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El valor bruto de la producción de vino y mosto se habría incrementado un 6,3% en 2016

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

De acuerdo a la primera estimación, a 30 de noviembre de 2016, del Ministerio de Agricultura y Pesca, y Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) sobre la evolución de la renta agraria durante este año, el valor bruto a precios corrientes de la producción de vinos y mostos en origen repuntó casi un 6,3% y en 63 millones de euros respecto al año anterior, pasando de 1.002 millones a 1.065 millones de euros.

Este resultado provisional es consecuencia, según el Mapama, de un ligero aumento de la producción de vino y mosto del 0,3% respecto a 2015 y de un precio que repunta un 6% en relación a entonces.

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Unión de Uniones pide una bajada del IVA del vino al 10% para mejorar su consumo

 Publicado el por Unión de Uniones (colaborador)

La Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos demanda a la administración reducir el IVA al vino para fomentar su consumo, al presentar caídas del 18,53% en los últimos diez años.

Unión de Uniones, con el objetivo de dinamizar el mercado del vino, pide que se permita tributar al 10% dado el origen natural del mismo y recogido en la Ley 24/2003 y que representa, además, uno de los subsectores más importantes de agro español, con una penetración tal que es clave para la economía de las zonas productoras por la generación de riqueza (económica, social, medioambiental, etc.) que implica.

En este sentido, según fuentes oficiales, en España se dedican al cultivo de la viña cerca de 968.000 hectáreas, siendo el tercer cultivo más importante tras los herbáceos y el olivar, en cuanto a extensión de cultivo.

Esta superficie de cultivo genera la producción media que representa una aportación económica media anual de unos 1.100 millones euros, constituyendo, además, uno de los capítulos más importantes de las exportaciones agroalimentarias españolas.

Sin embargo, se está produciendo un descenso continuado de su consumo a nivel nacional, así lo reflejan los datos per cápita que han ido reduciéndose paulatinamente, pasando de 10,90 litros en 2004 a 8,88 litros en 2015, es decir, una disminución del 18,53% del consumo per cápita en una década.

“Esta bajada generalizada del consumo de vino influye negativamente no sólo en la rentabilidad de las explotaciones agrícolas, sino que afecta de forma directa al desarrollo económico del medio rural y representa la pérdida progresiva de los valores culturales y gastronómicos ligados al vino. “ – informan desde la organización.

Revisando la tendencia, Unión de Uniones pone de manifiesto que, al margen de otros factores, en los hábitos de consumo, incidió el aumento en 2012 del IVA que afecta a este producto hasta el tipo del 21%.

La Ley 24/2003, específica para el sector, define el vino como un alimento natural, lo que debería servir para establecer su tasa de IVA en el 10 %, la misma que para otros alimentos, salvo por la redacción actual de la normativa sobre el IVA que exceptúa a cualquier bebida alcohólica independientemente de su naturaleza o grado para tributar a este tipo reducido.

Unión de Uniones propone una modificación de la norma del IVA que permita que el vino se grave al tipo reducido del 10 % como tal alimento, ligado además a la dieta mediterránea, cuyo consumo, razonable y moderado, es saludable. Así lo ha trasladado a los diversos grupos parlamentarios en su documento de Propuestas Agrarias y, recientemente también a diputados valencianos a través de la Unió de Llauradors, organización de la Unión de Uniones en aquella Comunidad Autónoma.

Unión de Uniones considera que este nuevo tipo, acompañado de campañas de información sobre los valores de esta producción y sobre su consumo responsable deberían ir encaminadas a mejorar su apreciación sobre los consumidores e invertir la tendencia de estos años pasados.

El Mapama propone autorizar 9.595 ha de nuevas plantaciones de viñedo para 2017 (1% sobre lo plantado)

 Publicado el por Alfredo López (colaborador)

Trabajos de recogida en viñedo de Jumilla. (photo: )

Trabajos de recogida en viñedo de Jumilla.

Un día después de que el Ministerio de Agricultura lanzara su propuesta de resolución para fijar en el 1% de la superficie plantada a 31 de julio de 2016, unas 9.595 hectáreas a conceder para nuevas plantaciones a nivel nacional en 2017, la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE) acordaba su recomendación de que las autorizaciones sean similares a las concedidas en 2016 (0,43% de la superficie plantada a 31 de julio y 4.713 hectáreas).

El Mapama se había reunido con el sector el pasado 12 de diciembre para presentar su propuesta de resolución de nuevas plantaciones de viñedo en 2017, sin que la OIVE hubiera formulado recomendación alguna hasta entonces (de acuerdo al RD 740/2015, la podría haber realizado), al contrario de lo que hicieron, antes del 1 de noviembre, varios Consejos Reguladores de DD.OO. y la Interprofesional del Vino de Rioja (OIVPR) en relación con las limitaciones y restricciones adicionales a la plantación en sus zonas de influencia. Fue un día después, el 13 de diciembre, cuando las organizaciones que forman parte de la OIVE, se reunieron para consensuar una postura común y hacer llegar su recomendación al Mapama, tras hacer conocido la propuesta inicial de este Departamento.

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2016, un buen año

 Publicado el por Salvador Manjón (colaborador)

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El año toca a su fin y parece que va siendo hora de hacer un repaso de lo que ha sido el 2016 para el sector vitivinícola español. Hablar del sector sin considerar el conjunto de la economía española sería incomprensible, ya que la propia concepción del vino como producto hedonista y social, alejado de valores ampliamente superados ligados a la alimentación, dificultaría mucho la comprensión de lo sucedido.

Disponer de una mayor cantidad de renta disponible gracias a datos macroeconómicos referidos a la tasa de inflación, paro, crecimiento económico, balanza comercial, tipos de cambio... que han hecho posible levantar la pesada losa de una crisis económica que amenazaba el consumo interno ha sido, sin duda, el primero de todos los argumentos que nos permiten mirar al futuro con una gran dosis de optimismo.

Y aunque de los escasos datos del consumo interno de los que disponemos no puede decirse que esta recuperación resulte muy notable, sí existen indicios suficientes que nos permiten albergar la esperanza de que pudiéramos haber entrado en una recuperación del consumo en el mercado nacional. Tampoco hace falta que se me alarmen, que somos bastante dados a ello. Cuando hablo de recuperación lo hago en términos moderados, de rotura de tendencia, muy lejos de crecimientos que vayan más allá del dos o tres por ciento.

La calidad, por parte, es un tema ampliamente superado para la mayoría de nuestras bodegas, ya que son muy pocas las que todavía hoy no han comprendido, y asimilado que, lejos de ser un factor diferenciador con el que abordar el mercado, la calidad es un requisito mínimo exigible a todo aquel que aspire a comercializar un vino. Calidad siempre ligada, lógicamente, al precio del producto, pero que en términos generales bien podríamos definir como aquel producto exento de cualquier defecto.

A pesar de ello, el excelente estado sanitario en el que han llegado las uvas a los lagares de las bodegas han propiciado que términos generales podamos decir que disponemos de una cosecha 2016 excelente, quizás algo más corta de grado de lo que sería lo normal, pero con parámetros que anuncian las máximas calificaciones en un gran número de nuestras denominaciones de origen.

Calidad que ha venido acompañada de cantidad. Pues si bien en las primeras semanas de vendimia las excelentes estimaciones de cosecha que se barajaban cuando la uva todavía no había llegado al envero y que apuntaban a que pudiéramos tener que enfrentarnos a una cosecha histórica se vinieron abajo, llegando a situarla por debajo de la del pasado año; los datos de las declaraciones realizadas en el INFOVI señalan que no solo esto no se ha producido, sino que incluso ha resultado superior, y aunque no es posible conocer con exactitud todavía de cuánto volumen estamos hablando, cuarenta y seis, incluso cuarenta y siete millones de hectolitros, podría ser una buena referencia sobre la que nuestras bodegas están planificando sus campañas.

La entrada en producción de un importante número de hectáreas, especialmente en Castilla-La Mancha pilló completamente descolocados a los mismos viticultores que se mostraron sorprendidos por la cantidad que finalmente llegaba a las bodegas.

Pero si imprescindible es recuperar el consumo interno para una rehabilitación del sector, lo que nos ha salvado (y seguirá haciéndolo) es el mercado exterior, donde la globalización del comercio vinícola juega a nuestro favor y en el que tenemos grandes posibilidades. Pequeños cambios en el mix de producto que nos permitan disfrutar de una pequeña parte del valor añadido de nuestros vinos serían suficientes para abordar la gran asignatura pendiente que tiene el sector y que se llama “precio de la uva”. Si queremos contar con un sector potente es ineludible aumentar sus precios y eso solo es posible hacerlo si vendemos más caro.

Así es que aquí va nuestro deseo para 2017.

Felices Fiestas.

Mercados 22-12-16

 Publicado el por SeVi (colaborador)

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