59ª Edición del Concurso Internacional de Vino Ljubljana (Eslovenia)

 Publicado el Por John Umberto Salvi

Sí, han visto bien. La 59ª edición. Se trata del concurso internacional de vinos más antiguo del mundo. Tuve la fortuna de ser juez en este certamen en multitud de ocasiones hace más de 20 años, pero entonces el concurso pasó por una mala racha y después de pelear mucho, finalmente perdió continuidad. El año pasado, gracias a un grupo de emprendedores, especialmente Matjaž Kovačič, con ideas, influencia y energía, se retomó y la de 2017 es la segunda edición celebrada bajo la nueva organización y gerencia. Como veremos a continuación, el certamen ha recuperado toda su gloria anterior.

Nos alojaron muy cómodamente en el moderno Radisson Blu. Fue una pena no volver al Slon, donde solían alojarnos antes, en el centro de Ljubljana. Pero por cuestiones logísticas el nuevo hotel era más adecuado. La cata se celebró en el restaurado castillo de Ljubljana, desde donde se domina la ciudad y su campiña, con unas magníficas panorámicas de 360 grados.

La primera noche hubo una cena en el hotel para que los jueces pudiéramos conocernos. Los jueces eran predominantemente de países de la antigua Yugoslavia (Eslovenia, Macedonia y Montenegro) y, de forma poco habitual, no hubo ningún juez francés, huno uno italiano (en representación de la OIV) y un español. Como suele pasar en estos concursos, yo fue el único británico entre el jurado.

Había 430 muestras presentadas, que serían catadas durante tres días por 48 jueces. Las muestras provenían de 19 países y los jueces de 15. Formamos cinco jurados de seis jueces cada uno, incluyendo al presidente. Nos sentamos en cinco filas, uno detrás de otro, por lo que no había posibilidad de hablar o de debatir. Introdujimos nuestras puntuaciones en una tableta (con posibilidad de elegir el idioma entre esloveno, inglés o francés). Con 82 puntos se merecía la plata, con 85 el oro y con 92 el gran oro. Se calculaba la media de las puntuaciones de todos los miembros de cada jurado y cualquier nota que estuviera 7 puntos por arriba o por debajo de esa primera media era descartada y la nueva media se calculaba.

Las condiciones de cata fueron excelentes. Una sala amplia, fresca y bien iluminada en el castillo. Las tablas eran largas y espaciosas, con suficiente lugar para papeles y efectos personales, cubiertas con mantelería blanca. Dispusimos de cinco buenas copas. También de escupideras, grisines, agua mineral y servilletas. Además de una luz portátil cada uno.

Catamos 36 vinos en cada uno de los dos primeros días del concurso y 16 vinos el último, junto con una selección de los “campeones mundiales”, que significa que todos los jueces catamos todos los vinos ganadores de medalla de oro en cada una de las cinco categorías y elegimos un ganador para cada categoría. En la categoría de tinto ganó un vino macedonio, en blanco seco uno eslovaco, en blanco dulce uno austriaco, en rosado un vino rumano y en la categoría de espumoso uno de la República Checa.

El presidente del concurso fue mi viejo amigo Klenar Iztok; los enólogos Tatjana Koŝmerl y Matjaž Kovačič (a cargo de todo y un perfeccionista total) fueron los responsables de la organización; el representante de la OIV fue Guido Baldeschi; el de Vinofed Zoltan Zilai. El concurso contó con el patronazgo de la OIV, Vinofed y de la Unión Internacional de Enólogos.

La tableta que utilizamos para las catas funcionó bien, pero era bastante complicada y muy pequeña. Utilizamos un puntero especial con la punta de goma para poder marcar las teclas en la tableta. Cuando habíamos introducido la nota de cada vino, luego debíamos de completar una lista de atributos y características. Nos proporcionaron una lista impresa (la más extensa y detallada que he visto nunca) para ayudarnos a cumplimentar correctamente estas dos tareas.

Entre los atributos figuraban. En la fase visual 5 descriptores para la limpidez, 13 para los matices en vino blanco, 11 para matices en vino rosado y 9 para matices en tintos. 4 para la calidad del carbónico. En cuanto a aromas, había 17 descriptores para vegetal, 16 para floral, 36 para afrutado, 10 para especiado, 11 para balsámico, 12 para empireumático, 8 para animal y 8 para mineral.

Entre las características, había 7 descriptores para acidez, 23 para calidad general, 6 para botrytis, 4 para madurez y 28 para defectos.

Nunca antes, en la historia de la humanidad, ha sido un vino juzgado y analizado tan a fondo. Entre los términos sugeridos estaba “esquisto”, que nunca había utilizado y que aprendí que es material de roca sedimentaria microcristalina o criptocristalina compuesto de dióxido de silicio. Nunca te acostarás sin saber algo nuevo.

Disfrutamos de un programa social encantador. Una comida “al fresco” los dos primeros días en el patio del castillo tras las catas y una comida “gastronómica” el último día en la torre del castillo. La primera noche bajamos del castillo en funicular y toamos un barco para dar una relajante vuelta por el río Ljubljanica. Luego pudimos elegir entre pasar la noche en la ciudad o volver al hotel. Yo opté por la segunda opción y cené fantásticamente en el hotel con otros dos jueces.

El día siguiente, después de la comida, fuimos a visitar los viñedos. Un largo viaje de más de dos horas en autobús nos llevó a Ormož, a la Bodega Ormož, la más grande de Eslovenia. En su origen era de propiedad estatal y ahora es una bodega renovada y modernizada con una inversión de 30 millones de euros por parte de la familia Puklavec, que tomó posesión de ella en 2009. Una intensa visita a la bodega, cata y luego una deliciosa cena en la terraza de otra de las propiedades de los Puklavec: Malek Wine Cottage, con comida tradicional eslovena.

El último día lo tuvimos libre, después de la comida “gastronómica” y la mayoría de jueces ya partieron hacia sus destinos de origen. Yo me quedé, pues mi vuelo salía a la tarde del día siguiente y pasé una fantástica noche con mi viejo amigo y antiguo gerente de Vino Ljubljana hace más de 20 años, Stane Terlep. Hablamos sobre los viejos tiempo y le puse al día de cómo está el concurso en la actualidad. Lo viejo y lo nuevo, la forma más agradable de finalizar la visita.

Fue un concurso excelentemente organizado y bien gestionado, gracias, en buena parte, al perfeccionista Matjaž Kovačič y su gran equipo de trabajo. Es un certamen importante para Eslovenia y el próximo año celebrará su 60 aniversario.

Traducción: Vicent Escamilla.


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