Amar el vino, sin sentar cátedra

 Publicado el Por Vicent Escamilla

Miembros de Grupdetast y prensa. (photo: )
Miembros de Grupdetast y prensa.

El pasado 21 de febrero, tuve la fortuna de ser invitado a una de las catas de Grupdetast en Valencia. La excusa fue conmemorar el segundo aniversario de la constitución de este grupo de catas, pero lo cierto es que fue una velada de curiosidad y pasión hacia el vino. Para ello, además de los seis miembros de Grupdetast, acudimos cinco periodistas especializados, a la sede fija del grupo, el restaurante El Vermut. El objetivo de la cita, una gran cata a ciegas de 10 vinos.

A la hora de redactar estas líneas he tenido muchas dudas. En primer lugar porque los miembros de Grupdetast son amigos y, en segundo, porque la actividad que realizan los grupos de cata en Valencia merecería por sí misma un artículo de reflexión, con el riesgo de no mencionar a todos los que debería. Sin embargo, la entidad de los vinos que catamos y el ambiente que se generó en El Vermut merecen estas líneas.

Dejemos el protagonismo ahora a los vinos y luego ya les presentaré a los integrantes de este grupo de catas. La primera copa fue una “copa de bienvenida”, pero qué bienvenida. Teníamos ante nosotros un espumoso blanco, de color amarillo, con algún destello ligeramente dorado. La burbuja persistente y constante, pero no demasiado fina (tal vez por la copa). Desplegó una nariz frutosa, llena de fruta blanca de hueso y pera. Ya el aroma anunciaba acidez. Ligeros mentolados en nariz e hinojos, avellanas tostadas y almendra verde. Notas de mantequilla. En boca acidez cítrica vibrante, bastante seco. En boca se refuerza la fruta y los frutos secos, junto con notas amieladas. Nada de amargor. Largo. Uno de los que más gustó. Inmediatamente se planteó la duda, lo situé en Francia, pero aposté por un crémant, tal vez por presentar un carácter vibrante en la acidez pero no afilado. Erré, no contemplé el aporte de las viñas viejas de Prouilly. Se trataba del champagne Alain Couvreur Vieilles Vignes Blanc de Blancs, 100% Chardonnay, en el que el 55% es vino de reserva. Con una permanencia de 36 meses en rima.

A continuación se nos presentó otro espumoso blanco, amarillo pálido brillante, con una burbuja más fina que el anterior. De intensidad media en nariz y un perfil aromático muy claro de una segunda fermentación en botella. De nuevo encontramos fruta blanca de hueso, cítricos, miga de pan ácida, algo de goma… y mieles pero con una boca más amplia que el anterior, con un ligero amargo agradable. Sorprende el cuerpo que presenta en boca. Y mientras hacíamos nuestras apuestas, a Vicent Asensi, el miembro de Grupdetast responsable de la logística y de la selección de vinos no paraban de brillarle los ojos cual niño travieso, consciente de que nos había vuelto a sorprender. Lo que estábamos probando era de nuevo champagne, de nuevo viñas viejas, de nuevo Alain Couvreur, pero esta vez un blanc de noirs (85% Pinot Noir, 15% Meunier), con 36 meses en rima. Para acompañarlo, el chef de El Vermut y miembro de Grupdetast propuso unas croquetas de boletus con papa frita y chutney de mango.

Seguimos con el tercer vino de la tarde, blanco, tranquilo, amarillo oro pálido, con evidente evolución. Nariz elegante, con mucha finura, un punto de flor y de hierbas alimonadas. Notas especiadas propias de un paso por barrica fina. Fruta blanca bien madura (albaricoque) Marca claramente el trabajo sobre lías, que se traduce en notas de mantequilla. Perfil oxidativo agradable. Bona elegante, con especias dulces y ahumados. Vuelve a aparecer la fruta madura y la hierbalimón. Amargo final. Un blanco del sur de Europa, con fermentación en barrica y con más de cinco años. Fue lo que me contó a mí el vino. Cuando Sergio Jiménez (sumiller profesional en activo) destapó la etiqueta, no pudimos más que descubrirnos ante la Verdejo bien tratada. El vino era el descatalogado Emina Verdejo FB Selección Personal Carlos Moro 2009 (D.O.P. Rueda). Fue el primer Verdejo fermentado en barrica de la bodega y tiene además 6 meses de barricas de roble francés nuevo. Gustó. Su “pareja de baile” una ensaladilla rusa con mayonesa de ajo negro de aúpa.

Seguimos con un vino que sorprendió nada más verlo en copa. Color piel de cebolla casi cobrizo. Un rosado peculiar. Se mostró bastante reducido, por lo que acordamos dejarlo en copa para que pudiera expresarse plenamente. Le costó algo abrirse, pero al hacerlo mostró una nariz muy especiada, algo de aceituna verde. Ligeramente licoroso. La fruta se exhibe en forma de piel de cítricos y pulpa de pomelo junto con frutas más negras. Algo de ceras. En boca aguanta una buena acidez y cuerpo, elegante amargo final incluso ligeramente verde. Sorprendió. Una medalla para quien lo adivinara. El podio quedó desierto, mientras la sonrisa de Asensi seguía ampliándose. El culpable: Ingénue 2011 Propietor’s Limited Release, de Leopard Frog (Stellenbosch, Sudáfrica), un rosado 100% Cabernet Sauvignon del que solo se elaboran 6 barricas, con 9 meses en roble francés nuevo y de tostado medio y plus. Aguantó a la perfección la cecina de León con mantequilla que se propuso.

Nuestra copa se llenó a continuación con un vino de color rojo rubí, que dejaba ver ya algo de evolución. Brillante y limpio. Profunda nariz, con notas de aceituna negra, fruta bien madurada, algo de pirazinas en forma de pimiento asado y características notas de crianza bien medida, elegantes tabacos, caramelo tostado y un perfil balsámico muy rico. Acidez perfecta, boca amplia, tanino presente y de largo recuerdo. La mente nos vuelve a llevar a Francia, una factura tan elegante así nos lo hace pensar y aunque hay algo de acento francés, el juego nos vuelve a traer a la copa otro vino de Leopard Frog (hay que seguir a esta bodega), en esta ocasión el Tendré 2011 Propietor’s Limited Release, con un trío de variedades genial Cabernet Sauvignon (57%), Cabernet Franc (28%) y Sauvignon Blanc (15%), se crió 18 meses en barrica y otros tantos en botella. Solo seis barricas de esta añada.

Seguimos con un tinto de gran profundidad de color y ribete amoratado, a la vista ya se muestra sedoso y en nariz despliega un amplio abanico frutal, desde la ciruela negra en sazón a frutas más rojas, flores negras, complejo, frutoso, con balsámicos y especias dulces que refrescan el conjunto. Tiene un perfil animal (cuero) y ahumado sabroso. Acidez fantástica, textura aterciopelada, amplio en boca, boca que refuerza lo percibido en nariz, tanino presente pero nada agresivo. Goloso. Un vino que enamoró. Al descubrir su etiqueta vimos que habíamos viajado hasta el Veneto (Italia) y que lo que teñía la copa era Gran Passione 2015, de Fossalta di Piave, 60% Merlot y 40% Corvina, pero elaboardo con uvas secadas al sol parcialmente en la vid y con 3 meses en barricas de roble francés. En el plato, una pareja de altura, las alcachofas fermentadas en tres cocciones y luego fritas, sobre hummus de alcachofa y ralladura de tomate seco y comino que hace Paco Santamaría. Auténtica alquimia, que demuestra que los fermentados pueden ser elegantes. Plato digno del recuerdo, difícil de maridar pero que se entendió perfectamente con el italiano.

Volvió a llenarse la copa con un tinto de capa muy elevada. Un vino con una nariz muy franca y limpia donde aparecen frutas negras (moras, arándanos) bien maduros y algo de sotobosque, ligero punto verdoso y balsámico. Notas de crianza noble, ahumados y chocolate amargo. Boca amplia, con mucha estructura. Era un vino del Nuevo Mundo, de South Australia, 100% Shiraz: Enchanted Tree Shiraz 2014, de Quarisa Wines con hasta 18 meses en barrica de roble francesa. Un vino que ha sido declarado mejor Shiraz australiano y que acompañó al plato de patata, foie, huevo poché y trufa negra.

Una nueva sorpresa enmascarada llenó la copa. Buen color picota, y elegantes aromas de fruta negra de óptima madurez (moras, ciruelas), complementados con puntos de pasta de aceituna negra, pimienta negra y mentolados/regaliz. No esconde su crianza, en forma de tabaco rubio, torrefactos, caramelo de sartén y cacao. Algo animal, sin molestar. Tanino marcado, elegante. La mesa apuesta por un vino francés de alta calidad y de nuevo acertamos solo el acento francés, innegable. Un vino búlgaro, de la Tracia, con hechuras del Medoc. Enira Reserva 2010, de Domain Bessa Valley (38% Merlot, 29% Syrah, 16% Cabernet Sauvignon y 17% Petit Verdot), con crianza de 16 meses en barricas.

Llegó el turno al dulce al borde de la medianoche (habíamos arrancado a las 19.00 horas, con puntualidad casi británica). Un vino de color amarillo alimonado, brillante, denso en copa. Buena intensidad en nariz, profundo, con albaricoques casi secos (orejones) e incluso algo de goma quemada, trufado, notas cítricas, amieladas y de caramelillos de lima-limón. Fondo ligeramente botrytizado. Sorprende por su fantástica acidez, que equilibra totalmente su azúcar residual. Boca frutosa, nada pesada. Nuestros esquemas mentales nos lo enmarcan en el valle del Mosela. No obstante se trata de un vino Checo, 100% Pinot Gris, de vendimia tardía y parcialmente botrytizado. Dalibor Rulandské sedé 2015, de la bodega U Kaplicky.

Y, no se vayan, que aún hay más… El último de la noche, un tinto de profundo color, con unos aromas terciarios predominantes con hoja de tabaco, ahumados, café, encontrabas todos los torrefactos, junto con una fruta ya en compota (ciruela, higo incluso). En boca se muestra amplio, pero elegante, con gran presencia. Acidez impresionante. Recuerdo licoroso. Un placer de vino. ¿Se acuerdan de la bodega sudafricana que les mencioné? Pues es otro “hijo suyo”, bueno hija: Diva 2010 Private Release, de Leopard Frog. 100% Pinot Noir con una crianza, atención, de 60 meses en roble francés nuevo.

Y aquí acabó la cata. La tertulia, confidencias y complicidades las guardamos para nosotros. Si han disfrutado de la lectura, una décima parte de lo que yo disfruté en la cata y al repasar mis notas para escribir este artículo, el objetivo estará cumplido.

Quedaba pendiente presentar a los miembros de Grupdetast. A Vicent Asensi ya lo hemos mencionado, y también a Paco Santamaría y a Sergio Jiménez. Solo queda, por tanto mentar a Pere Mercado, sumiller y formador; a Diego Navarrete y a Arrutzi Nájera, sumiller y profesional del vino. Todos ellos personas que aman al vino, que saben del vino y que no sientan cátedra, ni falta que les hace.

Los protagonistas: los vinos.

Los protagonistas: los vinos.

 

 

 

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