Concurso enólogo del año 2017 en la República Checa (Vinar Roku)

 Publicado el Por John Umberto Salvi

Ganadores de la edición 2017 de Vinarroku. (photo: )
Ganadores de la edición 2017 de Vinarroku.

El certamen Vinar Roku ha alcanzado en 2017 su 15 edición y es propiedad de la empresa Česky archív vín s.r.o., de Petr Marek y Petr Vohánka. Su patrocinador principal es Makro. El organizador del concurso de catas es el enólogo Petr Marek. El director de la competición, Petr Vohánka. El embajador del concurso, John Umberto Salvi. El presidente de la comisión: Ivo Dvorak y el garante del concurso, Josef Valihrach.

Los lectores deben tener presente que el concurso no busca al vino del año, ni a la personalidad del mundo del vino del año, sino al enólogo del año. De este modo, cada enólogo es juzgado a través de cinco de sus vinos y no solo a través del mejor de ellos. En este sentido y por este motivo, el concurso es único.

Como he dicho antes, el alma de esta competición es Petr Marek, que cuenta con la inestimable ayuda y asistencia de su esposa Hana Markova. El concurso está consolidado y es el más conocido y respetado en toda la República Checa. Petr y Hana pueden estar orgullosos de su creación. Hay muchos otros concursos de vino en la República Checa y Petr los provocó hace unos años al proclamar que era “el concurso en el que no puedes comprar tus medallas”. Como juez veterano desde hace ya 10 años, puedo confirmar que ese lema es totalmente acertado.

Cada año, durante la última década, he reunido un equipo de Masters of Wine, y un Cape Wine Master, para actuar como jurado en la final del concurso. Para participar, los productores checos deben remitir un mínimo de cinco referencias diferentes (hasta el año pasado el mínimo eran seis, pero la cifra de cinco da más opciones de participación a los pequeños productores). Participaron 538 vinos y un panel de cata los evaluó durante varios días antes de la final. Puntuaron cada vino en una escala de 100 puntos y los ocho productores cuyos cinco vinos sumaron el máximo número de puntos pasaron a la final. Los productores pueden remitir más de cinco vinos, pero solo los cinco mejor puntuados se tienen en cuenta.

Por tanto, 40 vinos pasaron a la final. Mi equipo de cata, junto con otras cinco personalidades checas del mundo del vino, formamos el jurado para esta final (un panel total de 10). Se desarrolló en la deliciosa Villa Grebovka, una residencia situada en un elegante jardín en el corazón de Praga, en la que nos alojamos también con mucha comodidad.

Así, los cinco mejores vinos de los ocho mejores enólogos se cataron en una fase final que se prolongó durante cuatro horas. Las puntuaciones de las catas (de 0 a 100) se introducían directamente en una tableta, bajo el control del presidente Ivo Dvorak. La sala era espaciosa, fresca, tranquila y bien iluminada, nos sentamos en mesas individuales separadas, con mantelería blanca. Dispusimos de tres buenas copas, escupideras, servilletas, pan y agua mineral. Ivo anunciaba nuestras puntuaciones y la media, una vez recibía las notas de cada uno de nosotros en cada vino. Empleamos el sistema de puntuaciones para cata de la OIV.

A los catadores no se les dio información sobre los vinos a catar, tan solo que estaban divididos en seis categorías: espumosos (2), blancos secos (13), blancos semisecos (6), blancos semidulces (7), blancos dulces (8) y tintos (4). Ningún vino rosado accedió a la final.

El nivel de los vinos este año fue sobresaliente, lo que debe ser firmemente destacado. La mejoría respecto a años anteriores ha sido colosal. La puntuación más baja en la final fue de 84,1 sobre 100. Los 39 vinos restantes superaron los 85. De ellos, 17 alcanzaron más de 88 puntos y 4 lograron una puntuación de más de 90 puntos. Hay que tener en cuenta que en la mayoría de los concursos internacionales, 85 puntos equivalen a una plata y 88 a una medalla de oro. Dos vinos, un semidulce y un dulce, recibieron más de 90 puntos de los 10 catadores, algo muy poco usual.

Una vez completada la cata de los 40 vinos, nos esperaban 8 vinos para ser recatados. Eran los tres mejores blancos y los cinco mejores tinos que habían alcanzado la mayor puntuación en las catas preliminares. Simplemente tuvimos que ordenarlos en orden de preferencia para elegir al mejor vino blanco y al mejor tinto.

Es necesario hacer dos comentarios. En primer lugar, destacar el excelente trabajo de los jueces en la cata preliminar de los 538 vinos a concurso, para reducir a 40 el número de vinos a la final. Sus evaluaciones fueron impecables. En segundo lugar, manifestar que penoso fue que solo cuatro tintos fueran considerados aptos como para alcanzar la final. La República Checa es, con claridad, básicamente productora de vinos blancos, pero se pueden dar buenos tintos (y se dan) y un mayor volumen de ellos ayudaría mucho a la República Checa a alcanzar fama y reconocimiento mundial para sus vinos.

El programa social fue relajado y muy agradable. La noche en que llegamos disfrutamos de una excelente cena checa en “Máchova Plzeňská Restaurace”. La comida al día siguiente tras la cata fue en Villa Grebovka y esa tarde hubo una clase magistral sobre los vinos españoles a cargo de Annette Scarge en el Barriquada Wine Bar. Hana llevó al resto del equipo a cenar en Villa Richter, con magníficas vistas de la ciudad.

El día después nos llevaron a Melnik para visitar su histórico castillo. Nos recibió de forma regia su propietario, el príncipe Jiří Lobkowicz, que nos ofreció una detallada visita de su château y sus espléndidas pinturas y mobiliario, seguida de una cata en las antiguas bodegas del castillo y una comida gastronómica en el comedor privado, con muchos de sus vinos. Esa tarde, a nuestro regreso a Praga, Andy Howard impartió una clase magistral sobre los vinos italianos en el Hotel Olšanka para la Asociación Checa de Sumilleres. Por desgracia, tanto Andy Howard, como Demetri Walters, tuvieron que marcharse al terminar.

El último día, de mi equipo de cata quedábamos tres miembros y nos llevaron a dar un paseo fluvial bajo el famoso Puente de Carlos, tras una breve visita al museo. A continuación, una comida típica checa en el Restaurant Kulaták, antes de una tarde tranquila para prepararnos para la cena de gala. Como cada año, se llevó a cabo en el espléndido Palacio Zofin, y fue un evento brillante y lleno de personalidades. Más de 500 invitados acudieron a la cena. Estuvo amenizada por un cantante americano, con el acompañamiento de dos guitarristas y el maestro de ceremonias desveló los ganadores y los diferentes trofeos. Me correspondió el honor de anunciar al ganador y entregar el trofeo al vencedor del concurso al mejor enólogo del año.

Los tres primeros puestos fueron para:

Vinařství Spielberg – Enólogo del año

Nové Vinařství

Milan Sůkal 

Tras anunciar los premios, hubo una pequeña rueda de prensa y se sirvió el bufet. La comida fue abundante, la compañía brillante y los vinos muchos y finos. Además, para aquellos que quisieran hacer una cata más sería, los 538 vinos presentados a concurso estaban disponibles para ser catados en una sala separada.

Llegamos al fin de la aventura de este año. Una cita altamente exitosa. Tanto Petr como Hana deben ser felicitados por su organización y su inmensa generosidad. Han creado algo muy especial y muy prestigioso y de provecho inmenso para el sector del vino checo y para la República Checa en general. Gracias a los dos y que el concurso siga adelante por muchos años más.

Todos los resultados de la cata pueden encontrarse en www.vinarroku.cz

Traducción: Vicent Escamilla


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