El Campus de Huesca debatió sobre la revolución del material vegetal en viticultura

 Publicado el Por SeVi

La recuperación de variedades locales, la introducción de otras nuevas, o la extensión de prácticas más respetuosas con el medio ambiente en el cultivo de la vid y en la elaboración del vino, fueron algunos de los aspectos que se abordaron los pasados días 23 y 24 de mayo en el curso sobre “La revolución del material vegetal en viticultura”, organizado por la Escuela Politécnica Superior del Campus de Huesca, organizadas por la Universidad de Zaragoza (UZ), en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

En estas jornadas, coordinadas por José Casanova y Pablo Martín, profesores del campus oscense participaron especialistas de Universidades y centros de investigación, así como de otras instituciones públicas, junto con profesionales de bodegas y empresas del sector, procedentes de España, Francia, Alemania e Italia.

Según explicaron los organizadores en un amplio resumen de prensa, en los últimos años el consumidor ha introducido nuevos condicionantes a las bodegas. La puesta en valor de las variedades ligadas al territorio o el respeto por el medio ambiente y, por tanto, la optimización en el uso de fitosanitarios, han pasado a ocupar una posición preponderante entre los factores de decisión de compra de los vinos.

Por otra parte, añadieron, las nuevas técnicas de mejora vegetal están modificando las características tanto de los viñedos, como de los vinos y obligan a replantear las técnicas de cultivo y elaboración.

Con estos condicionantes, el curso se propuso ser un punto de encuentro en estos tiempos de cambio para dar a conocer no solo las nuevas variedades y patrones resistentes a enfermedades, sino también para poner en valor las variedades locales y las estrategias que permiten cumplir los objetivos del productor y del consumidor.

Las jornadas fueron inauguradas por Alfredo Serreta, profesor del Campus y director de la sede UIMP-Pirineos. Los promotores de este encuentro señalaron que el ámbito de las variedades de vid está siendo uno de los más dinámicos en un momento, como el actual, en el que el mercado del vino esté cambiando a gran velocidad.

Por un lado, explicaron, se aprecia un cierto cansancio al consumir un grupo reducido de variedades. Mientras, el sector productor y los investigadores recuperan otras más antiguas, que vuelven a ocupar espacios en el mercado, ofreciendo diversidad y calidad. Y, por otro, comienzan a comercializarse otras variedades, resistentes a enfermedades tradicionales como el oídio y el mildiu.

Precisamente, la ponencia inicial disertó sobre las variedades tradicionales y sobre las nuevas variedades resistentes y el necesario diálogo que debe existir entre empresa y Administración. Participaron Félix Cibriaín, técnico de Viticultura de la Estación de Viticultura y Enología del Gobierno de Navarra (EVENA), y José María Ayuso, director de Viticultura y Proyectos de Viñas del Vero, del Grupo González-Byass.

Variedades y enfermedades

Una de las ponencias, en la que participó Miguel Tubio, director de Viticultura de Bodegas Martín Códax, trató sobre el manejo de variedades en zonas de alta presión de enfermedad, como es la viticultura atlántica, caracterizada por un nivel de precipitación elevada, temperaturas suaves, con altos niveles de humedad relativa y su máxima expresión se encuentra en la D.O. Rías Baixas.

En este contexto particular, el manejo de enfermedades fúngicas y especialmente mildiu (Plasmopara viticola) es estratégico en la sostenibilidad del cultivo. En concreto, en esta ponencia se presentó la problemática general de estas regiones, y las distintas soluciones actuales y futuras desde un enfoque práctico desarrollado en Martín Códax en los últimos años.

En otra ponencia se trató sobre la resistencia a enfermedades de las variedades cultivadas en España. Así, se disertó sobre la Colección de Vides de El Encín, donde se estudió la resistencia a oídio (Erysiphe necator) y mildiu (Plasmopara viticola) de 156 variedades de vid cultivadas en España, con la presentación de Félix Cabello, director de la citada Colección del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA).

La respuesta de la planta a las enfermedades se evaluó en racimo y hoja, siguiendo los descriptores oficiales de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). La infección se produjo en condiciones naturales para ambas enfermedades, dándose las condiciones óptimas para el desarrollo de estas. El grado de resistencia a oídio lo mostraron 82 variedades y el caso de mildiu otras 5 variedades. Este estudio proporciona información fundamental para una programación sostenible y económica de los tratamientos fitosanitarios.

Otra de las ponencias disertó sobre la recuperación de las variedades ancestrales catalanas. Desde 1983 la familia Torres está inmersa en la recuperación de variedades ancestrales catalanas, con el objetivo de recuperar el patrimonio histórico y poner en valor las variedades más adaptadas al clima mediterráneo, según señaló la ponente Mireia Torres, directora de I+D+i de la bodega catalana y directora de bodega de Jean Leon.

El proyecto para cada variedad consiste en la localización, identificación, saneamiento mediante técnicas de cultivo in vitro, multiplicación mediante cultivo hidropónico, plantación en diferentes zonas climáticas y seguimiento de la calidad de la uva y vinos resultantes. En la actualidad ya hay 8 variedades que han sido aceptadas por el Ministerio de Agricultura en el Registro de variedades comerciales y que fueron presentadas en esta jornada.

Las enfermedades fúngicas de la madera de la vid fueron objeto de análisis respecto a las interacciones entre el material vegetal y los patógenos asociados por parte de Josep Armengol, catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) e Investigador del Instituto Agroforestal Mediterráneo (IAM). En los últimos años, este tipo de enfermedades han surgido como una amenaza para la producción de este cultivo en todo el mundo, causando graves pérdidas económicas para la industria vitivinícola.

Entre los agentes causales se encuentran tanto hongos del suelo, como hongos que afectan a la parte aérea. En la ponencia se describieron estos patógenos y sus interacciones con el material vegetal (variedades y patrones). La comprensión de los procesos de infección de las plantas y de cómo éstas se enfrentan a este importante estrés biótico, se considera fundamental para la evaluación de colecciones de germoplasma de vid y para la futura selección de variedades y patrones tolerantes.

Viticultura ecológica

En el plano internacional, una de las ponencias presentada por Hernán Ojeda, director de las Unidades Experimentales de Pech Rouge y Vassal, del INRA (Francia) entró a analizar y debatir el Plan Ecophyto, que contempla la reducción a la mitad del uso de pesticidas en agricultura en general y de la viticultura en particular hacia el año 2025.

Así, se señaló que las viticulturas orgánicas y biodinámicas ya han mostrado sus límites y estos objetivos serán difícilmente alcanzables sin la utilización de variedades resistentes a las principales enfermedades fúngicas. En este contexto, Ojeda señaló que el Instituto Francés de Investigación Agraria y las instituciones técnicas asociadas, está trabajando activamente para proponer al sector vitivinícola variedades de vid resistentes a corto y mediano plazo.

Estas variedades permitirán a los productores realizar una viticultura más benéfica para el medioambiente, con una economía importante en términos de uso de agroquímicos y de costos de producción. Al respecto, se explicaron las diferentes vías seguidas para la obtención de variedades de vid resistentes en el contexto científico francés.

Por su parte, desde el año 1998 en Italia se ha desarrollado un programa de mejora genética de la vid con objeto de obtener nuevas variedades resistentes al oídio y al mildiu, según señalo Eugenio Sartori, miembro de la Academia Italiana de la Vid y del Vino y director general de VCR.

En el año 2015, 10 nuevas variedades de vid fueron inscritas en el Catálogo Nacional italiano. Estas nuevas variedades permiten disminuir los costes al menos en un 80% con respecto a lo que son las prácticas habituales de tratamientos fitosanitarios en un viñedo. Para los viticultores significa un ahorro de tratamientos, mientras que sus vinos se caracterizan por un perfil enológico comparable a los derivados de sus parentales.

La introducción de variedades resistentes se consideró que puede conllevar ventajas también desde el punto de vista de consumo, ya que conocer que el vino se produce en viñedos altamente sostenibles y con escasos tratamientos fitosanitarios conducirá al consumidor a un acercamiento más sereno y consciente a esta bebida, según indicó la ponente Leonor Ruiz, miembro del equipo de Viticultura y Enología del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA).

Al respecto, uno de los grandes retos dentro de los programas de mejora de la vid es la obtención de variedades tolerantes al oídio y al mildiu que permitan una viticultura más sostenible.

La selección de variedades tolerantes a estas enfermedades permitirá reducir el número de tratamientos con fungicidas y obtener un producto más saludable y respetuoso con el medio ambiente, además de abaratar los costes del cultivo, manteniendo la tipicidad de los vinos de la variedad a mejorar o bien introduciendo en el mercado variedades con características totalmente novedosas.

La existencia de fuentes naturales de resistencia a estas enfermedades dentro del género Vitis, permite introducir estas resistencias en la especie Vitis vinifera mediante cruzamientos dirigidos. En la ponencia “Nuevos patrones en Viticultura” participó Lucio Brancadoro, profesor del Departamento de Ciencias Agrarias y Ambientales de la Universidad de Milán.

Los viticultores conocen que la viabilidad de una nueva plantación depende en gran medida de la elección del portainjerto. Sin embargo, a menudo asistimos a actuaciones que parecen dictadas, en el mejor de los casos, como efecto de elecciones casuales o de sugerencias procedentes de otros entornos. Esta forma de actuar se interpreta como una infravaloración del efecto del portainjerto en las prestaciones productivas y cualitativas del nuevo viñedo.

La exigencia de obrar en un nuevo contexto productivo, y la necesidad de realizar una viticultura más sostenible, han facilitado, precisamente, el estudio de las posibilidades de desarrollo de portainjertos más adecuados a las necesidades actuales de la viticultura.

Normativa varietal

La normativa española, referente al registro de variedades vegetales, se encuentra recogida en el Real Decreto 170/2011, por el que se aprueba el Reglamento general del registro de variedades comerciales. Sobre ella disertó María Victoria Colombo, jefa de Área de Plantas de Vivero del Mapama, quien añadió que la normativa española es fiel reflejo de la reglamentación europea, y se enmarca en los acuerdos adoptados en la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones vegetales, UPOV.

El principio básico del registro es la determinación de que una variedad es distinta, homogénea y estable, mediante el estudio de caracteres fenotípicos acordados en protocolos revisados a nivel internacional. En el caso de especies de gran tradición de cultivo, como es la vid, cobra especial interés la ordenación del empleo de sinonimias.

En este sentido, la enóloga Sonka Kanthak, licenciada en Ciencias Agrarias y especialista en Viticultura Ecológica en Ecovin, puso sobre la mesa en otra ponencia las experiencias con variedades resistentes a hongos de PIWI International, una asociación enfocada al apoyo de este tipo de variedades, en la viticultura ecológica en Europa Central.

Desde su fundación, en el año 2000, PIWI International ha crecido de forma ininterrumpida y, actualmente cuenta, con más de 350 miembros en 17 países diferentes de Europa y Norteamérica. En su labor fomenta, precisamente, la recogida e intercambio de información entre institutos de investigación, viticultores y obtentores de variedades resistentes a hongos.

La principal ventaja de estas variedades resistentes radica en que crecen adecuadamente bajo programas de uso restringido de fitosanitarios y la producción ecológica. En la ponencia se discutieron las características en la vitivinicultura asociadas a las variedades PIWI cultivadas en Europa central

Finalmente, en la conclusión del curso, patrocinado por la Diputación Provincial de Huesca y el Gobierno de Aragón, el enólogo Antonio Palacios realizó una cata dirigida de vinos de variedades tradicionales, locales y minoritarias, así como de las nuevas variedades resistentes a las enfermedades fúngicas de la madera, que aún se están en fase de desarrollo.

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