1937-2017 80 años de la Huilerie de Lapouyade, herencia española en Francia

 Publicado el Por José Luis Lacour-Mirón

Vista del “molino” de Lapouyade en 2017. (photo: )
Vista del “molino” de Lapouyade en 2017.

A raíz de la Guerra Civil española, un grupo de vascos se refugió en San Juan de Luz (Francia). Varios empresarios, capitaneados por el vizcaíno Gamíndez) e ingenieros iruneses (don Luis Salís, alcalde de Irún, y doña Amalia Balzola, su señora) imaginaron realizar en Francia una fábrica cuyos ensayos habían empezado en la Italia autárquica de Mussolini. El tema era elaborar un aceite de pepita de uva, es decir, con una materia prima sin valor…

Conviene saber que el rendimiento en aceite de la pepita es inferior a 10%. Si se estruja, la mayor parte permanece en la pasta. Los italianos idearon un proceso químico original. Primero secar la pepita encima de grandes chapas calentadas, para eliminar toda humedad. Después, enviar la pepita seca en un tubo enorme, avanzando en un tornillo de Arquímedes. Enseguida, inyectar en el tubo keroseno gasificado (20.000 litros de gasolina pura eran necesarios para cada operación). Dicho gas va absorbiendo la materia grasa a medida que la pepita avanza en el tubo. A la salida se opera un “cracking” utilizando la diferencia de temperatura de la fracción del aceite y de la gasolina. Esta última, recuperada se reutiliza con pérdidas mínimas.

Dado el peligro del sistema, nuestros ingenieros españoles compraron un molino de agua a orillas del rio Isle en St. Médard de Guizières (Gironda) y cerca de las viñas de Burdeos. Como no disfrutaban de caudales tremendos, se edificó la nueva fábrica utilizando las paredes y las turbinas del molino, de esta manera, la electricidad era casi gratis (y la chatarra barata…).

Don Luis Salís (ingeniero industrial), dirigía en Irún la fábrica de jabón “Lore Bat”. Su señora (Doña Amalia Balzola) ingeniera química, se ocupaba del laboratorio. Mi padre tenía en Irún un garaje de automóviles, pues en los años 20 había importado camiones Mack abandonados por los americanos, después de la Primera Guerra Mundial, en la cual participó como mecánico de aviación. Era muy experto en todas las rúbricas mecánicas.

Entonces, don Luis Salís le propuso crear juntos la nueva fábrica. Ideado por don Luis y realizado por mi padre (Elic Lacour), el sistema empeló también a varios oficiales de los gremios de construcción (carpinteros, albañiles, etc…). Todos ellos refugiados españoles en Francia.

Concluida la tarea, la fábrica empleó a varias docenas de obreras, desde las despepitadoras (que iban de una cooperativa vitivinícola a otra para recoger la pepita), hasta las instalaciones industriales, sin olvidar los conductores de camiones y las oficinistas.

En los comienzos hubo algunos problemas en la separación alimenticia de la gasolina y del aceite. Pero la maestría de doña Amalia pronto lo remedió. El asunto iba por buen camino cuando estalló la segunda contienda internacional. Mi padre fue movilizado en un escuadrón franco-canadiense en Epernay (Champagne) y muchos obreros en el ejército.

Pascua 1939. Comunión conjunta de la hija del director de la fábrica (María Eugenia Salís Balzola) y del hijo del contramaestre francés (José Luis Lacour-Mirón), en St. Médard de Guizières.

Pascua 1939. Comunión conjunta de la hija del director de la fábrica (María Eugenia Salís Balzola) y del hijo del contramaestre francés (José Luis Lacour-Mirón), en St. Médard de Guizières.

Cuando invadieron Francia, los alemanes se incautaron de la fábrica que funcionó para ellos de 1940 a 1944 (solo ellos tenían gasolina…).

Un industrial belga la compró después de la Guerra, el barón de Stordeur. Su padre era catedrático de letras. Él tuvo la gran idea de marketing de llamar a su producto “aceite de germen de uva”. Nombre más ecológico, más relevante y más positivo comercialmente.

La fábrica franco-española, primera de su categoría, continúa hoy en día, pues ha ingresado en el grupo G-i-D.

Sigue siendo la principal empresa de aquel pueblo girondino al que industriales españoles dieron vida y futuro.

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