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La OIV actualiza las estadísticas vitivinícolas mundiales

 Publicado el por Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) (colaborador)

La superficie mundial de viñedo (independientemente del destino final de la producción de las uvas, incluidas la superficie todavía no productiva) alcanzó en 2018 a las 7,4 millones de hectáreas y es ligeramente superior a la de 2017 (+24.000 ha). España sigue siendo el país líder en superficie de viñedo, con 969.000 ha, por delante de China (875 miles de hectáreas-mha) y Francia (793 mha). La superficie vitícola china sigue creciendo (+10.000 entre 2017 y 2018). Por otra parte, los viñedos de la Unión Europea parece que han frenado su ritmo de descenso y se han situado en 3,32 millones de hectáreas en 2018 (+10.000 ha/2017).

En 2018, la producción mundial de uvas (destinadas a todo tipo de usos) alcanzó casi los 78 millones de toneladas. Desde el año 2000, la tendencia de la producción de uva ha ido en aumento (+1% anual), a pesar de la disminución de la superficie de viñedo (-3% en el mismo periodo). China, a pesar de la caída del 11% de la producción en 2018, es el primer país productor de uva del mundo, con 11,7 Mt (el 15% de la producción mundial de uva), seguido de Italia (8,6 Mt), EE.UU. (6,9 Mt), España (6,9 Mt) y Francia (5,5 Mt). Los tres principales productores europeos registraron un aumento de la producción del 28%.

El rendimiento de la uva de mesa llega a 27,3 millones de toneladas en 2018, por lo que experimentó una disminución de 1,1 Mt en comparación con 2017. Esta disminución de la producción se explica por una caída del 10% en la producción china, que representa más de un tercio de la producción mundial. No obstante, con una tasa media de crecimiento anual del 5%, la producción de uva de mesa se ha duplicado en los últimos veinte años, contribuyendo de forma significativa al aumento de la producción total de uva durante el periodo. En 2018, China sigue siendo el primer productor mundial (9,5 Mt), seguido de Turquía (1,9 Mt) y la India (1,9 Mt).

Por su parte, la producción de pasas se estima en 1,3 millones de toneladas en 2018. Este nivel está en línea con la media de los últimos 10 años. Turquía (381.000 t) y Estados Unidos (263.000 t) siguen siendo los dos mayores productores del mundo y representan casi el 50% de la producción mundial.

La producción mundial de vino (excluidos los zumos y mostos) en 2018 es una de las más altas desde 2000, con un volumen de 292 millones de hectolitros, lo que representa un aumento del 17% en comparación con 2017. Cabe recordar que el año 2017 estuvo marcado por unas condiciones climáticas muy difíciles que afectaron a la producción en muchos países.

Italia (54,8 millones de hectolitros) confirma su posición de primer productor mundial, seguida de Francia (48,6 millones de hectolitros) y España (44,4 millones de hectolitros). El nivel de producción en los Estados Unidos sigue siendo alto (23,9 Mhl). En América del Sur, la producción aumentó significativamente: en Argentina (14,5 Mhl), en Chile (12,9 Mhl). Y Sudáfrica (9,5 Mhl) sufrió los efectos de una sequía desfavorable.

Como resultado de la caída del rendimiento de la uva, la producción de vino en China (9,1 millones de hectolitros) registró un segundo año de recesión, con un -22%.

Del lado del consumo, los datos disponibles muestran una estabilización del consumo mundial en 2018, estimado en unos 246 millones de hectolitros. Desde 2014, la tendencia ha sido, por tanto, hacia una estabilización o recuperación del consumo en los países europeos, que tradicionalmente han sido consumidores, así como el desarrollo de nuevos polos de consumo, especialmente en Asia. Con 33 Mhl, Estados Unidos confirma su posición como el primer consumidor mundial desde 2011, seguido de Francia (26,8 Mhl), Italia (22,4 Mhl), Alemania (20 Mhl) y China (17,9 Mhl).

En 2018, el volumen del comercio mundial de vino se redujo ligeramente con respecto al nivel de 2017 (-0,7%), con 108 millones de hectolitros, pero su valor aumentó un 1,2% hasta alcanzar los 31.000 millones de euros. Si se analiza la distribución por tipo de envase en 2018, en términos de volumen, el vino embotellado representa el 54%, seguido del vino a granel (33%), los vinos espumosos (9%) y el BiB (4%).

Sin embargo, en términos de valor, el vino embotellado representa el 69,7% del valor total, en el segundo lugar se encuentran los vinos espumosos con un 19,8%, los vinos a granel con un 8,6% y BiB con solo un 2%.

España (21,1 Mhl), Italia (19,7 Mhl) y Francia (14,1 Mhl) siguen siendo los principales exportadores de vino, con más del 50% del volumen mundial en 2018.

Los cinco principales países importadores, Alemania (14,7 millones de hectolitros), el Reino Unido (13,2 millones de hectolitros), los Estados Unidos (11,5 millones de hectolitros), Francia (7,1 millones de hectolitros) y China (6,9 millones de hectolitros) siguen representando más de la mitad de las importaciones mundiales en términos de volumen en 2018.

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El Comité Mixto franco-español de Vino invita a Italia a sumarse para 2020

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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El Comité Mixto franco-español vitivinícola celebró el pasado 2 de julio su tercera reunión desde 2017 en París, contando con la presencia de representantes de los Ministerios de Agricultura español y francés, así como de los profesionales del sector vitivinícola de ambos países.

Este Comité se constituyó en la capital francesa el 25 de julio de 2017, con el objetivo principal de establecer un diálogo entre ambos países, asociando a los profesionales y a las Administraciones públicas, siguiendo el modelo del Comité Mixto de Frutas y Hortalizas, en el que también participan Italia y Portugal, y como consecuencia directa de los incidentes contra el vino español en territorio galo en 2016 y 2017.

Dos años después, el balance que hacen ambos interlocutores es positivo, tanto para los profesionales, como para las dos Administraciones públicas, no habiéndose tenido que lamentar desde entonces nuevos actos de esta índole y destacándose también un ambiente positivo entre los sectores de ambos países vecinos de la UE.

Precisamente, en el encuentro plenario llevado a cabo a primeros de este mes se realizó un balance del segundo año de funcionamiento de este Comité Mixto, así como de los grupos técnicos de contacto, constatándose que estos encuentros han permitido crear de forma duradera un clima de confianza, comprensión y cooperación entre ambos países.

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Las ventajas del acuerdo UE-Mercosur sobre los vinos europeos tardarán bastante tiempo aún en plasmarse

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Como ya avanzó la SeVi, la entrada en vigor del Acuerdo político y comercial de la Unión Europea con el bloque de Mercosur, anunciado el pasado 28 de junio y que, al parecer, podría facilitar la exportación de una parte importante de los vinos comunitarios, no será, ni mucho menos, de hoy para mañana.

Dos años más, después de 20 años de negociación con grandes altibajos, es el periodo que los responsables de la Comisión Europea calculan que se tardará al menos para que entre en vigor el Acuerdo de Asociación, del que forma parte el tratado comercial (que incluye también capítulos sobre medio ambiente, seguridad alimentaria y condiciones laborales).

Si a esto le añadimos los plazos transitorios acordados para ir eliminando los aranceles a los vinos tranquilos envasados y a los vinos espumosos más baratos de la UE, se tendrá que esperar al menos una década más –y eso si va todo más o menos bien- para puedan entrar sin tasas en los mercados de los países sudamericanos que conforman Mercosur, y viceversa.

Cabe recordar que tanto los vinos tranquilos a granel europeos, como los de los países sudamericanos de esa misma categoría mantendrán el “statu quo” actual, quedando excluidos de cualquier recorte arancelario adicional.

Según la responsable de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, por la parte europea, el tratado se aprobará en su apartado comercial dentro de un año por la CE  y posteriormente en 2021 por el Parlamento Europeo y por cada uno de los parlamentos nacionales (en la parte política y de cooperación del acuerdo). Por tanto, no se espera que entre en vigor, y solo en parte y con carácter provisional en algunos capítulos, como sería el comercial, antes de 2022.

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Preocupación por la próxima cosecha, ¿justificada?

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Está claro que el volumen elevado de existencias en bodega a estas alturas de campaña preocupa y tiene en vilo a los operadores. Que ven en los bajos precios y las posibles repercusiones que una cosecha “normal” pudiera tener sobre los mercados una situación de consecuencias impredecibles.

Acabar (son todo suposiciones porque los datos a 31 de julio no estarán disponibles hasta septiembre) con cerca de treinta y siete millones de hectolitros de vino de stock, siete sobre la campaña anterior que son poco menos de los 8’5 que tenemos de más en los últimos datos conocidos del mes de abril, no debería alarmarnos tanto como parece estar haciéndolo a los operadores. O no al menos atendiendo exclusivamente al volumen de las existencias, ya que dicha cantidad vendría a parecerse mucho a la de los años 2005 (39,3 Mhl) y 2014 (37,1 Mhl), ambas consecuencias de cosechas históricas 50,062 en 2004 y 53,55 Mhl en 2013.

También convendría señalar que las vendimias que sucedieron a estos grandes cosechones fueron de 41,119 y 44,415 millones de hectolitros, o lo que es lo mismo, cosechas consideradas “normales” por los operadores. Y aunque en estos momentos no seríamos capaces de aventurarnos en una cifra de producción para la cosecha que comienza dentro de siete días, todo parece indicar que estaremos en un volumen muy similar.

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Las incongruencias del sector

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Todos los operadores del sector vitivinícola, desde el más humilde de los viticultores, hasta la bodega con mayor capacidad de elaboración, pasando por distribuidores e importadores, están de acuerdo en señalar que si queremos que nuestros productos vitivinícolas se desarrollen y adquieran mayor notoriedad en los mercados y disfruten de precios más altos repartidos a lo largo de toda su cadena de valor es imprescindible regular la producción e intentar limitar al máximo el efecto añada que provocan el clima y las patologías del viñedo.

No es posible que cada año el precio de la uva sea motivo de gran preocupación entre los operadores dada la importante fluctuación a la que está sometido, o que la producción de vino en disposición de los operadores oscile de manera considerable con fuertes dientes de sierra en sus cotizaciones; incluso que sean las propias bodegas las que le hagan el trabajo a la demanda con prácticas de competencia desleal al fijar sus precios en función de lo que ha hecho su vecino y no de sus propios costes de elaboración.

Hasta es frecuente leer y escuchar en los medios de comunicación, hasta en los generalistas donde la información no siempre es tratada con la profundidad que merece para un público totalmente ignorante de las condiciones en las que desarrolla su actividad un sector intervenido y que debe vender sus productos en mercados muy maduros; demandas en la dirección de contar con medidas de regulación que permitan al sector autorregularse. Palabra clave con la que la Administración ha justificado ante el sector su inacción, alegando que debe ser el propio sector el que decida lo que debe hacer y el Ejecutivo limitarse a dotarle del marco legal suficiente para que pueda hacerlo.

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