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Burbujas de precisión con Aphromate Plus de Parsec

 Publicado el por Parsec (colaborador)

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Los vinos espumosos producidos en autoclave están viviendo en los últimos años un período de gran éxito. Por un lado, la explosión del “fenómeno Prosecco “que hizo de tracción al sector; y por otro la creciente demanda de productos sencillos, frescos y aromáticos, en los cuales está basada esta nueva tendencia; que está llevando la producción de vinos espumosos y de aguja obtenidos con el método Martinotti/Charmat fuera de los límites de las zonas de producción más clásicas del norte de Italia.

Se trata de vinos que se caracterizan por su elevado nivel tecnológico y de know-how, cuya producción requiere de extrema precisión tanto en el control como en la gestión de operaciones.

Por eso las realidades productivas que en todo el mundo se están acercando al sector de los vinos espumosos deberán desarrollar nuevas competencias y disponer de los instrumentos y las tecnologías más adecuadas con el objetivo de conseguir resultados satisfactorios, así como obtener productos competitivos y de calidad. Y no es menos importante que la tecnología y los procedimientos deban responder a la creciente demanda de sostenibilidad y autenticidad de los productos.

La experiencia de Parsec en la realización de sistemas integrados de precisión para la automatización y el control de la bodega, junto al conocimiento de los procesos biológicos de la fermentación; han permitido a la empresa italiana desarrollar Aphromate Plus, el primer sistema avanzado e inteligente de control y gestión de la fermentación y refermentación de vinos espumosos obtenidos con el método Martinotti-Charmat. El elevado nivel de tecnología e innovación de Aphromate Plus, que transforma el autoclave en un depósito altamente tecnológico, inteligente y automático, ha sido premiado con el Innovation Award del Premio a la Innovación Lucio Mastrobernardino en la feria SIMEI 2019 y con la medalla de plata del Premio a la Innovación de la feria SITEVI 2019 en Montpellier.

Pero, ya que las nuevas tecnologías no sustituyen, sino que complementan el saber del ser humano; para acompañar a los productores que se acercan a la producción de espumosos con autoclave o que desean implementar y mejorar el uso de sus instalaciones, Parsec ha inaugurado recientemente un nuevo servicio de asesoría y formación, la Charmat Accademy, en colaboración con enólogos profesionales que cuentan en su haber con decenios de experiencia en la producción de vinos espumosos con autoclave.

De Federico Martinotti a Aphromate Plus de Parsec: 120 años de refermentación en autoclave

La idea de realizar un gran contenedor hermético en el cual se pudiera realizar la refermentación, el desarrollo de presión y producir la espuma “como en una botella de Champagne” se remonta a finales de 1800. El primero en teorizar y llevar a cabo el nuevo método fue Federico Martinotti en Piamonte en el año 1895. Seguido, pocos años después por Eugene Charmat, que patentó el primer autoclave en 1907.

Desde entonces, la industria de los vinos espumosos comenzó su andadura paralela al ilustre mundo de las burbujas producidas con el método clásico, no siendo por ello de menor calidad.

Los autoclaves se vuelven progresivamente más seguros, de alto rendimiento y equipados; los materiales cambian; se introdujo el control de temperatura y de la presión y, más recientemente, también un cierto nivel de automatización.

Recordemos las fases del proceso: en el momento de la preparación en la refermentación, llamada también toma de espuma (en francés “prise de mousse”), el autoclave se carga con el vino base clarificado y filtrado, enriquecido con mosto concentrado, azúcar, o mosto fresco conservado a tal fin e inoculado con el “piede de cuve”, anteriormente preparado para adaptar la levadura a la presencia del alcohol. La cantidad de azúcares necesarios se calcula en función de cuánto CO2 y presión se podrían desarrollar de su fermentación y, en algunos casos, comprende también una cuota destinada a llevar al vino a una graduación alcohólica superior a la de inicio.

En este último caso, así como en los protocolos de producción de algunos vinos de aguja obtenidos fermentando el mosto en autoclave y completando el consumo de los últimos azúcares por la toma de espuma, la primera parte del proceso se hará con las válvulas abiertas y la liberación del anhídrido carbónico producido por las levaduras. Durante esta fase, la monitorización precisa del consumo de los azúcares es fundamental para determinar de manera exacta y oportuna el momento del cierre del depósito.

Es, de hecho, a partir del cierre de las válvulas cuando el anhídrido carbónico producido por la fermentación de los azúcares se retiene en el contenedor, de forma disuelta en el vino y en la mezcla de gases del espacio de cabeza, donde se acumula y desarrolla una sobrepresión. Una vez completado el consumo de los azúcares o alcanzada la presión deseada (de 3-6 Bar para los espumosos o inferior a 2,5 Bar para los de aguja), el vino es enfriado y las levaduras interrumpen su actividad. La fase sucesiva se define como de maduración y permite a los vinos, ahora convertidos en espumosos, enriquecerse de compuestos de autolisis de las células que mejoran el bouquet, el equilibrio gustativo y la estabilidad.

El parámetro habitualmente usado, también por algunos sistemas automatizados de gestión de bodega, para la monitorización del desarrollo de la toma de espuma es el incremento de presión en el interior del autoclave, que es la sobrepresión del espacio de cabeza del depósito que se supone está en equilibro con el CO2 disuelto y proporcional a los azúcares consumidos.

En realidad, el equilibrio entre la sobrepresión y el CO2 disuelto en el vino existe y es estable solo en condiciones estáticas, como por ejemplo una botella. La posibilidad de relacionar de manera precisa, a una determinada temperatura, la presión con el contenido en anhídrido carbónico es factible en un régimen estático, pero no en las condiciones dinámicas de continua variación de los parámetros y de los equilibrios que se tienen en el transcurso de la refermentación; donde utilizar la sobrepresión como parámetro del proceso puede llevar a errores significativos en la estimación de los azúcares consumidos y de aquellos todavía presentes en todo momento.

Aunque, también en las fases sucesivas a la toma de espuma, la sobrepresión del autoclave difícilmente es correlacionable de manera precisa con el contenido en anhídrido carbónico del vino, por ejemplo, porque en el espacio de cabeza, más allá del CO2, podrían estar presentes también otros gases, como el nitrógeno, utilizado para saturar los tanques y en las operaciones de manipulación y trasvase en condiciones isobáricas. El riesgo es que al término del proceso el contenido en anhídrido carbónico no corresponda al estimado, que los azúcares residuales en el momento de la parada por refrigeración no sean los deseados o que la presión sea superior, o peor, inferior a la esperada.

Para protegerse y tener una mayor seguridad de poder llevar a cabo un producto caracterizado por los parámetros de presión y contenido en azúcar previstos, en el momento de preparación de la base los productores recurren, a menudo, a un aumento del enriquecimiento que excede al que realmente es necesario: dosificando más azúcares la presión final podrá ser mayor, pero nunca menor de la esperada y bastará reconducirla a los valores deseados “desgasificando” el depósito; es decir, abriendo ligeramente las válvulas y haciendo salir el exceso de anhídrido carbónico .

Un procedimiento comprensible cuando no se dispone de métodos de control más apropiados, que, sin embargo, representa un coste, aumenta de manera fútil el impacto ambiental del proceso y puede, además, comportar una pérdida de compuestos aromáticos volátiles “barridos” con el anhídrido carbónico.

Aphromate Plus vuelve simple y preciso un proceso complejo

La solución para eliminar la imprecisión de los parámetros de control y los riesgos relativos ha sido afrontada por Parsec con la idea de un nuevo sistema de monitorización dinámica capaz de describir las cinéticas del consumo de los azúcares y de la producción de CO2 en la fermentación y refermentación con autoclave.

Ya desde 2004, valorando la necesidad y la posibilidad de controlar y gestionar de modo dinámico la fermentación alcohólica, Parsec ha desarrollado el ADCF (Análisis Dinámico de la Cinética Fermentativa) que, a través de la medición directa del anhídrido carbónico producido por las levaduras, permite monitorizar de manera continua el desarrollo fermentativo y tener información a tiempo y oportuna sobre la actividad de las levaduras en el total de masa del mosto.

Ampliar el sistema de control dinámico ADCF a la refermentación en autoclave ha sido la evolución natural, pero no simple, de un método de monitorización del todo nuevo y eficaz. Para llevar a cabo Aphromate Plus, Parsec ha aplicado y desarrollado de modo experimental nuevos algoritmos para las fases de fermentación con válvulas abiertas y de refermentación en toma de espuma. Aphromate Plus es un sistema adaptable, que aplica un control integrado de todos los parámetros en juego y autocalibra los algoritmos sobre las características del depósito en los primeros ciclos de elaboración, logrando, de esta manera, calcular en tiempo real y de modo continuo y preciso la concentración de azúcares y su cinética de consumo a cada momento de la refermentación.

¿Pero qué diferencia a Aphromate Plus de los otros sistemas de control automatizado de los autoclaves? En primer lugar, se trata de una aplicación evolucionada que integra el control de los parámetros con la gestión y la automatización de los procesos en el interior de todo el sistema modular único para toda la bodega, SAEn5000, la verdadera cara de la bodega 4.0

“Como siempre en nuestros proyectos, hemos mirado al futuro de la producción de vinos espumosos y hemos visto un ambiente en el cual el control y la gestión de los procesos y de la calidad del vino se relacionan dentro de un sistema flexible, que permite obtener en cada bodega los vinos que mejor responden a los objetivos del productor, con sencillez y seguridad”, explica Giuseppe Floridia, CEO de Parsec. “Aphromate Plus no es un simple medidor de temperatura y presión, sino un sistema evolucionado en el cual las operaciones de aumento de graduación, cierre del depósito, gestión de la duración de la toma de espuma y el residuo deseado de azúcar al final del proceso de refermentación pueden ser valorados en modalidad predictiva o tenidos bajo control de manera continua y con idéntica precisión en el transcurso de todo el proceso. Es un sistema avanzado e inteligente para el control del proceso y la gestión integrada de todos los parámetros de la fermentación y refermentación en autoclave de los vinos de aguja y espumosos obtenidos con el método Martinotti-Charmat, que responde de manera completa a los requisitos de la industria 4.0”.

Con Aphromate Plus, el enólogo puede visualizar la situación de cada autoclave, valorar las cinéticas de la toma de espuma para prevenir cualquier problema fermentativo y configurar los objetivos y parámetros de control que permitan intervenir en los tiempos y las maneras más aptos a las operaciones de agitación, enfriamiento o calentamiento, oxigenación y dosificación de los nutrientes. La complejidad del proceso se vuelve de esta manera fácil de gestionar a través de una interfaz de software de uso sencillo accesible también en remoto vía web desde un PC, smartphone o tablet.

Con Aphromate Plus en la fase de fermentación en depósito abierto, será entonces el productor quien podrá prever y programar el momento justo del cierre de las válvulas; la toma de espuma se efectuará en las mejores condiciones para las levaduras, con menor riesgo de ralentización o formación de “off flavours” de reducciones y, al término de la refermentación, el enfriamiento interrumpirá el consumo de los azúcares solo cuando el contenido en anhídrido carbónico y el de azúcares residuales sean los deseados, sin más necesidad de desgasificar o rectificar el producto antes de su embotellado.

Más información en www.parsecsrl.net

Uso de cartuchos en la pre-filtración de vinos

 Publicado el por Santi Sansó / Multifiltra (colaborador)

Estructura FPPML. (photo: )

Estructura FPPML.

Métodos de pre-filtración de vino:

Hoy en día está muy extendido el uso de cartuchos de filtración en los procesos previos al embotellado de todo tipo de vinos.

La práctica más extendida es usar estos cartuchos en la fase más crítica del proceso, es decir como filtro final esterilizante tanto en vinos blancos, rosados o tintos. Los fabricantes de cartuchos usan diferentes medios filtrantes con capacidad esterilizante por su tamaño de poro, asegurando una total retención de los micro-organismos capaces de producir algún tipo de alteración, como levaduras o bacterias.

Estos cartuchos esterilizantes son totalmente eficaces, pero tienen el inconveniente de un elevado coste, por lo que es imprescindible realizar un buen trabajo de pre-filtración para garantizar un tiempo de uso y volumen filtrado óptimos antes de su cambio por colmatación.

Los trabajos de pre-filtración en bodega disponen de diversas opciones, todas con sus ventajas e inconvenientes. Uno de los sistemas más habituales en bodegas de tamaño medio o grande son los filtros de tierras de diatomeas, con los que se obtiene un caudal y volumen de filtración bastante elevados, con elevada eficiencia en la eliminación de turbios, pero con una complejidad operativa, un volumen de mermas importante y el problema del tratamiento de residuos en su contra. Desde hace poco más de dos décadas, se están implantando de forma generalizada en todas las zonas vinícolas los filtros tangenciales, con elevada eficacia, buenos caudales, pero un coste del equipo bastante alto, que hace que muchas bodegas deban desestimar su inversión. Los filtros de placas son otra opción muy generalizada en productores de tamaño pequeño y mediano, con un rendimiento no muy elevado, pero un coste de consumibles muy asequible. La cuarta opción para pre-filtración de vino son los cartuchos filtrantes y es la que vamos a desarrollar más detenidamente en este artículo.

Pre-filtración de vino con cartuchos:

Tal como hemos visto anteriormente, conviene proteger adecuadamente los filtros esterilizantes para procurar una duración óptima. Esto se consigue con una secuencia de pre-filtros correcta que eliminen tanto partículas sólidas, como carga coloidal que colmatarían rápidamente las membranas finales.

La práctica habitual es trabajar con bancadas de filtración, que comúnmente suelen tener tres etapas de filtración, con carcasas que alojan el número de cartuchos adecuado para lograr un caudal acorde con las necesidades de la máquina embotelladora. Estas bancadas suelen disponer de bomba de alimentación y un sistema de válvulas que permite aislar cualquiera de las carcasas del circuito.

Los pre-filtros para vino tienen un aspecto a simple vista muy similar a los cartuchos de membrana esterilizante finales, pero su estructura interna es muy diferente de éstos. El medio filtrante de los pre-filtros está realizado en una estructura tridimensional de fibras entrelazadas, que forman un entramado que logra la interceptación y retención de partículas de un tamaño determinado., de ahí que también sean conocidos como filtros de profundidad.

Bajo la premisa de una filtración en tres etapas, podemos recomendar la siguiente secuencia de filtros:

• 1ª etapa: cartucho de filtración de polipropileno, con micraje entre 1 y 3 micras en función de la eficiencia. Están disponibles en dos formatos.

El tipo “melt blown” o “spun bonded”, que son cilíndricos y lisos, sin pliegues. Al disponer de un medio filtrante más grueso, tienen la ventaja de una mayor “dirt holding capacity”, o sea, caben más partículas dentro de los espacios vacíos del cartucho y alargan su duración antes de la colmatación. Por el contrario, su menor superficie filtrante disminuye el caudal de paso.

Estructura tipo “melt blown” o “spun bonded”.

Estructura tipo “melt blown” o “spun bonded”.

El otro formato es el tipo plegado, con un medio filtrante más fino y por tanto menor “capacidad”, pero con mucha mayor superficie filtrante.

Estructura plegada.

Estructura plegada.

En Multifiltra hemos diseñado y desarrollado los novedosos y muy eficaces cartuchos FPPML, que combinan las ventajas de los dos tipos anteriores y minimizan los inconvenientes. Se trata de cartuchos con 10 capas de medio filtrante de polipropileno en formato plegado, de forma que logramos una elevada “dirt holding capacity”, más de 10 veces mayor que un plegado convencional, con un 30% menos de superficie filtrante, pero con apenas un 10% de pérdida de caudal.

Estructura FPPML.

Estructura FPPML.

El objetivo de los cartuchos de polipropileno de primera etapa es reducir la cantidad de partículas sólidas del vino.

• 2ª etapa: cartucho de filtración de medio filtrante con potencial de carga Z positiva. Los diferentes fabricantes de filtros usan diversos materiales para lograr este efecto, tales como fibra de vidrio, ésteres de celulosa o nylon. Estos filtros, denominados “protectores”,  son de suma importancia para evitar una rápida colmatación de las membranas esterilizantes posteriores. Realizan una doble función en la retención. Por un lado retienen partículas sólidas en su entramado de fibras, pero la función principal es la de retener materia coloidal por adsorción gracias a su carga positiva.

En el vino tenemos coloides que por el pH tienen carga negativa y tienen diferentes orígenes y composiciones, pudiendo ser glucídicos (polisacáridos), materia colorante (compuestos fenólicos) y proteicos. La materia coloidal forma macro-moléculas que tienen un gran poder colmatante de los filtros de membrana esterilizante. Los pre-filtros de polipropileno tienen muy poca capacidad de retención de estas macro-moléculas, ya que las fibras del medio filtrante las “rompen” en moléculas más pequeñas que pasan a través del filtro sin demasiada dificultad, pero que rápidamente se vuelven a re-acomplejar en moléculas mucho mayores gracias a su gran afinidad. De ahí que sea necesario el uso de filtros de medio filtrante con carga positiva para la efectiva retención de las moléculas de origen coloidal del vino.

En Multifiltra hemos diseñado y desarrollado los eficaces cartuchos FPGE, de medio filtrante de fibra de vidrio estructurada en varias capas, lo que redunda en un mayor poder de adsorción, ya que aumenta el tiempo de contacto de las moléculas coloidales con las fibras que componen el filtro.

No todos los vinos necesitan ser filtrados por un cartucho esterilizante antes del embotellado. De hecho, la mayoría de vinos tintos con crianza en barrica e incluso algunos vinos blancos que han pasado por madera, con unas condiciones microbiológicas óptimas, pueden ser acabados con un simple pre-filtro de los comentados anteriormente. En Multifiltra somos especialistas en el asesoramiento de la filtración adecuada para cada tipo de vino.

Pre-filtración de vino con bolsas filtrantes:

Las bolsas filtrantes son extendidamente conocidas y usadas en otros sectores, como la industria química o farmacéutica, pero prácticamente desconocidas en el sector enológico.

En Multifiltra hemos desarrollado filtros de bolsa específicos para la pre-filtración de vino, de polipropileno de alta eficiencia en estructura multicapa, que permiten un elevado caudal, una eficaz retención, fácil limpieza y regeneración y una larga duración a un precio muy competitivo.

Más información en www.multifiltra.com

Cuatro décadas de experiencia y calidad en maquinaria

 Publicado el por MPB Maquinaria Vinícola (colaborador)

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Nuestros cuarenta años de experiencia en el sector vinícola nos hacen comprender la importancia de la mejora continua en la tecnología de nuestras máquinas. Para ello, disponemos de un equipo de ingenieros en constante estudio de las necesidades del sector vitivinícola. Actualizar nuestros conocimientos adquiridos con la experiencia nos ayuda en esta mejora continua. Descubrimos que las diferentes formas de elaboración nos ayudan a ampliar nuestros conocimientos, porque nuestra filosofía es la fabricación de una maquinaria que tenga sentimiento, que acaricie la vendimia, que saque el mosto sin maltratar el grano, que sea robusta, fiable, que pueda soportar condiciones adversas y que sea duradera.

Enclavada en el corazón de una de las principales denominaciones de origen protegida vinícolas españolas como es la Denominación de Origen Calificada Rioja se encuentra nuestra empresa Maquinaria Para Bodegas, S.L., cuyo nombre comercial es MPB Maquinaria Vinícola, dedicados a la fabricación y automatización de maquinaria de recepción, prensado y distribución de vendimia.

Maquinaria a medida y personalizada

Nuestra maquinaria se distribuye tanto en mercados nacionales como internacionales, y lo hacemos tanto a pequeños cosecheros como a grandes bodegas. Fabricamos maquinaria a medida de las necesidades de cada cliente, con un trato personalizado que nos hace evolucionar.

Entre los productos que se fabrican, destacan: tolvas de recepción, despalilladoras, trituradoras, bombas de vendimia, prensas neumáticas y verticales, vinificadores horizontales rotativos, bombas de pasta, cintas transportadoras, aspiradores de raspón, pinchos tomamuestras, pupitres centralizadores donde se automatiza la maquinaria de elaboración con el prensado y depósitos, etc. Todas ellas cumplen estrictamente las Directivas Europeas y las consiguientes normas armonizadas en seguridad de máquinas.

Destacamos hoy aquí cuatro de estos productos de MPB.

Bombas de vendimia:

Concebidas con arreglo a las más modernas técnicas mecánicas y respetando escrupulosamente los principios enológicos, ya que están dotada de un cuerpo de fundición en acero inoxidable. Su gran paso de admisión permite trabajar perfectamente tanto vendimia entera, estrujada o despalillada. El accionamiento vertical del pistón asegura un mínimo de desgastes y la menor lesión sobre la vendimia. Se presenta con un conjunto de camisa inoxidable, pistón y biela con posibilidad de intercambio por fijación de tornillos. Ofrece un fácil registro de válvulas a través de amplias ventanas laterales, todas ellas intercambiables entre sí. Cuenta con reductor de velocidad por engranes tratados, soportados sobre rodamientos, todo ello en baño de aceite, siendo todo el conjunto totalmente silencioso.

Sus posibilidades de impulsión están más en función de la potencia del motor, que de las limitaciones de la bomba. Opcionalmente, puede tener la posibilidad de la toma de grado desde la propia bomba.

Separadores:

Los separadores MPB están construidos íntegramente en acero inoxidable y han sido estudiados para el más perfecto funcionamiento mecánico. Trabajan con un bajo régimen de revoluciones, para no dañar el raspón, girando el tambor (criba) en sentido contrario al eje despalillador. Los agujeros de la criba son abocardados hacia el exterior, con el objetivo de no romper el raspón. Su eje despalillador es macizo y sobre él van roscados los dedos (paletas), fácilmente orientables y que permiten una rápida evacuación del raspón o una mayor retención según el tipo de uva con que se esté trabajando. Dicho eje despalillador va apoyado sobre dos rodamientos en punta, que le confieren una larga vida útil a la máquina. Los separadores MPB llevan incorporado un sistema de engrase centralizado.

Prensas horizontales neumáticas:

El tanque va apoyado en sus dos extremos sobre rodamientos, que absorben todo tipo de deformaciones que pueda tener debido a su carga, lo que le confiere una larga vida útil a la máquina. Para sacar el mayor rendimiento a las prensas horizontales neumáticas, la alimentación debe hacerse de forma axial, de modo que conforme va girando el tanque se va llenando y, a la vez, desvina. La mitad del interior del tanque está perforado, quedando la otra mitad para el acoplamiento de la membrana de prensado. 

Bombas de pastas:

Concebida con arreglo a las más modernas técnicas mecánicas y respetando los principios enológicos. Nuestras bombas de pastas impulsan suavemente la uva por el rotor elíptico, sin que se produzca en el proceso ningún tipo de fricción. Dicha bomba lleva consigo un sistema de engrase centralizado y puede trabajar tanto con uva entera, como fermentada.

Investigación, desarrollo e innovación

La empresa, independientemente de la rama productiva y comercial, dispone de oficina técnica, donde un equipo de ingenieros se dedica al diseño de la maquinaria. Asimismo dispone de departamento de electricidad, electrónica y automatismos con el único objetivo de satisfacer todas las necesidades del cliente.

Aprovechamos estas líneas para agradecer a nuestros clientes, la confianza depositada en nuestra maquinaria a lo largo de todos estos años, demostrando una fidelidad que nos ha permitido seguir avanzando en el desarrollo de nueva maquinaria, sin ellos no hubiera sido posible la evolución de nuestra empresa. Sobre todo, hay que agradecer el esfuerzo que han realizado durante este periplo, para realizar una constante evolución de los vinos españoles dentro del mercado global, que les ha llevado a ser referentes en el mundo, compitiendo con los mejores vinos y recibiendo premios en todos los certámenes internacionales a los que se presentan. Esa tiene que ser nuestra meta: ser un eslabón de la cadena en la que nos sintamos orgullosos de la calidad de nuestros vinos y poder competir en calidad y sin ningún tipo de complejo con cualquiera.

Más información en el teléfono 945 622 570, en la web www.mpb.es y en el correo electrónico info@mpb.es

Fabricante de sistemas de filtración tangencial

 Publicado el por ROMFIL (colaborador)

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Los fundadores de ROMFIL Crossflow Filtration Technology llevan aplicando la tecnología de membranas desde 1975. Ya en 1983, las membranas fueron probadas para la clarificación del vino y, en 1988, se empezaron a fabricar los primeros filtros tangenciales. Y fue en ese año 1988 cuando el equipo creativo de Crossflow Filtration Technology fundó ROMFIL GmbH en Wolfsheim, en la región vinícola de Rheinhessen, en Alemania.

En estrecha colaboración con clientes y enólogos de reconocidas instituciones nacionales e internacionales, estamos constantemente desarrollando y mejorando nuestros sistemas. Estamos particularmente orgullosos de que ROMFIL Crossflow Filtration Technology sea uno de los métodos de filtración más suaves de todos, especialmente para el vino.

Los sistemas de filtración tangencial ROMFIL son sinónimo de calidad y precisión en su diseño, programación y fabricación “Made in Germany”. Todos los materiales utilizados en la fabricación del equipo son de alta calidad y en su construcción se siguen parámetros de calidad y precisión muy exigentes.

En los procesos de filtración convencionales utilizados para la clarificación, como las placas o las tierras diatomeas, después de un determinado número de filtraciones, el medio filtrante se colmata, debe ser reemplazado y/o desechado, con la problemática que ello conlleva por ser un producto altamente contaminante en algunos casos.

Con la filtración tangencial ROMFIL, los inconvenientes de la filtración convencional se pueden evitar mediante un sistema operativo fácil, sostenible y de alta rentabilidad.

El equipo permite un ahorro energético y de agua notable, y reduce también el tiempo operativo y el coste de personal, ya que son equipos semi o totalmente automáticos. Los procesos automatizados requieren una mínima monitorización y el control puede hacerse también a través de sistemas electrónicos como smartphone, tablet o PC.

¿En qué consiste la filtración tangencial?

Con la filtración tangencial la corriente del líquido no se produce en la dirección contraria a la membrana sino a lo largo de la misma. La estructura porosa de la superficie de membrana de fibra hueca permite al filtrado pasar suavemente. Además, el equipo permite realizar de una manera controlada y eficiente un lavado a contracorriente durante el proceso de filtración lo cual evita la colmatación de las membranas.

Garantía de calidad

Este sistema de filtración actúa sobre el producto de una manera muy respetuosa, eliminando pasos y procesos en la filtración de productos. Un medio filtrante totalmente neutro y respetuoso que no tiene afectación sobre el producto filtrado es la principal diferencia con otros sistemas de filtración como las placas o tierras.

La filtración tangencial preserva la estructura del producto filtrado, ya que no se ve afectado por ningún cambio de temperatura como ocurre con los módulos cerámicos.

Además, este sistema reduce notablemente las mermas durante la filtración de un 0,5% aproximadamente, ante el 2,5 a 3% de los métodos convencionales.

El equipo puede ser totalmente vaciado, lo cual permite la posibilidad de trabajar con productos diferentes sin temor a mezclas.

En el diseño de nuestros equipos de filtración se ha tenido muy en cuenta el respeto al medio ambiente, por lo que no solo destacan por su bajo consumo eléctrico y de agua, sino también por sus bajas emisiones. No produce contaminación acústica y puede ser operativo en horas de descanso.

Por otra parte, la limpieza del equipo de filtración es rápida, sencilla y solo requiere una cantidad mínima de productos de limpieza.

Gracias a su diseño de construcción, el ahorro de espacio y la movilidad caracterizan este equipo, siendo fácil de mover por la bodega gracias a su montaje sobre un chasis con ruedas.

Todas las conexiones están localizadas en un lado del equipo para facilitar la conectividad a las redes de la bodega de una manera fácil y rápida.

Como uno de los pocos fabricantes de sistema de filtración tangencial, ROMFIL garantiza el cumplimiento de la normativa 10/2011 de la UE sobre materiales plásticos y artículos destinados a entrar en contacto con alimentos.

Se puede elegir entre diferentes sistemas de ROMFIL XF, empezando con el equipo más sencillo de uno o dos módulos. Están equipados con una amplia gama de prestaciones técnicas dependiendo de las necesidades individuales de cada bodega, por ejemplo, desde el sistema EVOFLUSH de lavado contracorriente hasta una filtración totalmente automática.

Los sistemas de filtración XFA totalmente automáticos de ROMFIL (a partir de cuatro módulos) detectan y efectúan cuando es necesario el lavado de agua o la limpieza química. Luego vuelven automáticamente al modo de filtración. Permiten una operativa sin supervisión durante períodos de tiempo más largos, lo cual es muy beneficioso para las grandes bodegas. Y permite adaptar los parámetros del programa a las necesidades de la bodega.

Los equipos tangenciales ROMFIL están equipados con módulos EVOFLUX resistentes hasta una temperatura de 70ºC lo que permite una limpieza a temperaturas más elevadas de lo habitual.

Los sistemas de filtración tangencial ROMFIL fueron diseñados originalmente para la filtración del vino, sin embargo, con el tiempo se han ido desarrollando los equipos para la filtración de otros líquidos como el agua, la cerveza, la sidra, los zumos de frutas, etc. 

Hace unas semanas abrimos ROMFIL TECH S.L. en España con el fin de ofrecer el mejor servicio posible a nuestros clientes españoles. Por ello podemos reducir el tiempo y coste de envío de material para nuestros clientes españoles.

Y por supuesto, ahora tiene un contacto directo con ROMFIL en su propio idioma.

Más información en www.romfil.com y en el email info@romfil.com

Estabilización tartárica por frío continuo

 Publicado el por Ventura Martínez- director técnico Vinos Cándido Tratamientos (colaborador)

Test de precipitación de cristales de bitartrato en un tratamiento por frío continuo. (photo: )

Test de precipitación de cristales de bitartrato en un tratamiento por frío continuo.

Si hay, hoy en día, un proceso en la preparación de los vinos hasta su embotellado que haya presentado innovaciones y alternativas para los enólogos es, sin duda, la estabilización tartárica de los vinos. Frente a la estabilización por frío clásica, en la última década han sido varias las alternativas que se han ido ofreciendo a los elaboradores por los distintos actores del sector. Estas alternativas podríamos englobarlas en dos grandes bloques.

Por un lado, tenemos los tratamientos físico-químicos, basados en la eliminación del potasio en su forma catiónica, desplazando así el equilibrio y evitando la formación de las sales de bitartrato. En este sentido, el intercambio con resinas catiónicas y la electrodiálisis son las técnicas aplicadas.

En el primer caso, intercambio por resinas catiónicas, la propia dinámica del proceso, acarrea un descenso del pH del vino, de aproximadamente una décima por cada 10% de volumen tratado. Siendo en ocasiones deseable este aumento de acidez, a veces puede no resultar del agrado del enólogo, sobre todo si los porcentajes de vino a tratar exceden del 20-25%. En ciertos vinos, el toque “metálico” resultante puede ser demasiado relevante a nivel organoléptico.

La electrodiálisis, siendo también un proceso físico-químico, plantea algunas variaciones respecto al intercambio catiónico. El descenso de pH en el vino es menor y organolépticamente menos agresivo. En la parte de los contras, hay que destacar el alto coste de los equipos, altamente tecnificados, y el elevado consumo de agua que conlleva el proceso que, aunque se ha reducido desde los primeros equipos que aparecieron el en mercado, en algunos casos puede requerir el tratamiento posterior por ósmosis inversa del agua para poder ser reutilizada, lo que conlleva la necesidad de más equipamiento y un encarecimiento de la inversión a realizar.

El otro gran bloque de soluciones ofrecidas por el mercado a la estabilización tartárica de los vinos son las que podríamos llamar “aditivos”. Se trata de diferentes productos que, añadidos a los vinos, inhiben la precipitación de sales de bitartrato potásico. Entre estos estarían productos que van desde el ya veterano ácido metatártrico (MTA), los aditivos compuestos por carboximetil celulosa (CMC), hasta el recientemente aparecido poliaspartato de potasio (KPA).

La clave de estos aditivos para estabilizar los vinos radica, básicamente, en su capacidad para evitar la nucleación y crecimiento de cristales de bitartrato potásico en los vinos, evitando así que se formen depósitos de precipitado en botella. La duración de sus efectos en el vino ha ido incrementándose de unos a otros compuestos. No obstante, los efectos que tienen estos aditivos sobre la filtrabilidad de los vinos, así como el hecho de que haya algunos países, fuera de la UE, donde alguno de ellos no esté autorizado, los hacen poco recomendables, sobre todo, cuando se trata del tratamiento de vinos para su comercialización a granel o grandes partidas, donde se desconocen, a priori, los destinos y los tiempos de vida de los vinos.

Frente a todas estas alternativas, la estabilización de vinos por frío, y concretamente los sistemas de Tratamiento por Frío en Continuo por su bajo consumo energético, siguen suponiendo un método fiable, versátil y competitivo.

Universalmente aceptados, y únicos autorizados para vinos ecológicos, los tratamientos por frío son los únicos que actúan “secuestrando” y eliminando definitivamente las sales de bitartrato potásico que se encuentran en los vinos en estado sobresaturado. Esto se logra sometiendo el producto a temperaturas por debajo de 0ºC sin llegar a la de congelación, provocando la nucleación de cristales de bitartrato y siendo estos separados y retenidos por filtración.

Los equipos más modernos existentes en el mercado son capaces de realizar esta tarea en un ciclo continuo que aporta numerosas ventajas. Entre ellas podemos destacar las siguientes:

- El consumo energético reducido respecto a los tradicionales “rascadores” se ve drásticamente disminuido gracias a su sistema de recuperación térmica en el que se aprovechan las frigorías del vino saliente para pre-enfriar el caudal de vino entrante. Esto supone un consumo energético hasta un 85% menor respecto al sistema tradicional.

- El proceso acelerado, mediante la “siembra” de cristales en el equipo y la continua reincorporación de estos al sistema en ciclo cerrado mediante un módulo de separadores ciclónicos, reduce el tiempo de permanencia del vino en el equipo a apenas dos horas, lo que permite trabajar con caudales continuos de 20 hl/hora con un equipo mediano.

- La filtración incorporada en el proceso, con el fin de retener los microcristales que puedan haber pasado la etapa de separación, favorece también la retención de coloides inestables que pudiesen quedar en vinos tintos.

- La recuperación térmica entre los flujos de entrada y salida de los equipos hace que dispongamos de los vinos tratados a temperatura de bodega, siendo posible su embotellado de forma inmediata.

- La continua medida de los valores de conductividad del vino tratado garantiza la efectividad del proceso en todo momento.

Diagrama de flujo en un proceso de estabilización por frío continuo.

Diagrama de flujo en un proceso de estabilización por frío continuo.

En la comercialización de vinos a granel, nuestra experiencia, campaña tras campaña, nos demuestra que este tipo de tratamiento supone una valiosa herramienta tanto para el embotellador como para el elaborador. El primero recibe un producto con total garantía de estabilidad tartárica en el tiempo, con total flexibilidad en la disponibilidad del vino y la posibilidad de planificar su proceso productivo, reduciendo sus procesos de bodega. Por el otro lado, el productor dispone de una herramienta más la hora de ofrecer un mayor nivel de acabado en su producto, con un evidente valor añadido.

En Vinos Cándido llevamos más de una década ofreciendo a las bodegas de toda España la posibilidad de contar con esta tecnología “a demanda” en régimen de prestación de servicios, lo que elimina el que hasta ahora ha sido el principal escollo a la hora de optar por este sistema: la inversión necesaria en equipamiento. Reduciendo los costes del tratamiento a una cantidad fija por litro obtenido.

Todo lo anteriormente expuesto nos lleva a considerar que la Estabilización por Frío Continuo, tanto por sus aspectos económicos como técnicos, ofrece una solución más que fiable y viable a los requisitos del mercado en cuanto a estabilidad tartárica de los vinos.

Más información en www.vinoscandido.com