Impresiones sobre Bacchus 2017

 Publicado el Por John Umberto Salvi

Jurados de Bacchus 2017. (photo: )
Jurados de Bacchus 2017.

El Concurso de Vinos Bacchus se ha hecho grande y ahora es, sin duda, uno de los concursos de vino más importantes del mundo. Este año 2017 se celebró su 15ª edición, como han podido ver en las páginas de SeVi. Desde la desaparición de los antiguos Zarcillo, Bacchus se volvió anual, en lugar de celebrarse cada dos años, y aunque se han retomado los Zarcillo que se celebrarán en 2018, Bacchus mantiene su apuesta anual y gana en fama y en éxito.

Bacchus está organizado por la Unión Española de Catadores (UEC), reconocido por Vinofed, la OIV, el Gobierno de España a través del Ministerio de Agricultura. El presidente del concurso fue Luis Suárez de Lezo, el director Fernando Gurrucharri y el gerente Miguel Berzosa.

Este año, como viene siendo habitual desde hace mucho tiempo, los catadores nos alojamos en el cómo Hotel Paseo del Arte, en el corazón de Madrid y a un paseo tanto de Atocha, como de los tres principales museos. Un ubicación perfecta.

La primera de las noches fue un gran éxito. Nos reunimos en la recepción del hotel y nos llevaron en bus a la magnífica embajada italiana, donde nos recibió el embajador con una impresionante muestra de vinos italianos y un delicioso surtido de charcutería de ese país, entre el que había una sublime mortadela trufada. Fue un arranque delicioso para Bacchus 2017.

Al día siguiente empezó el primero de cuatro días consecutivos de catas. Como ya es tradición, las catas se celebraron en el Casino de Madrid (el mejor y más exclusivo club en Madrid, que exige chaqueta y corbata para la entrada). El omnipresente Fernando Gurrucharri se encargó de todas las presentaciones, explicó el concurso, sus normas y reglas y dio el máximo para coordinar nuestros paladares. Luego arrancó la primera sesión de cata, dividida en dos series de aproximadamente 17 vinos cada uno, con una pausa en el medio.

Se siguieron las normas de la OIV y se empleó la ficha de cata de la OIV/UIO. Mario de la Fuente fue el delegado de la OIV.

Había 1.751 muestras para la cata. 1.355 de España y 396 de otros países de todo el mundo. 501 blanco, 85 rosados, 1.012 tintos, 8 vinos de aguja, 92 espumosos, 32 vinos de licor, 11 de uvas sobremaduras y 6 de uvas pasificadas. Para catarlos se conformaron 15 jurados de cinco jueces. Con 84 puntos se ganaba la plata, 88 el oro y con 92 un Gran Bacchus de Oro. También hubo un premio especial Vinofed para el vino con mayor puntuación y un premio especial para el país invitado (que este caso fue Italia). Como siempre, las normas de la OIV limitan el número de medallas a un 30% de las muestras totales a concurso. Todas las puntuaciones fueron tenidas en cuenta, sumadas y obtenida la media. Cualquier puntuación con un 7% de desviación de la media se descartó y se recalculó la media definitiva.

La organización fue casi perfecta y el hermoso Gran Salón del Casino de Madrid una joya eterna. Contamos con iluminación excelente, ambiente fresco y tranquilo, mantelería blanca, agua mineral, colines, servilletas de papel, escupideras negras y (maravilloso) 10 copas fantásticas. Una cata seria y eficiente.

Una segunda, tercera y cuarta mañana de catas siguieron a la primera el sábado, domingo y lunes y, cada día, la cata estuvo seguida de lo que Bacchus ha decidido llamar “almuerzo de trabajo”. En cada caso consistió en una seria de tapas acompañando una temática de vino. Como eran almuerzos de trabajo estaban fuera del programa social.

El del primer día estuvo patrocinado por Osborne y presentó una cata de todos sus vinos con especial incidencia en sus jereces. Se celebró en el Restaurante Zahara de Osborne con una buena selección de tapas. El segundo día fue el turno de The Haciendas Company en su Hacienda Warehouse Madrid. El tercer día consistió en una comida en el restaurante Albora con una extensa cata a cargo de Bodegas Torres. El restaurante fue espléndido con la mejor y más exótica cocina moderna. El cuarto y último día fue una comida de clausura en la famosa Casa Patas, ofrecida por la Unión Española de Catadores.

Cada día tras las comidas (salvo el último) había algo de tiempo libre para explorar Madrid y/o aprovechar el maravilloso hábito español de la siesta. Los primeros tres días se programaron las nuevas clases magistrales. La primera dirigida por Pedro Ballesteros (MW) y titulada “Ruta de la Plata: la España vinícola de Norte a Sur”. ¡Fue brillante! El segundo día fue “Desvelando el misterio. González Byass y sus palos cortados”, que resultó una cata verdaderamente fabulosa con ponencia de Antonio Flores, enólogo y master blender de González Byass. La tercera y última de las clases magistrales fue “Los Pirineos y sus terruños: embajadores de la diversidad”, por Guillermo Cruz, sumiller en el Restaurante Mugaritz y el Hotel Villareal. Estas actividades, especialmente las vinculadas al jerez, fueron un estreno brillante y deben tener continuidad en el futuro.

Clase magistral de Pedro Ballesteros.

Clase magistral de Pedro Ballesteros.

Clase magistral de Pedro Ballesteros.

Clase magistral de Pedro Ballesteros.

La última parte de cada día se dedicó, por supuesto, a las cenas. Fueron seleccionadas cuidadosamente por Bacchus. Ya he dicho antes que la primera noche fue la recepción en la embajada italiana. Luego vino una cena en el Hotel Villareal, patrocinada por la Unión Española de Catadores y por bodegas escogidas por Pedro Ballesteros para su clase, a base de tapas innovadoras. La tercera de las noches fue la, ya famosa, Gastro Bacchus a cargo de la UEC. Fue un tour por siete diferentes bares, cada uno con una tapa y un vino diferente de la D.O.P. Vinos de Madrid. Una actividad muy divertida y que los más valientes alargaron hasta bien entrada la madrugada (algunos hasta pasadas las 3.00 horas). Todo un éxito. Finalmente, como ya hace años, una cena fantástica en el Hotel Urban, en su restaurante Europa Deco, patrocinada por la D.O.P. Rías Baixas, otra versión de cocina española moderna, maridada con una amplia gama de vino de la D.O.P. Rías Baixas.

Todo lo bueno se acaba y Bacchus es algo muy bueno. Uno no puede ver cómo se puede mejorar el concurso, pero de algún modo cada año consigue superarse. Enhorabuena Fernando, enhorabuena Miguel y a todos lo que colaboran con este destacado concurso internacional de vino. Hice novillos el último día, lo que está totalmente en contra de las normas, pero pedí perdón y me prometieron que me volverían a invitar el próximo año. Gracias a Dios, o si quieres ser más pedante ¡Deo Gratias!

Traducción: Vicent Escamilla


Tenga presente nuestras Condiciones de uso y si utiliza esta información recuerde citar siempre www.sevi.net y La Semana Vitivinícola como fuente.

0 Respuestas(s) a “Impresiones sobre Bacchus 2017”

Comentarios disponibles para usuarios registrados