Topic:

El sector bodeguero y Acevin dan pasos para reactivar el enoturismo en España

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Imagen de archivo. FOTO: Acevin/RVE. (photo: )

Imagen de archivo. FOTO: Acevin/RVE.

El sector institucional y bodeguero viene trabajando durante las últimas semanas en recuperar de forma paulatina la actividad enoturística y que la misma se incluya por el Gobierno como una más en el marco general de medidas para la reactivación de las actividades económicas, al considerarse una fuente de ingresos y de negocio cada vez más importante para muchas empresas y bodegas españolas del entorno rural.

En concreto, el pasado 4 de mayo, la Federación Española del Vino (FEV) se reunió con el ministro de Agricultura, Luis Planas y, entre otras muchas demandas, le trasladó su propuesta de posibles medidas concretas para ayudar a reactivar el enoturismo.

Planas consideró la propuesta de la FEV acertada y necesaria para recuperar una parte muy importante de la actividad comercial y de la facturación de muchas bodegas en toda España tanto por el cese de las visitas y de las actividades ofrecidas por las mismas, como por el cierre de este canal de venta directa de vino.

El ministro de Agricultura se comprometió a trasladar y compartir la propuesta de la FEV con otros Ministerios competentes, como el de Sanidad y el de Industria, Comercio y Turismo.

A la vez, la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin) viene trabajando con el Instituto de Calidad Turística Española (ICTE) en el diseño de unas guías oficiales de desescalamiento en materia de enoturismo, avaladas tanto por el Ministerio de Sanidad, como por la Secretaría de Estado de Turismo del Mincotur, que podrían presentarse ya en la segunda mitad de este mes de mayo y que recogerían también buena parte de las medias propuestas, compartidas con Acevin por el sector bodeguero empresarial, para volver a reactivar esta actividad económica, que quedó totalmente paralizada tras la declaración del estado de alarma por el Gobierno el pasado 14 de marzo.

En el documento de propuesta de la FEV se recogen una serie de pautas orientativas de actuación para el reinicio de la actividad turística de las bodegas, al margen de las otras actividades de hostelería y restauración que ofrecen las mismas, dado que éstas quedarán reguladas por la normativa general que se permita al canal Horeca, y que pudieran servir de base para otras iniciativas que se puedan estar adoptando ya en el ámbito autonómico o de cada zona vitivinícola.

El impacto económico del cierre total de la actividad enoturística en España durante estos meses ha sido y sigue siendo importante. Aunque se considera muy difícil de cuantificar, la realidad es que allí donde existe resulta ser una actividad clave no solo para la facturación presente y futura de las empresas y bodegas, sino también para el desarrollo turístico de toda su zona de influencia, principalmente en el medio rural.

En 2019, por ejemplo, más de 3 millones de personas visitaron las bodegas y museos de las Rutas del Vino de España. Algunas bodegas llegan a facturar por actividades enoturísticas más del 10% del total.

Fases de reactivación

Además, el enoturismo es generador de desarrollo y riqueza en el mundo del vino desde varios puntos de vista. Desde el punto de vista social, como proveedor de puestos de trabajo directos e indirectos, restaurantes, hoteles, casas rurales, museos de cada zona; vinculación con el territorio (eminentemente rural en la denominada “España vacía”), y creador de riqueza y colaboración con las otras actividades de las comunidades locales cercanas, como artesanía, alimentos de proximidad (quesos, aceite de oliva, jamón…), etcétera.

Desde el punto de vista medioambiental, el enoturismo es una actividad al aire libre, que respeta el paisaje y contribuye a poner en valor el trabajo y las medidas que adopta el sector para su conservación (WfCP, ODS 2030...), mientras que desde el punto de vista educacional ayuda a las bodegas a enseñar a los consumidores para que conozcan, profundicen y valoren el producto, acercándolo a los jóvenes y también a los profesionales del sector.

El relanzamiento efectivo del enoturismo debe respetar, según la FEV, tres pilares fundamentales, como son la seguridad total tanto de empleados, como de turistas, con el desarrollo de protocolos de higiene y desinfección; basarse en la confianza para que el enoturista disfrute de la experiencia, y en la formación del equipo de la bodega, con el fin de garantizar la seguridad y la confianza de todas las personas que intervienen en esta actividad.

Sin entrar en detalles demasiado concretos, la propuesta de la FEV afronta un escenario de desescalada progresiva de la movilidad por la menor incidencia del Covid-19, que se desarrollaría en un par de fases.

La primera fase se centra en atraer y recuperar la confianza del consumidor nacional, favoreciendo indirectamente al turismo y al canal Horeca en las zonas donde se ubiquen las bodegas, mayormente en el medio rural. Harían necesario una campaña de comunicación para recuperar la confianza y dar seguridad a los consumidores.

La segunda fase, que se pondría en marcha posteriormente, cuando la situación de crisis sanitaria del Covid-19 se haya estabilizado y se reabran fronteras, se centraría en afianzar, por un lado, al consumidor nacional, relajando medidas y, a la vez, empezar a recuperar al consumidor internacional. En esta segunda fase sería necesaria la realización de campañas de comunicación que diesen visibilidad internacional a esta actividad, a través de Turespaña, Embajadas y Ofecomes, Instituto Cervantes, etcétera.

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

El beneficio de la duda

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Que el sector vitivinícola necesita el apoyo de la administración para salir del embrollo en el que este maldito Covid-19 le ha metido es una realidad que apenas requiere más ejercicio que el de imaginar el momento por el que están pasando bares y restaurantes. Calibrar el peso de este consumo en Horeca es un poco más sencillo gracias al estudio de la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) sobre el consumo de vino en nuestro país, en el que se le estima un valor de 3.710,8 M€ (54’5%) y un volumen 3.167 Mhl (31,4%) anuales.

Cuánto de esta parte de la tarta hemos perdido irremediablemente y cuánto seremos capaces de recuperar en lo que nos queda de año, es una incógnita cuya repuesta dependerá, especialmente, de si se produce algún rebrote del virus o de cuál acabe siendo la capacidad de gasto que deje en la población la profunda recesión que nos auguran.

En exportación, a las ya de por si grandes dificultades que encuentran nuestras bodegas por hacerse con un hueco en el mercado y mejorar el mix de su producto, los operadores del sector deben enfrentase a una pandemia cuyas primeras consecuencias ya se han puesto de manifiesto en los datos del primer trimestre. Periodo en el que, hablando de vino (sin vino aromatizado, mosto ni vinagre), hemos perdido 34,17 M€, con respecto al primer trimestre del año anterior, alcanzando 603,22 M€ (-5,4%). Cifras mucho mejores que las referidas al volumen, en el que la cantidad perdida asciende a 59,17 millones de litros, al haber pasado a exportar 472,82 Mltr (-11,1%). Datos que, en cualquier otra circunstancia, hubieran hecho saltar todas las alarmas, dada la importancia que en nuestro mapa de utilizaciones tiene el mercado exterior. Y que, en cambio, ha sido asumido por el sector como algo irremediable e incluso menos grave de lo que inicialmente pudiera preverse. Claro que, estamos hablando de que el estado de alarma en España se dictó el 14 de marzo y en el resto de países europeos, cinco días arriba o abajo.

Y como si esto no fuera lo suficientemente importante para tomar medidas urgentes y contundentes que nos ayudaran a devolver el equilibrio al mercado, la climatología, que hasta entonces se había mostrado condescendiente con el sector, con escasas lluvias y temperaturas más elevadas de lo habitual, decidió dar un giro de 180º con precipitaciones muy por encima de los valores medios y una bajada brusca de la temperatura. Otorgándole a la viña un chute de recursos con los que transformar la preocupación por una cosecha corta, en la inquietud por los anuncios de algunas bodegas sobre su decisión de no comprar uva este año, o las de algunas otras mostrándose preocupadas por no saber si dispondrán de depósitos donde fermentar los mostos y almacenar los vinos.

Un panorama en el que convendría no olvidar que, en ningún momento, se está cuestionando la calidad de los vinos, ni de los de esta campaña, ni de los que pudieran surgir de la nueva vendimia. Tratándose de un problema de cantidad circunstancial y del que, ¿quién sabe?, podríamos vernos beneficiados.

La cuestión está en si sabremos aprovechar esta nueva oportunidad.

Hasta el momento, el Ministerio no ha hecho público todavía el RD definitivo con las medidas extraordinarias, jugamos en inferioridad de condiciones con respecto franceses e italianos que ya han anunciado un mayor apoyo de sus gobiernos nacionales. Y aunque las presiones están siendo muchas para que esto cambie; también están muy esquilmadas las arcas públicas como para pensar en ello. Pero habrá que darles el beneficio de la duda.

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

Medidas extraordinarias

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

A pesar de la gravedad del asunto, y de las últimas noticias que van en sentido de imponer mayores restricciones de las indicadas para cada fase de la desescalada en algunas zonas atendiendo a razones de alta movilidad; la “normalidad” va volviendo, poco a poco, a la sociedad, sus empresas y colectivos.

Noticias como la evolución del viñedo, con sus enfermedades y posibles estimaciones de cosecha, van recuperando el protagonismo que merecen, tomando gran importancia todas aquellas noticias relacionadas con las medidas que, desde el Gobierno de España, pudieran tomarse a fin de evitar que, en octubre o noviembre, el sector del vino acabe enfrentándose a un problema mucho mayor.

Podemos, y estamos en nuestro derecho de ello, pensar que para esas fechas el problema del Covid-19 será una situación que hayamos superado con éxito. Pero también podemos (y debemos), ser mucho más realistas y asumir que eso no va a suceder. Que a finales de año es posible que no dispongamos de una vacuna y que nos hayamos tenido que enfrentar a algún rebrote (confiemos que la experiencia haya servido para algo y resulte mucho mejor gestionado). Pero, sobre todo, que las secuelas que en la economía, empleo y hábitos sociales sean profundas y, altamente dañinas. Adoptar medidas que superen la barrera de lo soñado para situarnos en la de la realidad es obligación de quienes, voluntariamente, nos han pedido nuestra confianza.

El espectáculo al que estamos asistiendo en la definición, dotación y aplicación de medidas urgentes con las que hacer frente a un problema que dura ya más de dos meses, resulta totalmente inaceptable.

Somos un sector privilegiado. Contamos con 210,332 M€ de fondos europeos este año, y otros tantos el que viene, y el otro, hasta el 2023 para el desarrollo de un Programa de Apoyo al Sector (PASVE). Sabemos, con total seguridad, que una buena parte de esos recursos, destinados a medidas de promoción, reestructuración o inversiones, no se van a ejecutar. Somos conscientes, porque lo estamos sufriendo en el ámbito sanitario, que las medidas que se adoptan en los primeros momentos de un problema resultan menos traumáticas y mucho más efectivas. Y, a pesar de ello, llevamos más de dos meses y un viñedo que apunta amenazador con su cosecha 2020, sin tomar ninguna decisión. Asistiendo a una bochornosa subasta, que si 57,75, ahora 84,9 M€… para destilar 2 Mhl (0,5 de vinos con D.O.P. y 1,5 sin indicación de calidad), almacenar durante 6, 9 y 12 meses dos millones y poner en práctica una medida que, y esto es una opinión estrictamente personal, debiera estar en marcha desde el principio como es la cosecha en verde, así como la limitación de rendimientos o el mismo aumento de alcohol exigido en los subproductos.

Sería deseable que, en lugar de pensar qué hacemos con lo que no vendemos, pensáramos en cómo recuperar las ventas. Pero, si eso no es posible, al menos que tengamos unas reglas, lo más parecidas posible en toda la Unión Europea.

---

La Semana Vitivinícola ha decidido, además, dado su compromiso con la información, ofrecer en abierto sus noticias mientras dure el estado de alarma nacional propiciado por la pandemia de coronavirus. Nuestros suscriptores seguirán disfrutando, en exclusiva, del acceso a las revistas en PDF y la información de Mercados.

 

Un negro presente para un futuro esperanzador

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Superado el primer shock que supuso para todos la pandemia de Covid-19 en el aspecto sanitario, con miles de muertos y servicios hospitalarios desbordados, llega el momento de hacerle frente a las consecuencias que las medidas adoptadas para frenar la pandemia tendrán sobre la sociedad, sus gentes y sus economías.

Todas las previsiones, con una triste unanimidad, coinciden en que nos enfrentamos a consecuencias nunca antes vividas. Lo que hará necesarias soluciones que escapan a la capacidad de un Gobierno, haciendo, más necesaria que nunca, la unión y coordinación en las medidas que cada uno de los Estados vayamos adoptando dentro de la economía mundial, pero, muy especialmente, de una Unión Europea que ha dejado ver una parte muy importante de sus profundas diferencias desde los primeros momentos de esta crisis.

Sin duda alguna, toda esta situación acabará teniendo consecuencias sobre el consumo. También sobre el de un sector tan conservador como es el del vino. Su alcance está por determinar, pero en estos dos primeros meses ya hemos tenido la oportunidad de evidenciar que apuestas decidas por el comercio online (que tanto se resistían) se han convertido, en un abrir y cerrar de ojos, en una realidad. Algo, sin ninguna duda, muy positivo y cuyas consecuencias sobre el comercio mundial, sus trabas arancelarias y su forma de operar está todavía por ver, pero, que, sin duda, ha venido para quedarse.

Tampoco están muy claras cuáles serán las consecuencias que sobre el consumo mundial acabará teniendo, sus canales de venta, tamaño de los envases, precios de los productos, tiendas de proximidad… muchas cuestiones que, a buen seguro, se van a ver afectadas por esta situación a la que el sector debería estar adaptándose ya, previendo posibles escenarios que representan una excelente oportunidad para nuestras bodegas.

La cruz de esto es que, para poder tomar esta iniciativa, además de la imaginación, son necesarios recursos. Unos medios escasos y fuertemente diezmados que vienen a comprar mucho el futuro de un gran número de nuestras más de cuatro mil bodegas. Pero lo más positivo de todo es que esa oportunidad está ahí, y que deberíamos aprovecharla para conseguir romper, de una vez, con ese penoso mantra de la relación calidad/precio para situarnos en la franja de valor que por calidad nos corresponde.

Aunque la realidad de los hechos nos devuelva a un escenario en el que las decisiones tardan en tomarse, la escasez de los recursos económicos que debieran prevenir del Ministerio acaban dando con ellas al traste y la miseria provocada por los desplomes de los mercados, engullendo ilusiones y minando nuestro futuro.

Mercados 27-05-20

 Publicado el por SeVi (colaborador)

Información en PDF adjunto.