Vinař Roku 2018: Enólogo del Año de la República Checa

 Publicado el Por John Umberto Salvi

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Esta es la duodécima vez que he llevado a un equipo de Masters of Wine a catar en este inusual e importante concurso de vinos. Inusual, porque no nos preocupamos principalmente por elegir el mejor vino (lo hacemos de todos modos), sino que buscamos al mejor enólogo.

El propietario del concurso, así como enólogo y presidente del comité organizador, es Petr Marek. El director del concurso es Petr Vohánka, el presidente de las Comités de Cata, tanto del preliminar como del final, es Ivo Dvořák; el garante es Josef Valihrach (dos veces ganador del concurso y ahora juez), y el embajador del concurso y responsable del equipo del Master of Wine Tasting soy yo, el Conde John Umberto Salvi. Extraoficialmente, pero de vital importancia, la mayoría de los preparativos son realizados a la perfección por la esposa de Petr Marek, Hana Markova.

Las reglas de la competición son un poco complicadas, así que no voy a malgastar espacio aquí tratando de explicarlas todas. Basta decir que se inscribieron unos 550 vinos, que se cataron por un panel de cata preliminar. El concurso está abierto a todos los vinos producidos en la República Checa y debe haber un mínimo de 500 botellas de cualquier vino disponibles para la venta. Cada productor que participa en el concurso debe presentar un mínimo de cinco vinos en al menos tres categorías diferentes. Puede presentar más si lo desea. Las puntuaciones totales de los cinco vinos, o las de los cinco mejores si ha inscrito más, se suman y los ocho productores con más puntos pasan a la final. Así, en la final, tenemos cinco vinos de ocho productores cada uno hasta un total de 40 vinos.

Todos los jueces extranjeros nos alojamos en la elegante y confortable Villa Gröebe, situada en un parque en el centro de Praga. La competición de cata también tuvo lugar allí y la sala es luminosa, aireada, fresca, espaciosa e ideal. Los catadores nos sentamos en mesas individuales y nos proporcionaron todo lo necesario para la cata: manteles blancos, escupideras negras, cuatro copas y un vaso de agua, pan, agua mineral Korunní, bandera nacional y servilletas de papel. Éramos nueve jueces, más Ivo Dvořák, que controlaba las puntuaciones una vez que las habíamos puesto en nuestros dispositivos (cada uno de nosotros tenía un Media Pad T3 de Huawei). Así, cinco Masters of Wine, un Cape Wine Master y cuatro jueces checos (contando a Ivo), conformamos el panel de 10 catadores. El servicio fue llevado a cabo, impecablemente, por un miembro del personal de Petr Marek.

Los 40 vinos de la final fueron catados por categoría, comenzando con el blanco seco (10) y continuando con el blanco semiseco (8), el blanco semidulce (7), el blanco dulce (12) y el tinto (3). Una de las grandes tristezas del concurso, y algo que los viticultores checos deberían abordar urgentemente, es que entre los 550 vinos inscritos en el concurso no hubo ni un solo vino rosado, ni un solo vino espumoso lo suficientemente buenos como para pasar a la final. Y lo que es peor, solo tres vinos tintos llegaron a la final. Aunque el consumo de vino blanco es mayor que el de tinto en la República Checa, sin embargo, esto muestra una lamentable falta de experiencia en la elaboración de vinos de otras categorías que no sean los blancos. Elsie Pells, juez y Cape Wine Master, que cató tanto en las catas preliminares como en la final, manifestó estar “horrorizada” por el número de defectos en los vinos tintos de este año. Aunque las condiciones climáticas no fueron fáciles, no obstante, parece que los productores deberían prestar especial atención a la manipulación de sus vinos tintos, rosados y espumosos.

A pesar de estas críticas, el nivel de los vinos blancos fue alto. En la final solo se encontró un vino con un defecto, hubo 36 que lograron más de 85 puntos (a menudo una medalla de plata en otros concursos internacionales) y 3 vinos obtuvieron más de 90 puntos.

Este año también juzgamos cinco vinos tintos y cinco blancos para elegir los mejores de cada uno de ellos en el concurso. Lamentablemente, dos de los vinos tintos eran espantosos, por lo que el ganador tuvo poca competencia.

La Noche de Gala, y la ceremonia de anuncio de los resultados del concurso, se celebró, como cada año, en el magnífico Palacio Zofín. Fue un evento repleto de estrellas. El palacio estaba magnífico, el salón de banquetes estaba repleto con más de 400 personas, el locutor era muy profesional y un excelente grupo de cinco músicos nos deleitó con su música. Después de la ceremonia se organizó un gran buffet y en otra sala se pudieron degustar todos y cada uno de los 550 vinos inscritos en el concurso. Aunque mi grupo de Masters of Wine se fue a las 23.00 horas, tengo entendido que la fiesta continuó hasta las 4.00 horas de la madrugada.

Petr Marek y su esposa Hana son extremadamente profesionales y prestan mucha atención a los detalles y por esta razón todo el programa funcionó como un reloj y con la misma fluidez que la seda.

Es un lujo tener una visita de cuatro días para degustar un total de 50 vinos, gracias a la generosidad de Petr Marek. La primera noche, lunes, todos cenamos en el clásico restaurante checo, Olympia, para conocernos mejor. El martes por la mañana fue la cata final del concurso, que nos llevó aproximadamente cuatro horas. Después, disfrutamos de un almuerzo muy tardío en el Pabellón de Gröebe, al lado de la Villa. Esa noche disfrutamos de un concierto de música clásica en la famosa Capilla de los Espejos del Clementinum (un monumento histórico nacional), seguido de una cena checa en el restaurante Potrefená Husa. El miércoles no tuvimos trabajo y se organizó una excursión al fabuloso castillo de Karlštejn, construido por el rey Carlos IV en 1348, seguida de un almuerzo en el restaurante Castle Snake en Dobřichovice donde se celebró la primera edición de este certamen. La tarde y la noche estaban oficialmente libres, pero todos acordamos hacer una cata en el bar de vinos de la sumiller más famosa de la República Checa, Klára Kollárová, Vinograf Wine Bar, con una cena que conseguimos en un restaurante vecino. El jueves fue el día de la gran noche de gala, pero durante el día fuimos a visitar un viñedo a unas 30 millas de Praga. Se trata de la Bodega Žernoseky en Bohemia, donde la historia vitivinícola se remonta al siglo XI, propiedad de M. Kupsa, quien nos cuidó con esmero y atención. Visitamos los viñedos y vimos algunas nuevas variedades interesantes, incluyendo "Savilon", una variedad creada en 2011 en la República Checa cruzando Rakisch con Merlan y que era nueva para todos nosotros. El mismo cruce también produjo la variedad de uva Malverina. Visitamos las magníficas bodegas del siglo XIII construidas por los monjes cistercienses y que todavía están en uso. El hijo de M. Kupsa nos preparó un delicioso almuerzo y tuvimos una cata de 12 vinos con la que conocimos toda su gama. De vuelta a la Villa Gröebe tuvimos tiempo para un breve descanso antes de ponernos nuestros mejores atuendos para la Noche de Gala descrita anteriormente

Otro gran éxito. Hay que felicitar calurosamente a Petr Marek y a Hana Markova. Aunque Petr se ha granjeado la enemistad de otros concursos checos por acuñar y publicar el eslogan: “el concurso en el que no se puede comprar una medalla”, puedo garantizar, por mi larga experiencia personal, que esta afirmación no es otra cosa que la verdad. Espero seguir llevando a mi grupo de Masters of Wine para catar en el concurso, pues todos estamos complacidos y orgullosos de hacerlo.

El ganador del concurso de este año fue Miroslav Volařík Z Mikulova. Todos los resultados del concurso pueden consultarse en www.vinarroku.cz

Traducción: Vicent Escamilla


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