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Bruselas prevé un aumento “aceptable” del stock vitivinícola de 15 Mhl (+10%) al final de la campaña 2018/19

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Según la Comisión Europea, las declaraciones de la producción vitivinícola final en la Unión Europea confirman el incremento esperado. Durante la vigente campaña 2018/19, se han producido unos 190 millones de hectolitros de vino y mosto en la UE, de los cuales 183 millones corresponden a la producción vinificada.

La producción de la campaña vitivinícola actual se sitúa prácticamente un 14% por encima de la media (167,07 Mhl) de los últimos 5 años y es también casi un 32% superior a la escasa producción de la campaña 2017/18, de 143,8 Mhl.

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La CE eleva de nuevo hasta 189,6 Mhl la producción europea de vino y mosto de 2018/19

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

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La Comisión Europea volvió a revisar por tercera vez, con fecha de 15 de marzo pasado, la estimación de la producción vitivinícola comunitaria de la actual campaña 2018/19. En esta ocasión, el incremento fue de nada menos que de 6,9 millones de hectolitros más en relación a su previsión de febrero, alcanzando los 189,6 millones. Si la vez anterior fue Francia, el país que más elevó su volumen sobre lo estimado con anterioridad, en esta tercera revisión fue Italia, que pasó de 49,5 millones a casi 55,8 Mhl, es decir, unos 6,3 millones más, sobre todo de vino de mesa (algo bastante incomprensible y estadísticamente difícil de entender a estas alturas) produciéndose también variaciones al alza en los otros dos principales países productores, España y Francia, así como otros, como Portugal, Grecia o Hungría.

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La España vaciada

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Antaño eran los partidos políticos los que, con sus líderes al frente, acudían a los pueblos a pedir el voto, a escuchar la demanda de sus gentes y asegurarles que desarrollarían políticas que los tuvieran en cuenta. El incumplimiento de esas promesas, elecciones tras elecciones, la fragmentación del voto, la aparición de nuevos partidos políticos, etc., es lo que ha acabado por llevar a esos pueblos que conforman la España despoblada, abandonada, ignorada a tomar la palabra y manifestarse por las calles de Madrid, donde se concentran los Ministerios, el Parlamento y todas las sedes de los partidos políticos, exigiéndoles que sean tenidas en cuenta sus necesidades y pongan fin a un despoblamiento que lleva camino de convertirse en un problema sin solución.

Muy posiblemente, porque así ha venido sucediendo, superadas las elecciones todo ese interés por conocer los problemas de nuestros agricultores, ganaderos y habitantes de nuestros pueblos, no sea más que un grato recuerdo de una infancia idealizada. La realidad de los despachos y la cuadratura de los presupuestos haga olvidar que existen extensas zonas de nuestra geografía cuyo sustento es la mejor herramienta de fijación de la población. Pero una parte de ese pueblo en el que reside la soberanía nacional se ha cansado de que le prometan y prometan hasta votar, y una vez votado no haya nada de lo prometido. Han tomado la iniciativa demandándoles soluciones a problemas concretos de educación, sanidad o herramientas básicas para el desarrollo de cualquier actividad empresarial como puedan ser carreteras o comunicaciones.

Desde el sector vitivinícola sabemos que necesitamos rentas dignas que hagan de nuestros viticultores verdaderos profesionales. Para ello hay que dotarles de medios y ayudas que les permitan vivir de sus viñedos, asegurándoles un futuro para sus hijos. Pagar la uva a los precios a los que se hace en la mayoría de nuestras comarcas no hace sino propiciar la actividad secundaria, basada en criterios sentimentales que permiten vender sus producciones a precios que si se tratara de una actividad principal y profesionalizada serían totalmente insostenibles.

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Asegurando la cosecha

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

Por definición, la agricultura está sujeta a la climatología y su producción oscila en función de ella cosecha tras cosecha. Una evidencia que el hombre ha intentado corregir desde el inicio de los tiempos mediante el control del agua. Obviedad que adquiere especial relevancia en campañas como esta, en las que el déficit hídrico se sitúa en cifras récord y los temores sobre cuáles pudieran ser sus consecuencias de cara a la cosecha comienzan a preocupar.

Todavía queda tiempo y son muchos los accidentes meteorológicos a los que deberán enfrentarse los viticultores antes de entrar la uva en la bodega. Pero dos más, amén de la pertinaz sequía asustan: heladas y granizo. Las altas temperaturas, con oscilaciones térmicas de más de veinte grados en algunos días y lugares, pero del orden de los quince en la práctica totalidad de nuestra geografía y durante varios días, han tenido consecuencias en el desarrollo de un viñedo que presenta un cierto adelanto sobre sus fechas habituales. Nada que no pueda verse compensado, o que por si solo sea malo, pero que haciendo caso del refranero español tiene a todo el sector con las orejas tiesas por si se cumple eso de que “cuando marzo mayea, mayo marcea”. Los efectos que una helada tiene en la planta y sus consecuencias de cara a su producción, esta y las siguientes, no son las mismas sea cual sea el estado de desarrollo de sus brotes. Soportar temperaturas por debajo de cero en las últimas semanas de abril o principio de mayo podría ser desastroso para la cosecha.

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Mercados 03-04-19

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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