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Intangibles de la viña y el vino: naturaleza, innovación y consumo

 Publicado el por José Vicente Guillem (colaborador)

Vino. (photo: )

Vino.

Algunos dicen que el mundo del vino esta hecho de mitos, ritos y leyendas. Otros ven posible que la realidad, la tradición y el mercado lo impregnen todo. Los hay quienes centran las esperanzas de un futuro mejor en dar oportunidades a la naturaleza, la innovación y el buen hacer de todo el sector y así manifestarse ante la sociedad con las responsabilidades propias de “su obra” bien hecha.

Asumiendo y valorando el esfuerzo del sector por ampliar la cultura del vino, vía incremento del consumo, si nos centramos directamente en los resultados prácticos que se han alcanzado, parece ser que algo no funciona y no se acierta en el adecuado mensaje que se presenta ante el consumidor, pues remontar el consumo está costando un gran esfuerzo, mucha entrega, dedicación y escaso rendimiento. Una lástima.

Es cierto que nunca se ha dispuesto de mayor nivel de calidad en los vinos ofrecidos y que se han multiplicado los actos, actividades, estudios básicos, etc., para divulgar los valores y atributos que un buen vaso de vino aporta al organismo humano, pero no se acierta en avanzar hacia un sector más abierto, en un sistema agroalimentario hermético, proteccionista, globalizado y con la competencia de otras bebidas diversas, amparadas por coordenadas distintas y legislaciones diferentes que les son más beneficiosas.

Nunca como ahora, el sector ha sido tan “atacado” por agentes internos y externos emergentes del propio sector, la competitividad del mercado, la competencia desleal, las barreras técnico-económicas, fiscalidad, medidas anti-vino, volatilidades varias, etc., que se refuerzan, en determinados niveles sociales, por una incomprensión notoria, elevada y agresiva hacia nuestro sector.

Afortunadamente la viña y el vino poseen su historia, realidad, razón de ser y por ello sus opciones ante una sociedad más justa, transparente y comprometida son firmes, seguras y saludables. Generando gran competitividad en los mercados y expectativas, siendo necesario diferenciarse por la incorporación de intangibles que amplíen las bases de acción sobre la revalorización de la naturaleza, la innovación y motivando el consumo

La uva es un fruto que la naturaleza renueva cada año y no es igual en todos los entornos. La madurez determina calidad, carácter y personalidad del mosto y del vino. El ciclo de la vid depende cada vendimia de la evolución de los entornos naturales donde la vid vegeta y de la mano del ser humano que aporta técnicas y prácticas culturales adecuadas.

Naturaleza viva, sostenible, respetada, cuidada y puesta a disposición, no solo de la producción agraria y alimentaria, sino de la custodia del medio ambiente, mantenimiento del sistema y del disfrute de una sociedad ávida de nuevas sensaciones más hedonistas.

La actividad empresarial implica incorporar innovación sobre toda la cadena de valor, orientada a generar nuevos productos, procesos y formas de gestión, que aporten como resultado la adopción y oferta de nuevos valores comerciales.

Innovación en un sentido bidireccional: desde el campo al mercado y desde el mercado al campo. Con programas idóneos, atención al cliente, formación en los eslabones de la cadena y orientado al crecimiento, con informaciones veraces que acerquen producción y consumo. Toda la cadena necesita de ese plus de formación para innovar y emprender.

Fomentar el consumo moderado en un marco cultural, saludable y dentro de un concepto placentero de dieta puede ser una devoción sectorial que permita desacelerar la tendencia de libre caída en el consumo y consumidores. Imprescindibles campañas de formación, información, divulgación generalista y marquistas deben afrontarse por cada uno de los operadores sectoriales dentro de un plan general consensuado

La sociedad de la alimentación es dura con el sistema vitivinícola y su cadena de valor, generando en ocasiones competencias desleales, limitaciones de comunicación y normas de consumo. Es más fácil atender un botellón (en el que el vino suele brillar por su ausencia), que programar actividades culturales alimentarias en colegios, universidades, etc., donde se aprenda a diferenciar, valorar y comprender este elemento esencial de la Dieta Mediterránea. Insistir en que siempre en el consumo se debe priorizar que “hay que ser moderados hasta en la moderación”.

Este trío de ases está, según grupos de expertos, dinamizando futuros, predestinados al éxito y a ser valorados por una sociedad cambiante, saturada de mensajes, pendiente de lo inmediato y devoradora de noticias con solo apretar una tecla. Pero, a la larga, las exigencias de los mercados y la sociedad no tendrán suficientes elementos de diferenciación y necesitarán más informaciones, comunicación y elementos diferenciales que incrementen opciones de compras

Hace poco, en una reunión de empresarios donde se hablaba de atributos y valores de cualquier oferta alimentaria, uno de los presentes apuntó la necesidad de empezar a utilizar los intangibles de la viña y el vino, de la empresa y del sector para generar futuro. Se precisa utilizar datos actualizados propios de nuevas tendencias, para fidelizar consumos y ganar clientes.

Ahora es momento de reflexionar y detenernos a considerar, si alguna vez se ha pensado, lo que ha supuesto para los vinos de Burdeos o Borgoña, sus empresas y buen nombre, la labor de sus universidades a la hora de formar, proporcionar talentos, pensamiento, ideas, ciencia, cultura y tecnología. Sin lugar a dudas, para los vinos del mundo representan un intangible de marca. Porque la justa fama, lo escrito y valorado de su razón de ser y aceptación general poseen un valor real que traspasan todo factor contable

Resultados igualmente positivos se pueden esperar de un buen planteamiento científico a largo plazo que aporte rasgos de seguridad, orden y excelencia a toda una cadena de valor que quiere salir de la vulgaridad y alcanzar nuevos retos de notoriedad y reputación. Referencias se contemplan de tecnología en vinos alemanes, diseño en vinos italianos, economías circulares en vinos españoles, innovación en vinos australianos, junto a compromisos ambientales o iniciativas organizativas novedosas nacidas en las nuevas fronteras: EE.UU., Chile, China, Vietnam, Sudáfrica, Canadá, Nueva Zelanda…

Naturaleza, innovación y consumo. Tres pilares básicos capaces de revalorizar territorios, vinos y regiones que necesitan de algo más que no aportar defectos en cata y seguir ciertas normas, para volver a ocupar el lugar en las mesas ciudadanas del honesto vino de cada día y tener un lugar en la mentalidad del mundo actual, garantizando ese plus de valor capaz de situarlos en los mercados con una marcada vocación de quedarse.

Paralelamente, hay que pensar en el significado y capacidad de una marca propia, sumada a la veracidad o eficacia de una marca colectiva, la credibilidad de una Denominación de Origen y eficiencia en la gestión de un Consejo Regulador, la vocación de un territorio y la biodiversidad de una variedad. Todo ello explicado con palabras sencillas para que el consumidor elija aquello que más calidad aporte a su forma de entender un vino y le generé satisfacciones.

Hay que pensar en la capacidad del ser humano para adaptarse a constantes evoluciones, junto a la resistencia de determinados elementos a desaparecer que obligan a la sociedad para preservar determinadas culturas o que “hechos culturales” no se pierdan, por mucho que la competitividad de mercado, agresividad y nuevas tendencias inunden con nuevas modas, incitando a rebajas presenciales en los lineales de las ofertas.

Es aconsejable leer detenidamente los documentos del denominado Horizonte 2020 y releer conceptos tales como: “La actual crisis jubilará viejos modelos de gestión por ineficacia e insuficiencia de los actuales”. En este sentido, cada día es más necesario actuar con inteligencia y visión de futuro ante las nuevas crisis y emergencias que se avecinan, incorporándose a las que son endémicas de un sector en marcha.

Como bien dice el profesor Vicenç Navarro: para saber dónde vamos, tenemos que saber dónde estamos y de dónde venimos.

Entra en vigor el nuevo Plan Estratégico 2020-2024 de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV)

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

El director general de la OIV, Pau Roca. (photo: )

El director general de la OIV, Pau Roca.

Plan estratégico de la OIV en pdf adjunto (para suscriptores)

La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) aprobó en octubre del pasado año en su Asamblea General el nuevo Plan Estratégico quinquenal del periodo 2020-2024, que entró, por tanto, en vigor este año.

Según el director general de esta institución intergubernamental, Pau Roca, “el 2020 se presenta para la OIV como un periodo lleno de oportunidades para los proyectos que hemos identificado, que están totalmente en línea con los principios y valores del Plan Estratégico y que hacen de la viticultura un fenómeno presente en los planos sociales, económicos, culturales y medioambientales.”

Roca señaló que para el 43º Congreso de la Viña y el Vino, que se celebrará del 23 al 27 de noviembre de 2020, “iremos a Chile, uno de los países más activos en el comercio internacional del vino, comprometido en la investigación de los problemas relacionados con la resistencia y la lucha contra el decaimiento de la vid.”

El Plan Estratégico es un proyecto establecido por el Comité Científico y Técnico de la OIV, en colaboración con el director general de esta organización. Con una duración de cinco años, define las orientaciones de los trabajos a realizar por las comisiones, las subcomisiones y los grupos de expertos. Se elabora a partir de las propuestas de los socios miembros, los grupos de expertos, las comisiones y subcomisiones, evaluadas y jerarquizadas por el Comité Científico y Técnico.

Ejes estratégicos

El nuevo Plan quinquenal 2020-2024 de la OIV se organiza en torno a seis ejes estratégicos, que son:

1. Fomentar la vitivinicultura respetuosa con el medio ambiente;

2. Fomentar una actividad económica basada en los principios de desarrollo sostenible, crecimiento y globalización de los mercados;

3. Contribuir al desarrollo social mediante la vitivinicultura;

4. Continuar desarrollando un marco normativo armonizado;

5. Favorecer la transición digital del sector;

6. Consolidar el papel de la OIV como referencia mundial en los ámbitos científico, técnico y cultural.

Dicho Plan y sus objetivos estratégicos atienden a los distintos desafíos a los que se enfrenta el sector vitivinícola internacional y a la voluntad de incorporar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluidos en la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, a los trabajos de la Organización. Al respecto, la OIV se muestra comprometida con los ODS y ayuda a sus miembros a aplicarlos en los ámbitos relacionados con su mandato de velar por la estabilidad financiera y el crecimiento económico sostenible e inclusivo.

El eje IFomentar la vitivinicultura respetuosa con el medio ambiente” contempla como orientaciones estratégicas que, a su vez, se desglosan en objetivos concretos, hacer frente al cambio climático con medidas de mitigación y adaptación; mejorar la eficacia ambiental, y preservar los recursos naturales.

El eje IIFomentar una actividad económica basada en los principios de desarrollo sostenible, crecimiento y globalización de los mercados” incluye en sus orientaciones estratégicas (desglosadas en objetivos, a su vez) fomentar y poner en valor la compleja estructura de las cadenas de valor como factor de sostenibilidad en el sector vitivinícola mundial, así como mejorar el conocimiento del sector, mediante el análisis estadístico y el estudio de los flujos y los efectos de las políticas comerciales.

El eje III “Contribuir al desarrollo social mediante la vitivinicultura” incluye en su orientación estratégica contribuir a poner en valor la relación de los productos vitivinícolas con la salud y el bienestar; desarrollar una mano de obra capacitada y eficaz, así como a contribuir al desarrollo social ya reducir las desigualdades en el sector vitivinícola.

El eje IVContinuar desarrollando un marco normativo armonizado” incluye como orientación estratégica avanzar en la armonización de las categorías y la presentación de los productos vitivinícolas; elaborar recomendaciones relativas a las prácticas enológicas, así como elaborar recomendaciones relativas a los métodos de análisis.

El eje VFavorecer la transición digital del sector” incluye como orientación estratégica (con sus objetivos correspondientes) favorecer la digitalización del sector vitivinícola y conocer a fondo el medio digital.

Y, por último, el eje VIConsolidar el papel de la OIV como referencia mundial en los ámbitos científicos, técnico y cultural” plantea una orientación estratégica para favorecer la cooperación internacional en el ámbito de la vitivinicultura; ofrecer asistencia de calidad desde el Secretariado, así como desarrollar la información y comunicación sobre el sector y sobre el papel y las decisiones de la propia organización intergubernamental.

Las orientaciones definidas en el Plan Estratégico 2020-2024 se aplicarán o, en su caso, se actualizarán, en forma de programa anual, cuyo proyecto será establecido por el Comité Científico Técnico de la OIV, en el que se detallará el contenido de los trabajos a efectuar para el año de referencia por cada uno de los órganos científicos, técnicos, económicos y jurídicos en línea con el citado Plan.

El MAPA eleva a consulta un proyecto de RD para regular la norma de comercialización del vino sin I.G. a partir de 2020/21

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Proyecto de RD completo en pdf adjunto (para suscriptores)

El Ministerio de Agricultura ha elevado a consulta pública hasta el 31 de enero un proyecto de real decreto para regular una norma de comercialización del vino sin Indicación Geográfica (I.G.), destinada a estabilizar el mercado, y que se podría en marcha, en caso de que así se considerase necesario por el propio sector (Interprofesional del Vino), a partir del 1 de agosto de 2020 (inicio de la nueva campaña 2020/21).

Esta medida, en un mercado que se caracteriza por una gran variabilidad de producciones y de precios de vino entre campañas, se aplicaría sobre todo en campañas en las que las disponibilidades de uva y de vino sean elevadas en relación a la demanda prevista.

A continuación, información para suscriptores.

El valor bruto en origen de la producción de vino y mosto se contrajo un 8,4% en 2019, hasta los 1.474,3 millones de euros

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Según el primer avance macroeconómico del Ministerio de Agricultura sobre el cálculo de la Renta Agraria de 2019, el valor bruto a precios básicos de la producción de vino y mosto en origen bodega habría descendido un 8,4% y en 134,4 millones de euros más en relación al año anterior.

Pasó de 1.608,7 M€ de 2018, tras posteriores revisiones a la baja, a unos 1.474,3 millones en esta primera estimación del pasado año con datos aún bastante provisionales de producción, relativos al avance estadístico de superficies y producciones a 30 de septiembre de 2019, en el que se preveía una producción de uva para vinificación de algo más de 5,38 Mt (-18,4% menos que en 2018).

El segundo avance de 2019 se dará a conocer, con datos a 30 de enero, a finales de la primera quincena del próximo mes de febrero, y el tercero será ya en septiembre-octubre (no se suele publicar), teniendo que esperar un año más, hasta esas mismas fechas, pero de 2021, para contar con el dato estadístico definitivo.

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La Federación Española de Enología (FEAE) integra a todos los profesionales técnicos españoles de Enología

 Publicado el por Santiago Jordi (colaborador)

La Federación Española de Enología ha aprobado por unanimidad modificar sus estatutos para dar cabida a las distintas asociaciones legalmente constituidas en el ámbito de la Enología, bien autonómicas, o bien con una circunscripción territorial inferior al Estado Español. Con ello se reconoce a todas las figuras técnicas profesionales de la Enología, recogidas por Ley y que desde el año 1998 siguen apareciendo de forma conjunta en toda la normativa legislativa*: Enólogos, Técnicos Especialistas en Vitivinicultura y Técnicos en Elaboración de Vinos.

Con la modificación de sus estatutos, la FEAE vuelve a demostrar que se adapta a la realidad de esta profesión y que busca el mayor consenso entre sus profesionales para defender sus derechos.

La federación que defiende los intereses de los profesionales técnicos de Enología en España

La historia de la FEAE es una historia paralela a la de las profesiones vitivinícolas que se ha ido adaptando a las normativas regulatorias de cada momento. Comienza su andadura en 1965 como Asociación Nacional de Enólogos dependiente del Sindicato Nacional de la Vid (en los mismos tiempos en que la profesión de enólogo comienza a organizarse), para transformarse posteriormente en Asociación de Enólogos de España, con delegaciones regionales.

A partir del año 1991, se requiere para pertenecer a la Asociación de Enólogos de España una titulación universitaria. La creación del Título de Licenciado en Enología en 1996 fue un proceso necesario para regular con un título homologado una profesión muy relevante en España (Dicha titulación se transformó a Grado en Enología en 2012).

Para adaptarse a la estructura autonómica del Estado Español, la Asociación de Enólogos de España se transformó en el año 1993 en la Federación Española de Asociaciones de Enólogos, formada por diez asociaciones autonómicas. La coexistencia de profesionales de la Enología con titulación y de ejercicio, obligó a regular la profesión, con la promulgación de la Ley 50/1998, que en su artículo 104.2 regula las profesiones de Enólogo, Técnico Especialista en Vitivinicultura y Técnico en elaboración de Vinos.

Posteriormente el RD 595/2002 tuvo por objeto establecer las condiciones en que, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 102.4 de la Ley 50/1998 podrían habilitarse para el ejercicio de las profesiones de enólogo, técnico especialista en vitivinicultura y técnico en elaboración de vinos, quienes carecieran de los requisitos de titulación académica legalmente exigidos.

Información para asociados:

Con el cambio de estatutos, la Federación Española de Enología reconoce dos figuras:

Numerarios: Las personas que hayan obtenido el título de Licenciado en Enología o la titulación de Grado en Enología, estudios que facultan para ejercer la profesión de enólogo, como exige el artículo 102 de la Ley 50/98, en relación con el Real Decreto 1845/1996, para la Licenciatura, así como por Resolución de 21 de Diciembre de 2011, de la Secretaría General de Universidades, publicada en BOE nº 5 de 6 de Enero de 2012, que establece el carácter oficial del título de Grado de Enología, o en su caso, el Certificado de Habilitación Profesional para ejercer la profesión de Enólogo, previsto en el Real Decreto 595/2.002 de 28 de Junio.

No numerarios, a). Aquellos asociados pertenecientes a las distintas asociaciones regionales a la fecha de aprobación de los nuevos estatutos y que no reúnan las condiciones necesarias para ser socios numerarios. b). Tras la aprobación de los presentes estatutos, sólo podrán ser admitidos como nuevos socios no numerarios aquellas personas físicas que posean la titulación académica de Técnico Especialista en Vitivinicultura o de Técnico en Elaboración de Vinos y los habilitados para su ejercicio, respectivamente, de acuerdo con el R.D. 595/2002, de 28 de junio.

*Normativa aplicable en España relativa a las profesiones técnicas de Enología:

Reglamento Europeo:

⚫ REGLAMENTO DELEGADO (UE) 2019/934 DE LA COMISIÓN de 12 de marzo de 2019.

⚫ REGLAMENTO DELEGADO (UE) 2015/1576 DE LA COMISIÓN de 6 de julio de 2015.

⚫ REGLAMENTO (CE) 606/2009 DE LA COMISIÓN de 10 de julio de 2009.

Reglamento Español:

⚫ REAL DECRETO 1837/2008, de 8 de noviembre.

⚫ REAL DECRETO 595/2002, de 28 de junio.

⚫ LEY 50/1998 Artículo 102.

⚫ REAL DECRETO 1845/1996, de 26 de julio.

Reglamento autonómico:

⚫ ORDEN de 14 de noviembre de 2012 de la Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.