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Hermanados por el mayor viñedo del mundo: yo soy enoturismo de España

 Publicado el por José Antonio Vidal (AEE) (colaborador)

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Un mes de confinamiento ha sido suficiente para tomar consciencia de que en el pasado (sí, hace tan solo un mes…) no estaba contemplado, ni lo que entonces se consideraba el presente, ni por supuesto el futuro de nuestro enoTurismo, como demostraron los pingües resultados obtenidos.

Se vivió en una etapa fundamentalmente analógica (aún de aprendizaje en transformación digital), y en la que, durante demasiado tiempo, fueron ignorados valores humanos fundamentales en aras de una productividad y consumismo contra natura

Solo aquellos que trabajaron con enfoque transcendente, ‘pre-ocupándose’ por el estudio de escenarios atemporales en los que imperaran valores como la responsabilidad social corporativa, la sostenibilidad-economía circular y la comunicación también en digital, cuentan ahora con una posición de privilegio para encarar la Nueva Era con el know-how y expertise adquiridos.

La Asociación Española de Enoturismo (AEE) (único organismo que integra a entidades privadas que conforman la cadena de valor empresarial del sector enoturístico español), considerando la situación preocupante también por sus consecuencias económicas y de empleo, sugiere al propio sector, a las administraciones públicas y medios de comunicación, transmitir mensajes en positivo, con el fin de contrarrestar en lo posible su impacto en el sector enoturístico español.

Toda crisis es una oportunidad de cambio. Colaboremos entre todos para orientar este cambio hacia nuevos paradigmas.

Para afrontar con éxito la entrada en la Nueva Era, será necesario que todos los implicados (establecimientos, stakeholders y asociaciones sectoriales), estemos trabajando ya en la nueva estrategia de comunicación y de marketing (Tourism Intelligence), en la que más que nunca será necesaria la creatividad: innovación, innovación y más innovación hasta reinventarnos desde los sarmientos, desde las mismas raíces...

En momentos como este, los enoturistas están deseando saber en qué estamos trabajando para sorprenderles, y la herramienta está en el entorno digital.

 

Unidos para ganar la unidad

Welcome ‘coopetitiveness’

 

En AEE trabajamos siempre en la elaboración de propuestas y medidas que ofrecemos como sugerencias al sector para su implementación (proactividad).

 

Ante una situación compleja como la actual, si de verdad se quiere entrar en la Nueva Era renovados y ser alguien en el concierto del enoturismo español e internacional, será necesario sumar, alimentando el compromiso de unidad: basta ya de vernos como competidores y mirémonos a los ojos para convertirnos en coOpetidores (competir, sí, pero desde la cooperación), poniendo entre todos, los medios que nos permitan prepararnos para un “Nuevo Enoturismo de España”.

 

La CooPETIVIDAD nos enseñará a ADAPTARNOS a la NUEVA ERA DIGITAL

#YoSoyEnoturismodeEspana

 

Y para ello, nada mejor que predicar con el ejemplo:

Acorde con las acciones estratégicas que imperan en estos momentos, en las que la comunicación online, ahora más que nunca, adquiere importancia capital, AEE, con el objetivo de generar e-commerce, lanzó a través de sus redes sociales corporativas, la Campaña ‘Bienvenidos a los enotours virtuales por el enoturismo de España’  y que tendrá vigencia mientras no esté permitido viajar.

Y a partir del lunes 27 de abril, AEE pondrá en marcha la Campaña ‘YO SOY ENOTURISMO DE ESPAÑA’ (#YoSoyEnoturismodeEspana -sin ñ-).

Esta inédita acción promocional (AEE desde su creación en 2016 ha sido y es pionera en innovación en el sector), consiste en el hermanamiento entre los diferentes actores enoturísticos ubicados en diferentes Comunidades Autónomas, haciéndose seguidores unos de otros en las redes sociales, con el fin de mostrarse apoyos, recomendaciones y prescripciones mutuas a través de retweets, ‘Me Gusta’, etc.

La Campaña tendrá una duración de siete meses (desde el lunes 27 de abril hasta el 6 de diciembre de 2020) y estará abierta a toda la cadena de valor enoturística española: bodegas, D.O.s, “enoteles”, museos, restauración, asociaciones, monumentos, intermediación turística, stakeholders y demás oferta de ocio relacionada con la cultura del vino, incluyendo, además, el enoturismo urbano.

Su enfoque de promoción a nivel interno, nacional, sin duda afianzará el sector para, en el momento preciso, saltar a mercados internacionales como Marca-País, ésta vez más y mejor profesionalizados.

Protocolo de actuación: AEE irá comunicando en tiempo y forma los hermanamientos correspondientes entre CC.AA., de tal modo que a 6 de diciembre ya se habrán hermanado entre todas ellas.

Compromiso político con el sector

En nuestros anteriores comunicados, instamos al Gobierno central a situar a las empresas en el centro de las medidas de recuperación, ya que de ellas depende la actividad económica y el empleo. Las pymes y los autónomos de nuestros servicios enoturísticos auxiliares, el colectivo más numeroso y también más vulnerable, deben recibir una atención especial.

Señores y señoras políticos y políticas de Acevin, ¿sabemos si de los 20.000M/€ en ayudas que anunció el presidente del Gobierno, corresponderá algo a nuestro sector? En caso afirmativo, ¿sabemos cuánto? Y, en tercer lugar, ¿sabemos cuándo lo recibirá de una manera directa?

Siendo Acevin una asociación sectorial de ámbito político, ¿cuál es su valor añadido si en situaciones como ésta no actúa “de oficio” proactivamente? Si lo hubieran hecho, el empresariado y todo el sector enoturístico agradecerían estar informados. Hace tres semanas ya dijimos que íbamos tarde...

Queremos reiterar nuestro apoyo a todas y cada una de las empresas, agradeciendo la confianza que el sector privado enoturístico español deposita en AEE (su asociación libre e independiente), y en el trabajo que estamos realizando también en el marco de la gestión de la situación actual. Ponemos todos nuestros medios a disposición de las empresas y de su personal.

FUERZA Y HONOR por el EnoTurismo de España (#enoturespanaresistira)

“V U L”

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Durante estas últimas semanas, yo mismo he intentado buscar aquellos aspectos que pudieran suponer un ápice de esperanza en una situación extraordinariamente preocupante. A la pérdida de vidas humanas, había que añadirle las posibles secuelas que, sobre la macroeconomía, pero, muy especialmente, sobre la micro de familias y pequeñas empresas, iba a tener este frenazo brusco de la actividad económica.

Todos somos conscientes, aunque existan estimaciones diferentes según provengan de un organismo u otro, de las consecuencias que, sobre todos nosotros, va a tener esta crisis serán muy graves. Y que la famosa “V” cada día está más lejana y toma fuerza la “U” como forma de la curva en la que se desarrollará esta profunda recesión, en el mejor de los casos. Y que no tengamos que deber enfrentarnos, cuando todavía no acabábamos de haber superado la crisis financiera del 2008, a un largo periodo de recuperación, que adopte la forma de la terrible “L”.

Para los millones de personas que perderán su empleo y los que se verán afectados por el debilitamiento de las políticas sociales, que serán completamente inviables ante el crecimiento desbocado de nuestro déficit, que les hablen de “V”, “U” o de “L” carece de la más mínima importancia.

La sola mención de un 8% de caída de nuestro PIB en este año, tasas de paro del 20% que nos devuelvan hasta los cinco millones de parados, la recuperación de las primas de riesgo como consecuencia de la emisión ingente de deuda pública que deberemos acometer para hacer frente al gasto que esta pandemia del Covid-19 ha provocado, la desaparición de cientos de miles de pequeños establecimientos de hostelería... son cifras que me ponen los pelos de punta.

Y, aun así, sigo pensando que el sector vitivinícola español tiene frente sí una gran oportunidad.

Al consumo en los hogares se le abre un gran camino por recorrer y las bodegas tienen la obligación de hacer un gran esfuerzo por recuperarlo. Para ello, deben potenciar ese tercer canal en el que encontraríamos venta directa, retail o clubes de vinos y que tan eficiente se ha demostrado en estas últimas semanas.

Definir estrategias, establecer modelos, desarrollar herramientas y exigir medidas fiscales y de financiación de apoyo debería ser un compromiso claro y preciso de nuestras administraciones; y si (como es previsible), no lo fuera, de nuestras organizaciones sectoriales, que deberían poner en valor su representatividad sectorial y dar muestras de sensatez, uniéndose en esta tarea, superando la mediocridad de nuestros políticos, mucho más preocupados por ellos mismos que por sus representados.

Es muy posible que, sin olvidarnos del gran esfuerzo hecho hasta ahora en los mercados exteriores, haya llegado el momento de mirar hacia el mercado interior y aprovechar este pequeño impulso para acercarnos a los consumidores españoles y decirles que los vinos españoles están a la altura de cualquier otro en calidad, que sus precios son más bajos y que su consumo más frecuente es posible. La cercanía, condiciones de producción que rozan el cultivo ecológico, su papel medioambiental e influencia en la fijación de la población, son valores perfectamente compatibles como vinos modernos, actuales, variopintos y apropiados para un consumo responsable y de mayor frecuencia.

Sabemos que lo perdido en bares y restaurantes, venta en bodega y turistas está muy lejos de haber podido ser compensado por el incremento que ha experimentado la venta directa en retail o plataformas de venta. Pero lo sucedido nos debería servir de claro ejemplo de la gran oportunidad que se nos presenta. Los cambios en la logística, la digitalización de la población y la superación del miedo a la compra por internet conforman una realidad que, con este brutal confinamiento, ha venido para quedase y representa una extraordinaria posibilidad para miles de nuestras bodegas que carecen de tamaño para otro tipo de medidas.

La globalización se ha hecho patente como nunca antes y es nuestra obligación aprovechar la oportunidad que se nos presenta.

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La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

Una anormalidad que nos devuelva a la normalidad

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Nos acercamos hacia el final del estado de alarma que fuera decretado el ya lejano catorce de marzo, aunque todavía no seamos capaces de ponerle fecha, y se van conociendo poco a poco las condiciones en las que saldremos de él. Sabemos que va a ser de una forma paulatina y para ello se van a utilizar herramientas muy variopintas, que van desde las mascarillas o test generalizados, hasta aplicaciones de geolocalización o limitaciones en las libertades de los ciudadanos. Por no hablar de aquellas relacionadas con la economía, con las que hacer frente a una recesión que ya nadie cuestiona y sobre la que se están poniendo cada vez más en evidencia las grandes diferencias sobre cuáles son las prioridades para los grupos políticos, así como la talla de nuestra clase dirigente.

La pérdida de más de ciento veintidós mil empresas inscritas en la seguridad social, ochocientos treinta y cuatro mil cotizantes menos, un IPC del mes de marzo que ha caído seis décimas, proyecciones de PIB que estiman en una caída del ocho por ciento en 2020… son cifras suficientemente elocuentes para saber que las cosas no van a ser tan rápidas como nos prometieron y, lo que es mucho peor, que sus consecuencias en el paro y la renta disponible de los españoles tendrán fuertes repercusiones en el consumo.

¿Cómo repercutirá esto en nuestro sector? Es la gran pregunta. Pues si bien podemos pensar que se verá afectado negativamente, dado que no se trata de un bien de primera necesidad, también podemos albergar la esperanza de que uno de los cambios que toda esta situación haya provocado en la sociedad, imposible de concretar en estos momentos, sea el de recuperar la presencia del vino en la mesa de nuestros hogares, con lo que ello supone de normalidad en la alimentación.

Sabemos que no es posible volver a cifras de consumo como las de los años setenta, pero sí podemos trabajar por aprovechar esta situación para apoyar la lucha contra algunos de los errores que, desde el propio sector, hemos cometido; como pudieran ser todos aquellos relacionados con un boato y conocimientos que han ido mucho, mucho más allá de lo que un consumo racional requiere. Acercándolo más al lado de la cotidianidad que de la celebración.

Afortunadamente, producimos suficiente cantidad, de diferentes tipos y calidades de vinos, como para poder llegar a cualquier consumidor y momento de consumo. También se ha demostrado que el sector es capaz de adaptarse a las nuevas tecnologías y llegar de una forma mucho más directa al cliente.

El mundo ha cambiado y es previsible que nuestras relaciones sociales también lo hayan hecho y tengamos la oportunidad de comprobarlo en los próximos meses. Y estoy seguro, el vino no va a permanecer ajeno a todos estos cambios. 

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Mercados 22-04-20

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Información en PDF adjunto.

Mercados 15-04-20

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Información en PDF adjunto.