Valentí Roqueta Guillamet, presidente de la Asociación Vinícola Catalana: ‘La cultura del vino tiene que entrar en las escuelas’

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Valentí Roqueta entre algunos de sus viñedos de la Masia Roqueta.
 (photo: FOTO: Lola Artero.)
Valentí Roqueta entre algunos de sus viñedos de la Masia Roqueta.

Valentí Roqueta Guillamet (Manresa, 1950), es, sin duda, uno de los referentes de la cultura del vino más renombrados de nuestro país. Elaborador de vino de larga tradición, cuyos antepasados, ya en el siglo XII, como lo confirma la histórica y monumental Masia Roqueta, de Santa Maria d’Horta d’Avinyó (Bages), ya lo hacían, y así ha querido mantener la esencia, como podemos admirar al recorrer las entrañas de la citada casa blasonada-, es, sin duda, una de las personas que más entienden del sector, tanto a nivel nacional como internacional, por su sólida formación académica y experiencia, impulsor y expresidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Pla de Bages, y defensor como nadie de las variedades enológicas tradicionales de su comarca, así como arduo defensor y protagonista de la restauración de las barracas de viña, así como de las monumentales tinas del Bages, uno de los símbolos arquitectónicos de estas tierras vinícolas del corazón de Cataluña, y actual presidente (desde hace 4 años) de la Asociación Vinícola Catalana.

¿Cuáles serían, según usted los grandes cambios que se han producido en el sector vitivinícola de España, en general, y de Cataluña, en particular?

El sector vinícola español ha mejorado mucho en los últimos tiempos, tanto en la reconversión del viñedo, modernización de las bodegas y sistemas de elaboración y envejecimiento, también desde el punto de vista de marketing, mejora de la presentación de los vinos. El vino ha ganado prestigio, en general, si bien el consumo interior no va al mismo ritmo de esta mejora. En Cataluña ha aumentado mucho el número de bodegas en todas las Denominaciones de Origen, sobre todo pequeños elaboradores y se observa un gran dinamismo en la búsqueda de variedades autóctonas y nuevos métodos de elaboración.

¿Considera que en la viticultura hispana faltan iniciativas que mejor proyecten los vinos españoles a los mercados internacionales?

Sin duda que podemos hacer muchas más cosas, tenemos unos grandes vinos y una gastronomía muy interesante liderada por grandes cocineros. Somos el país del mundo que tiene más superficie de viñedo y con una variedad de paisajes, clima, suelos y vinos que nos permite ofrecer una oferta muy atractiva. Debemos mejorar nuestra autoestima y dar a conocer con insistencia día a día nuestros excelentes productos. También debemos mejorar la cooperación entre las bodegas y entre ellas y la administración.

¿Y aquí, en España, que podemos hacer?

Nuestro reto es que se nos conozca cada día más como un país de vino de puertas adentro y fuera. La cultura del vino tiene que entrar en las escuelas, la viticultura es patrimonio de nuestro país.

¿Qué sugerencias daría a los jóvenes viticultores?

La viticultura es un proyecto a largo plazo, no pensando en beneficios inmediatos ni a corto plazo, podríamos decir que además de ser un proyecto empresarial es un concepto de vida, en el que se deben asumir altas incertidumbres y satisfacciones, así como gustarnos la naturaleza y la vida rural. Es necesario acertar con las variedades a plantar en función de la zona y de la demanda estimada. Y animaría a los jóvenes, porque con un consumo razonable, debemos considerar al vino como una forma de vida.

¿La ayuda de 210 millones de euros para el viñedo español durante el periodo 2019 y 2023, cree que será suficiente?

Ayudando a nuestra viticultura se ayuda al conjunto del país. La viña es un gran activo para un pueblo, otorga belleza e identidad al paisaje, evita la erosión, ayuda a la mejora social y económica…

De Roqueta a Roqueta Origen, pasando por Abadal, el camino desarrollado por Vd. ha sido muy largo. ¿Háblenos de algunos aspectos de esa interesante trayectoria?

En mi familia hemos sido viticultores desde el siglo XII, ya desde entonces (y han pasado ocho siglos y treinta y dos generaciones del apellido Roqueta), mis antepasados trabajaban los viñedos alrededor de la Masia Roqueta, en Santa Maria d’Horta d’Avinyó (Bages). Fue a finales del siglo XIX, concretamente en 1898, cuando se marcara el origen moderno de la actividad comercial de mi familia, al abrir mi bisabuelo, Ramón Roqueta Torrentó, una tienda en Manresa, constituyendo de ese modo los inicios de la bodega Ramón Roqueta. En mi caso, quise recuperar la esencia de la finca familiar, para elaborar vinos que expresaran la singularidad de esta tierra. Por lo que en 1983 fundamos Abadal. Un hito importante para la comarca barcelonesa del Bages fue también la creación, en 1995, de la Denominación de Origen Pla de Bages, gracias a dicha entidad el sector vitivinícola de nuestra zona se ha visto impulsado, en todos los sentidos.

La marca Abadal se ha posicionado entre las grandes de los vinos españoles. ¿Podría decirnos cuáles han sido las claves de este éxito?

Ubicados en el Bages, comarca de larga tradición vinícola, nuestro entorno singular rico en bosque mediterráneo, que comparte espacio con los viñedos, enriquece nuestros vinos de expresiones balsámicas que los dotan de identidad y singularidad. Y es precisamente esta autenticidad la que se refleja en nuestros vinos y que los diferencia, otorgando a cada uno un sentido de existencia y calidad. Con un carácter innovador que nos ha permitido avanzar, poniendo en valor las variedades autóctonas de esta comarca del corazón de Cataluña y siempre con una mirada al futuro, sin olvidar el pasado y la historia que nos precede.

¿Qué proyectos tiene Abadal, a corto, medio y largo plazo, en el marco del C.R.D.O.P. Pla de Bages? ¿Y a nivel internacional?

Estamos centrados en la línea de investigación y recuperación de variedades autóctonas que llevamos a cabo desde nuestros orígenes y que, recientemente, nos ha llevado a lanzar al mercado el nuevo vino Abadal Mandó, primer vino varietal elaborado con la uva autóctona Mandó. Junto con nuestro otro vino varietal de Picapoll, Abadal Picapoll, ambos hablan de la esencia de la bodega y reafirman la labor de Abadal por la recuperación del patrimonio varietal del Bages. Asimismo, en la actualidad trabajamos también en la investigación tecnológica y de medios, apostando por la identidad del producto final. Estamos investigando, por ejemplo, en los diferentes métodos de vinificación y crianza no inertes (hormigón, arcilla o cerámica), valorando cómo influye cada uno de ellos en los vinos.

¿Y de las otras bodegas que también forman parte de la familia Roqueta Origen; una de ellas, la de Batea, dirigida por su hijo Ramón?

La Terra Alta sedujo a Ramón por sus garnachas, por su tradición vinícola y su autenticidad, y fue por eso que en 2007 decidió emprender en la localidad de Batea el proyecto de ‘Lafou’, con la ilusión de poner en valor la variedad garnacha y ese territorio vinícola. Con esta premisa, y en la misma línea ‘Lafou’ pretende seguir trabajando para expresar al máximo la identidad del territorio y de la garnacha, uniendo el respeto por la tradición con la vocación de innovación y carácter contemporáneo. También hay un trabajo de puesta en valor de las variedades tradicionales en riesgo de desaparición, como el que actualmente se está realizando con el Morenillo, del cual quedan pocas hectáreas en la zona.

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