi 1,41 Mltr (+10,8%), y Finlandia, con casi 988.000 litros (+9,1%).

En valor, tras Suecia, Dinamarca y Japón, se situó Alemania, con 4,711 M€ (+9,8%), seguido por Noruega, con casi 4,36 M€ (+3,5%), Francia, con 3,90 M€; Reino Unido, con 3,23 M€ (-34,1%); Países Bajos, con casi 2,66 M€ (+34,6%), Estados Unidos, con algo más de 2 M€ (+11,1%), y Finlandia, con cerca de 1,5 M€ (-1,5%).

Espumosos, de licor y de aguja

En otros vinos envasados, las ventas al exterior de vinos espumosos durante 2019 descendieron un 4,2% en volumen, hasta 180,51 Mltr, con una factura que también bajó de forma considerable en un 12,4%, hasta 452,73 M€, a causa de un retroceso apreciable del precio medio unitario del 8,6%, hasta 2,51 €/litro, unos 23 céntimos menos. Dentro de esta categoría, el cava registró un retroceso del 6,7% del volumen exportado, con 116,76 Mltr, con un valor facturado también un 12,1% inferior, hasta casi 351,1 M€, con un descenso del 5,8% del precio medio, hasta 3,01 €/litro, unos 18 céntimos/litro menos. El principal destino en volumen de estos vinos espumosos en 2019 siguió siendo Alemania, con 32,5 Mltr, con un alza del 8,2%, seguido de Francia, con 22,7 Mltr (-19,8%); Estados Unidos, con 22 Mltr (+2,9%); Bélgica, con 20,6 Mltr (-12,2%); Reino Unido, con 16,6 Mltr (-18,5%); Japón, 12,7 Mltr (+28,4%); Suecia, con 6,7 Mltr (+5,2%); República Checa, con 3,7 Mltr (+23,1%); Holanda, con 3,4 Mltr (-23,9%), y Canadá, con 2,5 Mltr (+2,6%). Por valor, Estados Unidos destacó como primer cliente de vinos espumosos españoles, con unos 69 M€ facturados, pero bajando un 9,5% respecto a 2018, por delante de Alemania, con 59,4 M€ (-17,4%); Bélgica, muy cerca, con 59,2 M€ (-11,3%); Japón, con 41 M€ (+24,1%); Reino Unido, con 40,3 M€ (-27,0%; Francia, con 27 M€ (-27,8%); Suecia, con 23,2 M€ (+4,0%). Canadá, con 12,2 M€ (+9,5%); Suiza, con 8,9 M€ (-5,6%), y Finlandia, con 9,1 M€ (-25,3%), principalmente.

En los vinos de licor (de Jerez y otros), las ventas al exterior aumentaron en volumen (+4,6%, hasta 17 Mltr), y se mantuvieron en valor (+0,1%, hasta casi 61,73 M€), con un precio medio que, por el contrario, se contrajo un 4,3%, hasta 3,63 €/litro, unos 16 céntimos/litro menos.

Los volátiles vinos de aguja lograron incrementar con fuerza en sus ventas, con un alza del 41% en volumen, hasta rozar los 18 Mltr, y también en valor, con una factura un 24,6% más elevada, hasta casi 21,2 M€, a pesar de reducir su precio medio un 11,7%, hasta 1,18 €/litro, unos 15 céntimos/l menos.

Otros productos vitivinícolas

En esta categoría, las exportaciones de vinos aromatizados bajaron tanto en volumen, al descender un 19,8%, hasta cerca de 51,3 Mltr, como en valor, con 17,6% menos, hasta 67,34 M€, aunque mejorando ligeramente en precio medio un 2,7%, hasta 1,31 €/litro.

Los mostos tuvieron mejoraron en volumen exportado, al haber más oferta disponible, creciendo un 12,3%, hasta 491,9 millones de kilos, pero no evitaron vender un 12,7% más barato, quedando en 226,3 M€, ante la importante caída del 22,2% de su precio unitario medio, hasta solo 0,46 €/kilo; unos 13 céntimos menos.

Los vinagres registraron una adversa evolución. Exportaron un 22% menos en volumen que en 2018, hasta casi 42,6 millones de litros, por importe de 30,43 M€, un 20,1% menos, pero mejoraron ligeramente su precio medio unitario de venta un 2,4%, hasta 0,72 €/litro.

Comparativa anual

En la comparativa anual en los últimos años, se observa que en 2019 se recuperó en parte el volumen de vino exportado respecto al fuerte descenso del año anterior, al contarse con una mayor oferta disponible en el mercado, tras la buena cosecha del año anterior, pero aún sin alcanzar aún las cifras de 2014 a 2017.

El volumen exportado durante el pasado año fue de 2.124 millones de litros de vino (21,24 millones de hectolitros, con un incremento del 6,5% y de 130 millones (1,3 Mhl) menos sobre 2018, año en que se redujo un 13,2% sobre el anterior, bajando a menos de 20 millones de hectolitros.

Por el contrario, la facturación, que experimentó una mejora del 2,3% en 2018 sobre un año antes, marcando un nuevo récord histórico, observó un descenso del 8% y de 234 millones menos, bajando hasta los 2.691 millones de euros, una cifra ligeramente por encima de la alcanzada en 2015 (2.641 M€) y 2016 (2.645 M€), pero inferior a la de los dos años siguientes, de 2017 (2.858 M€) y 2018 (2.925 M€).

Destinos

Por volumen:

La mayor oferta disponible de vino español en el mercado hizo que durante 2019 nuestros principales clientes de granel realizaran sus compras con un descuento importante en precio. Por orden de mayor a menor, Francia encabeza el volumen de vino español adquirido, con 614,1 Mltr (22,7% del total), con un aumento del 3,7% sobre el año anterior, seguido de Alemania, 382,1 Mltr (14,1%), pero al final con un descenso del 2,6%; Portugal, con 279,7 Mltr (10,3%), un 38,6% más. Estos tres principales destinos elevaron sus compras, representando un 47,1% de las ventas totales al exterior de nuestros vinos.

Por valor:

En la facturación, la situación no cambia respecto a otros ejercicios. Quien más factura sigue pagando por nuestros vinos es Alemania, con 347,7 M€ (11,5%), a pesar de gastar un 17,4% menos que un año antes; seguido de Estados Unidos, con 324 M€ (10,7%), pero con un descenso de 0,5%, y de Reino Unido, con unos 307,1 M€ (10,2%) facturados (-8,3%%), relegando al cuarto lugar a Francia, con una factura de 285,9 M€ (9,5%), con un importante descenso del 26,9% respecto al año anterior. Estos cuatro primeros destinos concentraron un 41,9% del total de la facturación exterior de los vinos españoles en el pasado año.

Por precio medio:

La evolución de los precios medios unitarios del vino español exportado se caracterizó por su heterogeneidad, según destinos y categorías o tipos. La media más elevada de 2019 se facturó en Suiza, a 4,40 €/litro, pero un 10, 9% más barato que en el año anterior.

Le siguió Estados Unidos, con una media de 3,61 €/l y un ligero aumento del 0,3%, y Noruega, con 3,15 €/l, un 1,4% más bajo que en 2018.

Por debajo de la media de los 3 €/l estuvo un grupo de países encabezado por Suecia, con una media anual de 2,94 €/l (+17,5%) por el vino importado de España, seguido de Canadá, con 2,84 €/l (+4,3%); Irlanda, a 2,70 €/l (-9,1%); México, a 2,58 €/l (-13,1%); Japón, a 2,22 €/l (-3%) y Bélgica, a 2,15 €/l (-3%).

A menos de 2 €/litro se situó otro grupo de países, encabezado por Reino Unido, que registró una media de compra de 1,83 €/l (-0,8%); China, a 1,78 €/l (-7,1%); Finlandia, a 1,70 €/l (-11,9%); Lituania, a 1,67 €/l (-2,9%); Países Bajos, a 1,47 €/l de media (-15,7%), y Dinamarca, a 1,41 €/l (-8,4%).

A una media inferior a los 2 €/litro se situaron Alemania, con 0,91 €/l (-15,2%), seguido de la República Checa, a 0,81 €/l (-26,6%); Rusia, con 0,59 €/l (-15,3%); Francia, con 0,47 €/l (-29,6%); Italia, a 0,45 €/l (-25,7%) y Portugal, a solo 0,43 €/l (-34,2%).

Saldo comercial

Las importaciones españolas de vino alcanzaron los 209,3 millones de euros en valor, frente a los 2.960,6 millones facturadas en exportaciones, dejando por tanto un saldo ampliamente favorable en la balanza comercial con el exterior de 2.481,3 millones de euros, una aportación que, según el OEMV, supone una gran contribución al balance comercial agroalimentario exterior.

En los últimos 24 años, este superávit de la balanza de comercio exterior del vino español se ha incrementado un 6% de media anual, pues en el año 1995 era de apenas 630,6 millones de euros, añade el Observatorio.

En términos de volumen, el saldo comercial favorable fue de 20,7 millones de hectolitros, un 8,9% y 1,7 millones más que en 2018 (19 Mhl), como resultado de unas ventas al exterior de 21,2 Mhl (+6,5% y 1,3 millones más) y unas compras de alrededor de 500.000 hl (-41,3% y 0,4 millones de hectolitros menos), tal y como ampliamos en este mismo número extraordinario.

Articulo completo con tablas aquí.

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

 

Nuevos desafíos sobre una evolución regular

 Publicado el por Rafael del Rey (OEMV) (colaborador)

Exportación. (photo: )

Exportación.

En situación normal, el informe sobre las exportaciones, propio de este especial de La Semana Vitivinícola, debería dar cumplida cuenta de lo ocurrido el año anterior y, al final, hacer un breve apunte sobre cómo se presenta el año en curso; en nuestro caso, el 2020. Pero en los actuales tiempos del Covid-19 la situación no es normal. El 2019 y todo lo ocurrido en él queda muy lejano, y nos preocupa sobremanera lo que pueda pasar con nuestras vidas, nuestra economía y también con el vino a raíz de la nueva situación. Aunque, con suerte y pecando de optimistas, el informe del año que viene refleje una situación posiblemente mala en el año 2020 pero, en su conjunto y si se da una buena recuperación en el segundo semestre, confiemos en que no catastrófica. Un año, sin embargo, el actual, en el que el vino español se enfrenta a serios retos en los mercados internacionales por los efectos del Covid-19, pero también el Brexit, los aranceles en EE.UU., la nueva normativa en Rusia y otros desafíos. Por todo ello, hacemos en este artículo un repaso a lo que fueron las exportaciones españolas en 2019, que están profusamente documentadas e los informes del OEMV, y en especial en el informe económico sobre mercados de nuestra web (‘Los mercados del vino español en 2019’, disponible en www.oemv.es, pero concentramos mayor atención a los problemas que enfrentamos en este 2020.

El entorno mundial

El comercio mundial de vino, en su conjunto, se muestra muy estable en volumen, aunque revalorizándose y, por lo tanto, con tendencia a una mayor facturación. Tanto en litros como en euros, el crecimiento desde la crisis del 2009 fue extraordinario, pero en el primer caso se ha suavizado desde 2012 costándole superar los 10.000 millones de litros o 102/104 millones de hectolitros; mientras que, en el segundo, en valor, el crecimiento ha seguido hasta superar ya los 31.770 millones de euros. Desde esa fecha, 2012, el crecimiento medio anual acumulado de las exportaciones mundiales de vino y mosto ha sido del 3,2% en euros y de apenas el 0,4% en litros; porque lo que ha crecido ha sido, sobre todo, el precio medio por litro de las exportaciones, a un ritmo del 2,8% medio anual, hasta los 3,05 €/l en 2019 y pese a la ligera caída respecto del año anterior.

Pero no todos los productos han variado de la misma forma ni al mismo ritmo, demostrando una segmentación del mercado importante de tener en cuenta. Entre las exportaciones mundiales predominan, sin duda, los vinos envasados, que representan casi el 70% del valor total y cerca del 54% del volumen. Estos vinos en envases de hasta dos litros de capacidad, van seguidos en importancia por los vinos espumosos en euros y por el granel en litros.

En ambos casos, tanto el bag in box (BiB) como las ventas de mosto representan cantidades menores. Y cada una de estas categorías ha evolucionado de forma distinta. Tomando como referencia ese año 2012, es decir, analizando su evolución respectiva de los últimos 8 años, parece claro que el vino espumoso ha sido el gran protagonista de la evolución y el crecimiento, mientras que el granel, que fue el gran protagonista del aumento entre 2008 y 2012, ha crecido más lentamente en valor y apenas en volumen, y los vinos envasados han crecido bien en euros, pero incluso han caído en litros. Es decir, se venden menos pero más caros. Simplificando el análisis, el comercio mundial de vino en los últimos años parece:

- impulsado por los vinos espumosos, aunque en meses más recientes presentan síntomas de crecimiento más lento,

- con un volumen de vinos a granel estancado y del que se segmentan dos subcategorías importantes:

                a) los graneles entre productores, que dependen de las cosechas respectivas y de la comercialización de los compradores.

                b) los graneles a mercados finales, en progresión por incremento del envasado en destino.

- y con unos vinos envasados no espumosos de los que cada vez se venden menos botellas, pero más caras.

Un contexto de evolución general del comercio mundial de vino, que distintos actores, tanto exportadores como importadores, aprovechan de forma diferente. Entre los primeros, y en este último año 2019, Francia e Italia han aumentado a buen ritmo su facturación respectiva (4,6% y 3,2% respectivamente) mientras la española caía un 8,7% por pérdida de ingresos en prácticamente todas las categorías de vino. Más allá de los tres primeros y mayores productores mundiales, Australia se mantuvo en los 1.830 millones de euros, Chile, EE.UU., Portugal y Argentina avanzaron suavemente, mientras Sudáfrica perdió un 11%, Alemania un mínimo 0,3% y, por el contrario, Nueva Zelanda sigue avanzando a muy buen ritmo con crecimiento el pasado año del 8% en su facturación en euros.

Desde la perspectiva de los mercados, EE.UU. se consolida en 2019 como mayor comprador mundial de vino, con más de 5.500 millones de euros, aunque no en volumen donde, con 12,3 millones de hectolitros es sobrepasado por Alemania y Reino Unido, ambos por encima de los 14 millones. Aumenta sus compras en valor en proporción muy similar a la de Reino Unido (5,7% frente a 5,8% respectivamente), mientras disminuyen las de Alemania y China. Entre los mercados que mejor fueron en 2019 destacan Japón y Rusia, con crecimientos del 13% y del 16% respectivamente; mientras que presenta evolución negativa, además de los ya mencionados Alemania y China, Hong Kong y Francia.

En definitiva, un mercado mundial del vino relativamente estable, donde todavía el espumoso es el que tira de las ventas, con un granel estancado y dependiente de las respectivas producciones de los grandes operadores y unos vinos envasados no espumosos que apenas crecen en litros, aunque se encarecen en euros.

Las exportaciones españolas de vino en 2019

En este contexto mundial es en el que se han desarrollado las exportaciones españolas, que dependen, por supuesto, de cómo vayan los mercados y nuestros principales competidores, pero también (y mucho) de cómo evolucionan nuestras producciones y, en función del exceso o déficit de las mismas, cómo afectan a nuestros precios en los mercados. En los últimos años y desde la pérdida de medidas de regulación de mercados como en su tiempo fueron las destilaciones (de nuevo en boga por la crisis del 2020) las ventas exteriores españolas se ven muy condicionadas por la mayoría que representan sus exportaciones a granel y éste, a su vez, por (i) la necesidad o no que de él tengan nuestros cuatro principales clientes y también productores de vino (Francia, Italia, Alemania y Portugal) y (ii) de los precios que derivan de cosechas muy o poco abundantes en relación con nuestra capacidad de comercialización. Fuera del mundo de vinos a granel, que sigue sus propias pautas y depende de esos factores mencionados, los envasados llevan dos años sufriendo la subida de precios derivada de la escasez del 2017 y la fuerte competencia que tanto en vinos tranquilos, pero sobre todo en espumosos, existe internacionalmente.

En líneas generales y para el conjunto de los vinos españoles, 2019 no fue un buen año. Al final resultó peor de lo esperado. Si en el ’18 perdimos ventas por subir los precios como consecuencia de la mala cosecha del ’17, para 2019 y después de una vendimia abundante en el otoño anterior, esperábamos vender mayor cantidad de vino, aunque fuera a precios menores. Y así fue, pero en menor medida de lo esperado. Sí, bajaron los precios como consecuencia de la mayor vendimia, un 13,6%; Sí, subieron las ventas en volumen (6,5%) pero menos de lo deseable, después de una primera mitad de año muy débil y sin que apenas mejoraran las exportaciones de vinos envasados; y, como resultado, la facturación no llegó a subir, sino que reflejó una pérdida del 8%, fruto de la combinación de pocas ventas más a precios sustancialmente menores.

¿Qué pasó? Básicamente, que los graneles no se recuperaron todo lo que habría cabido esperar de una fuerte cosecha y la consiguiente bajada de precios, y los envasados no remontaron el vuelo. Los primeros (graneles) por descubrir con cierto pesar que (i) no basta con bajar los precios para vender más, porque (ii) si nuestros principales clientes tienen buenas cosechas no necesitan nuestros vinos y (iii) lo que les vendamos a ellos depende también de lo que ellos necesiten para vender a sus clientes.

Sin contar con el efecto punitivo que haya podido tener la “resaca” del 2018, en el que se vieron obligados a comprarnos mucho vino, a precios muy elevados, por tener todos cosechas menores. Todo ello nos lleva a meditar sobre la gran vulnerabilidad de las exportaciones españolas de vino que, en la actualidad, dependen en más del 55% de ventas a granel, que están básicamente concentradas en cuatro clientes (Francia. Alemania, Italia y Portugal), que nos comprarán o no en función del precio, de sus cosechas y de cómo les vayan sus ventas.

Por su parte, las ventas de vinos envasados, incluidos los de denominación de origen, llevan dos años de estancamiento o ligera disminución; según muchos operadores, como consecuencia de la subida de precios registrada en 2018 y todavía no asimilada por unos mercados en fuerte competencia. Si 2017 fue el mejor de nuestra historia para las ventas de vinos envasados en volumen y 2018 lo fue en valor, ambas cifras han disminuido en este pasado 2019, con precios medios que efectivamente subieron de forma sensible en el ’18 para tener que disminuir al año siguiente.

Marcha irregular de nuestros vinos envasados que, por mercados, presenta también grandes variaciones. En caída los 6 primeros destinos, peor en Reino Unido, Alemania y China que en EE.UU. o Suiza y apenas subidas en Canadá, Japón, Noruega y Letonia.

Un mal año, pues, para las exportaciones españolas de vino envasado en la mayoría de los mercados, que se suma a la ralentización del comercio mundial en volumen, pero no emula el crecimiento de nuestros principales competidores en valor. Y que en 2019 tampoco fue acompañado de grandes progresos en los vinos a granel, por ralentización de las compras en Francia, estancamiento de las de Alemania y fuerte caída de las italianas, que apenas se compensan por el aumento de exportaciones de vinos españoles a Portugal y a Rusia, y por las extraordinarias ventas registradas este año a Sudáfrica.

¿Imagen? ¿Precios? ¿Capacidad de comercialización? ¿Distribución? ¿Restricciones legales?... Son muchas las posibles explicaciones para la marcha de los vinos españoles en los mercados mundiales y muchas las que ofrecen los distintos operadores, pero sí parece que existe un potencial de crecimiento en el mundo del vino, que todavía no estamos pudiendo aprovechar. En el granel, posiblemente por ser muy dependientes de otros productores en lugar de aprovechar una creciente tendencia hacia el granel de calidad y varietal en mercados de consumo final. En el BiB por escasa presencia en un mercado donde, si bien las ventas no son abundantes, sí permitiría una diversificación positiva hacia un segmento de mayor valor en comparación con muchas de nuestras exportaciones. En los envasados tranquilos, posiblemente por la brusquedad de los movimientos de precios, derivada de las variaciones en las cosechas, que los mercados no admiten con facilidad, así como por un tamaño relativamente pequeño de muchas de nuestras bode-gas y presencia aun escasa en el segmento premium y ultra-premium mundiales. Entre los vinos espumosos y pese a la buena marcha que la categoría ha experimentado en los últimos años, los españoles se han distanciado un poco más de Prosecco y Champagne en 2019, demostrándose, en este caso, que no por ser más competitivos en precios hemos conseguido ganar cuota de mercado. Mientras en los vinos generosos mantenemos unas ventas muy estables, con una subcategoría de productos alabada internacionalmente, aunque con un mercado relativamente pequeño. Y, sin embargo, las posibilidades de crecimiento y mejora de los vinos españoles en el mundo son grandes, la multiplicación de actividades promocionales ayuda, hay cada vez marcas españolas más potentes en los lineales y cartas de muchos puntos de venta y existe un creciente interés de los medios especializados por los grandes avances que se están dando en nuestras distintas comarcas vitivinícolas.

Pero, en esta línea de potencial mejora que ya se atisbaba para el 2020, acompañada por (i) una cosecha del ’18 relativamente escasa que disminuía la presión bajista sobre nuestros precios y (ii) unos mercados de envasados en mejoría, nos vemos enfrentados a unos retos extraordinarios que generan grandes dudas sobre cómo pueda ir este presente año. A los efectos posibles de un Brexit que debía llegar al final del 2020 a un acuerdo comercial entre la UE y el Reino Unido, se sumaron los nuevos aranceles de Trump a los vinos franceses, alemanes y españoles, pero no a los italianos y, a finales del 2019, una nueva Pero, en esta línea de potencial mejora que ya se atisbaba para el 2020, acompañada por (i) una cosecha del ’18 relativamente escasa que disminuía la presión bajista sobre nuestros precios y (ii) unos mercados de envasados en mejoría, nos vemos enfrentados a unos retos extraordinarios que generan grandes dudas sobre cómo pueda ir este presente año. A los efectos posibles de un Brexit que debía llegar al final del 2020 a un acuerdo comercial entre la UE y el Reino Unido, se sumaron los nuevos aranceles de Trump a los vinos franceses, alemanes y españoles, pero no a los italianos y, a finales del 2019, una nueva normativa rusa que, por favorecer los vinos locales, puede poner en serio riesgo las exportaciones de graneles españoles. Y, además, llegó el Covid-19.

Principales retos para el vino español en 2020

Los números no presagiaban un mal 2020. Además de la recuperación del consumo nacional, que acabó el año con un crecimiento del 9%, la esfera internacional apuntaba hacia una recuperación de los vinos envasados y un mercado del granel que, gracias a una cosecha menor de lo esperado, podría mantenerse en equilibrio con cierta recuperación de los precios. Y todo ello, pese a las amenazas que ya se atisbaban a finales del pasado año.

La que tenemos desde hace más tiempo es el Brexit. Tras consumarse la salida del Reino Unido de la UE, en principio sin modificaciones en las relaciones, quedaba para finales de este año 2020 llegar a un acuerdo comercial donde se verían, en su caso, las novedades a las que deberían someterse los distintivos productos que entraran en el mercado británico. Lo deseable (y razonable, aunque eso no es siempre se da) era un acuerdo que mantuviera en gran medida las disposiciones comerciales y técnicas actuales.

En todo caso, la sensación en el mercado era que los peores efectos del Brexit, derivados en especial de la caída de valor de la Libra Esterlina, se produjeron justo después del referéndum, hace ya casi 4 años. Desde entonces, empresas y distribuidores se han venido preparando, aun bajo la incertidumbre de cómo fueran a quedar las relaciones comerciales futuras. No se han detectado movimientos especiales de estocaje y la sensación más extendida es que (i) el Brexit tendrá como consecuencia algunos cambios en la tramitación de las exportaciones, pero nada a lo que no puedan adaptarse bodegas e importadores y (ii) lo que sí es muy probable es que la salida plena del Reino Unido de la UE signifique una mayor competencia con vinos de otras procedencias, alguno de los cuales puede incluso encontrar condiciones más favorables para su venta en el mercado. En este caso, la cuestión es si los vinos europeos en general y españoles en particular son, y pueden seguir siendo, competitivos en el Reino Unido, y la experiencia nos hace pensar que sí. Aunque a lo que todos podemos tener más miedo es (iii) al menor consumo generalizado que se produzca como consecuencia del “wealth effect” derivado del Brexit, dado que este divorcio (como todos) es previsible que derive en empobrecimiento de los británicos y, por lo tanto, menor consumo, al tiempo que (iv) puede aumentar la voluntad recaudadora de los políticos británicos y llevarles a incrementar los impuestos sobre el vino.

Más grave, a priori, parecía la amenaza de los nuevos aranceles a los vinos de ciertos países europeos impuestos en el mercado de EE.UU. Sobre todo, por el hecho de ser discriminatorios. Es decir, un 25% de incremento en los aranceles que afectan a los vinos de franceses, alemanes y españoles (nominalmente también a Gran Bretaña, pero sus exportaciones de vino no parecen relevantes), que hacía presagiar un incremento del precio final de los vinos de estos países ante el consumidor y, por lo tanto, la relativa fácil sustitución de nuestros vinos por los de otras procedencias cuyos precios no se hubieran incrementado. Es una medida negativa, indeseada e injusta para nuestro sector y, sin embargo, la evidencia de los datos de importación de vinos en los EE.UU. no muestra que nos haya perjudicado especialmente durante los meses siguientes a su implementación.

Según los informes que periódicamente va haciendo el OEMV sobre esta nueva traba a las exportaciones españolas de vino, en los cinco meses desde su implementación y hasta el último dato disponible de marzo de 2020, las compras norteamericanas de vinos extranjeros subieron en su conjunto (6% en volumen y 1,1% en dólares), pero no lo hicieron las de vinos envasados, que son precisamente los afectados por los aranceles (-2,4% y -6,2% respectivamente), aunque sí los espumosos y los vinos a granel. Luego, sí, la imposición de aranceles ha perjudicado las compras por parte de los norteamericanos de vinos envasados. Pero no a todos de la misma forma. Así y según los datos disponibles, Francia sí parece haber sido la gran perjudicada por la imposición de aranceles, pero tampoco parece que Italia se haya beneficiado extraordinariamente, dado que ha crecido en valor pero no en volumen durante estos meses. Y España parece perjudicada, pero no en la medida de Francia. Como tampoco se ven con claridad tendencias en otros países no afectados por los nuevos impuestos, incluyendo las ganancias de Nueva Zelanda frente a las pérdidas de Australia. Luego la amenaza norteamericana es grave, pero los números no reflejan aun sus efectos sobre los vinos españoles.

También hacia finales del año 2019 se conoció la nueva normativa en Rusia que busca favorecer la producción local y, como consecuencia, puede perjudicar las exportaciones españolas de vinos a granel. Así, la nueva Ley de Viticultura y Enología de la Federación Rusa, aprobada en la Duma el 18 de diciembre y con previsión de entrada en vigor a mediados del año 2020, impide el uso del término “vino” para los elaborados en el país a partir de vinos o mostos importados a granel. Aunque se ha planteado una entrada en vigor más escalonada para esta norma, dada la falta de alternativas locales y el gran perjuicio que podría suponer para el consumo de vino en el país, esta noticia se sumaba a finales del pasado año a las amenazas para el vino español puesto que España es el primer exportador de vinos a granel a este mercado, con 125 millones de litros en 2019.

Otras posibles amenazas para nuestras exportaciones, como una posible saturación del mercado japonés, que tan buena marcha mostró el pasado año, quedaban sin embargo amortiguadas por noticias positivas como las ventas a Canadá, mercados escandinavos y otros, que fueron muy positivas el pasado año.

Y en estas estábamos cuando llegó la Covid-19. Una situación absolutamente excepcional, por su gravedad sobre la salud de las personas, pero también por su impacto en la economía, de forma extendida globalmente por todo el planeta. Primero en China, donde los datos disponibles de importaciones del primer trimestre sí muestran una apreciable disminución del conjunto de sus compras. Caída, que ha afectado a casi todos los proveedores por igual, con la excepción de Argentina y los pocos litros que adquiere de Moldavia. Entre los principales, la disminución en sus importaciones respecto del primer trimestre del año anterior es del 16% en su conjunto, pero la caída de las compras de vinos chilenos, australianos y franceses superan el -20% mientras que la de vinos españoles apenas alcanza un -8%.

Pero la pandemia ha afectado al negocio del vino en China y lo va a afectar en muchos otros países y con desigual impacto. El perjuicio que cause dependerá de su duración y del tiempo que permanezca cerrados los establecimientos de hostelería de los diferentes mercados. No es fácil estimar cuál pueda ser este efecto global, pero todo apunta a que pueda haber una disminución del volumen mundial de comercio exterior del vino, aun-que confiamos en que se mantenga relativamente estable la facturación, o no disminuya mucho, si el aumento previsible de precios medios compensa, al menos parcialmente, la potencial caída en litros.

Lo que sí nos enseñan tanto los desafíos actuales del vino español en los mercados internacionales como la situación global del sector, son algunas lecciones que pueden resultar útiles para el futuro. La importancia de mantener un equilibrio entre lo que producimos y lo que somos capaces de vender bien es lección ya aprendida y que viene siendo palpable en España desde la pérdida de medidas de regulación de mercado sobre el año 2010. De hecho, el planteamiento de nuevas medidas de regulación en 2020, a raíz de la pandemia, incluyendo destilación de crisis, almacenamiento del vino y vendimia en verde, apuntan a esta necesidad de equilibrio con el objetivo de que no se derrumben los precios del vino.

Pero, a la del equilibrio, se une ahora otra lección fundamental, que ya vimos con mucha claridad en la anterior crisis económica del 2010-2015, y es la de la diversificación de mercados. También entonces y a partir de la crisis financiera, el impacto fue enorme en la hostelería y, por lo tanto, las bodegas más enfocadas hacia este canal fueron las que más sufrieron. Y aprendieron la necesidad, y se esforzaron en conseguir, un mejor posicionamiento en mercados de exportación. En la crisis actual, pese a que su origen y características son muy diferentes, también ha sido la hostelería la más afectada por el cierre al que se ha visto sometida durante un buen número de semanas. En este caso, quienes ya estaban presentes en mercados internacionales también han podido amortiguar ese efecto, como también ha ayudado el hecho de estar presente en el canal de alimentación, que ha crecido, aunque no compensado la pérdida en Horeca, y nos ha lanzado a sistemas de venta por internet, ya sea desde la propia bodega o a través de plataformas multimarca. En todos los casos, antes como ahora, lo fundamental para sortear la crisis de la mejor manera posible ha sido la diversificación de ventas en canales y mercados diferentes.

Equilibrio entre producción y ventas, por una parte, y diversificación de los mercados, por otra, se unen a la tradicional necesidad de mejorar, aún más, el esfuerzo comercial de las marcas y los graneles, para posicionar mejor los vinos españoles en los mercados internacionales, que se viene dando desde hace años y tendrá sus frutos en el futuro.

Artículo con tablas aquí

Información más detallada y continuada por mercados y tipos de vino en www.oemv.es

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

 

Datos de la exportación del vinagre español en 2019

 Publicado el por Aevin Asociación Española del Vinagre (colaborador)

La Asociación Española del Vinagre, a partir de los datos del Departamento de Aduanas e Impuestos Especiales de la Agencia Tributaria, ofrece el estudio estadístico de exportaciones.

En el año 2019 se han exportado 45,45 millones de litros por un valor de 30,43 millones de euros. Estas cifras, si se comparan con 2018, implican un descenso de 17,25% en volumen comercializado y de 16,45% en ingresos.

La exportación de vinagre de vino español sigue siendo la categoría fundamental tanto en reintegro como en volumen respecto de otros tipos de vinagre. El producto más exportado resulta el vinagre de vino a granel. En 2019 se comercializaron 24,08 millones de litros por un valor de 10,36 millones de euros, que en relación con los datos de 2018 suponen un descenso del 14,82% en volumen y en valor un descenso del 25,55%.

La exportación de vinagre de vino envasado es la única que se mantiene estable, aunque ligeramente a la baja respecto de 2018, con 8,01 millones de litros, lo que supone un descenso del 3,76% y 12,52 millones de euros, prácticamente la misma cifra que el año anterior.

Destinos

Entre los países que más vinagre han comprado a España son: Reino Unido e Italia que compraron cada uno una quinta parte (20,66% y 19,13%), seguidos de Francia y Estados Unidos, también con cifras similares de ambos (11,58% y 10,45%) y en los últimos puestos Senegal, Portugal, Marruecos y Alemania. (7,07% 5,70%, 5,51% y 3,76%).

En cuanto a la inversión por país se da una cierta variación respecto a los anteriores. Estados Unidos ocupa la primera posición (22,56%), seguida de Reino Unido (14,01%), Francia (12,28%), Italia (10,19%), Portugal, (3,59%), Alemania (3,26%), Canadá (3,08%) y Senegal (2,55%).

Artículo completo con tablas aquí.

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

La PTV dinamiza en tres años 63 proyectos de I+D+i por valor de 50 M€

 Publicado el por SeVi (colaborador)

 (photo: )

La Plataforma Tecnológica del Vino presentó el 26 de mayo los resultados de su 3º Plan Estratégico de Innovación 2017-2019 con un total de 63 proyectos de I+D+i aprobados, que han sido financiados con casi 36 millones de euros de fondos públicos. En términos de inversión, estas iniciativas han movilizado más de 50 millones de euros, dato que pone de manifiesto el claro compromiso de nuestro sector vitivinícola hacia la innovación.

Del total de proyectos aprobados, 53 se desarrollan en el ámbito nacional mientras que 10 están compuestos por consorcios internacionales. Todos ellos, suman la participación de 98 empresas, 97 centros y organismos de investigación y 23 asociaciones y/o Denominaciones de Origen. El Especial Proyectos I+D+i 2017-2019 presentado por la PTV (y que puede consultarse aquí) clasifica estas iniciativas entorno a las seis áreas en las que está estructurada su Comisión Técnica: Viticultura, Proceso, Producto, Sostenibilidad y Cambio Climático, Salud y Economía Vitivinícola, siendo Proceso y Producto las áreas más representadas con un 30% y un 29% del total de iniciativas.

Desde que iniciara su andadura en 2011, la PTV trabaja para potenciar la I+D+i del sector del vino, acercando posiciones entre bodegas, empresas vitivinícolas y producción científica para dinamizar, no solo proyectos individuales, sino también grandes proyectos en cooperación muy necesarios para el beneficio del conjunto del sector.

Perspectivas para el año 2020

A pesar de la situación de incertidumbre que vivimos a causa del Covid-19 y su impacto en la economía mundial, el pasado 20 de mayo los socios de la PTV se reunían en la 8ª Asamblea General para aprobar el presupuesto y plan de trabajo del presente año 2020. La Asamblea, presidida por Mireia Torres, en representación de la Federación Española del Vino (FEV), aprobaba así por unanimidad un plan de acción que pretende continuar entablando alianzas estratégicas, apostar por la internacionalización de la I+D+i y contribuir a la difusión de la Innovación del sector vitivinícola.

Otro de los grandes objetivos de su plan de trabajo en 2020 es el de sumar a los proyectos del 3º PEI, otras 11 iniciativas y conseguir una financiación pública de 15M€. Además, la secretaría técnica de la PTV ya ha comenzado a trabajar, de la mano de sus 186 socios y su Comisión Técnica, en la renovación de la Agenda Estratégica de Innovación que se presentará a principios del próximo año.