¿Varios modelos y una sola solución?

 Publicado el Por Salvador Manjón

La pasada semana apuntábamos por encima el grave problema al que se enfrenta el modelo vitivinícola, especialmente el nuestro, con estructuras productivas e intereses que difícilmente pueden considerarse homogéneos y que, en cambio, son presentados de manera conjunta a la hora de analizar el presente y futuro de todo un país.

En mi opinión, uno de los primeros aspectos a tener en consideración al abordar este asunto es el del agua y su disponibilidad. Posiblemente sea porque vengo de una zona donde es un bien preciado y debemos “mendigar”, como si no fuera un bien básico y primario, su trasvase de otras comunidades autónomas. Pero sin entrar es cuestiones de índole política y el uso que hacen los partidos políticos regionales de este tema; al menos podremos coincidir en señalar que se trata de un asunto de vital importancia, y que está llamado a serlo todavía más en el futuro, conforme vayan sucediéndose los efectos provocados por el cambio climático.

Si asumimos este escenario como una base válida desde la que estructurar nuestra producción; no parece muy lógico que un país en el que el rendimiento medio estaba en los cuatro mil, cinco mil kilos por hectárea, tenga explotaciones que superan ampliamente los treinta mil. Porque una cosa sí es incuestionable, y es que, para producir, el agua es un bien imprescindible.

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