El vermut se añade a la oferta enológica de Bodegas Herms

 Publicado el Por Jesús Ávila

Joaquín Corominas Esteve ante sus cuatro preciados vinos. (photo: )
Joaquín Corominas Esteve ante sus cuatro preciados vinos.

Bodegas Herms, que tiene sus viñedos en la comarca catalana de la Terra Alta (Tarragona), concretamente en el municipio de Batea, cumple ahora sus primeros cinco años de historia, porque nació a comienzos de 2012, aunque el proyecto surgió mucho tiempo antes. Sin embargo, a pesar de contar con sólo un lustro, en este corto trayecto Herms ha dado un salto de gigante, porque ha conquistado gran parte del mercado tanto nacional como internacional. Recientemente ha incorporado a la renombrada oferta, el vermut, de cuyas singulares características hablamos a continuación.

Yo no creo, en realidad, en las empresas, como entes físicas o económicas, sino en las personas. Bodegas Herms tiene un referente humano indisociable al logotipo de la marca, que es su director gerente: Joaquín Corominas Esteve, un hombre afable, un tanto tímido, pero que, a medida que avanzamos en una amena conversación, se vuelve más próximo para lograr una complicidad y su discurso se hace del todo convincente, y más cuando se trata de exponer las características de los vinos que elabora en sus bodegas de la villa de Batea, y de las raíces que tienen sus cepas que ahondan en la Edad Media y con un referencia indiscutible templario, para ser más exactos. Se le encienden las pupilas de emoción cuando nos explica la fuerza vital de aquellos legendarios caballeros ataviados con túnicas blancas y estableciendo unos barómetros fundamentales para regir las normas tanto del cultivo como de las elaboraciones de la variedad garnacha blanca, orgullo y prestigio de esta comarca del mediodía catalán, en cuyo terruño, entre hileras de viñedos y con el macizo de Els Ports como telón de fondo, él parece alcanzar el Olimpo de los dioses, mientras analiza los granos de un racimo de uva.

Blanco, rosado y tintos, una oferta de altos vuelos.

Blanco, rosado y tintos, una oferta de altos vuelos.

P.- ¿Cómo se encuentra actualmente Bodegas Herms?

R.- Nuestros vinos, en poco tiempo han ido ganando mercado; ya están presentes en los cinco continentes, pudiéndose encontrar en las más renombradas tiendas de gourmets, vinotecas y establecimientos delicatessen, así como en los restaurantes de cinco tenedores.

P.- ¿Y a qué se debe este espectacular éxito?

R.- Yo soy la cuarta generación de una familia dedicada desde siempre al cultivo de la vid y a la elaboración de vinos; siempre hemos querido recuperar la tradición, como si regresáramos al pasado, pero adaptándonos a las tendencias de nuestro tiempo. Antes, y de forma especial en estas comarcas del sur de Cataluña, los vinos no se miraban en sus etiquetas las graduaciones, y había vinos con 20 y 22º, de graduación, y nadie se escandalizaba. Hoy, los baremos se sitúan entre los 12 y 14º. No existe una varita mágica, con la cual se haya bendecido el producto y su posterior lanzamiento al mercado consumidor. La calidad, imagen, precio, serían las claves de este éxito. Los vinos Herms sorprenden; después de paladear uno de nuestros vinos, los consumidores quedan asombrados por sus virtudes, en donde los taninos tienen un peso importante. Podemos decir, asimismo, que nuestro éxito se encuentra en el mimo que, de principio a fin, le damos al producto, siendo de lo más exigentes en los diferentes procesos de la vinificación, hasta alcanzar un resultado final óptimo, que satisface plenamente al consumidor, y calificando los precios, puesto que el mejor vino no es el más caro, sino aquel que le más le agrada a quien lo cata, no tardando en seleccionarlo y recomendándolo. Ese es nuestro objetivo, que el vino guste por sus cualidades y sensaciones.

Una marca ya de referencia a nivel internacional.

Una marca ya de referencia a nivel internacional.

P.- ¿Qué ofrecen los vinos Herms, en relación con la amplia oferta enológica de nuestro país?

R.- Lo que yo destacaría, por parte de nuestro vino blanco, es el poder ofrecer al mercado el vino de la variedad Garnacha Blanca. Precisamente la zona de producción de nuestros vinos, que es la Terra Alta, coincide con el lugar de mayor concentración de esta variedad vinícola de todo el planeta. Los amantes del buen vino blanco se decantan sin dudarlo por esta variedad, que es, paradójicamente, la gran desconocida, la cual es, al mismo tiempo, la uva estrella y subvencionada de esta comarca del sur de Tarragona.

P.- ¿Cuántos vinos tiene en catálogo Herms?

R.- Como vinos, tenemos cuatro: blanco, elaborado con la uva autóctona de la zona: la Garnacha Blanca; el rosado (Herms Rosé), elaborado en un 100 % de la variedad Syrah; el Premium, que es un tinto joven, elaborado a base de Garnacha Negra y Syrah (60 y 40 %, respectivamente), y, por último, el Herms Premium (Crianza), elaborado también con Garnacha Tinta y Syrah (con las mismas proporciones), y envejecido durante 6 meses en barrica de roble francés. Y, desde menos de un mes, debemos añadir el vermut, un producto no menos atractivo.

P.- ¿Cómo surgió la idea de crear este aperitivo?

R.- Muchos clientes, tanto nacionales como internacionales, nos solicitan ya el vermut, y, en muchos casos, tras una amena conversación, y con frases similares a esta: “Si elaboráis estos excelentes vinos, también deberíais de elaborar vermut”. Hace un año iniciamos este proyecto, y el producto ya está formalmente distribuido en el mercado desde comienzos de marzo.

Características del vermut Herms

Características del vermut Herms

 

P.- ¿Con qué ingredientes está formado?

 

R.- Contamos con el mejor ingrediente para un buen vermut, que no es otro que el vino base, es decir, la variedad Macabeo, excelente y fundamental parta conseguir la elaboración del mejor vermut del mundo, y en nuestro caso procedente de viñedos más que centenarios. Otro ingrediente esencial para lograrlo es contar con el ajenjo de altísima calidad, añadido para lograr en su justa medida los aromas que buscamos tanto los matices florales como los herbáceos.

P.- ¿Y cuál sería el objetivo de su creación por parte de Herms?

R.- El objetivo que nos mueve básicamente es cubrir con un gran producto una demanda cuya tendencia actual se dirige hacia una tendencia social que muestra una especial predilección a una bebida como aperitivo de moda, que vuelve al pasado. El mismo diseño de la etiqueta, como podemos ver, es una evocación de la decoración de los zócalos de gran número de establecimientos de hace un siglo de característicos alicatados de azulejos, y con un inolvidable aroma que se respira en el ambiente a esencias a ajenjo y aromas a vinos de calidad; con ello, volveríamos al pasado. Pero, al mismo tiempo, nuestro objetivo se orienta a una expansión en el mercado nacional, como un producto más de nuestra gama. Además de exportar este aperitivo a diferentes países, tanto europeos como americanos.

Un diseño atractivo para un aperitivo de lujo.

Un diseño atractivo para un aperitivo de lujo.

P.- ¿Háblenos de sus proyectos a corto, medio y largo plazo?

R.- Nuestros proyectos a corto plazo están en alcanzar una mayor incidencia en el mercado más próximo, que es el catalán, el cual, curiosamente, sigue siendo una asignatura pendiente. A medio plazo estaría una conquista más fuerte del mercado europeo. Y a largo plazo consolidarnos en el mercado norteamericano (EE.UU. y Canadá), al tiempo que elaboramos un gran reserva, en tinto, que sería el buque insignia de nuestra empresa. Me satisface decir que, desde comienzos de este año, contamos con una filial oficial de Celler Herms (Herms Netherlands), en los Países Bajos, y, por cierto, el holandés es un gran amante también de nuestro vermut.


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