Topic:

¿Cuántos seguidores en Twitter tiene la bodega española más popular en esta red social?

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Bodegas Protos lidera el ranking de popularidad del vino español en Twitter, según un estudio publicado por la consultora especializada en vino, Vinic Consulting. La bodega, que cuenta actualmente con 29.400 seguidores, siempre ha apostado por realizar una estrategia muy afín con su público en sus redes sociales.

“Desde hace 10 años apostamos fuerte por las redes sociales, convirtiéndonos en una de las bodegas pioneras a nivel nacional en trabajarlas de manera profesional, estratégicamente con nuestros objetivos de Marketing y Comunicación, buscando ser un canal de información no solo de Protos, sino del mundo del vino en general”, comenta Fernando Villalba, director de Marketing y Comunicación de Bodegas Protos.

Bodegas BSI “vendimia” cuatro medallas en el Berliner Wine Trophy y Bacchus 2020

 Publicado el por SeVi (colaborador)

 (photo: )

Los resultados de los principales concursos de vinos internacionales sitúan, año tras año, a Bodegas BSI (D.O.P. Jumilla) como una de las bodegas más reconocidas por la calidad de sus vinos. La participación de la bodega en recientes certámenes internacionales, en los que sus vinos se han medido a ciegas con miles de referencias de todo el mundo, se ha saldado con una “vendimia” de cuatro medallas: dos oros en el Berliner Wine Trophy; un Bacchus de Oro y un Bacchus de Plata.

En el certamen Berliner Wine Trophy se hicieron con la medalla de oro Celia Rosé 2019 y el vino Numun Selección 2017, que ha accedido a la medalla de oro antes incluso de comenzar su comercialización, lo que confirma su potencial y lo sitúa entre las mejores referencias vinícolas.

El concurso internacional Berliner Wine Trophy 2020 se celebró en la capital germana del 20 al 23 de febrero. Se trata del certamen vinícola más importante de Alemania (con 7.590 vinos a examen en esta cata de invierno, procedentes de 34 países) y es el mayor con el patrocinio de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIVE). También cuenta con el aval de la Unión Internacional de Enólogos (UIOE).

El jurado de este certamen valoró la juventud y frescura de Celia Rosé 2019, un rosado elaborado con la variedad autóctona de Jumilla: la Monastrell. Muestra un delicado color rosado salmón, con un intenso y elegante aroma floral y sutiles frutos rojos de fresa, mora y cereza. En boca es ligero, muy suave, con sensaciones dulces y una acidez que lo hace muy fresco.

Los catadores del Berliner Wine Trophy 2020 también concedieron una medalla de oro al vino Numun Selección. Un vino criado en barricas de roble francés, donde la autóctona Monastrell se complementa con las variedades bordelesas Petit Verdot y Cabernet Sauvignon para ofrecer un conjunto sutil, complejo y limpio, con recuerdos de frutos rojos maduros y especias. Elegante, bien estructurado, con taninos redondos, goloso, con gran cuerpo y agradable final en boca.

A esas medallas se han sumado las más recientes, obtenidas en el Concurso Internacional de Vinos Bacchus 2020 (del 5 al 9 de marzo en Madrid), el más prestigioso de cuantos se celebran en España, cuyo jurado concedió dos medallas a referencias de la gama de vinos Gémina, elaborados 100% con Monastrell de pie franco, de viñas muy viejas y bajo rendimiento. El jurado de expertos internacionales determinó en estricta cata a ciegas que Gémina Cuvée Selección 2016 era merecedor del codiciado Bacchus de Oro. Por su parte, Gémina Selección Monastrell 2017 conquistó la medalla de plata del certamen.

Gémina Cuvée Selección 2016, ganador de la medalla de oro, se elabora con uvas de Monastrell de viñedos de pie franco, de más de treinta años de antigüedad, con un rendimiento por cepa de menos de un kilo, estrictamente seleccionadas. Tiene una crianza de ocho meses en barricas nuevas de roble americano (66%) y roble francés (33%). El jurado ha destacado la calidad de este vino de Bodegas BSI, que se caracteriza por un color muy intenso, con tonos rojos vivos, aroma profundo de fruta madura, perfectamente conjugado con los que aporta la madera nueva. Especiado y ligeramente tostado. En boca es un vino muy potente, con gran cantidad de sensaciones, con mucho cuerpo y taninos suaves, maduros. Agradable sensación retronasal y persistencia muy larga.

Por su parte, Gémina Selección Monastrell 2017, merecedor de un Bacchus de Plata, con tres meses de crianza en barricas nuevas de roble americano (66%) y francés (33%), presenta un color rojo intenso y brillante. Aromas a fruta madura, que se combinan con los matices del roble, notas especiadas y tostadas. Un Monastrell mediterráneo, potente, pero con taninos aterciopelados y buena carga frutal. Sensación final larga y muy agradable.

Bacchus, organizado por la Unión Española de Catadores (UEC) y avalado por la OIVE y la Federación Mundial de Grandes Concursos de Vinos y Espirituosos (Vinofed), sometió a concurso en su edición de 2020 a 1.578 referencias enológicas internacionales. El jurado de Bacchus lo componen Masters of Wine, prescriptores, periodistas, Masters Sommeliers, enólogos... Su independencia y experiencia avalan las medallas Bacchus, que se convierten en una gran referencia para importadores, distribuidores y consumidor final.

“A través de nuestra gama de vinos Gémina, buscamos ofrecer al consumidor ‘el alma de la Monastrell’. Nacen de cepas de pie franco, son la expresión de la Monastrell pura, sin injertar. Uno de nuestros principales patrimonios vitivinícolas, que estamos empeñados en proteger y poner en valor, pese a sus bajos rendimientos. Reconocimientos como los de Bacchus nos indican que estamos en el buen camino”, manifiesta el director general de Bodegas BSI, Joaquín Hernández.

“Para nosotros es un orgullo que el esfuerzo de nuestros socios viticultores y el que realizamos en bodega se traduzca en que el nombre de los vinos de Jumilla esté entre los mejores del mundo”, concluye Hernández.

Vicente Gandía “actualiza” su gama Sandara con una botella de aluminio de 25 cl

 Publicado el por SeVi (colaborador)

 (photo: )

Después seis años cosechando éxitos, la marca de vinos espumosos de Vicente Gandía se vuelve a reinventar y presenta ahora sus productos en un nuevo envase individual de 250 ml de aluminio. Sandara Blanco y Sandara Rosado serán las dos primeras referencias que se presentarán en este nuevo envase y que se lanzará en los 50 países donde la marca está presente.

Sandara se caracteriza por ser una marca que a través de la innovación consigue llegar a los nuevos consumidores. Javier Gandía (Director General de Bodegas Vicente Gandía) afirma: “La marca fue desarrollada para satisfacer las necesidades de conveniencia de los consumidores que llevan estilos de vida más actuales”. A lo largo de su trayectoria Sandara ha lanzado productos muy vanguardistas como el primer mojito hecho con vino blanco, un Chardonnay con sake importado de Japón o un espumoso con limón.

Tanto el nuevo envase de Sandara, como el tapón, están hechos de aluminio, un material 100% reciclable. Debido al menor peso con respecto al vidrio se reduce el impacto de la huella de carbono en un 35%. El aluminio proporciona comodidad ya que permite enfriar el líquido más rápidamente y lo mantiene frío más tiempo. Además, el formato de botella con cierra de rosca permite abrir y cerrar el envase tantas veces como se necesite, haciendo que se pueda llevar sin necesidad de terminar todo el contenido.

Este envase es irrompible, además lleva un revestimiento interior que protege el contacto del líquido con este material. Al ser opaco protege mejor el sabor ya que no se produce incidencia de luz directa. Esto hace que se alargue la vida útil de Sandara.

El formato individual de 250 ml en botella de aluminio abre un mundo de posibilidades que hasta ahora no estaban permitidas al envase de vidrio como son: chiringuitos de playa o piscinas, actividades al aire libre, festivales de música, etc. Debido a su tamaño y menor peso también es ideal para líneas aéreas, trenes, cruceros, tiendas de conveniencia o mini bar de hoteles.

Familia Torres sigue recuperando la viticultura ancestral en la D.O.P. Penedès como estrategia de adaptación al cambio climático

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Barraca de viña. Foto: Jordi Elías. (photo: )

Barraca de viña. Foto: Jordi Elías.

Familia Torres ha iniciado un proyecto de viticultura ancestral en Alts d’Ancosa, dentro de la D.O.P. Penedès, con el objetivo de recuperar paisajes de viña históricos y fincas heroicas de montaña y a la vez adaptarse al cambio climático. La bodega familiar, que este año celebra su 150 aniversario, ha empezado a plantar cepas en antiguos bancales sobre márgenes de piedra seca, que está reconstruyendo, de una pequeña finca en propiedad ubicada en el paraje de Las Escostes, en el término municipal de La Llacuna, en la comarca de la Anoia.  

Este viñedo, que se destinará exclusivamente al cultivo de la Forcada, variedad ancestral de uva blanca recuperada por Familia Torres, está situado a una altura de 700 metros en su punto más alto, con orientación sur, y coronado por una barraca de viña bien conservada. Es una finca muy especial ya que hay 25 bancales consecutivos con muros de piedra seca; los primeros, que aún se cultivaban, se han replantado con cepas de forcada en vaso tradicional, conservando los olivos propios del paisaje mediterráneo y restaurando los márgenes, mientras que los bancales superiores se irán reconstruyendo gradualmente dentro de este proyecto que podría estar listo en tres años. 

Plantación. FOTO: Jordi Elías.

Plantación. FOTO: Jordi Elías.

 

Con la llegada de la filoxera a finales del siglo XIX, y la posterior mecanización de los campos de cultivo, las laderas abancaladas de viñedo, como las de Les Escostes, se fueron abandonando por la dificultad que suponía acceder a ellas y cultivarlas. Aunque los bosques han colonizado ahora muchos de estos bancales, todavía son visibles las huellas de una viticultura ancestral, con los márgenes y muros de piedra seca que han sobrevivido al paso del tiempo.

Según Miguel Torres Maczassek, director general y quinta generación de la Familia Torres: “Con esta nueva plantación en Les Escostes, queremos recuperar una viña histórica y singular y contribuir a preservar los paisajes y también el patrimonio rural de Catalunya, con los márgenes de piedra seca tradicionales de los cultivos de nuestros antepasados. Al mismo tiempo, queremos buscar los límites de la variedad ancestral forcada, que ya es de maduración tardía, plantándola a mayor altura para compensar los efectos del aumento de las temperaturas”.

La finca de Les Escostes reúne las condiciones óptimas para el cultivo de la vid. Los suelos calcáreos son de textura franca, con un contenido moderado de materia orgánica y moderada capacidad de retención de agua que permite el buen desarrollo de las cepas. El clima es mediterráneo continental y destaca por la acumulación de lluvias durante la primavera y otoño. Además, la altitud de la finca proporciona una amplitud térmica durante el periodo estival que favorece la maduración gradual de la uva.

Como hace con sus fincas más emblemáticas, Familia Torres trabaja la tierra preservando el paisaje, respetando el medio ambiente y fomentando la biodiversidad y concibe este viñedo como un ecosistema, donde conviven en harmonía la labor humana, la viticultura y la naturaleza. Las cepas plantadas en vaso se cultivarán siguiendo los preceptos de la viticultura ecológica y se cosecharán a mano, disminuyendo el uso de maquinaria, que a su vez permitirá reducir las emisiones de CO2. También se han instalado cajas nido en los arboles de los alrededores para favorecer la reproducción de aves y murciélagos.

Forcada es una variedad blanca ancestral autorizada por la D.O.P. Penedès, que recuperó Familia Torres dentro del proyecto de recuperación de variedades prefiloxéricas iniciado hace más de treinta años. Es la única variedad blanca, de las más de cincuenta recuperadas, que por ahora reúne las aptitudes para elaborar grandes vinos y hacer frente al cambio climático, ya que se trata de una variedad de ciclo largo, que madura lentamente y mantiene una marcada acidez. Actualmente, está plantada en la finca de Mas Palau, en Santa Maria de Miralles, a una altitud de 550 metros, de donde se obtiene una pequeña producción destinada a la alta restauración.

La Rioja Alta fomenta la biodiversidad de insectos y arácnidos beneficiosos para el viñedo

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Uno de los

Uno de los "albergues" para microfauna instalados.

El grupo bodeguero La Rioja Alta ha comenzado a instalar en sus viñas albergues destinados a cobijar insectos y arácnidos beneficiosos para el cuidado de las cepas. Estas instalaciones, que la bodega irá situando progresivamente en sus fincas, permitirán el cobijo de microfauna “aliada” que, en palabras de Roberto Frías, Director de la Sección Agrícola de La Rioja Alta, “nos ayudarán a realizar una defensa fitosanitaria muy selectiva y, sobre todo, muy respetuosa con el medio ambiente, así como a incrementar la biodiversidad de nuestros viñedos”.

En este sentido, Frías ha destacado que “hay especies, como las mariquitas, que son indicadores de una buena calidad ambiental en las viñas y debemos preservarlas asegurando su proliferación ya que, sobre todo, en su estado juvenil de larva depredan con voracidad extrema pulgones, ácaros y cochinillas, la mayoría de ellos perjudiciales para el viñedo y otros cultivos”. “Además”, prosigue, “otras especies interesantes a las que pretendemos favorecer son tijeretas, arácnidos, crisopas y avispillas que pueden depredar sobre trips, ácaros, polilla del racimo y piral”. “Podemos considerarlas a todas” continúa Frías “auténticos insecticidas biológicos que nos ayudarán a continuar limitando al máximo el uso de productos químicos, uno de nuestros grandes objetivos”.

Esta iniciativa se incorpora a la amplia batería de medidas medioambientales que el grupo bodeguero La Rioja Alta lleva implementando desde hace décadas tanto en sus instalaciones como en las casi 700 ha de viñedos plantados que actualmente dispone entre sus cuatro bodegas, gestionadas mediante viticultura integrada. Destaca, por ejemplo, la apuesta por energías limpias como la solar, la eólica o la biomasa, la reutilización del agua de las bodegas, la decisión de destinar 16 hectáreas de viñedos a la viticultura 100% ecológica, el empleo de alternativas biotecnológicas para el control de plagas, el mantenimiento con cubierta vegetal de más del 30% de la superficie total del viñedo así como programas de I+D+i que han permitido apostar por la fertirrigación en las viñas de la bodega gallega Lagar de Cervera.