Ser sostenible, auténtico y saber comunicarlo, claves para el vino que viene

 Publicado el Por SeVi

Tópico(s): Medio Ambiente, Viticultura

Intervención del Master of Wine, Andreas Kubach. (photo: )
Intervención del Master of Wine, Andreas Kubach.

Hacer de la sostenibilidad la bandera en la elaboración de vino y transmitir este mensaje a los potenciales consumidores es el principal reto para el sector vitivinícola. En esa idea coincidieron los siete ponentes que participaron en la tercera Jornada Técnica Divulgativa que organizó la Denominación de Origen Uclés (primera D.O.P. en medir la Huella de Carbono en nuestro país) el pasado 21 de diciembre el Monasterio de Santiago de la Uclés (Cuenca).

Se congregaron más de 80 profesionales en estas jornadas que fueron inauguradas por el viceconsejero de Medio Ambiente del Gobierno de Castilla-La Mancha, Agapito Portillo; junto a Joaquín Cuadrado, director provincial de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de la Junta en Cuenca; Paloma García Casado, presidenta del Patronato de Desarrollo de la Diputación de Cuenca; Marisol Cantarero, en representación de la D.O.P. Uclés; y Lola Núñez, gerente de esta Denominación.

Andreas Kubach, Master of Wine (MW) y director general de Península Vinicultores y de Bodegas & Viñedos Fontana (D.O. Uclés), encargado de abrir el turno de ponencias, destacó la necesidad de producir vinos que “merezcan ser bebidos”, vinos auténticos, basados en la tradición y que conecten con los consumidores.

“Con la viticultura ecológica no se vende un simple vino, se vende una filosofía de vida que va desde el viñedo hasta la botella”. Insistió en diferenciar entre “ecológico” y “sostenible”, recordando que sostenibilidad se basa en lo social, lo económico y lo medio ambiental, idea que “ha de alcanzar a todo el personal de bodega, desde la parte financiera al resto de equipos”.

A juicio de Kubach, Castilla-La Mancha, hasta el momento, “ha fracasado a la hora de comunicar las diferencias de cada uno de sus vinos”.

Por su parte, Santiago Mínguez (Universidad Autónoma de Barcelona) abordó la sostenibilidad desde un punto de vista práctico: tener en cuenta el diseño de la bodega, la biodiversidad, la integración de la bodega en el paisaje, el uso de energías renovables como el aislamiento térmico. Para Mínguez, los Indicadores de trazabilidad de la sostenibilidad pasan por “tener presente la cantidad de agua que gastamos, saber lo que echamos al alcantarillado, la cantidad de energía que consumimos o los residuos que generamos”. La idea de la sostenibilidad, apuntaba Mínguez, tiene que llegar a dirección y personal de bodegas a través de formación en materia de sostenibilidad.

En su ponencia, Justo Banegas, de Alfatec Ingeniería-Consultoría, indicó algunas claves para ser más eficientes desde el punto de vista de la energía. Sus recomendaciones pasan por la optimización de los diseños productivos a la hora de hacer un proyecto de bodega. También aconsejó revisar las tareas en las que se usa más energía, como en el desfangado del vino, el control de las temperaturas de fermentación, a veces demasiado bajas, y algo que remarcó mucho, el aislamiento de los tanques. Banegas considera que el uso de agua en bodega no debe ser mayor a dos o tres litros por cada litro de vino producido y apostó por la unión del sector para “hacer fuerza y que las compañías eléctricas presenten tarifas especiales para los momentos en los que las bodegas consumen más energía”.

A su vez, Alfonso Rodríguez, licenciado en Biología y doctor por la Universidad de Castilla-La Mancha, miembro de la Oficina del Cambio Climático de Castilla-La Mancha, remarcó en su ponencia que, 2017 ha sido el año más cálido y seco desde 1965. Y que desde 1961 a 2006, la temperatura ha subido una media de tres grados. Cada vez tenemos menos precipitaciones y días de más de 30 grados. Desde la oficina castellano-manchega informaban, además, que países que tradicionalmente tienen mayor dificultad para elaborar vino, como Alemania o Reino Unido, la subida de las temperaturas es favorable para la plantación de viñedos en sus territorios.

De los suelos de la D.O.P. Uclés y sus diferencias con otros suelos de Castilla-La Mancha habló García Navarro, catedrático de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos de Ciudad Real, de la Universidad de Castilla-La Mancha. Manifestó que en los estudios que ellos realizan, se pueden medir hasta 27 elementos químicos, que se pueden transmitir al vino. Relató que algunos trabajos pueden ser inadecuados, haciendo que se pierda la cubierta del suelo o la fertilización. Y una de esas prácticas puede ser el uso de lodos de depuradoras que hacen que se compacte el suelo. José Ángel Amorós, también profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y gran conocedor de los suelos de la D.O.P. Uclés, señaló que el “agrosistema vitícola es muy complejo en Castilla-La Mancha”, debido a las diferencias de cada territorio. En nuestra región tenemos desde suelos arcillosos, calizos de diferentes tipos, e incluso volcánicos, mencionaba el ponente.

En la actualidad, desde la Universidad de Castilla-La Mancha están estudiando la huella geoquímica de los suelos para comprobar hasta qué punto influyen en el resultado del vino.

Por su parte, Helena Fernández, directora de Medio Ambiente y Energía de eCo2 Innova Environment & Energy y licenciada en Ciencias Ambientales, cerró el capítulo de ponencias con propuestas enfocadas a la obtención de propósitos sostenibles en bodegas. Dentro de poco, “los residuos tendrán que convertirse en un recurso”, apostilló y puso como ejemplos que ya hay bodegas que tienen instalada caldera de biomasa que genera calor y frío, utilizando restos de poda y restos de bodega, entre otros. Con la normativa actual, según la ponente, “podemos tener una bodega totalmente aislada de la red o puede estar conectada a la red y tener en cuenta la energía que podamos generar para picos de mayor necesidad”. Y es que, la Estrategia 20/20/20 de Europa hará que para 2020 las reducciones tienen que llegar a un 20%. Mientras tanto, Europa sigue trabajando en normativas relacionas con la medición de la huella ambiental, y un indicador es la Huella de Carbono. Fernández destacó que en las ayudas públicas se valoran los elementos de sostenibilidad. En su opinión, “lo más importante es tener un sello sostenible y poder comunicarlo”. La experta abogaba por el componente social de la sostenibilidad y manifestó que “si añadimos una creciente conciencia social avanzando hacia clientes que valoran la gestión sostenible de las empresas y disponer de productos y servicios más respetuosos con el medio ambiente, encontramos en la sostenibilidad uno de los mejores aliados para la mejora de la rentabilidad de las bodegas”.


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