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Murcia abona 5,1 M€ por la reestructuración y reconversión de viñedo

 Publicado el por SeVi (colaborador)

La Consejería de Agricultura y Agua de la Región de Murcia ha gestionado y abonado 5,1 millones de euros a los viticultores que han desarrollado los planes de reestructuración y reconversión de viñedos, según informó en un comunicado de prensa. Estas actuaciones han supuesto la renovación de 762 hectáreas, de las que 377 pertenecen a la D.O. Jumilla, 290 hectáreas a la D.O. Yecla y 95 hectáreas a la Denominación de Origen Bullas. Estas ayudas europeas, que tienen como finalidad aumentar la competitividad del sector vitivinícola, han permitido la reconversión de las plantaciones de viñedo a variedades como la Monastrell, y en menor medida a otras como Syrah, Merlot, Cabernet Sauvignon, Tempranillo y Garnacha.
El director general de la Política Agraria Común, Joaquín Maestre, explicó que se ha abonado “la totalidad de la dotación prevista inicialmente para el desarrollo de estos planes”, tras la finalización de las acciones de reestructuración y reconversión de las parcelas de viñedo que han realizado los viticultores.
Por este motivo, añadió, “la Región podrá obtener para esta campaña nuevas reasignaciones de fondos procedentes de otras comunidades autónomas que no han gastado su asignación antes del 20 de junio, fecha prevista para ejecutarla”.
El desarrollo de esta medida pretende fomentar la sustitución de una o varias parcelas por la plantación de otras en superficies equivalentes que incorporen una mejora varietal o del sistema de cultivo. También está orientada a impulsar el sobreinjerto, así como a la transformación del viñedo de vaso a espaldera para la correcta mecanización del terreno y a compensar a los productores por la pérdida de ingresos derivada de la aplicación de esta medida.

10º International Wine Contest Bucharest 2013

 Publicado el por John Umberto Salvi (colaborador)

Es posible que lo más apasionante y emocionante de mi visita a Rumanía, este pasado mes de mayo, para participar como jurado en el 10º International Wine Contest Bucharest (IWCB), fuera el auténtico progreso que constaté respecto a mi primera visita, tanto en lo referente a los vinos, como en muchos otros aspectos.
Mi primer viaje a Rumanía, con una elevada carga emocional, fue a petición del ministro rumano de Agricultura, a la semana de la muerte de Nicolae Ceaușescu: los tanques todavía rodeaban el aeropuerto y el barrio universitario, no había nada que comer, salvo queso, cerdo y huevos, y la gran mayoría del vino que se elaboraba era tinto, con entre 15 y 25 gramos de azúcar, al gusto del mercado ruso.
La siguiente ocasión fue cuando acudí como jurado de un concurso organizado por el emblemático Valeriu Cotea. En esta visita catamos algunos vinos rumanos de calidad, pero relativamente pocos, principalmente de la variedad Feteasca blanca y tinta, y algunos buenos vinos dulces.
Ahora, en la que es mi quinta visita, y la segunda vez que acudo al IWCB, la mayoría de los vinos rumanos estaba a la altura de los de cualquier país productor y un buen número de ellos era de nivel internacional. Toda una transformación.
Este concurso, perfectamente engrasado, se desarrolló en Bucarest, en la enorme e imponente Biblioteca Nacional de Rumanía. Estuvimos alojados con el mayor confort posible en el Hotel Royal, a apenas 200 metros de la Biblioteca Nacional. La primera noche se organizó una cena de bienvenida en el hotel, para conocer a los organizadores y al resto de jurados, con un deslumbrante repertorio de vinos rumanos.
El concurso contó con el patronazgo de la OIV y el observador de este organismo fue Gheorghe Arpentin, de Moldavia, a quien conocí durante el concurso en Chisinau (recientemente publicado en SeVi). Fuimos 11 jueces internacionales, se cumplieron a rajatabla las normas de la OIV y se emplearon las fichas de cata de la OIV/UIO. Esto supuso que cada jurado de cinco catadores estuviera compuesto por tres jueces internacionales y dos rumanos. Me correspondió ser presidente de uno de los tres jurados y mis dos jueces rumanos fueron un enólogo y un reputado elaborador de vino. Como he dicho antes, fuimos tres jurados de cinco jueces, pero también hubo un jurado de blogueros, aunque sus puntuaciones no se tuvieron en cuenta para las medallas. Las notas más extremas se descartaron y se hizo la media de las tres puntuaciones restantes.
Las condiciones de cata fueron excelentes. Una gran sala en la biblioteca, con mesas individuales para cada catador, buena iluminación, estancia fresca y ventilada, buenas copas (cuatro por juez), escupideras, pan, mantelería blanca, sillas cómodas y un servicio eficaz a cargo de la Asociación Rumana de Sumilleres.
Hubo 541 muestras para catar durante cuatro días, lo que nos dejó unos 50 vinos por día durante las tres primeras jornadas y algo menos en la cuarta. El 40% de los vinos procedía de fuera de Rumanía y, contando al país anfitrión, participaron vinos de 18 países. Cada uno de los jueces internacionales éramos de un país distinto. Cuento todo esto para mostrar que se trata de un concurso ciertamente internacional y no un concurso rumano con un poco de apoyo del exterior, como en muchos otros casos.
La cita fue organizada por la Oficina Nacional de Vinos y Productos de la Viña (ONVPV) y la Asociación Rumana de Catadores Autorizados (Adar), en colaboración con SC Aser Consulting and Management y con el patronazgo de la OIV. El concurso fue sostenido por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural. El director general de la ONVPV es Dorin Ştefan Duşa. Hubo 44 empresas colaboradoras y 21 “media partners”. Como habrán podido comprobar, para ser un catador oficial en Rumanía es necesario completar un curso y pasar un examen oficial del Ministerio.
Nuestro programa fue simple pero completo. Catas cada mañana en la Biblioteca Nacional de 9.00 a 13.00 horas. Luego una oportunidad para ver y catar todos los vinos degustados por todos los jurados (una idea excelente). A continuación, una comida en la famosa cadena de restaurantes La Mamma, los dos primeros días. Para la tercera comida, fue La Mamma la que vino a nosotros a la biblioteca. En las dos primeras tardes tuvimos visitas a viñedos.
Estas visitas fueron fascinantes e instructivas. Aprendimos, para nuestra sorpresa, cuánta inversión extranjera hay en el sector. Nuestra primera parada fue en la bodega Budureasca, propiedad de tres emprendedores rumanos y dirigida con mano de hierro por el británico Stephen Donnelly, formado en Davis (California) y que elaboró vino en Sudáfrica y en el Reino Unido antes de recalar en Rumanía.
Esa misma tarde todavía tuvimos tiempo para visitar la bodega La Certa (el lagarto), que es propiedad de un antiguo diplomático austríaco. Nos recibió muy amablemente su mujer y disfrutamos de una completa cata y de una deliciosa cena de bufet.
La segunda de las tardes la dedicamos a la visita de Bodega Davino, perteneciente a Dan Baluban, ciudadano rumano residente en los EE.UU. y que posee hoteles y restaurante; y, a continuación, la bodega Serve Ceptura. La primera, una pequeña bodega, nueva y a la última. La segunda, una gran bodega propiedad de la aristócrata viuda del fallecido conde Guy Tyrel de Poix, un noble corso y el primer inversor francés. El enólogo de esta bodega durante los últimos 20 años era uno de los jueces que estaba en mi jurado. No puedo evitar destacar su Cuvée Charlote, elaborado con variedades bordelesas, que es un gran vino, con estilo, pureza, elegancia y finura. Tras una gran cata de los vinos de ambas bodegas, disfrutamos de otra cena de bufet.
Entre el 70 y el 75% del vino que elabora Rumanía es blanco, en gran parte con algo de dulzor. El país cuenta con alrededor de 55.000 hectáreas de viñedo. A pesar de la inversión extranjera, más del 90% de los viñedos son propiedad de rumanos y una compañía tiene una enorme finca de 3.000 hectáreas, mientras que existen otras cuatro que cuentan con más de 2.000 hectáreas cada una.
El tercer día por la tarde hicimos un gran tour por Bucarest, en uno de eso autobuses descapotados de dos pisos. La lluvia torrencial que cayó nos envió a todos rápidamente al piso inferior, pero prevaleció el buen humor y la ruta finalizó con una fantástica cena en el casco histórico de la ciudad. Aunque yo me retiré a descansar a una hora relativamente razonable, los elementos más jóvenes de la comitiva continuaron de fiesta hasta bien entrada la noche.
Puesto que todos nos marchábamos al día siguiente, hubo discursos y ceremonias tras la última mañana de catas y yo tuve el honor de ser el encargado de dar las gracias a la organización del concurso en nombre de todos los jurados internacionales.
A pesar de que se cumplieron estrictamente las reglas y que todas las catas se llevaron a cabo con absoluta seriedad, lo cierto es que todo el certamen estuvo impregnado de un sentimiento de encantador familiaridad. La hospitalidad fue auténtica, cálida y atente. Ya que soy un anciano caballero, fui atendido como un bebé, me ayudaron a bajar y subir escaleras, llevaron mi equipaje y mimaron a mi persona hasta el extremo.
Mi más sincero agradecimiento a Alina Salceanu, quien nos cuidó en todo momento; a Marion, que dejó de lado sus tareas como banquera para ayudarnos; a Catalin Paduraru, directora general del concurso, y al profesor Dan Bobol, presidente del mismo, quien lo condujo con habilidad y eficacia. Fue una cata deliciosa, en la que se dieron a conocer los mejores vinos de Rumanía. Es un concurso que debe continuar y espero que me vuelvan a invitar como jurado.
Más información y palmarés en www.iwcb.ro
Traducción: Vicent Escamilla

28 medallas en la 9ª edición del Concurso Nacional de Vinos Ecológicos de Estella

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Palmarés completo en pdf adjunto.
El Concurso Nacional de Vinos Ecológicos de Estella (Navarra) ha otorgado, en su 9ª edición, un total de 28 medallas. Este año, según ha explicado Ignacio Bidegain, coordinador de la Feria Internacional del Vino Ecológico (Five) y miembro del jurado de la cata del concurso, solo se han entregado 14 medallas de oro y 14 de plata, dada la “gran calidad de los vinos eco que participaron”. Se presentaron al concurso cerca de 100 vinos de diferentes orígenes. Entre ellos, Navarra ha sido la comunidad que más premios ha recibido (cinco medallas de oro y cuatro de plata), seguida de Cataluña con dos oros y tres platas y Castilla y León, que ha logrado tres medallas de oro. Estos tres oros de Castilla y León han sido para la bodega Menade (D.O. Rueda), la más premiada en el concurso. También han sido galardonados algunos vinos de la Comunidad Valenciana, de Andalucía, de Castilla La Mancha, de Aragón y de Canarias.
Según Bidegain, los miembros del jurado han mostrado su satisfacción por la calidad de los vinos presentados, pero han premiado sobre todo a los “blancos y rosados, vinos con cierta ligereza y fruta fresca, así como los vinos con una mayor crianza en barricas”.
La lectura de los vinos premiados se realizó en la jornada inaugural de la Feria Internacional del Vino Ecológico (Five) que este año es virtual y que se está celebrando en estos momentos (del 21 al 30 de junio) El encuentro cuenta con la presencia de 56 bodegas, la mayoría españolas pero también francesas e italianas y se puede visitar las 24 horas del día.
 

63 medallas para vinos españoles en los International Organic Wine Awards de Alemania

 Publicado el por SeVi (colaborador)

En la 4ª edición del concurso International Organic Wine Awards de Alemania, los vinos ecológicos españoles consiguieron un total de 63 medallas: siete grandes oros, 28 oros, 14 platas y 14 bronces. En el certamen participaron 603 vinos orgánicos de diferentes orígenes y se premió a 420 de ellos.
Entre los tres mejores vinos de la competición, que obtuvieron 98 puntos sobre 100, se encuentra un vino español, el Nature Tinto Cabernet Sauvignon-Merlot 2010, de Bodegas Pinord (D.O. Penedès), que participó en la categoría de vinos tintos. 

Alumnos de la UEMC tratarán los datos del Cinve 2013

 Publicado el por SeVi (colaborador)

La Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid será la encargada del tratamiento de datos y análisis de los resultados de las fichas de cata que cumplimentará el jurado del Concurso Internacional de Vinos y Espirituosos y la Cata Internacional de Aceites de Oliva Virgen (Cinve 2013), que se celebrará en Valladolid del 25 al 27 de junio. Serán los alumnos del Grado en Ingeniería Agroalimentaria los encargados del tratamiento de las fichas que cumplimentará cada uno de los miembros del jurado de Cinve, cuyo análisis y obtención de resultados correrá a cargo de profesores especializados de la Escuela Politécnica Superior de la UEMC.
El Concurso Internacional de Vinos y Espirituosos y la Cata Internacional de Aceites de Oliva Virgen se celebrará en la Cúpula del Milenio de Valladolid entre los días 25 al 27 de junio. Su jurado de reconocido prestigio internacional está compuesto por enólogos, sumilleres, periodistas especializados miembros de la Federación Internacional de Periodistas y Escritores del Vino (Fijev), así como importadores y comercializadores de vinos, espirituosos y aceites.
La normativa, procedimiento y fichas utilizadas en Cinve serán las oficiales, el proceso de cata y evaluación de vinos se regirá por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), y la normativa de cata del Consejo Internacional Oleícola (COI) regirá la Cata Internacional de Aceites de Oliva Virgen, bajo el rigor técnico y científico de la UEMC.
En la firma del acuerdo de colaboración han estado presentes el rector de la UEMC, Martín J. Fernández Antolín; el presidente de Cinve, Jesús Guirau Gómez; el director técnico del concurso, Pascual Herrera García; y la directora de la Escuela Politécnica Superior de la UEMC, María Teresa Espinosa Martín.
El Concurso Internacional de Vinos y Espirituosos y la Cata Internacional de Aceites de Oliva Virgen, organizado por InsocFerial, pionera en España en eventos relacionados con el vino y la gastronomía en general, asistida como secretaria técnica por Equipo Team, cumple este año su novena edición (segunda en Valladolid).
Lo que diferencia a Cinve del resto de grandes concursos internacionales es, básicamente, la composición de su panel de cata, en él intervienen, prioritariamente, importadores de vinos, espirituosos y aceites, comercializadores, restauradores, sumilleres, periodistas y líderes de opinión, dirigidos por dos grandes técnicos: María Isabel Mijares y García-Pelayo y Pascual Herrera García. El perfil comercial de las catas, diferenciado en el contexto de los concursos internacionales, le sitúa como referente mundial.
Cinve aportará a Valladolid, sinónimo de vino a nivel mundial, la visita de prestigiosos nombres en el mundo del vino, que convivirán en ella durante cuatro días y se harán eco en sus diferentes países, del buen hacer de esta tierra.