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Alvear PX Solera 1927, 98 puntos Parker

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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El prestigioso crítico Robert Parker, que aún sigue catando personalmente algunos vinos comercializados en EE.UU., ha puntuado con 98 puntos el buque insignia de la bodega Alvear, en lo que a vinos dulces se refiere, su Pedro Ximénez Solera 1927.

El clásico de la bodega cordobesa es un vino que cuenta con una extraordinaria calidad, siendo el referente de su tipo no sólo en España sino en todo el mundo.

Elaborado a partir de la uva que lleva su mismo nombre, pedro ximénez, se somete a una elaboración exclusiva y artesanal que Bodegas Alvear domina desde hace casi tres siglos.

Según sus propias palabras, el Pedro Ximénez Solera1927 es “un vino de color ambar oscuro, con notas de higos, toffee, sirope de caramelo, miel y café. Es denso, dulce, intenso y goloso con una increíblemente untosa textura. Un vino para disfrutar tranquilamente después de una buena comida.” (Robert Parker, 30 de noviembre de 2015)

No es la primera vez que Robert Parker se ve seducido por los vinos de Alvear, no en vano en noviembre de 2013 puntuó con 100 puntos, la máxima puntuación, su Pedro Ximénez de Añada 2011.

De hecho, la nueva añada de dicho vino, 2014, ha sido puntuada esta vez con 96 puntos.

En su trayectoria profesional como crítico de vino, Robert Parker ha puntuado 25 vinos de la bodega por encima de 90 puntos.

Llega al mercado La Guita en Rama, la versión más pura de La Guita

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Botella de La Guita en Rama – Saca de octubre 2015. (photo: )

Botella de La Guita en Rama – Saca de octubre 2015.

La prestigiosa bodega sanluqueña La Guita, propiedad de José Estévez, S.A., ha lanzado al mercado La Guita en Rama. Fruto de una selección especial de botas de las dos bodegas que La Guita tiene en Sanlúcar de Barrameda: Misericordia y Pago Sanlúcar Viejo, La Guita en Rama es una manzanilla que presenta toda la calidad y expresión de las mejores soleras de La Guita.

La Guita en Rama es una manzanilla que es un tesoro. Tesoro con el que La Guita quiere hacer un homenaje a Sanlúcar, tierra de otros grandes tesoros que se enorgullece profundamente de poder representar en la etiqueta. Por ello, en las diferentes sacas de La Guita en Rama, se ira ilustrando diferentes obras, monumentos, rincones y, en definitiva, tesoros de Sanlúcar. En esta primera saca, correspondiente a octubre de 2015, la etiqueta muestra la Portada del Antiguo Hospital de la Santa Misericordia del S. XVI, actual bodega de La Guita en el barrio alto sanluqueño.

De gran pureza, sin filtros, La Guita en Rama muestra de forma directa y expresiva la calidad de las soleras de La Guita. Al igual que en La Guita, toda la uva utilizada en su elaboración es 100% sanluqueña, principalmente del Pago de Miraflores, uno de los más emblemáticos de Sanlúcar. Seleccionada para ser embotellada directamente de la bota,  tan solo se somete a un leve filtrado para evitar impurezas. Un vino único, de color amarillo pajizo pálido, con un intenso aroma salino y delicadas notas de levaduras. En boca resalta la almendra tostada con un fondo de manzana madura. Un sabor crujiente y mineral que permanece.

La Guita en Rama es un proyecto con un concepto exclusivo y una producción limitada. Ya está disponible la primera de muchas sacas, en la tienda online de José Estévez en www.grupoestevez.com y www.laguita.com

Cata de vinos chilenos de autor: Acróbata, Vultur y Casa Bauzá

 Publicado el por Vicent Escamilla (colaborador)

Los tres vinos de la cata oficial, junto con el blanco que se sirvió de cortesía antes de la misma. (photo: )

Los tres vinos de la cata oficial, junto con el blanco que se sirvió de cortesía antes de la misma.

Retomamos la serie de catas de vinos chilenos con la crónica de la cata que organizó Espacio 40-Vinosdechile.es el pasado 27 de noviembre con algunas novedades de tres bodegas “boutique”, adscritas al interesantísimo Movimiento de Viñateros Independientes (Movi), del que hemos dado cuenta en repetidas ocasiones.

Abrió la cata el tinto Acróbata 2012, de Acrobat Wines, una aventura de Jaime Roselló y Patrick Valette. El vino que catamos es un coupage de 69% Cabernet Sauvignon, 26% Carménère y 5% Syrah. Acróbata 2012 se muestra de un intenso color rojo picota, con ribetes todavía amoratados. De capa alta. Intenso también en nariz, despliega primero un abanico de aromas florales, que dejan paso a una agradable tierra húmeda y fruta negra (moras). No esconde la mineralidad. Al oxigenar aparecen ricas notas de pimiento rojo asado. Goloso. En boca, el vino mantiene una buena acidez (no excesiva), que hace que tenga un paso fácil, fresco. Un vino donde el carácter chileno es muy identificable.

Seguimos con Vultur 2012, un monovarietal 100% Petite Syrah (Durif), elaborado por Vultur Wines y que probamos en primicia para España. De color todavía más subido que el anterior, también con notas azuladas de juventud y viveza. Una nariz compleja. Destacamos sus notas minerales, terrosas, de cenizas y especias, muy bien ensambladas con una sección frutal que correspondería con las compotas, de mora, de ciruela roja y vainillas finas. Una acidez muy viva y un tanino marcado pero elegante que deja una boca fresca. Más largo que el anterior y con una evolución en copa muy interesante.

La cata (oficial) la cerró el Casa Bauzá 2011 (Carménère, Syrah y Cabernet Sauvignon). Viste en tonos más evolucionados que los anteriores, con ribete tendiendo al rubí. Ya a copa aparecen unas frutas muy bien maduradas que identificamos con frutos negros, moras y ciruelas negras en mermelada y que combinan muy bien con las notas que le aporta su crianza, con especias como la pimienta y el clavo, algo de canela, tabaco rubio y un punto de mineral (grafito) que hace salivar. Al mover la copa, todo ello se confirma y aparecen con más claridad los ahumados y algo de pasta de aceituna negra. En boca muestra una acidez muy equilibrada y un tanino presente pero agradable. Un vino complejo, largo que deja recuerdos de frutas y especias.

La cata (no oficial) siguió con alguna botella de la casa Gillmore, que sacó José Antonio Ruiz, de Espacio 40-vinosdechile.es, pero eso debe ser objeto de otra crónica.

 

 

La Plataforma Tecnológica del Vino pedirá estar en el órgano consultivo de la OIVE y afronta 2016 con miras a Europa

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Junta Directiva de la PTV. (photo: )

Junta Directiva de la PTV.

En el marco de su 10ª Junta Directiva celebrada el pasado 2 de diciembre en el Real Jardín Botánico de Madrid, la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV) ha hecho balance del año 2015 con datos más que positivos. Tras 5 años abanderando la Innovación del sector del vino, la PTV consolida su actividad gracias a su reconocimiento ante el sector y la propia Administración pública. Este crecimiento ha sido posible gracias a las 127 entidades que ya forman parte de la PTV y que apuestan por la I+D como motor de competitividad de la producción vitivinícola.

Además, la asociación avanza a paso firme en su 2º Plan Estratégico de Innovación 2014-2016 con 42 proyectos de I+D+i aprobados y aproximadamente 41M€ de financiación total conseguida.

La comunicación de la Innovación ha sido otra clara apuesta durante este año 2015, habiendo colaborado en tareas de difusión de resultados, en un total de 7 proyectos de I+D+i. Además, los miembros de la Junta Directiva aprobaban ayer un nuevo servicio de difusión y comunicación de la Innovación, que se pondrá en marcha el próximo año 2016.

Por otro lado, 2016 se presenta como un año repleto de retos y objetivos, con la mirada puesta fundamentalmente en Europa. Así, se abordará la proyección internacional de la PTV, apostando por su participación en proyectos europeos, que permitan crear nuevas alianzas y aunar fuerzas en aspectos relacionados con la I+D+i del sector del vino a nivel internacional.

En el panorama nacional, la Junta Directiva acordó solicitar formalmente a la Interprofesional del Vino Español (OIVE) formar parte de su órgano consultivo, de cara a canalizar acciones de I+D+i estratégicas para el conjunto del sector español vitivinícola.

Encaminado hacia este mismo objetivo, se trabajará en una actualización de la Agenda Estratégica de Innovación del sector del Vino que, tras 3 años desde su redacción, reflejará las nuevas líneas de actuación a afrontar por el sector en 2016-2017 en materia de I+D+i

La Junta Directiva, presidida por Fernando Pozo, tuvo lugar en el Invernadero de los Bonsáis del Real Jardín Botánico de Madrid. Tras la reunión, los asistentes pudieron disfrutar de una visita guiada a la exposición “La Vid, el Vino y el CSIC”, de la mano de Alfonso Carrascosa, comisario de la muestra.

La exposición, patrocinada por la PTV, entre otras entidades, estará abierta al público hasta finales de año y realiza un recorrido por la investigación realizada en el CSIC sobre vid y vino, en todos los ámbitos científicos de la institución.

Cepas recuperadas del olvido

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Racimos de la variedad Querol. FOTO: Jordi Elias.  (photo: jordielias@jordielias.net)

Racimos de la variedad Querol. FOTO: Jordi Elias.

Bodegas Torres destina cada año más de un millón de euros en proyectos de I+D+i en el ámbito del medioambiente, la enología y la viticultura. Una de las principales líneas de investigación, en la que lleva trabajando más de tres décadas, es la recuperación de variedades ancestrales que se cultivaban antes de la llegada de la filoxera a finales del s. XIX. La determinación de la familia Torres por recuperar el patrimonio vinícola, que inició Miguel A. Torres y está impulsando con fuerza la quinta generación,  les ha llevado a rastrear y dar vida a 40 variedades de uva catalanas que se creían extinguidas. 

Para Miguel Torres Maczassek, director general de Bodegas Torres: “Recuperar variedades ancestrales es un proceso lento y largo que requiere mucha paciencia y horas de experimentación y el buen hacer de un gran equipo de profesionales. Este trabajo está a medio camino entre la viticultura y la arqueología y nos ayuda a entender mejor la riqueza de variedades de vid cultivadas antes de que la filoxera arrasara los viñedos”. Y añade: “Volviendo al pasado y recuperando las variedades que utilizaban nuestros bisabuelos, podemos mirar hacia el futuro y encontrar esa autenticidad que dará lugar a vinos únicos, muy especiales e irreplicables en el resto del mundo”.

Pero no todas las variedades recuperadas tienen el potencial para elaborar grandes vinos. De hecho, de las 40 variedades, solo 7 muestran en estos momentos interés enológico, aunque muchas otras están siendo estudiadas. Destacan Querol y Garró, que se utilizan en el cupaje de Grans Muralles, y Selma Blanca, la primera variedad blanca recuperada del Penedès. También hay otras dos variedades tintas, Moneu y Gonfaus, que tienen la particularidad de ser muy resistentes a las altas temperaturas y a la sequía, lo que las hace especialmente interesantes para afrontar el cambio climático.

Garró fue la primera variedad recuperada por Bodegas Torres y fue localizada por primera vez en las terrazas del Garraf a mediados de los años 80, aunque años más tarde, se encontró la misma variedad en otras zonas como Tremp, Porrera, Cervera, Vallgorguina o Batea. Se trata de una variedad de baja productividad y maduración tardía, que aporta una gran complejidad aromática. Querol fue localizada diez años más tarde, en 1998, en la población de la que tomó su nombre, a 40 km al noreste de Vilafranca. Es una de las pocas variedades conocidas que es del todo femenina; su flor no es hermafrodita, como ocurre en la mayoría de cepas viníferas, sino femenina. Esta característica se refleja en el menor tamaño de sus bayas y en sus cualidades organolépticas, resultando en vinos intensos y frutales. Ambas variedades se cultivan en la finca de Grans Muralles, en la Conca de Barberà.

Querol es una vinífera totalmente femenina, lo que se refleja en el tamaño de sus bayas y sus cualidades. FOTO: J. Elias.

Querol es una vinífera totalmente femenina, lo que se refleja en el tamaño de sus bayas y sus cualidades. FOTO: J. Elias.

En 1998, también fueron localizadas las variedades Moneu y Gonfaus; la primera se encontró cerca de Querol, pero no el pueblo del Penedès sino del Alt Camp, en Tarragona, mientras que la segunda proviene de Sta. Eulàlia de Puig Oriol, en la zona del Lluçanès, en la comarca de Osona. Ambas variedades son muy resistentes a la sequía. Gonfaus es, además, poco productiva y probablemente se trate de otra variedad femenina, según el departamento de viticultura de Bodegas Torres. Ambas variedades se han plantado recientemente en la finca de L’Aranyó de Bodegas Torres, en Borges Blanques, en el corazón de la comarca leridana de Les Garrigues, porque es donde expresan su mayor potencial: en climas áridos y en condiciones extremas.

Racimo de Gonfaus. FOTO: Jordi Elias.

Racimo de Gonfaus. FOTO: Jordi Elias.

Moneu. FOTO: J. E.

Moneu. FOTO: J. E.

En el año 2000, le llegó el turno a Selma Blanca. Fue localizada por los viticultores de Bodegas Torres en la finca de Aiguaviva, en el Massís del Montmell, en el Penedès. En 2014, volvió a ser introducida de manera extensiva en el mismo lugar donde se encontró. Su nombre hace referencia a un pueblo abandonado en las montañas del Penedès, a poca distancia de Aiguaviva. Los vinos de esta variedad tienen matices vegetales y ligeramente especiados; en boca tienen nervio y acidez y un postgusto largo de fruta.

Selma. FOTO: J. E.

Selma. FOTO: J. E.

Metodología científica y rigurosa

Para recuperar variedades ancestrales, Bodegas Torres sigue una metodología científica y rigurosa mediante el uso de técnicas innovadoras, que consta de cinco fases; la búsqueda de viejas cepas de uva no reconocibles a través de anuncios en la prensa local; la identificación y categorización de la variedad mediante la observación ampelográfica y un análisis de ADN; la valoración del potencial enológico y la calidad organoléptica de la variedad microvinificada; el saneamiento de la planta para librarla de virus y la reproducción in vitro y, finalmente, la adaptación al campo con pruebas piloto.

Reproducción in vitro de variedades ancestrales recuperadas por Bodegas Torres. FOTO: J. Elias.

Reproducción in vitro de variedades ancestrales recuperadas por Bodegas Torres. FOTO: J. Elias.

La quinta generación de la familia Torres, con Miguel Torres como director general y Mireia Torres como directora de I+D+i, ha intensificado los esfuerzos para continuar recuperando variedades ancestrales, no solo de Catalunya sino también de otras zonas vinícolas como Rioja, Rueda, Ribera del Duero y Rias Baixas. Una de las últimas novedades ha sido la puesta en marcha de una bodega de microvinificaciones en Pacs del Penedès para centralizar y ahondar en el estudio de estas variedades ancestrales, además de otros proyectos de I+D+i.