Juan Alonso Cuesta, presidente del C.R.D.O.P. Méntrida, Vinos de Toledo: ‘Hace falta una política vitivinícola compartida y con criterio’

 Publicado el Por Ángel Marqués

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La D.O.P. Méntrida se fundó, como tal, en 1976 pero la tradición elaboradora se remonta a muchos siglos atrás. En sus pueblos existen cuevas con tinajas de barro que datan del siglo XVII, cuevas enormes con decenas de tinajas de 1.500 litros de capacidad. Obviamente estas producciones de vino no eran para consumo propio, se mantenían en cuevas a temperatura constante y se vendían, posteriormente, a la Corte, primero Toledo y luego Madrid.

¿Desde cuándo tienen identidad propia los vinos de Méntrida?

Ya en el siglo XX, hasta mediados de siglo, nuestros vinos seguían siendo muy apreciados en la capital, todavía hoy existen bodegas de venta al detall en Madrid con el cartel de “Vinos de Méntrida”; a partir de los años 60 nuestros vinos son desplazados por vinos más sencillos y económicos. Nuestras bodegas y cooperativas se centran, entonces, en suministrar graneles a otras bodegas del resto de España. Y no es hasta finales del XX cuando nuestros vinos tienen un nuevo resurgir. La incorporación de jóvenes enólogos, la modernización de las bodegas y la llegada de nuevos bodegueros hacen que nuestra variedad reina, la Garnacha, se vuelva a tener en cuenta en el panorama vitivinícola tanto nacional como internacional.

¿Qué logros ha conseguido la D.O.P. que usted preside a nivel vitivinícola?

Soy presidente desde hace 24 años, creo que soy el más antiguo de las DD.OO. de España. Cuando llegué a la D.O. (acompañado de un grupo de “locos”) nos propusimos devolver a Méntrida al lugar que le correspondía en el panorama vitivinícola nacional. Una labor ardua y dura, porque ni el mercado, ni los propios del lugar creían en Méntrida. Después de muchos años hemos demostrado que haciendo las cosas con criterio y trabajando muy duro podemos estar orgullosos de lo que suponen, hoy en día, nuestros vinos. Nuestros presupuestos y medios son escasos, por ejemplo, a la hora de desarrollar proyectos de promoción o de márketing, que nos hagan ser más conocidos de lo que actualmente somos. Esto es así, teniendo en cuenta que somos de las DD.OO. más pequeñas de España, que nuestras bodegas son familiares y de estructura reducida, que nuestras cooperativas meten en una campaña lo que una cooperativa de otras zonas, por ejemplo, mete en un fin de semana, y que nuestras producciones por hectárea son muy bajas. A pesar de esto, podemos estar orgullosos de haber conseguido con nuestros escasos recursos, un reconocimiento importante tanto a nivel nacional como internacional.

¿Qué proyectos tienen previsto realizar en los próximos años para mejorar la producción y calidad de sus vinos?

Nuestros proyectos a futuro son claros, seguir invirtiendo en mejorar nuestras bodegas, seguir animando a nuestros agricultores a mimar sus uvas y que la unión entre ambos sectores (productor y elaborador) continúe como hasta ahora, cada uno desde su lado pero con un mismo objetivo común, que no es otro que ofrecer un buen vino a los consumidores.

¿Qué diferencia hay entre la Garnacha de Méntrida y las de otras zonas?

Nuestra Garnacha se diferencia de otras de España, sobre todo, en su finura. Es una uva muy elegante y compleja, con unos toques muy mediterráneos. Con un clima extremo, frío intenso en invierno y calor en verano hasta mediados de agosto, cuando las temperaturas nocturnas descienden considerablemente y todo ello atemperado por la sierra de Gredos. Y, aunque somos una zona muy pequeña, poseemos una gran diversidad de altitudes, pasamos de los 450 metros sobre el nivel del mar hasta los 750 metros en pocos kilómetros, suelos con fondos muy minerales y de origen granítico, cepas que en muchos casos superan los 80 años… Todo esto y el buen hacer de agricultores y bodegueros hace que nuestros vinos sean diferentes.

¿Cómo fue la cosecha del 2017?

La cosecha de 2017 fue realmente extraña. Heladas en marzo, granizo en verano, temperaturas anormales en julio, lo que hizo que se adelantara bastante la maduración y por tanto la vendimia. En producción tuvimos un 40% menos de uva, lo que supuso una importante reducción de vinos para la guarda y para el mercado de los jóvenes. En febrero era casi imposible conseguir comprar vino en cualquiera de nuestras cooperativas.

¿Qué es lo que cree usted que debería hacer la Administración para potenciar los vinos en España?

En un país como el nuestro, con un Gobierno central con su Ministerio de Agricultura, con 17 Autonomías cada una con su consejería del ramo y con 50 diputaciones provinciales, es muy complicado hacer una política seria y de futuro para nuestro sector. Hace algunos años solicitamos la realización de un Plan General del sector a 20 años, como lo habían hecho otros países productores, todo se quedó en palabras. Y hoy nos encontramos que España es el tercer productor de vino del mundo pero el 20º en consumo per cápita, que somos los mayores consumidores de bebidas espirituosas y de los principales consumidores de cerveza del mundo, que gran parte de nuestra juventud no sabe con qué fruta se elabora el vino, pero sí distingue un whisky escocés de uno irlandés. Está desapareciendo parte de nuestra cultura y nadie hace nada. Creo que hace falta una política común, con un cierto criterio y con mucho sentido común.

¿Usted es partidario de la vendimia mecanizada?

La vendimia mecanizada ha sido un gran alivio para muchos agricultores. La escasez de mano de obra temporal en el campo, y el alto coste laboral de dicha mano de obra, hacían que el tiempo de vendimia fuera un suplicio para muchos viticultores. Si la viña está bien cuidada y la vendimia se realiza en su momento (que la uva esté en su periodo correcto de maduración), este tipo de recolección no tiene por qué perjudicar al futuro vino. En mi caso, realizo los dos tipos de vendimia, manual en determinados viñedos y para un determinado vino, y mecanizada para otro viñedo y otro vino. En ambos casos cuidando al máximo el estado de la uva.

¿Por dónde pasa el futuro de la D.O.P. Méntrida?

El futuro de nuestra D.O.P. pasa, irremediablemente, por el mercado exterior. Nadie es profeta en su tierra. Somos una D.O.P. toledana 100%, uniprovincial, nuestro nombre completo es “D.O.P. Méntrida, Vinos de Toledo” y lo más fácil del mundo es que en Toledo no encuentres en los restaurantes vinos de Méntrida. Somos más reconocidos en Düsseldorff, en Nueva York o en Shanghái que en nuestra capital. Las referencias internacionales de prestigio sobre nuestros vinos son excepcionalmente buenas, recibimos, cada vez más, a críticos internacionales que quieren conocernos, saber cómo elaboramos, ver nuestros viñedos... Hoy en día, vendemos más fuera de España que dentro, aun así, seguimos trabajando para que los vinos de Méntrida tengan en nuestro país la misma aceptación que tenemos en los mercados internacionales.


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