El Cava de Paraje es ya una realidad, por Xavier Gramona

 Publicado el Por Xavier Gramona

Paraje Font de Jui. (photo: )
Paraje Font de Jui.

El Cava de Paraje es ya una realidad. Un paso hacia el reconocimiento de que el Cava puede ser un vino espumoso de gran calidad. Y a su vez, la necesidad urgente de crear categorías que permitan al consumidor distinguir entre los cavas básicos y los que persiguen la excelencia. Es un paso importante y por eso lo celebramos, pero, desde nuestra humilde opinión, todavía queda mucho camino por recorrer y clarificar la idea del Cava y su potencial prestigio. De momento el Paraje reconoce la personalidad basada en la identidad de un terruño y en unos parámetros de calidad de una cierta exigencia.

La exigencia de calidad puede llegar a ser superior en el mundo del cava si queremos llegar al absoluto respeto del sector. Y la identidad, como en muchos grandes espumosos del mundo, podría también ser entendida a través del ensamblaje de vinos de parcelas de ámbitos más amplios que el Paraje.

El Paraje y su excelencia vienen refrendados por el vino y no al revés. Para que un Paraje deba ser considerado merecedor de Cava de Paraje, el vino (Cava) que sale del mismo tiene que haber demostrado durante un largo y continuado periodo de tiempo que es un gran vino en opinión de los amantes del vino.

Gramona tiene una serie de Cavas, todos los de la gama, que responden perfectamente al anterior principio (Neal Martin, The Wine Advocate 2012, “Gramona, incuestionablemente el mejor portafolio de vinos que el dinero puede comprar”). La familia ha presentado de momento candidatos a Paraje: III Lustros (desde la cosecha de 1951), Celler Batlle (desde 1962), Enoteca Brut y Enoteca Brut Nature (desde 1997). Los cuatro proceden del Paraje delimitado entre Font de Jui, la fuente donde plantamos nuestras plantas medicinales para el cultivo biodinámico, y La Plana, la parcela más antigua trabajada por la familia (desde 1850). No se podía registrar La Plana, ya que es un nombre muy común para parcelas en el Penedés, ni L’Origen, nombre que usamos también en la familia para éstas tierras, así que se ha registrado como Paraje Font de Jui.

El Paraje Font de Jui consta de 22,5 hectáreas. De ellas, 15 de Xarel·lo y 7,5 de Macabeo. Se extienden entre el Río Anoia (La Plana, a 100 m sobre el nivel del mar) hasta la colina de Mas Escorpí (350 m sobre el nivel del mar), que domina el pueblo de Sant Sadurní, y sus laderas de orientación sur. Es un Paraje de concepto bordelés, el concepto Château, que agrupa parcelas de más de una variedad, consideradas indispensables para la identidad del vino, alrededor de la bodega Celler Batlle, que se sitúa en medio del Paraje. Un concepto opuesto o distinto al “clos” de la Borgoña, que no necesariamente se halla junto a la bodega.

Ambos conceptos, ligados a un paisaje y lugar concretos, forman parte del concepto Cava de Paraje.

El suelo del Paraje es de composición arcillo-calcárea, con placas arenosas junto al río y con profusión de roca en la zona más alta y seca. Gramona trabaja el Paraje, como todas sus tierras, con filosofía ecológica y biodinámica. Esta última nos ayuda a enriquecer la vida en el suelo y hacer que las plantas se adapten mejor al cambio climático. Para aplicarlas tenemos nuestra propia granja de animales (vacuno, lanar, equino para labranza) para la elaboración de compost y preparados naturales en el mismo centro del Paraje Font de Jui.

Los rendimientos de Font de Jui en los últimos años han sido de 5000 kg la hectárea o inferiores. Concretamente la cosecha última ha sido de 4.200 kg, y la 2009, III Lustros, aquí presentada como Paraje, no superó los 3.000 kg. Las botellas resultantes para las añadas en curso son:

33.000 botellas III Lustros 2009, (hemos tenido añadas de 60.000)

4.900 botellas de Celler Batlle 2006

2.500 botellas de Enoteca Brut Nature 2002

500 botellas de Enoteca Brut 2001

Como escribíamos al inicio de este texto, consideramos que un gran vino espumoso, y por ende un gran Cava, puede ser un vino de “clos” o un vino de ensamblaje, como la historia ha demostrado. Para que un vino tenga identidad y marcada personalidad es necesario que tenga la referencia de una tierra. Los vinos espumosos que provienen de tierras concretas situadas en ámbitos geográficos distintos a un Paraje (suma de varios “clos”), y que cumplen con requisitos de calidad extraordinarios en el tratamiento de la tierra, la vid y la vinificación, pueden ser considerados también grandes vinos espumosos. Gramona Imperial procede de 12 parcelas distintas, de agricultura ecológica y hoy biodinámica, situadas en un ámbito de 30 km entre las dos más extremas. Y la familia se enorgullece todos los años de ensamblar las mismas parcelas de lugares distintos para conseguir un cava excepcional. Esperemos que algún día surja una categoría para reconocer este tipo de cava y diferenciarlo claramente de los básicos, más allá de la denominación Gran Reserva. Aunque el mayor reconocimiento es el que nos viene del amante del cava y del vino, que lo loa desde que se empezó a elaborar en los años 50.


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