Informe de vendimia 2016 de Bodegas Torres en Cataluña

 Publicado el Por Miguel Torres Maczassek

Vendimia en Les Arnes. (photo: )
Vendimia en Les Arnes.

La vendimia 2016 ha sido una de las más largas de la última década, con una uva, por lo general, muy sana y de una calidad excelente. La sequía del verano en algunas zonas de Cataluña en las que trabajamos ha potenciado la maduración de las variedades blancas más tempranas pero, en cambio, la maduración de las tintas ha sido más lenta.

El Penedès ha sido la zona que más ha sufrido la falta de agua, lo que ha reducido la cosecha, mientras que en el resto de zonas hemos tenido rendimientos similares a otros años. En general, podemos hablar de una añada muy buena, que dará lugar a unos vinos de gran calidad.

Penedès

Como cada año, dedicamos la última semana de agosto a recorrer, con mi padre, mi hermana Mireia y el director de producción Xavier Sort, nuestros viñedos de Cataluña. Pudimos comprobar sobre el terreno que la calidad de la uva estaba siendo muy buena, tanto en variedades blancas como tintas, a pesar de que la sequía del verano había causado estragos en algunas zonas y reducido sensiblemente la cosecha, especialmente de uvas blancas.

El Penedès fue, sin duda, la zona de Catalunya más afectada por la sequía y donde la pérdida de producción fue más acusada, incidiendo sobre todo en variedades como la parellada, merlot o moscatel.

Llovió poco durante todo el proceso vegetativo de la uva. De hecho, esta campaña fue una de las más secas de los últimos años. Según el Servicio Meteorológico de Cataluña, en el Penedès, durante este periodo llovió entre un 60 y 70% menos en comparación con la precipitación media climática.

Esto provocó una bajada importante del rendimiento del viñedo (se cosechó entre un 20 y 30% menos que el 2015). Sin embargo, la uva se mostró muy sana en general, lo que ha permitido que la calidad final de los vinos fuera muy buena.

No solo fue una de las vendimias más secas, sino también una de las más largas de los últimos años. Las variedades más tempranas se avanzaron debido a la sequía. A mediados de septiembre, tras un invierno y una primavera bastante secos, y después de cosechar las primeras variedades, llegaron algunas lluvias que favorecieron una correcta maduración de las variedades tintas y las blancas más tardías.

2016 fue un año bastante suave en cuanto a temperaturas. Tanto en invierno como en primavera, las temperaturas se mostraron templadas, y no hizo excesivo calor durante los meses de julio y agosto.

La vendimia transcurrió con total normalidad. Empezamos a vendimiar el 24 de agosto con la variedad moscatel de Frontignac de la zona de la costa y seguimos con los primeros chardonnay de las zonas más cálidas del Penedès.

Las primeras variedades tintas no llegaron hasta el 6 de septiembre con merlot y ull de llebre. Finalizamos la vendimia el 18 de octubre con algunos cabernet sauvignon de las zonas más frescas.

Priorat

Podríamos calificar la vendimia 2016 en el Priorat como excepcional por la calidad de la uva, muy sana, gracias a la falta de lluvias, a las temperaturas moderadas y a la presencia de aire seco en los momentos clave. En general, la mayoría de viñas cualitativas tuvieron un ciclo largo de maduración, que favoreció una buena maduración fenólica de las pieles y una moderada concentración de azúcares. Esto, a su vez, dio lugar a vinos estructurados, maduros, concentrados, elegantes y con buena acidez, unas características que son idóneas para el envejecimiento.

A nivel climático, el año estuvo marcado por un invierno seco, un inicio de primavera lluvioso y un final de primavera y verano con muy poca pluviometría. Las temperaturas del verano no fueron demasiado altas, lo que hizo que la maduración no fuese especialmente rápida. Se llegó a finales de agosto con un cierto retraso del ciclo de maduración pero la primera semana de septiembre fue extremadamente calurosa y eso aceleró la concentración de azúcares.

En la zona más cálida de la DOQ Priorat (El Lloar, Bellmunt, Molar, Gratallops y alguna parte de Torroja), esta acumulación acelerada de azúcares en las garnachas nos obligó a cosechar sin llegar a cumplir del todo el ciclo de maduración de las pieles. En algunas cepas de cariñena y syrah, provocó cierta deshidratación de las bayas, por lo que también tuvimos que cosechar la uva deprisa.

La aceleración al final del ciclo de maduración es bastante frecuente en esta zona del Priorat y aporta cierta tipicidad a los vinos producidos provenientes de estas viñas. Gracias a su adaptación al territorio, las viñas viejas de esta zona cálida aguantaron bien el golpe de calor y las pudimos cosechar a principios de octubre en perfecto punto de maduración de las pieles, ya que en todo el mes de septiembre no se registró ninguna lluvia importante que pudiera afectar a la calidad sanitaria de la uva. Los vinos provenientes de estas viñas viejas son muy intensos de color y con gran concentración pero con unos taninos maduros que aportan la elegancia propia de los grandes años.

En cambio, en la zona menos cálida (parte de Torroja y Porrera), el calor de inicios de septiembre no tuvo ningún efecto sobre la viña ya que la uva no estaba madura todavía y las cepas mantenían mucha hoja verde, y eso hizo que no se acelerara la concentración de azúcares y sobre todo que las bayas no se deshidratasen. En septiembre llovió poco pero a inicios de octubre se registraron lluvias moderadas que favorecieron un final de maduración más lento y equilibrado de las viñas de Porrera. Tras las lluvias, llegaron días frescos con aire seco de montaña que ayudó a mantener el estado sanitario de la uva. Con todo, el ciclo en esta zona fue más largo de lo habitual, ya que terminamos la vendimia en la finca de Porrera el 28 de octubre (10 días más tarde que los años donde aparecen síntomas ya sea por el exceso de calor y sequía o por el exceso de lluvias y humedades).

A diferencia del Penedès, en el Priorat los rendimientos fueron los habituales. Podemos considerar 2016 como una cosecha muy equilibrada, no solo por la cantidad, sino también por la calidad, que fue muy buena gracias a las excepcionales características climatológicas de septiembre y octubre.

Conca de Barberà

La vendimia en la Conca de Barberà fue de muy buena calidad, tanto en blancos como en tintos, gracias a las buenas condiciones climatológicas durante todo el ciclo vegetativo y durante la maduración de la uva. Fue algo más larga que otros años, y llegó con cierto retraso, pero pudimos cosechar la uva estando muy sana y con el grado de madurez óptimo.

La climatología en esta zona fue más bien normal en cuanto a temperaturas y pluviometría, a diferencia de lo que ocurrió en otras zonas de Cataluña. Tras un invierno bastante suave, empezamos el ciclo vegetativo con cierta normalidad y con temperaturas más frescas en abril y mayo. Los meses de julio y agosto fueron menos calurosos que otros años, en cambio en septiembre hizo más calor. Llovió poco en invierno pero se normalizó en primavera. Las precipitaciones del mes de julio y septiembre ayudaron a la buena maduración de todas las variedades.

Empezamos el 1 de septiembre a cosechar la chardonnay de la finca de Milmanda, algo más tarde que otros años. La presencia de algunas lluvias durante el mes de septiembre benefició la maduración de las variedades tardías como la cabernet sauvignon y la monastrell.

Finalizamos la vendimia el 15 de octubre con las últimas parcelas de monastrell de la finca de Muralles.

Costers del Segre (subzona Garrigues)

En esta zona, la vendimia fue seca pero de muy buena calidad en todas las variedades. Pudimos cosechar la uva con un perfecto estado sanitario y con el grado de madurez deseado para elaborar nuestro vino Purgatori.

Tras un invierno bastante suave, empezamos el ciclo vegetativo con cierta normalidad, con temperaturas más cálidas durante la primavera. Durante el verano las temperaturas también fueron suaves, sin llegar a superar los 35 °C. Las lluvias del invierno y la primavera favorecieron el buen equilibrio de las plantas. La falta de precipitaciones durante el verano y la vendimia mermaron la producción pero proporcionaron una mayor calidad.

Esta escasez de lluvias durante septiembre y octubre, combinada con unas temperaturas más frescas, benefició la lenta maduración de las variedades tardías.

La sequía del verano afectó sobre todo los rendimientos de la garnacha y de las variedades ancestrales recuperadas, especialmente la gonfaus, y también de aquellas variedades plantadas en la parte alta de la finca. A finales de agosto, pudimos aplicar riego de soporte en alguna parcela de cariñena, que nos permitió ralentizar la maduración.

Con todo, iniciamos la vendimia el 8 de septiembre, prácticamente una semana más tarde que el año pasado, con la syrah y la gonfaus. A mediados de septiembre, cosechamos la cariñena y la garnacha. La vendimia transcurrió con total normalidad y la finalizamos el 8 de octubre con la moneu que tenemos plantada en la zona alta de la finca.

Los vinos destinados a la elaboración de Purgatori muestran una excelente tipicidad con buena concentración y unos taninos equilibrados.

Costers del Segre (subzona Pallars)

Desde que llegamos a Tremp, en el Pallars Jussà, en 1997, hemos estado experimentando con diversas variedades y más tarde también con las ancestrales recuperadas. Nuestra finca de Sant Miquel de Tremp tiene suelos de piedemonte y pedregosos, con un clima continental y temperaturas más bajas durante el ciclo vegetativo que favorecen una maduración muy lenta para los vinos tintos. La variedad ancestral que se está adaptando muy bien en esta finca es la pirene, que cosechamos el 17 de octubre, mostrando de nuevo excelentes cualidades como uva de climas más fríos. Las viñas se encontraban perfectamente equilibradas de vigor y con una producción baja. Las temperaturas fueron frescas durante la maduración de la uva y con una buena pluviometría durante el período vegetativo. La pirene tuvo una maduración muy lenta y ha dado lugar a vinos con mucha fruta, cuerpo delicado con un grado alcohólico bajo pero con buena acidez. La maceración de pieles fue corta para limitar la extracción.

Investigación, innovación y sostenibilidad

Continuamos inmersos en el proyecto de recuperación de variedades de uva ancestrales, que iniciamos hace 30 años. De las cerca de cincuenta variedades recuperadas, en estos momentos vemos que seis de ellas están mostrando un gran potencial enológico y las estamos adaptando a las fincas que son más idóneas para su desarrollo. Durante esta vendimia, hemos realizado 38 microvinificaciones de variedades recuperadas en la bodega que pusimos en marcha el año pasado para profundizar en el estudio de estas variedades.

Una de las principales novedades de este año es la nueva sala de vinificación para el Mas La Plana, ubicada en la bodega Waltraud, que inauguramos coincidiendo con la visita de las Primum Familiae Vini, asociación integrada por once de las bodegas familiares centenarias más reputadas del mundo.

La nueva bodega dispone de 6 tinas de madera de 115 Hls y 4 tinas de inoxidable de 115 Hls para la fermentación-maceración de la uva, y de 12 tinas de 55 Hls para alojar el vino una vez fermentado y sangrado. También cuenta con una cinta transportadora para llenar las tinas de uva. Durante la fermentación alcohólica, hemos utilizado diferentes sistemas de remontado, como el pigeage y el delestage por gravedad mediante un depósito pulmón situado en la parte superior de las tinas. Una vez terminada la fermentación, hemos prensado la uva en una prensa vertical y separado las diferentes fracciones según su calidad.

La reducción de las emisiones de CO2 que producimos directa e indirectamente sigue siendo uno de nuestros mayores retos. Entre las actuaciones que hemos llevado a cabo este 2016, destacamos dos: la plantación de cerca de 25.000 árboles en distintos puntos de Cataluña (30 hectáreas en total), con el objetivo de capturar y almacenar CO2 atmosférico y contribuir a minimizar los efectos del cambio climático, y la puesta en marcha de invernaderos experimentales para revalorizar el CO2 procedente de la fermentación.

Este proyecto ha consistido en captar el CO2 que se libera durante la fermentación e inyectarlo en el interior del invernadero utilizándolo como fertilizante para elevar la producción y crecimiento vegetativo del cultivo (esta técnica se denomina fertilización carbónica). El objetivo de esta iniciativa permite abordar el ciclo de vida completo del CO2, desde su captura durante la fermentación, almacenamiento y su revalorización, buscando así una alternativa sostenible a la emisión de CO2 a la atmósfera.

Estas actuaciones se enmarcan en nuestro programa ambiental Torres & Earth, que nos ha permitido reducir las emisiones de CO2 en un 13% del 2008 al 2015 desde la viña hasta el transporte final, según el último balance de organización verificado por Lloyd’s. En nuestra bodega de Pacs del Penedès, ya cubrimos el 25% de nuestras necesidades energéticas mediante placas fotovoltaicas y la caldera de biomasa, que se alimenta de sarmientos, cepas viejas, restos forestales, orujo y raspones.

Informe completo con datos por fincas en pdf aquí.


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