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El etiquetado importa más a los menores de 55 años

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

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El etiquetado de los alimentos es un aspecto que interesa a los consumidores que, sobre todo, buscan información relativa a la fecha de caducidad o consumo preferente, la lista de ingredientes, así como las condiciones de conservación y utilización del producto, según el último estudio monográfico del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación realizado a consumidores sobre el etiquetado.

Para la elaboración de este monográfico se han realizado encuestas a 1.500 consumidores. Este informe se enmarca en el estudio del Barómetro del Clima de Confianza del Sector Agroalimentario, cuyo objetivo es recoger información que refleje el nivel de satisfacción y el clima de confianza de los distintos agentes que conforman la cadena de comercialización agroalimentaria (productores, mayoristas, industrias, distribución y consumidores).

Según este monográfico, 7 de cada 10 consumidores (67,3%) consulta el etiquetado de los productos de alimentación siempre o casi siempre, aunque se aprecian diferencias dependiendo de la edad de los consumidores, siendo los mayores de 55 años los que menos leen el etiquetado.

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¿Y si la ocasión para el vino viene en lata?

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

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Buscar la conexión entre el vino y el consumidor es uno de los objetivos que debería regir todas las decisiones de las bodegas. En los últimos años, periódicamente, aparecen datos y reflexiones sobre el “boom” del vino en lata, fundamentalmente en EE.UU. Se trata de un envase que presenta oportunidades: su vinculación con el aquí y ahora, que no necesitan ningún elemento adicional (ni abridor, ni siquiera recipiente para beber) y que son sostenibles (son reciclables y su huella de carbono es menor que la de las botellas tradicionales), como ya ha destacado SeVi en alguna ocasión.

Según la consultora Nielsen, en Estados Unidos, la facturación del vino enlatado alcanza los 45 millones de dólares, aunque todavía cuenta con una cuota de mercado reducida (apenas el 1% del total). Sin embargo, sus tasas de incremento anual están entre las más elevadas de todos los envases alternativos a la botella de vidrio tradicional (+69% en términos de valor y un alza del 49% en volumen en 2018). Con estas tasas de crecimiento, y atendiendo a un reciente artículo publicado en ‘Wine Industry Advisor’, firmado por Barbara Berrielle, el vino en lata podría representar el 10% del mercado norteamericano en 2025.

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Algunas tendencias en packaging. ¿Las siguen tus vinos?

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

Envases y embalajes conectados e inteligentes, reciclabilidad total y consciente, envases secundarios a medida y optimizados, disminución del empleo de plásticos no recuperables en los envases… son algunas de las tendencias actuales en el sector del packaging que destaca el último informe al respecto de la consultora internacional Mintel. Muchas de ellas podrían ser adatadas por el sector vitivinícola en sus decisiones de packaging.

Smart Packaging

La primera tendencia que destaca Mintel es la del packaging inteligente (smart packaging), un camino que ha empezado a transitarse pero que, con el desarrollo de las tecnologías tiene muchas posibilidades para que las bodegas conecten con el consumidor final. Las opciones en este campo se multiplican a diario: desde códigos QR, a la tecnología NFC (permite la comunicación inalámbrica y el intercambio de datos entre dos dispositivos cercanos), identificación mediante radio frecuencia (RFID), el bluetooth o la realidad aumentada.

Son elementos que se van a ir haciendo cada vez más frecuentes en el packaging, en general, y también en el vitivinícola, para generar conexiones con el consumidor, tanto en el momento de la compra (para influir decisivamente en su decisión final), como en el de su consumo (para reforzar el mensaje y la imagen de marca a través de la experiencia). La experiencia ofrecida a través de este packaging inteligente, eso sí, debe aportar valor añadido al consumidor y generar una diferenciación clara de nuestra marca de la competencia.

A juicio de los expertos, estos envases “conectados” pueden actuar como nexo entre el consumo digital y el físico, ofreciendo a las marcas una forma de gestionar la reputación online de sus productos, además de proporcionar contenido atractivo e información específica de sus productos que tengan efecto directo en la decisión de compra.

Reciclabilidad

Sigue siendo una tendencia importante en vigor desde hace años. El consumidor sigue demandando un mayor nivel de reciclabilidad de los envases y embalajes y una integración del ecodiseño en todo el proceso (ver el monográfico de Packaging de SeVi 2016). Eso sí, el consumidor debe ser capaz de asimilar la información relativa a materiales y tasa de reciclabilidad de una forma sencilla y directa ya en el mismo envase. Según Mintel, los productos cuyo packaging transmita de una manera más eficaz su fácil reciclado pueden ganarse de una forma más efectiva la fidelidad de los consumidores.

Dentro de esta tendencia, se enmarca la constante búsqueda de la industria de materiales más ecológicos y reciclables, también para el packaging del vino.

El packaging secundario

El comercio online o e-commerce es una realidad imparable, con implicaciones globales (diseño, packaging, logística, distribución…). Aparece con fuerza la experiencia de abrir el paquete recibido tras la compra online (unboxing), donde el packaging vitivinícola puede convertirse en un gran elemento de marketing. Por tanto, el diseño y la reflexión sobre el packaging secundario (cajas de vino, por ejemplo) es algo que no puede descuidarse.

Además, hay que tener en cuenta que también se ve afectado por la conciencia verde y ecológica. Por lo que se antoja esencial que el packaging secundario minimice el empleo de materiales (por ejemplo, mediante cajas a media) y que pueda ser, incluso, reutilizado o reconvertido. Es una de las bases de la política Fustration Free Packaging de Amazon, para eliminar y reducir el uso de envases; y estamos hablando del gigante del ecommerce.

Menos plásticos

La conciencia ambiental señala al plástico no reciclable como uno de los enemigos del planeta. Por eso es tendencia el uso de envases (y su comunicación) “libres de plásticos”, así como el desarrollo de nuevos materiales, como los bioplásticos, capaces de cumplir con el propósito del envase, sin tener implicaciones negativas en el medio ambiente.

Y tu bodega, ¿sería capaz de implementar alguna de estas tendencias?

¿Cómo han evolucionado los diferentes formatos de vino en el canal hogar?

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

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Según las cifras que ofrece la base de datos del panel de consumo alimentario del Ministerio de Agricultura, la botella de vidrio tradicional (bien sea en vino tranquilo, como en espumoso) sigue siendo el formato más consumido por las familias españolas, con una cuota de mercado del 69,5% del total en el dato interanual a junio de 2019 (último dato disponible). Un envase que domina al resto de alternativas, como el vino en brick (16,36% del volumen total) o el bag in box (aunque este presenta las tasas de incremento más elevadas).

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Casi el 30% del vino que importa Suecia es en bag in box

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

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Las importaciones mundiales de vino en formato bag in box siguen presentando, periodo tras periodo, cifras positivas. Según el último informe del Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), sobre compras vitivinícolas mundiales, con datos a TAM junio 2019, este formato alcanzó unos volúmenes en las compras internacionales de 320,9 millones de litros, por valor de 510,6 millones de euros.

Son cifras todavía bajas en términos relativos, pues el bag in box representa, con 320,9 millones de litros, el 3,2% del volumen total importando a nivel mundial (un total de 9.944,5 millones de litros) y un 1,6% de los 30.922,6 M€ en los que se cifra la importación global. Sin embargo, hay determinados mercados, como los nórdicos, donde su cuota de mercado hace tiempo que dejó de ser anecdótica, como, por ejemplo, Suecia, primer mercado mundial para este formato, donde representa el 15,6% del valor total del vino importando, y el 27,9% del mercado en términos de volumen.

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