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Coop. Agro-alimentarias, Asaja, COAG y UPA de Castilla-La Mancha, proponen una Norma de Comercialización para el sector vitivinícola español

 Publicado el por Elisa Laderas (colaborador)

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///ACTUALIZACIÓN Y AMPLIACIÓN///

El sector productor castellano-manchego ha propuesto una innovadora Norma de Comercialización para el sector vitivinícola, basada en la reglamentación comunitaria y que afectaría a todo el territorio nacional, para adecuar el volumen de producto de cada campaña de comercialización a las necesidades de abastecimiento. La propuesta de esta norma por parte de Cooperativas Agroalimentarias, Asaja, COAG y UPA, evitaría, a su juicio, “distorsiones o alteraciones en el mercado, mejorar la calidad de todos los productos (mostos y vinos) y la gestión de disponibilidades entre campañas por parte de las bodegas”.

La Norma de Comercialización planteada propone una retirada temporal, un almacenamiento privado, de máximo 4 millones de hectolitros de vino y/o mosto en toda España, sin que ninguna bodega que tenga viticultores elegibles con rendimientos elevados, tenga que inmovilizar más del 10% de su producción de vino y mosto elaborado en la campaña a regular.

Esta propuesta, que se podría poner en funcionamiento a partir de la próxima campaña 2019/20, ha partido de Cooperativas Agro-alimentarias Castilla-La Mancha, que ha visto en ella una “verdadera necesidad” para que el sector vitivinícola, no solo regional, sino también nacional, pueda autorregularse cada campaña cuando las condiciones del mercado así lo aconsejen.

El documento elaborado es fruto de diversas reuniones de trabajo que ha cristalizado en un importante consenso entre Cooperativas Agro-alimentarias y el resto de organizaciones profesionales agrarias de Castilla-La Mancha.

La propuesta ha sido trasladada a diversas entidades y organismos como Cooperativas Agro-alimentarias de España, que ha asumido esta propuesta como propia, a la Consejería de Agricultura de Castilla-La Mancha, al Ministerio de Agricultura y a la Interprofesional del Vino de España (OIVE).

La Norma de Comercialización se debería activar antes del 31 de enero de la campaña en cuestión en aquellas comunidades autónomas cuya suma de existencias y producción declaradas superen la media de sus disponibilidades de las cinco campañas anteriores, incrementada en un 5%.

La medida consistiría en la retirada temporal por parte de las bodegas con viticultores elegibles con rendimientos elevados, mediante almacenamiento privado de mosto o vino sin Indicación Geográfica Protegida declarado en el momento en que se adopte la Norma, de tal forma que “se daría un salto cualitativo y de valor al producto”.

Los viticultores “elegibles” serían aquellos cuya declaración de cosecha de la campaña objeto de regulación hubiesen obtenido un rendimiento real en su explotación superior al Rendimiento Teórico de Referencia máximo de la comunidad autónoma elegible en la que esté implantada esta Norma. En este caso, cada región elegible deberá hacer un ranking de viticultores elegibles

Si las condiciones y evolución de mercado lo exigieran, al activarse la citada Norma las parcelas de viñedo de uvas tintas que superen los 150 hl/ha, y de uvas blancas que superen los 185 hl/ha, solo podrán destinarse a vinos sin Indicación Geográfica cuya finalidad sea la destilación o la elaboración de mostos blancos.

En definitiva, lo que se pretende es mejorar la calidad, que los rendimientos sean moderados y que las uvas lleguen maduras y en buen estado sanitario a las bodegas, además de una adecuada gestión entre campañas de las disponibilidades del producto, de forma que las oscilaciones de los precios y las cotizaciones sean moderadas y se evitar los dientes de sierra.

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La técnica de las 5W+2H

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Puesto que sabemos que no es, ni tan siquiera, imaginable que, a corto plazo, el grado de fiabilidad de las estimaciones de cosecha que se publican en nuestro país mejore sustancialmente y que en ellas siempre existirá un factor subjetivo importante; lo mejor seguirá siendo hacerse eco del máximo número posible de ellas y recomendar encarecidamente, una y otra vez, tomarlas con la máxima prudencia y no olvidar que se tratan de vaticinios basados en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo.

Aun con ello, convendría no olvidar que sea cual sea el volumen que estimemos, tenemos una importante situación de desequilibrio entre lo que producimos y lo que utilizamos y que en la puesta en marcha de medidas que tiendan a buscar el acercamiento entre ambas cantidades se encuentra una buena parte de cuál será el futuro de nuestro sector.

Muy posiblemente, dentro de unos años nuestro mix de producto en la exportación haya cambiado y nuestro consumo interno aumentado. Pero, ni tan siquiera esa alentadora esperanza impide que sea necesario dotarnos de medidas que nos permitan disfrutar de una gráfica de precios lineal con una ligera tasa de crecimiento, que nos acerque a cotizaciones que hagan rentable el cultivo del viñedo e interesante la inversión en bodegas.

No podemos pedirle a los viticultores que renuncien a las posibilidades de mejorar la rentabilidad de sus cultivos, cuando se les ofrecen ayudas para hacerlo, como son los planes de restructuración y reconversión del viñedo y cuando los precios a los que se les están pagando las uvas exigen quintuplicar la producción histórica para alcanzar el punto de equilibrio en muchas zonas de España. Pero tampoco a las bodegas por trabajar en mantener esos precios unitarios tan bajos cuando no consiguen mejorar el posicionamiento de sus vinos en los mercados internacionales o aumentar el consumo en el interior.

Pero en este constante desacuerdo, en el que se vayan alternando las posiciones de dominio y nuestro desarrollo consista en el sometimiento de los otros no está la solución.

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El sector propone su autorregulación

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

A pesar de los continuos crecimientos en los datos facilitados por el Ministerio de Agricultura en su estimación de cosecha, siendo la última publicada la correspondiente al 31 de marzo en su “Avance de superficies y producciones agrícolas” que cifra la producción nacional de vinos y mostos de la campaña 2018/19 en 50.355.364 hectolitros; 14.887.917 hl más que la anterior y un cuarenta y dos por ciento. Sería un tanto exagerado achacar a este dato la responsabilidad de la escasa actividad comercial que se desarrolla en nuestro país en estas últimas semanas.

Sabemos que las cifras tienen un lado psicológico que va más allá de lo estrictamente numérico y racional, y que superar barreras de decenas de millones de hectolitros, en este caso, pasando de los cuarenta y nueve a los cincuenta, provoca un efecto que no tendría ninguna justificación en los escasos 418.764 hectolitros que se ha incrementado con respecto a la estimación de diciembre que cifraba la producción de vino y mosto para nuestro país en 49.936.600 hl.

Aun así, la realidad es que la paralización de la actividad comercial comienza a ser preocupante. Restan apenas dos meses para que finalice la campaña y las existencias en poder de las bodegas mantienen en vilo a los gerentes, que temen unos depósitos llenos con los que recibir la nueva cosecha. Sin importar tanto cuál sea el volumen, como el hecho de que debamos ir dándole entrada a los mostos de una nueva vendimia, sin haber sido capaces de encontrarle acomodo a las anteriores.

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Mercados 05-06-19

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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Mercados 29-05-19

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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