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Unas 623.576 ha de viñedo realizan laboreo mínimo como técnica de mantenimiento del suelo

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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Según el análisis de las técnicas de mantenimiento del suelo del cultivo de viñedo de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (Esyrce) de 2017 del Ministerio de Agricultura, el laboreo tradicional y el laboreo mínimo son las técnicas más utilizadas en el cultivo del viñedo.

Durante el pasado año, unas 623.576 hectáreas de cultivo de viñedo utilizaron el laboreo mínimo como principal técnica del mantenimiento del suelo en este cultivo, lo que representa el 28,8% del total de la misma en los diferentes cultivos leñosos y el 64,5% de la superficie total de viñedo analizada (966.962 ha).

Por laboreo mínimo se entiende el laboreo superficial mediante la utilización de cultivadores, gradas y arado de cincel, cuya profundidad es menor de 20 centímetros.

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El regadío en el viñedo para vino siguió en aumento en 2017

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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El Ministerio de Agricultura ha hecho público su informe anual de la situación de los regadíos agrícolas en España, a través de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo (Esyrce) 2017. En el caso del viñedo de uva de transformación, la superficie de riego alcanza ya 368.100 hectáreas, lo que representa cerca del 10% del regadío total del país y más del 39% de la superficie total de este cultivo, con un aumento del 3,53% respecto al año anterior.

Como es conocido, el viñedo de transformación es, junto al olivar, el cultivo leñoso donde mayoritariamente se ha venido implantando sistemas de riego localizado. En el pasado año, este sistema de riego por goteo representaba el 96,4% del regadío total en este cultivo, con 355.012 hectáreas, muy alejado de los otros tipos de regadío.

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Hogan no descarta que los Planes Nacionales de Apoyo al Sector Vitivinícola continúen más allá de 2020

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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El comisario de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea, Phil Hogan, dio respuesta el pasado 5 de marzo a la demanda del conjunto de las organizaciones y asociaciones relacionadas con el sector vitivinícola europeo para que los programas nacionales de apoyo se mantengan más allá de 2020, que es cuando concluye la Política Agraria Común (PAC), tal y como avanzó en su día la SeVi.

No obstante, hay que recordar que se aprobó un reglamento comunitario específico en el que la Comisión Europea garantizaba un nuevo programa de apoyo al sector para un nuevo periodo quinquenal, el que va de 2019 a 2023 y también que los fondos del mismo estaban asegurados al menos en los dos primeros ejercicios (2019 y 2020), pero se desconocía cuál podría ser ésta en los tres siguientes (2021, 2022 y 2023), al no conocerse aún con qué disponibilidades presupuestarias contará el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) 2021-2027 y de éstas cuánto dinero irá a la nueva PAC y, a su vez, al sector vitivinícola.

Por tanto, no es cierto (y no lo puede ser) el empeño que ponen algunos medios y hasta el propio Ministerio de Agricultura, con la ministra Isabel García Tejerina a la cabeza, en reiterar que el sector contará con una partida de 1.000 millones de euros para financiar las medidas del nuevo Programa Nacional de Apoyo (PASVE) 2019-2023, a razón de poco más de 210 millones en cada uno de los cinco ejercicios del nuevo periodo. Eso sí, parece asegurado ese importe anual para 2019 y 2020, pero es imposible conocer con qué dinero contará el sector a partir de 2021.

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¿Estamos haciendo algo mal?

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Desde el primer momento en el que se confirmaron las peores previsiones sobre la cosecha, las bodegas españolas vieron en esta drástica reducción de producción una gran oportunidad para el aumento de los precios de los vinos que los acercaran un poco más a su valor, y una posibilidad de desarrollar los mercados nacionales e internacionales. Ambas aspiraciones, con el paso del tiempo, se han visto, en mayor o menor medida, frustradas.

De los mercados internacionales ya hemos hablado en ocasiones recientes, destacando el comportamiento tan desigual que han tenido graneles, en teoría un producto a ir sustituyendo por su escaso valor añadido y fidelización, con respecto a los envasados, que apenas han conseguido aumentar el volumen y cuyos precios han crecido proporcionalmente mucho menos. En cuanto al consumo en el mercado interno, las estadísticas y publicación de informes no han hecho sino confirmar la gran desorientación con la que trabaja el sector, carente de estadísticas fiables al respecto, lo que le obliga a trabajar con datos en muchas ocasiones contradictorios. Y aunque tomando como valor el que emana del Balance Vitivinícola y cuyo dato estimado parece el que más podría reflejar lo que verdaderamente está pasando con el consumo en el mercado interior, se sitúa en el entorno de los diez millones y medio de hectolitros, lo que reflejaría un ligero incremento con respecto a datos de años anteriores, así como un punto de inflexión claro sobre la tendencia bajista de años anteriores. Tanto la imposibilidad de contar con datos precisos sobre los diferentes canales de comercialización de esos vinos, como el precio al que son comercializados, nos deja en una situación bastante precaria de conocimiento de lo sucedido.

Un sector que busca la estabilidad

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Ya en su momento, cuando hablamos de que la Comisión Europea había aprobado los Planes de Apoyo al Sector Vitivinícola (PASVE) de 2019 a 2023, remarcamos que solo para los dos primeros ejercicios 2019 y 2020 estaban garantizados los fondos, los otros tres se encontraban pendientes de lo que pudiera suceder con la nueva PAC y el nuevo Marco Financiero Plurianual (MFP) 2021-2027. Leer la respuesta que ha dado el Comisario de Agricultura y Desarrollo Rural, Phil Hogan, a las organizaciones y asociaciones vitivinícolas al respecto, reiterando que “es imposible conocer con qué dinero contará el sector a partir de 2021”, puede inquietarnos, pero nunca sorprendernos.

Especialmente cuando la Comisión que él preside tiene entre sus principales objetivos la política medioambiental y nuestro sector viene demostrando su compromiso con nuevos estándares para la sostenibilidad y transparencia para los consumidores.

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